Crisis y redefinición del mapa de Medio Oriente

El Medio Oriente y particularmente la región del Golfo Pérsico atraen una vez más atención global. En este caso un nuevo capítulo en las tensas relaciones entre Estados Unidos e Irán en un contexto del programa nuclear del gobierno de Teherán.

Por Paulo Botta*

El año pasado el gobierno del presidente Trump inició su retiro del denominado Acuerdo Nuclear 5+1 firmado por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Alemania y la Unión Europea con Irán. Para Estados Unidos el acuerdo es considerado como insuficiente para limitar el desarrollo nuclear de Irán y además no toca otros dos temas de grandes implicancias para la seguridad internacional: los desarrollos misilísticos y la política regional de Irán.

Para el resto de los países firmantes y para el Organismo Internacional de Energía Atómica, el acuerdo estaba cumpliéndose. De todas maneras, no debemos quedarnos en la superficie del cumplimiento o incumplimiento. 

Lo que está en juego es algo estructural para el sistema regional y así es como debemos entenderlo.

Más allá de las discusiones técnicas lo cierto es que la crisis nos señala cuales son algunas tendencias de la actualidad de la región. 

En primer lugar, las diferencias existentes entre Estados Unidos y los tres países europeos firmantes del acuerdo (y la Unión Europea, por cierto), Reino Unido, Francia y Alemania. El caso iraní no es el único caso donde los intereses norteamericanos y europeos chocan, lo mismo podemos decir de otros temas como las relaciones comerciales transatlánticas, las relaciones con China, etc. Seguir denominando “países occidentales” a los estados europeos (como un actor unificado) y a Estados Unidos, como si constituyeran una unidad sin diferencias, ya no refleja una realidad. Se evidencia un regreso claro al unilateralismo y una disminución de los ámbitos de cooperación particularmente en el marco de organizaciones internacionales. 

En segundo lugar, detrás de la voluntad iraní de desarrollar un programa nuclear que le permita dominar el ciclo completo del uranio se encuentra la decisión de convertirse en una potencia regional y, con eso, el deseo de reorganizar el sistema regional de Medio Oriente. Este sistema, conformado luego de la segunda posguerra mundial, está en crisis. Israel y Arabia Saudita intentan mantener su posición de preeminencia mientras que Turquía e Irán pugnan por una reorganización sustancial. En esta lucha por la conformación de un nuevo orden regional los actores, sin excepción, no dudan en traspasar las fronteras estatales en abierto desconocimiento al principio de no injerencia en asuntos internos del otro estado. Los ejemplos abundan. 

La lucha por la reorganización del sistema regional se realiza en tres niveles: estado a estado (a través de los medios clásicos de la diplomacia y las fuerzas armadas), cada estado buscando apoyo de potencias ordenadoras del sistema global y de los estados intentando ejercer diversos niveles de injerencia en el interior de los otros estados.

Los cambios en Medio Oriente no se derivan solo del intento de Irán por desarrollar una capacidad nuclear. Pensemos en las crisis de Siria e Irak, dos estados que durante la segunda parte del siglo XX intentaron ejercer posiciones de preeminencia en la región y que hoy se desangran en conflictos sangrientos. Si a eso le agregamos los conflictos, con abierta participación de actores externos, en Yemen o Libia podemos ver como el sistema regional de Medio Oriente que conocimos ya no existe.

En tercer lugar, se evidencia una accionar creciente de potencias extra regionales en Medio Oriente. No solo se trata de las potencias coloniales del siglo XIX y XX o de los Estados Unidos. Rusia y China, por poner dos ejemplos, están cada vez más activos en la región. La participación del gobierno de Moscú en la guerra de Siria es un ejemplo claro. Hoy Rusia tiene una presencia en el Mediterráneo oriental que no tenía hace solo cinco años atrás y esa presencia no va a desaparecer en el corto plazo.

Otro ejemplo es la venta por parte de Rusia de los sistemas de defensa antiaéreo S-400 a Turquía que han generado una crisis entre Washington y Ankara, ¡entre el primer y el segundo ejército de la OTAN! El gobierno del presidente Putin ha logrado lo que ni el Imperio de los zares ni la Unión Soviética lograron, que Turquía se posicione (por lo menos por el momento) del lado ruso. Las implicancias geopolíticas de lo sucedido no son menores.

En el caso chino, la iniciativa de la nueva Ruta de la Seda, el conjunto de proyectos de infraestructura de transporte multimodal, no solo vinculará a China con la península europea sino que rediseñará los flujos de comercio que se conformarán en base al mercado chino. La influencia comercial y financiera seguramente se traducirá en influencia política en un futuro no muy lejano. Pekín llegará para quedarse.

Como puede verse no solo estamos discutiendo los alcances del programa nuclear iraní sino la estructura del orden regional de Medio Oriente, la posición de los actores extra regionales ante el mismo y los mecanismos de reordenamiento.

Desde Hispanoamérica, entender cuáles son las modificaciones que están teniendo lugar en regiones como Medio Oriente resulta esencial. No es una curiosidad académica, es una necesidad. 

No podemos pensar en actuar en el sistema internacional sin tener un “mapa actualizado”. Los riesgos de interactuar en un mundo que pertenece al pasado son inmensos. Los errores que cometen las elites dirigentes los pagan los pueblos.

Fuente: La Mañana (Uruguay)

(*) Profesor protitular de la Universidad Católica Argentina (UCA) donde dirige el Programa Ejecutivo en Medio Oriente contemporáneo.

(**) Las opiniones acá contenidas no representan el pensamiento de todos los miembros del Centro Costarricense de Estudios Interdisciplinarios Sobre Israel y Medio Oriente.

Rapto de la niñez palestina

Hamas y Fatah están despojando a la infancia palestina de oportunidades de un porvenir promisorio al adiestrarlos en una cultura de muerte y promoviendo el surgimiento de futuros terroristas

Por: Beatriz de Rittigstein

Desde su identificación como pueblo, los palestinos han tenido dirigentes corruptos y violentos, quienes lejos de actuar de forma institucional, proceden como cabecillas de bandas delincuenciales, por eso su conducción va por un camino sin sentido, muestran que la suerte de la población palestina no es el foco de sus distintas agendas personales.

En 1964, con la fundación de la Organización para la Liberación de Palestina, conocida por sus siglas OLP, se puso en boga su propósito prioritario: la destrucción de Israel; su carta fundacional lo dice: fundar un Estado independiente para los palestinos desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo. La consigna “liberar” Palestina es un eufemismo y en las décadas transcurridas desde esos inicios hasta la actualidad, ha cambiado el panorama, pero no la intención. Ello es palpable en la educación que la Autoridad Palestina brinda a sus niños, a los que adoctrina con la finalidad de proyectar la yihad, de transformarlos en mártires que pretendan matar judíos. Lo percibimos de modo concreto en los textos escolares publicados por la AP, en los cuales se falsifica la historia, se exalta el odio y el terror. También en AP TV se han observado shows en los que adolescentes difaman al Estado de Israel, por ejemplo, lo acusan de haber matado a Arafat, mintiendo con desfachatez ante un público juvenil de mente maleable.

Hamas es aún peor; lo evidenciamos en programas infantiles de Al Aqsa TV, canal creado por dicho movimiento terrorista; sus dibujos animados promovieron la supremacía islámica y la aniquilación del Estado judío. En el presente, están sus campamentos vacacionales en los que los chiquillos usan indumentaria similar a la de los terroristas, incluye entrenamiento militar, prácticas de tiro y simulación de secuestros.

Hamas y Fatah están despojando a la infancia palestina de oportunidades de un porvenir promisorio al adiestrarlos en una cultura de muerte y promoviendo el surgimiento de futuros terroristas. Con este crimen no solamente vulneran la seguridad de los israelíes quienes son sus objetivos, y la viabilidad de alcanzar un acuerdo de paz, sino también es dañino para la sociedad palestina que tendrá un relevo generacional en extremo violento, sin mayores opciones de progreso y bienestar.

bea.rwz@gmail.com

Fuente: El Universal

** Las opiniones acá contenidas no representan el pensamiento de todos los miembros del Centro Costarricense de Estudios Interdisciplinarios Sobre Israel y Medio Oriente.