La balanza de la justicia se inclina contra Assad

Por: Bryan Acuña Obando (Analista Internacional)

El martes 10 de abril, tanto el gobierno de los Estados Unidos como el de Rusia han tenido roces al vetarse mutuamente propuestas de resolución frente al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, con el cual pretendían proponer sus reglas para efectuar una investigación que aclarara la responsabilidad ante el supuesto ataque con armas químicas contra la ciudad siria de Duma que se cobró la vida de al menos 40 personas.

Lo anterior ha escalado el nivel de beligerancia que hay presente acerca de la región y las eventuales respuestas que se puedan estar dando en las próximas horas. De hecho, la movilización del portaviones Harry S. Truman hacia aguas del Mediterráneo,  pronostica que en pocas horas se pueda efectuar algún ataque “quirúrgico” contra posiciones del régimen de Bashar Al Assad, lo cual también debilitaría eventualmente posteriores respuestas contra la zona de Guta Oriental, último bastión de resistencia importante de los grupos anti Assad.

No está previsto; o al menos así lo ven algunos analistas, que esta escalada pueda golpear posiciones rusas, tampoco que pueda haber una respuesta más allá de la protesta diplomática (golpe con guante blanco) por parte del gobierno de Moscú contra las eventuales acciones del gobierno del presidente Trump. Por otro lado, tampoco se espera que la escalada golpee cerca de posiciones del ejército ruso, sino que sean dirigidos específicamente contra las fuerzas del régimen de Damasco.

Otro elemento que podría estar preocupando en estos momentos ante el aumento de tensiones en la región, es un eventual enfrentamiento entre el ejército de Israel y el de la República Islámica de Irán, en las últimas semanas los intercambios verbales se han hecho más fuertes, en especial luego que Teherán acusara a Jerusalem de haber perpetrado un ataque con misiles contra el aeropuerto de Taifur y una base que se estaría construyendo por parte de la Guardia Revolucionaria Islámica (iraní) el pasado 8 de abril, la cual según fuentes estaría destinada a seguir abasteciendo al grupo Hezbolá en el Líbano, además de fortalecer la posición iraní en la zona.

Mientras tanto el gobierno hebreo no descarta ni confirma el ataque, ante el cual el gobierno ruso hizo su correspondiente queja, pero de nuevo ha primado una manifestación poco efusiva por parte de Moscú, lo que haría sospechar una vez más que se ha tratado de un ataque coordinado o al menos avisado al gobierno de Putin, como en otras ocasiones ha ocurrido y ante lo cual los rusos optan por volver a ver hacia otra parte.

Las próximas horas serán determinantes para lo que pueda ocurrir, la OTAN como organización multinacional, señala que no buscan elevar las confrontaciones contra Rusia, pero a pesar de eso, en el caso directo de Siria, no descartan una respuesta militar como forma de “azotar” al gobierno de Al Assad, por sus crímenes contra las poblaciones civiles. Este último aspecto, no termina de convencer a diversos actores y analistas internacionales, por el contrario, ven en esta acción militar una forma de seguir buscando tirar abajo al gobierno, que es protegido por Rusia e Irán como un bastión importante de posicionamiento geopolítico en el Levante Mediterráneo.

La moderación del mensaje que se le quiera enviar al gobierno de Damasco, podría colocar sobre la báscula las posibilidades de una escalada mayor, hay analistas que consideran que lo ocurrido en esta región podría ser el detonante para la próxima guerra mundial, y lo único que se está necesitando es una excusa. Por lo que un paso en falso podría desencadenar una confrontación bélica de características apocalípticas que hace décadas el planeta no ha enfrentado, con el agravante que las armas de destrucción masiva hoy están a la orden del día, sin embargo sería mostrarse muy pesimista, ya que en un ataque controlado, la respuesta de los aliados de Al Assad será desde la vía diplomática y con paños tibios, pero un mal movimiento y los resultados serán nefastos.

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