Los crímenes de Occidente contra las minorías perseguidas en Oriente Medio

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Judith Bergman

Texto Original: The West’s Crimes against Persecuted Minorities in the Middle East

El debate en Europa Occidental sobre los derechos de los terroristas del Estado Islámico (ISIS) que regresan a sus países de origen da cuenta de un sentimiento inquietante: al parecer, hay una tremenda preocupación por el bienestar de personas que decidieron dejar sus países natales o adoptivos para jurar lealtad al ISIS, cuyos seguidores han perpetrado algunos de los crímenes más atroces cometidos en este siglo o en cualquier otro.

Ahora que las fuerzas respaldadas por Estados Unidos han tomado el último bastión del ISIS en Siria, Baguz, y que el ISIS ha sido derrotado en Irak y en Siria, parece que los terroristas y sus novias anhelan otra vez Occidente.

Pocas personas parecen preocupadas por que el motivo de este anhelo pueda no ser sólo la comodidad de Occidente, sino un mandato del ISIS. Hace poco, un portavoz del ISIS, Abu al Hasán al Muhayer, «emitió un llamamiento para que todos los operativos de la organización en todas las provincias del ISIS siguieran la senda de la yihad y ampliaran sus actividades contra los ‘países infieles’, en particular los Estados Unidos».

Las autoridades suecas han expresado su preocupación por los miembros del ISIS que vuelven con unas curiosas declaraciones. Las de, por ejemplo, Klas Friberg, jefe del Servicio de Seguridad sueco (Säpo), que en enero describió a esos combatientes del ISIS como «personas destrozadas que se han traumatizado por sus experiencias», y que afirmó que la sociedad sueca tenía que «desempeñar un gran papel en su reintegración». (La integración de los antiguos combatientes del ISIS en Suecia no está yendo muy bien. En un reciente estudio sobre 29 varones retornados, 13 eran sospechosos o han sido condenados por cometer delitos tras su vuelta. Delitos que implicaban maltratos físicos graves, blanqueo de dinero, tráfico de mercancías robadas, extorsión, robo y tráfico de drogas).

También hubo declaraciones cuestionables sobre una novia del ISIS, Shamima Begum, que intentó volver a Gran Bretaña. En una reciente entrevista desde Siria, Begum admitió enseguida que no tenía problemas con las decapitaciones y demás atrocidades perpetradas por el ISIS, porque, «desde el punto de vista islámico, todo eso está permitido». Pues bien, Richard Barret, exdirector de antiterrorista global en los servicios de inteligencia británicos (MI6), dijo que «había que dar una oportunidad» a Begum y permitirle volver a casa, a pesar de su falta de arrepentimiento. Después lamentó que el Gobierno británico, por iniciativa del secretario de Interior, Sayid Yavid, al despojar a Begum de su ciudadanía y no le permitiera regresar, se «desentendiera completamente de su sufrimiento». La diputada británica Diane Abbott afirmó que convertir a Begum en «apátrida» era cruel e inhumano.

El problema es que estos mismos representantes de la casta política no han mostrado una preocupación ni remotamente similar –si es que han mostrado alguna– por las verdaderas víctimas de los terroristas del ISIS, que parecen completamente olvidadas.

Las verdaderas víctimas fueron las numerosas personas a las que los terroristas del ISIS violaron, torturaron, decapitaron, quemaron vivas, crucificaron y fusilar por diversión de manera completamente voluntaria. Pero el horror de estas víctimas –yazidíes, cristianos, drusos y musulmanes de tipo incorrecto– apenas se menciona en los debates públicos sobre la vuelta de los combatientes del ISIS. Es como si nunca hubiesen existido. Sólo se insiste en el derecho de los verdugos a retornar porque resulta que tienen la ciudadanía occidental. Una se pregunta si esa compasión también se habría extendido a, por ejemplo, unos nazis que hubiesen marchado al extranjero para asesinar y, tras ser derrotados, hubiesen pedido volver.

Con esta desconsideración hacia las víctimas del ISIS, Occidente viene cometiendo un doble crimen contra ellas: por no alzar la voz por ellas y rescatarlas cuando estaban siendo martirizadas y por su preocupación sentimental por estos terroristas después de su derrota, que tanto ha costado conseguir.

Hace poco se supo que cincuenta mujeres yazidíes habían sido decapitadas en la ciudad de Baguz. Pero tal descubrimiento no parece haber movido a los líderes occidentales a ayudar a encontrar a los miles de yazidíes que siguen desaparecidos, muchos de ellos niños. Según un informe, el ISIS aún mantiene cautivas a 3.000 mujeres, y es probable que su destino sea la esclavitud sexual por el resto de sus días, salvo que alguien las rescate. Nadia Murad, activista por los derechos humanos y Premio Nobel de la Paz, una de las miles de yazidíes tomadas como prisioneras por el ISIS –y esclavizada hasta que logró escapar–, escribió hace poco:

Mi mayor temor es que el mundo siga sin actuar, y que mi comunidad, la comunidad yazidí, deje de existir.

Por desgracia, el mundo se ha mostrado demasiado pasivo durante casi cinco años, desde agosto de 2014, cuando el genocidio yazidí estaba en su apogeo. Algunos de esos terroristas ya están de vuelta en Occidente, o están de camino. Una adolescente yazidí que había sido vendida como esclava por el ISIS logró escapar a Alemania, donde se horrorizó al descubrir que su antiguo captor, que le había dado palizas y la había violado, también estaba viviendo allí:

«Yo te conozco, dijo. Y sé dónde vives y con quién». Lo sabía todo sobre mi vida en Alemania… Lo último que esperaba era encontrarme con mi captor del ISIS y que supiera todo sobre mí.

Parece que algunos de los grandes medios, al menos en el Reino Unido, se están percatando de que la inacción a la hora de proteger a las minorías perseguidas en Oriente Medio hace quedar terriblemente mal a su Gobierno. El Sunday Timesescribió hace poco:

El Departamento de Interior no ha ofrecido refugio a una digna proporción de cristianos, yazidíes y drusos, según las cifras obtenidas al amparo de la ley sobre la libertad de información por Barnabas Fund, organización que ayuda a los cristianos perseguidos en el extranjero.

La revelación de que al parecer se discrimina a favor de los musulmanes pone en riesgo de bochorno al Gobierno, que ha iniciado una revisión, ordenada por el secretario de Exteriores, Jeremy Hunt, sobre la persecución mundial de los cristianos.

Cuando anunció la revisión, el Boxing Day [26 de diciembre], Hunt dio una cifra estimada de 215 millones de cristianos que sufren persecución en todo el mundo, y dijo que Gran Bretaña no había sido suficientemente generosa.

Eso es decirlo suavemente. Según el Sunday Times, de los 4.850 sirios aceptados por el Departamento de Interior en 2017, 4.572 eran musulmanes suníes; sólo 11 eran cristianos. Según las cifras del segundo trimestre de 2018, de los 1.197 sirios aceptados, 1.047 eran suníes y 10 eran cristianos. No hay mención alguna a los yazidíes, a pesar del genocidio cometido contra ellos en 2014, cuando el ISIS irrumpió en la ciudad iraquí de Sinyar, de mayoría yazidí, y procedió a destruir sus santuarios y a asesinar, secuestrar y violar a los miembros de esa comunidad. Doscientas mil personas huyeron de la ciudad y unas 50.000 se refugiaron en el Monte Sinyar. Hasta la fecha, los refugiados yazidíes siguen viviendo allí, en tiendas de campaña, en una pobreza inimaginable, esperando la ayuda de un mundo que se ha olvidado completamente de ellos.

Por desgracia, la podredumbre es tan profunda en el Departamento de Interior que es dudoso que algo pueda abochornarlo y hacer que actúe. Según The Timesnegó hace poco el asilo a un iraní que se convirtió del islam al cristianismo alegando que el cristianismo no es una religión pacífica:

Los funcionarios de Inmigración escribieron al hombre citándole pasajes violentos de la Biblia para demostrar su argumento. Dijeron que el Libro de las Revelaciones estaba «plagado de imágenes de venganza, destrucción, muerte y violencia». La Iglesia de Inglaterra condenó la «falta de cultura religiosa» que demuestran los funcionarios de Inmigración, después de que el hombre alertara de que se enfrentaba a la persecución en Irán a causa de su fe.

En todo el mundo occidental, las clases políticas y mediáticas ofrecen un espectáculo diario sobre cómo se preocupan por los derechos humanos, mientras dejan en la estacada a las minorías perseguidas, y a numerosas mujeres musulmanas. Como escribió Asra Nomani:

Uno de nuestros grandes desafíos aquí en Estados Unidos es que los progresistas no siempre se ponen del lado de los musulmanes progresistas, porque, en nombre de la libertad religiosa, las libertades civiles y la corrección política, no quieren ofender las decisiones culturales de los musulmanes. Conozco a gente que ha ido a esas sesiones ecuménicas en diferentes mezquitas y ven que las mujeres acaban en el sótano, pero no quieren cuestionar nada porque piensan: «Ah, bueno, así es como lo hacéis».

Hace ya mucho que todos deberían haber denunciado ese postureo como lo que es, mero narcisismo moral, y exigido a los políticos y los medios de referencia, que al parecer nunca se cansan de proclamar su compromiso con los derechos humanos, que empiecen a hacer algo por las incontables víctimas reales que están esperando a que las ayuden.

Fuente: Gatestone Institute.

Judith Bergman es escritora y analista política. Es licenciada en Relaciones Internacionales (The London School of Economics and Political Science) y derecho. 

Arabia Saudita y la derecha de Occidente: una alianza dudosa

Dr. James M. Dorsey

Documento de Perspectivas del Centro BESA No. 1,063, 14 de enero de 2019

RESUMEN EJECUTIVO: Mientras pretende estar centrado en promover una forma más tolerante del Islam, el Príncipe heredero de la Corona, Muhammad bin Salman, está instituyendo reformas que están diseñadas para centralizar el poder en torno a él. Sus movimientos incluyen abrazar a los grupos de extrema derecha europeos y occidentales que apenas son faros de tolerancia y respeto.

La financiación saudí, que tradicionalmente se centró en el Islam sunita ultraconservador, se ha optimizado y afinado en la era del Príncipe Heredero Muhammad bin Salman para garantizar que sirva a sus ambiciones geopolíticas. Esas ambiciones incluyen principalmente obstaculizar la expansión de la influencia iraní en Medio Oriente y África del Norte y mejorar el impacto global del reino.

Este esfuerzo ha producido una bolsa mixta hasta el momento. El gasto ha bajado pero está más orientado. Arabia Saudita, por ejemplo, entregó el control de la Gran Mezquita en Bruselas en un movimiento diseñado para demostrar la moderación recién encontrada en el reino y para reducir el daño a la reputación de una administración ultra conservadora saudita que se había vuelto polémica en Bélgica. Sin embargo, el dinero todavía fluye hacia las madrassas (seminarios religiosos) militantes y ultra conservadoras que salpican la frontera pakistaní-iraní. El enfoque del reino, además, ha cambiado en países seleccionados a la promoción de una línea de ultra-conservadurismo salafista que predica la obediencia absoluta al gobernante, un corolario de la represión del Príncipe Muhammad contra críticos y activistas en el país.

Las ONGs sauditas que alguna vez distribuyeron la generosidad del reino para promover el ultraconservador, así como los  funcionarios, han adoptado el lenguaje de la tolerancia y el respeto interreligioso  , pero hay pocos cambios tangibles en el país que lo respalden.

Sin duda, el Príncipe Muhammad ha levantado la prohibición de conducir a las mujeres, ha mejorado las oportunidades de trabajo y de ocio de las mujeres y ha puesto en marcha la creación de una moderna industria del entretenimiento. Pero ninguna de estas medidas equivale al cumplimiento de su promesa de fomentar una forma de Islam aún no identificada y verdaderamente moderada.

Además, los movimientos del príncipe han estado acompañados por un abrazo de la derecha europea y la extrema derecha, así como de los grupos ultraconservadores occidentales que, en general, apenas son faros de tolerancia y respeto mutuo.

«Arabia Saudita con MBS como Príncipe Heredero no ha estado defendiendo la reforma religiosa islámica», dijo el investigador de Oriente Medio, HA Hellyer, refiriéndose al líder saudí por sus iniciales.

«Al  establecimiento religioso saudí existente no se le ha alentado a participar en un replanteamiento genuino de sus ideas  que lo acerca a la corriente dominante sunní, ni a escuchar a los eruditos religiosos sauditas que abogan por enfoques más normativos y generales», agregó Hellyer. . Más bien, el establecimiento ha sido amordazado. Las «reformas» de MBS en este ámbito tienen que ver con la centralización del poder, no se trata de restaurar el establecimiento religioso saudí a un sunnismo normativo «.

El interés del príncipe Muhammad en los grupos ultraconservadores no musulmanes en Occidente se ajusta a un patrón global, resaltado por los científicos políticos Yascha Mounk y Roberto Stefan Foa, en el que los avances tecnológicos y la creciente importancia del poder blando, que son la raíz de la intervención rusa En elecciones en los Estados Unidos y Europa, han informado las políticas de información y relaciones públicas de varios estados autocráticos.

La tecnología y el poder blando, según Mounk y Foa, pueden generar  mayores esfuerzos por parte de los autoritarios y autócratas en general para influir en las naciones occidentales y socavar la confianza en la democracia .

“De hecho, China ya está aumentando la presión ideológica sobre sus residentes en el extranjero y está estableciendo institutos Confucio influyentes en los principales centros de aprendizaje. Y en los últimos dos años, Arabia Saudita ha aumentado dramáticamente sus pagos a los lobbistas estadounidenses registrados, aumentando el número de agentes extranjeros registrados que trabajan en su nombre de 25 a 145 … El aumento del poder blando autoritario ya es evidente en una variedad de dominios, «Incluyendo el mundo académico, la cultura popular, la inversión extranjera y la ayuda para el desarrollo», dijeron Mounk y Foa.

Además, Arabia Saudita, junto con otros Estados del Golfo, incluidos los Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Omán y Kuwait, así como China, han sido importantes donantes para las universidades occidentales y los think tanks. También han desarrollado medios de comunicación propios, como Al Jazeera de Qatar, TRT World de Turquía, CCTV de China y RT de Rusia. Estos puntos de venta llegan a audiencias globales y compiten con empresas como la BBC y la CNN.

La necesidad de Arabia Saudita de adquirir un poder blando fue arrastrada a casa por las  crecientes críticas occidentales de su guerra en Yemen y la condena del asesinato del periodista Jamal Khashoggi  en las instalaciones del consulado saudí en Estambul.

El esfuerzo de Arabia Saudita para lograrlo con el apoyo conservador, de derecha y de extrema derecha fue evidente en Irlanda del Norte. Investigando una notable campaña del Partido Unionista Democrático de Irlanda del Norte (DUP , por sus siglas en inglés) , un pilar de apoyo clave del gobierno de la PM británica Theresa May, a favor de la salida de Gran Bretaña de la UE, elcolumnista del Irish Times Fintan O’Toole sugirió que un miembro importante del fallo de Arabia Saudita El príncipe Nawaf bin Abdul Aziz al Saud, jefe de la familia y ex jefe del servicio de inteligencia del país, y su embajador recién sustituido en Gran Bretaña, financiaron el esfuerzo contra el Brexit mediante un enlace comercial con un activista conservador escocés relativamente oscuro. Medios modestos, Richard Cook.

El embajador, el príncipe Muhammad bin Nawaf al Saud, hijo del príncipe Nawaf, fue embajador de Arabia Saudita en Gran Bretaña hasta la reorganización del gabinete de Arabia Saudita el  mes pasado .

«Puede ser una total coincidencia que el hombre que canalizó £ 425,622 al DUP tuviera conexiones sauditas de tan alto nivel. Simplemente no lo sabemos. Tampoco sabemos si el … embajador saudí tenía conocimiento de la conexión de su padre con Richard Cook «, dijo O’Toole.

De manera similar, Arabia Saudita  invitó a docenas de miembros británicos del Parlamento a visitas pagadas con todos los gastos al reino  y bañó al menos a 50 miembros del gobierno, incluida la Sra. May, con  enormes canastas de alimentos que pesan hasta 18 libras .

Un paquete destinado a un miembro de la Cámara de los Lores incluía algas y mayonesa de ajo; salmón ahumado; truchas y mejillones; y un kilogramo de queso stilton. Otros contenían botellas de clarete, vino blanco, champán y whisky Talisker, a pesar de la prohibición del alcohol en el reino.

En un movimiento similar a los esfuerzos rusos para influir en la política europea,  Arabia Saudita también ha forjado vínculos estrechos con grupos conservadores y de extrema derecha en Europa. Esto incluye al Partido Popular Danés y a los Demócratas de Suecia, así como a otros islamófobos , según el miembro del Parlamento Europeo Eldar Mamedov.

Escribiendo en LobeLog, Mamedov dijo que el reino trabajaba con frecuencia a través del bloque europeo de conservadores y reformistas (ECR), la tercera agrupación más grande en el Parlamento Europeo. Arabia Saudita también contó con el apoyo del miembro del Parlamento Europeo, Mario Borghezio, de la italiana Lega, miembro de Europa de las Naciones y la Libertad (ENF), un bloque de partidos de extrema derecha en el Parlamento.

Aunque persigue objetivos diferentes, la estrategia del reino, en un giro de ironía, se asemeja en cierta medida a la de uno de sus nemeses, Nahdlatul Ulama de Indonesia, la ONG musulmana más grande del mundo. Nahdlatul Ulama se opone a la línea puritana del Islam grabada en el ADN de Arabia Saudita y ha establecido vínculos estrechos con la derecha europea y la extrema derecha en su intento de reformar la fe.

La estrategia saudí podría resultar complicada, especialmente en los EE. UU., Dependiendo de la evolución de la investigación del abogado especial de los EE. UU. Robert Mueller sobre la interferencia extranjera en las elecciones de 2016 que llevó al presidente Donald Trump al cargo.

Al parecer, Mueller está a punto de desvelar los esfuerzos de Arabia Saudita , su reputación en los EE. UU. Ya empañada por el asesinato de Khashoggi, y los Emiratos Árabes Unidos, el aliado más cercano del reino, para influir en la política estadounidense.

Dijo Harry Litman, un ex abogado de los Estados Unidos: “Supongo que lo que Mueller tiene hasta la fecha ha resultado ser bastante rico y detallado y más de lo que anticipamos. Esto podría convertirse en una parte rica de la historia en general «.

El Dr. James M. Dorsey, un Asociado Senior no residente en el Centro BESA, es un miembro senior de la Escuela de Estudios Internacionales S. Rajaratnam en la Universidad Tecnológica Nanyang de Singapur y codirector del Instituto de Cultura de Fans de la Universidad de Würzburg.

Fuente: BESA