Breve comentario sobre los derechos humanos

Hay quienes dicen que el espíritu con el que se elaboraron los derechos humanos era el equivocado. En la línea de Guilaume Groen van Prinsterer, por ejemplo, podría interpretarse que los derechos humanos son la continuación del pensamiento nefasto de la revolución francesa que tiene como esencia la negación de la soberanía del Creador sobre este mundo, o que prepararon el camino para el establecimiento de un nuevo orden mundial, como lo diría Gary Kah.
Hay muchos otros – la mayoría de los cristianos – que consideran que los derechos humanos son al contrario muy positivos, y que inclusive están basados en principios cristianos, o derivados del derecho natural que defiende C.S. Lewis. De hecho, cuando revisa la declaración, puede observar que contiene principios muy buenos y absolutamente bíblicos.
Un interesante paréntesis es con respecto al adjetivo “universal” – desde luego que no es universal, es occidental, y fue muy astuto hacerle creer al mundo que era universal, inclusive a las culturas orientales.
El debate entre los opositores y los defensores de la declaración me parece irrelevante en el contexto actual, puesto que los derechos humanos están bien establecidos en el sistema del derecho internacional, así que hay que trabajar con ellos.
Un punto importante es que, independientemente de la pregunta si los derechos humanos se originaron con un fundamento cristiano o no, hoy en día están siendo utilizados, manipulados, abusados y “estirados” para justificar un montón de cosas que no estaban incluidos nunca en la declaración original. Me refiero a temas como los supuestos derechos humanos al aborto, a la eutanasia y al matrimonio de mismo sexo – estos temas se justifican a menudo con base en las declaraciones de derechos humanos, cuando pero nunca fueron tipificados como derechos humanos.
Por eso, creo que lo que toca es abogar por una interpretación original de los derechos humanos, y no aceptar la “violación” contemporánea de estos derechos. Los trabajos de Marguerite A. Peeters son muy interesantes al respecto.
También es importante recordar, desde una perspectiva de filosofía política confesional, que los seres humanos poseemos una dignidad que resulta de nuestra naturaleza como seres creados a imagen y semejanza del Creador. Eso quiere decir que los derechos humanos no provienen de ninguna declaración, sino que son intrínsecos a nuestro condición como seres humanos. Las declaraciones de derechos humanos meramente reafirman esa realidad, pero no son la fuente de ella (que sean conscientes de ello o no).
Una declaración alternativa que me gusta mucho es la Declaración Universal de Dignidad Humana (http://www.dignitatishumanae.com/) que afirma todo lo anterior de una forma muy elocuente.

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