Costa Rica: aprovechar la experiencia de otros países en la lucha contra el crimen organizado

Costa Rica: aprovechar la experiencia de otros países en la lucha contra el crimen organizado

Por mi trabajo tengo la oportunidad de viajar con alguna frecuencia a México. Un hermoso país, no muy lejos de aquí, y finalmente no tan diferente de Costa Rica, pero con importantes retos de seguridad ciudadana.

Para nadie es un secreto lo devastador que es el narcotráfico y el crimen organizado en México. Con más de 20.000 homicidios anuales, México rompe récord tras récord, superando inclusive a Iraq y Siria. México es el país con más secuestros en el mundo. México también tiene el dudoso honor de ser el país del mundo más peligroso para periodistas y para sacerdotes.

Hay indicios de que la violencia del narco está llegando a Costa Rica. No es tan visible ni tan impactante como en México, pero es una realidad que poco a poco se hace sentir con más fuerza. Ante este escenario, la pregunta inevitable es: ¿Qué está haciendo Costa Rica para prepararse? Y cómo seguimos en pleno proceso electoral, ¿qué proponen las diversas fuerzas políticas, tanto aquellas que tienen representación legislativa y aquellas que aspiran a conquistar la presidencia, para responder ante esta amenaza? No estoy hablando de retórica electoral ni de declaraciones bien intencionadas. Estoy hablando de medidas concretas para que Costa Rica no se convierta en otro México, como lastimosamente sí sucedió en otras naciones centroamericanas.

Recuerdo una entrevista que le hice hace varios años a algunos policías en Monterrey, una ciudad devastada por la violencia entre dos carteles de la droga, el Cartel del Golfo y Los Zetas. Cuentan que en Monterrey se vivía en relativa paz, hasta que Los Zetas, literalmente de un día para otro, invadieron y ocuparon la ciudad. La ciudad no estaba preparada para esta “ocupación”. Nadie se esperó que eso iba a suceder y no se tomaron suficientes medidas preventivas. A la Fuerza Pública le costó mucho esfuerzo recuperar el control de la ciudad, hasta que al fin lo logró.

La enseñanza que nos deja Monterrey es que Costa Rica tiene que prepararse, pero ¿cómo? Hay muchas respuestas posibles pero es esencial no mantenerse pasivos. Costa Rica tiene una larga tradición pacifista, desmilitarizada, y es una tradición sumamente valiosa. Pero no puede ser una excusa para no actuar y para cruzar los brazos. No estoy diciendo que Costa Rica tenga que volver a levantar un ejército y abandonar sus acervos de 1948. Pero sí digo que Costa Rica debe tomar el asunto de la seguridad en mano, de forma proactiva, pragmática y realista.

La Policía y el OIJ hacen un arduo trabajo y hay excelentes iniciativas educativas, pero hace falta mayor liderazgo político. Costa Rica debe aprender de los países que han lidiado o siguen lidiando con violencia sistémica: los valientes policías de Monterrey que lograron expulsar a los narcos; el gobierno colombiano que forzó a las FARC a la mesa de negociaciones; el ejército de Israel que a diario debe proteger a sus ciudadanos del terrorismo palestino… Ninguno de esos ejemplos ha sido totalmente exitoso, pues estos países siguen enfrentando importantes retos, pero todos dejan enseñanzas importantes que Costa Rica puede aprovechar.

Los israelíes en especial están sumamente dispuestos en compartir su experiencia y conocimiento en materia de lucha contra la inseguridad con Costa Rica. Tienen especialistas listos para dar asesoría en asuntos tan importantes como prevención de la violencia, educación para la paz, entrenamiento de policías, desarrollo de inteligencia, crimen cibernético, metodologías de respuesta rápida, tecnología, gestión de fronteras… y muchos otros temas. Las Fuerzas de Defensa de Israel tienen un departamento de Cooperación Militar, con página en español y una amplia oferta de servicios, que puede ser solicitado por cualquier gobierno interesado. Existe también una academia que brinda capacitación a organizaciones policiales para la prevención, preparación y respuesta a ataques terroristas.

Después de los atentados del Estado Islámico en Londres que ocurrieron en el 2017, el alcalde de esta ciudad, el Sr. Sadiq Khan, buscó la ayuda de expertos israelíes en materia de seguridad. Lo mismo hicieron el gobierno provincial de Buenos Aires y el gobierno de Honduras para hacerle frente al crimen organizado. ¿Qué esperan los señores Alvarado y Alvarado para hacer lo mismo, antes de que sea demasiado tarde?

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