Conceptos efímeros – el matrimonio entre parejas del mismo sexo

Como se resume en un cuadro presentado el Pew Research Religion and Public Life Project, 18 países alrededor del mundo han aprobado el matrimonio entre parejas del mismo sexo, en países como en Francia incluso se aprueba ya legalmente la adopción. Además, esta ley se ha aprobado en algunas jurisdicciones de países como Estados Unidos y México. De los aproximadamente 238 países del mundo, 18 han aprobado una ley para legalizar el matrimonio entre parejas del mismo sexo.

countries that allow gay marriage

Parece ser que hay una presión que lleva a los países que no han aprobado esta ley para que se sumen a un movimiento internacional. Lo cierto es que es un tema que toca especialmente áreas muy sensibles de la sociedad como la familia, el matrimonio y los niños y esto significa una alteración radical no solamente para los que están a favor, sino, en mayor medida para quienes no comparten que el hecho de que se apruebe mediante una ley que los vincule.

Entendiendo los ámbitos públicos y privados, comparto y defiendo el hecho de que las personas no pueden ser discriminadas o maltratas por su orientación sexual, que somos libres de elegir como desarrollar nuestra vidas y que la tolerancia y el respeto siempre deben de estar presentes en las relaciones humanas, pero también creo que somos seres sociales, esa interrelación lleva a la responsabilidad del Estado para velar por el bien común de la sociedad.

Todos existimos por la unión entre un hombre y una mujer y aunque esto no representa el único fin del matrimonio, este se sustenta en esa complementariedad natural e irremplazable entre ambos. Más allá aún, cada niño o niña tiene el derecho a tener una madre y un padre y esto no debe vulnerarse para favorecer el derecho de una pareja de personas del mismo sexo. La función de un padre o una madre es insustituible y en todos los casos su ausencia constituye una carencia en el desarrollo integral de los niños.

La tergiversación del concepto del matrimonio tiene, entre otras cosas, efectos en la educación sexual de los niños y jóvenes y en la aprobación de nuevas formas de matrimonios para ajustarse a otras formas de relaciones que también encuentren oportunidad dentro de un concepto totalmente efímero e insostenible.

Las escrituras Bíblicas enseñan en Génesis 2:24: “Por tanto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán una sola carne.” (Versión Reina-Valera 1960), esto no es efímero, Dios creo al hombre y la mujer para que estuvieran juntos y les dio en su genética la capacidad de intercalar la mitad de la información genética de la mujer, con la mitad de la información genética del hombre y de esa unión se formase un nuevo ser humano.

No debemos contemplar solamente las consecuencias inmediatas de este tema, sino analizar sus consecuencias en el largo plazo sobre los individuos, las familias y la sociedad en general, debilitando conceptos y relativizando la naturaleza.

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