Afectaciones y proyecciones económicas en algunos países del Medio Oriente y el Norte de África post pandemia del COVID19

En el mes de marzo cuando se empezaron a detectar los casos de Coronavirus más fuertes en la región de Medio Oriente y el Norte de África. Se planteaban eventuales pérdidas económicas de al menos 2.1% del PIB regional, sin embargo, en el mes de abril los efectos de la pandemia empujarían a pronosticar una pérdida económica de hasta 3.7% que equivale a US$100 mil millones durante el año 2020.


A este aspecto se le suma el efecto económico que generó el acuerdo de la OPEP+ en abril 2020 acerca de la producción de petróleo y que generará impactos tanto en las economías productoras como en los importadores de hidrocarburos y sus derivados.

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Irak principal escenario de tensiones entre Washington y Teherán

Abril Umaña, Estudiante Relaciones Internacionales

Antes de comenzar a analizar la situación de tensión que se vive actualmente en Oriente Medio, es importante establecer un precedente respecto a las condiciones que lo propiciaron en primer lugar. Partamos de la idea que el mundo musulmán se divide en dos grandes sectas o facciones; los suníes, que comprenden un 90% de la población total a nivel mundial y su mayor concentración de creyentes se encuentra en el Reino de Arabia Saudita y los chiitas, que comprenden casi el 10% de la población restante y su mayor concentración de creyentes se encuentra en la República Islámica de Irán.

Tomando en cuenta que el islam es la segunda religión más profesada en el mundo con un estimado de practicantes de 1.500 millones, los porcentajes por pequeños que sean, representan una abismal cantidad de personas. Lo que desencadena un conflicto entre las facciones y a su vez establece una competencia entre Irán y Arabia Saudí, como líderes de sus respectivas sectas por el liderazgo e influencia de la región.

A Irán constantemente se le percibe desde Occidente como un país violento y empobrecido, pero la realidad es que es un actor estratégico a nivel mundial, debido a sus grandes reservas de petróleo y gas; su control sobre el Golfo Pérsico lo que le permite controlar también el Estrecho de Ormuz por donde transita 25% del comercio mundial; el desarrollo de un programa nuclear y son la décimo octava economía mundial.

Además de su disputa con Arabia Saudita por el liderazgo de la zona, también lo disputa con Israel a quien ha tomado como máximo enemigo regional y por supuesto con Estados Unidos, el cual es aliado de los anteriores dos y uno de los protagonistas de la actual crisis en Irak. El antecedente del conflicto entre los Estados Unidos e Irán data en 2014 cuando el DAESH tomó la segunda ciudad más importante de Irak, Mosul. El Estado iraquí se vio obligado a pedir ayuda internacional.

Esto generó una Coalición Internacional encabezada por el gobierno de Washington quien proporcionó fuerzas aéreas especialmente y llevaron a cabo bombardeos importantes en esta modalidad, mientras que Irán vio su oportunidad para reforzar su influencia en tierra y brindó financiamiento y capacitación a los iraquíes que formaran parte de las milicias populares. Estas milicias fueron apoyadas por las Fuerzas QUDS, una fuerza internacional revolucionaria iraní de elite, la cual estaba bajo el mando de Qasem Soleimani, el segundo hombre más poderoso e influyente de Irán.

En 2017, cuando las milicias populares iraquíes junto con las fuerzas estadounidenses derrotaron al DAESH, el país se enfrenta a una situación delicada, teniendo en un mismo territorio a los estadounidenses y a los proiraníes apoyados por Irán. En pocas palabras, dos grandes potencias militares. Aunque hasta ese momento no existía una amenaza real, se da una escalada de tensiones el 27 de diciembre de 2019, cuando una milicia proiraní realiza un ataque contra una base de la coalición occidental que termina comprando la vida de dos policías iraquíes y un contratista estadounidense.

Como repuesta a este ataque, EE. UU. realiza una operación contra la milicia proiraní Kataeb Hezbollá donde mueren 25 personas. Lo que provoca una manifestación violenta fuera de la Embajada de los Estados Unidos en Irak, que por poco termina siendo tomada en asalto por parte de los manifestantes y aunque no lo lograron, un sector de la entrada de la sede diplomática fue quemada, lo que podría ser catalogado como un golpe directo al orgullo estadounidense. El gobierno estadounidense respondió con contundencia de la misma manera, enviando un dron militar que atacó y logró asesinar al general Qasem Soleimani en Bagdad.

Esto último dio paso a las verdaderas tensiones de los últimos tiempos entre ambas naciones, junto con algunos otros factores importantes que se deben de tomar en consideración como el hecho de que Soleimani, sostenía estrechas relaciones con la agrupación Hezbolá; un partido político y grupo paramilitar, muy importante en el Líbano, que es financiado precisamente por el gobierno en Teherán.

En ese momento se temió que la agrupación libanesa pudiera tomar represalias en contra de Israel, siendo este el aliado más importante para los EE. UU. en la zona y desde siempre enemigo de estas organizaciones radicales. A esto se sumarían tensiones en el Estrecho de Ormuz, donde se efectuaron ataques a barcos petroleros o el ataque a una planta petrolera importante en Arabia Saudita, entre otros.

El asesinato de Soleimani ocasionó gran molestia en Irak donde los proiraníes exigían al gobierno expulsar a las fuerzas estadounidenses de una vez por todas. A esto, casi de inmediato Abdul-Mahdi, primer ministro iraquí quien de hecho no estaba claro si tenía la autoridad para hacerlo debido a que presentó su renuncia el año anterior, solicitó al parlamento medidas urgentes para romper la relación con Washington y expulsar a los estadounidenses de territorio iraquí.

Aunque debido a la división sectaria entre suníes y chiitas que existe en el parlamento, no se logró llegar a un acuerdo definitivo. El presidente estadounidense Donald Trump mostró incomodidad ante esta petición por lo que afirmó que Estados Unidos no se retiraría de Irak, hasta que ese país pagara la inversión militar estadounidense de los últimos años.

Junto con la resistencia estadounidense para retirarse de territorio iraquí, nacen algunos planteamientos sobre cómo los iraquíes, van a hacer que los estadounidenses se retiren por la fuerza; con bombardeos, ataques a las bases militares de corto y largo alcance, secuestros y tortura, ataques a empresas privadas estadounidense en la zona como Halliburton, entre otras medidas.

El clima internacional y regional es cada vez más tenso y puede que pase de una escalada a un conflicto militar importante. Por el momento la situación se encuentra en pausa debido a la emergencia mundial por COVID-19, ya que tanto Irán como los Estados Unidos presentan una cifra de muertes y contagios bastante considerable y dirigen sus esfuerzos a mitigar la pandemia. Pasando estas tensiones, a un segundo plano. Mas no dejando en el olvido todo lo que ha sucedido.

COMENTARIO A ENTREVISTA A UN INTELECTUAL EN MERECIDO OCASO

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Por Marcelo Kisilevski

Respuesta al artículo sobre Norman Finkelstein

El Sr. Finkelstein sólo puede culparse a sí mismo de ser excluido del campo académico, no sólo por mentir, sino por ser un intelectual absolutamente poco serio, es decir, un fracaso como investigador. Lo único que tiene, y lo admite al final del artículo, son «pensamientos», porque de hechos comprobados, nada.

El cerco sobre Gaza nunca fue hermético, no existe un sólo colono en Gaza ya desde 2005, por lo tanto tampoco soldados, y por lo tanto tampoco ocupación. Entonces por qué hay violencia cíclica con Gaza, y mucho menos con Cisjordania?

Esa pregunta no se la hace Finkelstein, sencillamente porque no conoce el tema, no solo no sabe las respuestas, sino tampoco las preguntas. Las raíces del bloqueo, impuesto en 2007 (y no en 2006, ni siquiera acierta en el año) luego del brutal golpe de estado de Hamás contra Fatah, el gobierno palestino legítimo, deben buscarse en la épica jihadista que ve como «profanación» la mera existencia de un estado no musulmán sobre «Dar El Islam», la «Morada de la paz», tierra sagrada musulmana, profanada en su febril versión del islam por la mera existencia de Israel todo.

Pero de eso no habla Finkelstein, sencillamente porque sabe muy poco del tema. Y el agua, un viejo motivo antisemita que viene del libelo de los pozos de agua envenenados supuestamente por judíos para provocar la peste negra del siglo 14, es imbebible en Gaza porque han agotado las napas y el agua se saliniza en contacto con el mar, y porque el dinero donado por Occidente para bombas de agua y plantas desalinizadoras quedaron en los bolsillos de Al Fatah y ahora de Hamás, no sea cosa que los palestinos beban agua saludable y ya no haya cómo acusar a Israel.

Nadie dispara a mansalva a civiles adrede, ni en Gaza ni en ningún lugar, salvo que te llames Bashar el Assad y bombardees campos de refugiados palestinos sobre suelo sirio. Palestinos mueren en Gaza cuando son llevados a manifestaciones contra el enemigo externo, siempre más fácil, siempre más visible, Israel, que sirve como hoja de parra al fracaso de Hamás como gobierno en los últimos 13 años.

Y estos manifestantes «pacíficos» están armados con bombas, con botellas molotov, con globos bomba e incendiarios. Y sí, si son «luchadores por la libertad», entonces habrá bajas. Y también caerán civiles, si los utilizan como escudos humanos. Del cinismo del Hamás nada sabe Finkelstein, porque escribe libros a control remoto, citando fuentes que también representan lobbies, a los que tanto dice odiar.

En fin, Finkelstein proyecta, porque acusa a otros de utilizar el Holocausto y otras victimizaciones, cuando en realidad es él el que lo hace para intentar impulsar su ideología afiebrada, bajo el lema: «Mis padres sobrevivieron el Holocausto, no me vengan a hablar a mí de autoridad moral». Si eso no es utilizar el Holocausto para justificar su postura ideológica y moral, entonces no se entiende bien qué es manipulación.

El problema no es Finkelstein, un intelectual con bastante poca jerarquía, sino cómo un periódico que se piensa serio como «El Periódico», se presta a darle voz, pensando que así se favorece en algo la causa palestina. Pues las noticias son: flaco favor se le hace a la causa palestina cuando se defiende al Hamás, y cuando se abre el micrófono a voceros tan intelectualmente pobres como Norman Finkelstein.

El regreso del turquismo

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Por: Gökhan Bacık*

Poco más de una década antes de la desaparición del Imperio Otomano, el intelectual Yusuf Akçura argumentó que había tres ideologías alternativas que podrían unir el estado multiétnico y multirreligioso que se desvanece: el otomanismo, el islamismo y el turquismo.

Un concepto notablemente moderno, el otomanismo tenía como objetivo crear una nación a partir de los muchos grupos religiosos y étnicos del imperio, unidos bajo la bandera de la identidad otomana. 

Pero el principal problema con el otomanismo, como señaló Akçura, era que los turcos no aceptarían compartir el mismo estatus con los miembros de los otros grupos étnicos y religiosos que gobernaron durante siglos.

Más de un siglo después, el estado actual de la política en Turquía no es diferente.

Mustafa Kemal Atatürk intentó Turkificar la nueva República de Turquía que fundó en 1923, pero el proyecto se ha visto afectado por la inestabilidad. En particular, la minoría más grande del país, los kurdos, han seguido siendo socios infelices en el nuevo estado nación. 

El islamismo se ha convertido en otra fuente de oposición al proyecto kemalista. Tanto los kurdos como los islamistas demuestran el fracaso del proyecto kemalista. 

A pesar de sus reservas sobre el kemalismo, el partido gobernante de Turquía logró cierto éxito en su primera década en el poder desde 2002 al tratar de armonizar el islamismo con los valores kemalistas de la occidentalización. El Partido Justicia y Desarrollo fue un ferviente defensor de las reformas de la UE en esos años y fue elogiado por demostrar que el Islam y la democracia no eran incompatibles.

Pero los levantamientos de la Primavera Árabe de 2011 prácticamente destruyeron la marca AKP del islamismo, ya que no logró arraigarse en países de todo el Medio Oriente.

Turquía ha respondido haciendo un brusco giro en U y abrazando el turquismo. Una gran coalición de la élite, que incluye a islamistas y kemalistas, parece creer que la amenaza kurda requiere algún tipo de turquismo, tanto en política interna como exterior.

Partidos con ideologías tan diferentes como el Partido Popular Republicano secular (CHP) y el opositor islamista Felicity Party han abrazado el turquismo con la ofensiva militar turca en Siria este mes. La política se ha transformado en una competencia entre diferentes nacionalismos: nacionalismo de extrema derecha, nacionalismo kemalista y nacionalismo islamista.

El Partido Felicity, que normalmente aboga por el universalismo islamista, ha respaldado ardientemente la ofensiva militar turca contra los kurdos sirios. Los tuits del líder del Partido Felicity, Temel Karamollaoğlu, revelan que es primero un partido nacionalista antes que todo lo demás.

La incursión militar de Turquía en Siria contra los kurdos ha demostrado una vez más que el nacionalismo es el terreno compartido sobre el que se fundan los partidos turcos. Las características distintivas como el Islam o el secularismo están en segundo lugar.

El giro autoritario que Turquía ha tomado en los últimos años prácticamente ha aniquilado la dinámica histórica del occidentalismo, así como los elementos universalistas inspirados en el Islam dentro del AKP. El turquismo se destacó como la única alternativa a los gobernantes de la nueva Turquía.

Fuente: Ahval News

*Gökhan Bacık enseña ciencias políticas en la Universidad de Palacky. Sus intereses de investigación incluyen el Medio Oriente moderno, el Islam y la política, y la política turca.

Traducción CCEIIMO

Los Kurdos

Por David Mandel

Los kurdos, cuya población se estima en 40 millones de personas, son un grupo étnico, unido por la historia y el idioma kurdo, que practica diversas religiones, incluyendo el Islam en sus sectas chiita, sunita, pero también los hay zoroastristas, cristianos y de otras religiones. Habitan en un territorio que se extiende desde el norte de Siria, el sureste de Turquía, el norte de Iraq hasta el noroeste de Irán.

El imperio otomano, derrotado en la Primera Guerra Mundial, fue desmembrado por los Estados victoriosos, que crearon lo que hoy son Israel y cuatro Estados árabes (Líbano, Jordania, Siria e Irak) aparte de Turquía misma. El Tratado de Sevres (1920) prometió crear un Estado kurdo independiente. Lamentablemente, los kurdos (no por última vez en su historia) fueron traicionados cuando, tres años despues, en el Tratado de Lausanne se fijaron las fronteras del Estado turco sin tomar en cuenta a los kurdos.

El resultado de esa decisión es que los kurdos quedaron como minorías en los diversos nuevos Estados, lo que condujo a genocidios, rebeliones y guerra de guerrillas. En Turquía constitiyen el 20% de la población, en Irak el 15%, en Iran el 10% y en Siria el 9%. En el Medio Oriente los kurdos son el cuatro grupo étnico más grande, después de los árabes, persas y turcos.

Los kurdos, uno de los pueblos mas antiguos del mundo, aparecen mencionados en una inscripción de Sumeria de hace 5,000 años. En el siglo 9 los árabes los conquistaron y los convirtieron al Islam. Durante los siglos 10 al 12 existieron varios reinos kurdos.

En el siglo 12, Saladín, un guerrero kurdo, luchó contra los Cruzados, y fundó una dinastía que gobernó Egipto durante dos siglos. Los árabes lo consideran como el mas grande heroe que ha tenido el Islam, y su memoria es honrada hasta hoy, incluyendo la principal avenida de Jerusalen Oriental que lleva su nombre.

Siria, antes de su guerra civil, trató de suprimir la identidad étnica de sus subditos turcos. Les prohibió utilizar el lenguaje kurdo, dar nombres kurdos a los niños, tener sus propios escuelas e imprimir libros escritos en kurdo.

A raiz de la guerra civil los kurdos tomaron el control de los territorios kurdos en Siria que limitan con Turquía. Erdogan, temiendo que los kurdos sirios apoyen en su rebelión a los kurdos turcos, recibió del presidente Trump luz verde para invadir el territorio, con el proposito de hacer alli una limpieza étnica y reemplazar a los kurdos con más de un millón de refugiados árabes sirios.

El mundo es indiferente al deseo de independencia de los kurdos, un grupo étnico, de lenguaje propio e historia milenaria, mientras que insisten obsesivamente en que los palestinos tengan un Estado, árabes que no se diferencian de los otros árabes en su identificación étnica, su lenguaje y su idioma, y que, recién en el Siglo 20, en reacción a la creación de Israel, declararon, por motivos tácticos, tener identidad propia.

El Estado palestino sería el Estado 22 de los árabes, aun si no tomamos en cuenta que Gaza es un Estado independiente de facto, y que la mayoría de la población de Jordania se auto identifica como palestinos.

Posdata: El abandono que ha hecho Trump de un fiel aliado es similar al abandono que hizo Barak del ejercito del sur de Líbano. Ambos casos son evidencia de ineptitud, ingratitud e indiferencia inmoral.