Conspiración contra la causa palestina

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Por Camilo Torres Perl *

“Existe una conspiración de Estados Unidos e Israel para acabar con la causa palestina”. Esta es la acusación que desde meses atrás voceros de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) han pronunciado en diversos foros y medios de comunicación: lo han repetido desde su Presidente Mahmoud Abbas, hasta su recientemente nombrado Primer Ministro, Mohammed Shtayyeh.

¿Cuál es la causa palestina que defienden los dirigentes de la ANP y cuál es la conspiración que denuncian? Hablemos primero de la conspiración.

Desde el inicio de su mandato, Donald Trump nombró a Jason Greenblatt y Jared Kushner como responsables de desarrollar un plan de paz para, una vez más, intentar dar por terminado el conflicto israelí-palestino. A este plan la administración Trump lo ha llamado “El Acuerdo del Siglo”.

Sin entrar en detalles, la propuesta tiene, a mi entender, dos ejes principales: establecer el compromiso de los principales países de la región para lograr el acuerdo y, por otra parte, minimizar los escollos que impidieron llegar a acuerdos anteriormente.

En las negociaciones de Camp David de julio de 2000 -auspiciadas por el entonces presidente Bill Clinton- Ehud Barak, el entonces Primer Ministro de Israel, propuso una solución territorial en firme (que incluía la partición de Jerusalén) para la creación del Estado Palestino, y ésta fue rechazada debido a que, según testimonio de Clinton, Yasser Arafat aseveró que la propuesta no solucionaba la situación de los “refugiados” y su derecho al retorno.

Dicho en otras palabras: Arafat deseaba que se crease el Estado Palestino, pero que los entonces casi cuatro millones de refugiados, según la descripción de la UNRWA, se volviesen ciudadanos israelíes si así lo deseaban. Es decir, Arafat pretendía no solo la creación de un Estado Palestino, sino dos estados con mayoría árabe a medio plazo.

La descripción de refugiado palestino de la UNRWA (la cual fue creada para durar un año y ya cumplió 69 de actividad) ha perpetuado su estatus de refugiado y además,  como caso único en el mundo, lo ha vuelto hereditario, contraviniendo todos los tratados internacionales sobre los refugiados. Por ello, en lugar de haber sido una solución, ha sido un multiplicador del padecimiento de una buena parte de árabes palestinos, que por cuarta o quinta generación, siguen viviendo en campos de refugiados en países árabes sin que tengan derecho a la nacionalidad del país donde nacieron.

Ante esto, la administración Trump ha cortado los fondos que transfería a la UNRWA y ha declarado que por refugiado palestino se deberá contabilizar únicamente a aquellos que se circunscriban como tales según el derecho internacional, y no según la descripción de la UNRWA. De esta manera, los refugiados palestinos no superarían los cien mil, según varias estimaciones.

Otro de los escollos con el cual las negociaciones anteriores se toparon fue la división de Jerusalén. En este sentido, la administración Trump parece haber dado un claro mensaje cuando trasladó su embajada a Jerusalén y al haber cerrado su consulado en Jerusalén del Este. Jerusalén como capital para dos estados quedaría fuera de discusión.

Sin embargo, la mayor “amenaza” a la “causa palestina” viene del giro que han dado los principales actores de Medio Oriente con respecto a su postura tradicional frente al conflicto israelí-palestino Trump, junto a su equipo encabezado por Greenblatt/Kushner, ha entendido que sin el apoyo de los principales actores de la región, ningún acuerdo sería viable a largo plazo.

En estos dos últimos años, Greenblatt y Kushner han recorrido intensamente la región buscando convencer a los países claves para que comprometan su apoyo a esta nueva propuesta.

Además de las múltiples declaraciones de dirigentes y líderes de varios países de la región, con las cuales han dejado entrever su apoyo o al menos su favorable expectativa al nuevo plan, la más importante muestra de interés en el plan Trump ha sido la asistencia de más de setenta delegaciones de países y organismos internacionales al Taller “Paz para la Prosperidad”, convocado en Bahréin entre el 25 y 26 de junio pasado.

Entre los más importantes asistentes estuvieron las delegaciones de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Egipto, Marruecos, Qatar, FMI, etc.

A partir del desarrollo de este Taller y la asistencia de representantes de las principales potencias de la región, la dirigencia palestina ha hecho airadas declaraciones y con mayor fuerza ha denunciado la mencionada “conspiración” contra la “causa palestina”.

Me referiré ahora a la “causa palestina” defendida por la dirigencia de la ANP. El ente fue fundado a raíz de los tratados de Oslo de 1993, en los cuales se conformó y reconoció a la ANP como legítima representante de los árabes palestinos y a la cual le fueron encomendadas las tareas de administrar los territorios asignados bajo su responsabilidad, así como de liderar el proceso para llegar al establecimiento del Estado Palestino.

Esta dirigencia, lastimosamente, “no ha perdido la oportunidad de perder una oportunidad”. No solo que no frenaron a los grupos violentos, como se comprometieron en los Tratados de Oslo y para lo cual fueron armados y entrenados tanto por Estados Unidos como por Israel, sino que alentaron a las organizaciones terroristas y las utilizaron cada vez que querían presionar a Israel o alejarse de las negociaciones, tal como sucedió con el estallido de la Segunda Intifada.

No solo que en el sistema educativo palestino y en todos los medios de comunicación bajo su responsabilidad se demonizan tanto al estado de Israel como al pueblo judío, sino que además, la ANP ha establecido un sistema de pensiones vitalicias para todo aquel que ejecute y/o planifique con éxito atentados terroristas contra civiles israelíes y producto de lo cual sea recluido en una cárcel israelí.

Mientras más años reciba como condena, es decir, mientras más violento y sanguinario haya sido el atentado, más alta será la pensión vitalicia para el perpetrador y su familia. Para este sistema de pensiones del terror, se estima que la ANP destina aproximadamente trescientos millones de dólares anualmente, un 7% de su presupuesto anual.

Los terroristas que mueran en atentados serán merecedores de múltiples actos conmemorativos así como de monumentos, estatuas y que sus nombres estén en calles, plazas, escuelas, estadios, etc. Con lo que serán “honrados” y recordados permanentemente por haber servido a la “causa palestina”.

Esta es la verdadera “causa palestina” contra la que Israel, Estados Unidos y cada vez más países árabes y musulmanes están “conspirando” para cambiar. Es decir, están buscando que el pueblo árabe palestino abandone el camino de la violencia y deje de lado su pretensión de destruir Israel y se centre en la opción de sentarse a la mesa de negociaciones, para encontrar un futuro de oportunidades sociales y económicas para que su sociedad progrese junto a un vecino, al cual no llegarán a amar pero, junto a quien deberán convivir civilizadamente y cooperar en la búsqueda de su bienestar.

Ahora le corresponde al resto de actores mundiales sumarse a esta “conspiración”, para que en un futuro próximo la dirigencia árabe palestina entienda que el camino de la violencia no la llevará a ningún lado y que únicamente la convivencia pacífica y tolerante le llevará a alcanzar la anhelada dignidad para el pueblo que representan.

Fuente: Aurora Israel


(*) Camilo Torres Perl –Director de Política y Comunicación de Israel Sin Fronteras

(**) Las opiniones acá contenidas no representan el pensamiento de todos los miembros del Centro Costarricense de Estudios Interdisciplinarios Sobre Israel y Medio Oriente.

El jefe de la UNRWA y varios funcionarios señalados por corrupción y abuso de autoridad

Un informe confidencial de la controversial Agencia de la ONU para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA, por sus siglas en inglés) denuncia por abuso de autoridad y corrupción a sus máximas autoridades.

El reporte elaborado por el Departamento de Ética de UNRWA, y publicado por el canal qatarí Al Jazeera, acusa a su comisionado general, el suizo Pierre Krahenbuhl de 53 años, y a su círculo cercano de “abuso de autoridad para obtener ganancias personales, suprimir el disenso legítimo y conseguir por otros medios sus objetivos personales”.

El informe sugiere que el “círculo interno” está conformado por el comisionado general, Pierre Krahenbuhl, la vice comisionada general Sandra Mitchell, que renunció a la organización en julio pasado, el jefe ejecutivo Hakam Shahwan, que abandonó la agencia en julio, y la alta asesora del comisionado general, María Mohammedi.

El informe sostiene que la conducta de esos funcionarios representan “un enorme riesgo a la reputación de la ONU” y que “debería considerarse cuidadosamente su inmediata salida” de la organización, que en 2017 manejaba un presupuesto de más de 900 millones de dólares.

El reporte denuncia una “creciente falta de cumplimiento de las reglas de la agencia y los procedimientos establecidos”, en tanto que el personal administrativo está padeciendo “baja moral, miedo a la represalia… desconfianza, secreto, amenazas, intimidación y marginalización”. El resultado es un manejo “altamente disfuncional”.

Entre otras cosas, la publicación en Al Jazeera también indica que el comisionado general de la UNRWA llevó con él a María Mohammedi a varios viajes desde el año 2014 y expresó un «interés particular» por ella. Incluso Krahenbuhl la asignó como «asesora senior» en febrero del 2015.

Al Jazeera indicó que varias personas en el personal de la UNRWA dijeron que la relación entre ellos, Krahenbuhl y Mohammedi, iba más allá de lo profesional y que el comisionado general la llevaba a la gran mayoría de sus viajes e incluso utilizaba su posición para que ella viajara junto a él en clase ejecutiva.

Asimismo, el reporte indicaba que Krahenbuhl estaba ausente de su oficina en Jerusalén alegando «viajes de trabajo.. durante 28-29 días al mes».

Krahenbuhl respondió a las acusaciones en Al Jazeera diciendo que conoce sobre la elaboración del reporte del comité de ética de UNRWA y que en el mes de marzo le avisaron que las acusaciones serían investigadas: «Di instrucciones para una total cooperación con la investigación. No estoy todo el tiempo de vacaciones y no quiero responder a acusaciones específicas o rumores porque puede interferir en las investigaciones y romper las reglas que tenemos como personal de la ONU».
Según el reporte en Al Jazeera, la situación se ha deteriorado de forma considerable desde comienzos del 2018, coincidiendo con la reducción y finalmente la suspensión  del apoyo del gobierno norteamericano a UNRWA.

La administración Trump redujo de forma significativa su aporte a la agencia de la ONU en el 2018,  pasando de un aporte anual de 360 millones de dólares a solo 60 millones y en agosto anunciaron que dejarían de enviar ayuda a UNRWA de forma definitiva.

El Departamento de Estado había explicado que «el modelo de negocios y las prácticas fiscales que han marcado a UNRWA por años son simplemente insostenibles y han estado en crisis por muchos años» al tiempo que enfatizaron que EEUU no se comprometería más «con financiar esta operación irremisiblemente defectuosa».

Fuente: Aurora Israel

El significado de la ocupación

Philologos*

Escuchamos mucho sobre «la Ocupación» en estos días. No hay necesidad de decir cuál. Pero ¿de dónde viene el término y cuánto vale?

Escuchamos mucho sobre «la Ocupación» en estos días. No hay necesidad de decir cuál.

«Ha llegado el momento de poner fin al apoyo de nuestra comunidad para la Ocupación», comienza un comunicado de prensa de la organización judía IfNotNow, que ha estado presionando a los candidatos presidenciales demócratas para que exijan un retiro israelí inmediato de Judea y Samaria o, para aquellos que prefieren no hacerlo. use esos nombres aunque sean los tradicionales tanto en las fuentes judías como en la mayoría de los idiomas de Europa: los «territorios palestinos» o «Cisjordania» del río Jordán. Los redactores del comunicado de IfNotNow no se molestaron en ser más específicos. Asumieron que todos saben quién está ocupando a quién.

Como término en el derecho internacional, la «ocupación» se remonta a fines del siglo XIX, cuando se introdujo para eliminar el antiguo concepto del derecho de conquista, que reconocía el derecho de un país victorioso a conservar el territorio conquistado a perpetuidad. El artículo 42 del Convenio de La Haya de 1899 establece:

El territorio se considera ocupado cuando en realidad se coloca bajo la autoridad del ejército hostil. La ocupación se aplica solo al territorio donde dicha autoridad está establecida y se puede ejercer.

A continuación, el artículo 43 deja en claro que el gobierno de la potencia ocupante se considera temporal y que no tiene derecho a alterar las leyes del gobierno anterior derrocado por la guerra:

Una vez que la autoridad del poder legítimo haya pasado realmente a manos del ocupante, este último tomará todas las medidas posibles para restablecer y asegurar, en la medida de lo posible, el orden público y la seguridad, respetando, a menos que sea absolutamente impedido, las leyes. En vigor en el país.

Este lenguaje se incorporó textualmente en el Convenio de La Haya de 1907, internacionalmente vinculante. Posteriormente, se adoptaron cláusulas similares en el Cuarto Convenio de Ginebra de 1949, que se refería principalmente a los derechos de los civiles que, en un momento dado, y de cualquier manera, se encuentran en las manos, en caso de conflicto u ocupación. de una parte en el conflicto o [de una] potencia ocupante de la cual no son nacionales».

Estrictamente hablando,cuando la Fuerza de Defensa de Israel arrebató Judea y Samaria y sus habitantes árabes al ejército jordano de ocupación en las hostilidades de la Guerra de los Seis Días de 1967, Israel se convirtió en una potencia ocupante según el derecho internacional. Que dicha ley sea en gran parte una ficción que no tenga un cuerpo creíble o eficaz para interpretarla o hacerla cumplir es irrelevante para lo que dice.

De manera similar, el hecho de que Judea y Samaria siempre han sido considerados por los judíos como parte de su patrimonio de la Tierra de Israel; o que eran una parte indiscutible del territorio prometido al pueblo judío como su «hogar nacional» por la Declaración Balfour de 1917, ratificada posteriormente por la Liga de las Naciones; o que la línea de armisticio de 1949 entre Israel y Jordania, trazada al final de la Guerra de Independencia de Israel, nunca fue reconocida por Jordania como más que una demarcación improvisada que sería borrada por la destrucción de Israel; o que fue Jordania la que comenzó la lucha de 1967; o que la resolución 242 posterior a 1967 de la ONU no exigía que Israel se retirara de toda Cisjordania; o que Jordania cedió su reclamo del área a la Organización de Liberación de Palestina en 1988; o que muchas de las facultades administrativas han sido delegadas por Israel a la Autoridad Palestina (AP); o que la AP no ha tomado el tipo de pasos que podrían permitir que la «Ocupación» termine; todo esto, aunque es cierto, no cambia la letra de la ley.

De hecho, a partir de 1967, el propio Israel invocó repetidamente el Cuarto Convenio de Ginebra como una legitimación.de su presencia en Judea y Samaria, y el Tribunal Superior de Justicia de Israel ha aceptado esto como la base de varios fallos sobre las acciones de Israel allí. Esta fue una posición conveniente para los gobiernos israelíes. Por un lado, facilitó que Europa y los Estados Unidos aceptaran el control israelí sobre Cisjordania y se opusieran a algunas de sus características, como los asentamientos. Por otro lado, sirvió como una excusa para que el gobierno después del gobierno en Jerusalén dejara de tomar decisiones políticamente difíciles acerca de la disposición final de Judea y Samaria al posponer esas decisiones a un día teórico en el que un acuerdo de paz podría negociarse con los palestinos y el mundo arabe

Pero, ¿cuánto tiempo puede durar una ocupación «temporal»? La ocupación francesa y belga de Renania después de la Primera Guerra Mundial duró doce años. La ocupación británica de Islandia durante la Segunda Guerra Mundial duró cinco años. La ocupación estadounidense de Japón en la posguerra duró siete. Lo mismo hizo la ocupación aliada de Alemania. La «ocupación» israelí de Judea y Samaria ha durado 52 años. Esto golpea al mundo, no del todo sin razón, como una perversión del concepto y contribuye a dar a la «Ocupación» su mal nombre.

Es interesante comparar a Israel con otros países a este respecto. India, cuando tomó posesión de Cachemira en su guerra de 1948 con Pakistán, no invocó el Cuarto Convenio de Ginebra ni afirmó que estaba «ocupando» el territorio que conquistó. Tampoco los turcos invadieron Chipre en 1974 o los rusos en Crimea. Todos se comportaron según el derecho de conquista. Aunque todos han sido o están acusados ​​de violaciones a los derechos humanos en estas áreas, ninguno se está encogiendo por temor a las ruedas de la justicia internacional. Tampoco pueden ser acusados, como lo ha hecho repetidamente Israel, por violar hipócritamente las disposiciones del Cuarto Convenio de Ginebra, que nunca acordaron aplicar.

Tal vez sea realmente el momento de comenzar a «terminar la Ocupación», no por el hecho de que Israel se haya adherido a la demanda de que se comprometa en una retirada imposible e indeseable de toda Judea y Samaria como lo exigen sus enemigos (con quienes se debe clasificar a IfNotNow) pero al enfrentar la necesidad de decidir, o al menos de forma seria y abierta a debatir, el futuro permanente del área de una manera que sus gobiernos han evitado hacer hasta ahora. Una ocupación de 52 años, cualquiera que sean sus excusas, es un poco demasiado larga.

Fuente: Mosaic Magazine

*Philologos: el renombrado columnista de lengua judía, aparece dos veces al mes en Mosaic.

** Las opiniones acá contenidas no representan el pensamiento de todos los miembros del Centro Costarricense de Estudios Interdisciplinarios Sobre Israel y Medio Oriente.

La crisis económica en la Autoridad Palestina: es hora de una alerta estratégica

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Michael Milstein
InsS Insight No. 1164, 30 de abril de 2019

El desarrollo de la crisis económica en la Autoridad Palestina exige una mayor alerta en Israel sobre un posible cambio estratégico en el sistema palestino. La crisis, si se demuestra que es prolongada, y aún más si empeora, puede provocar varias amenazas a Israel: una expansión del círculo de palestinos involucrados en actos violentos, específicamente disturbios civiles y ataques terroristas; las dificultades para que la Autoridad Palestina preste servicios en el ámbito civil, lo que podría profundizar la dependencia del público palestino en Israel; La presencia y las tácticas intensificadas de Hamas ante la debilidad de la Autoridad Palestina; y compromisos en la cooperación de seguridad. El gobierno israelí haría bien en reconocer que enfrenta dos opciones, una mala y otra peor, y debería demostrar la misma flexibilidad y pragmatismo hacia la Autoridad Palestina que ahora muestra cuando se trata del alojamiento (aún frágil) en la Franja de Gaza. Al igual que con la Franja de Gaza, en Cisjordania esto implicaría un compromiso a cambio de garantizar la estabilidad estratégica y la prevención de una escalada que incluiría graves consecuencias para la seguridad y el gobierno. El tiempo ejerce un peso decisivo en este contexto. Cuanto más rápidamente se encuentra una solución, también lo es la probabilidad de que disminuya la escalada, y cuanto más se retrasa cualquier adaptación, más amenazadora es la amenaza de una confrontación incontrolada. en Cisjordania, esto implicaría un compromiso a cambio de garantizar la estabilidad estratégica y la prevención de una escalada que incluiría graves consecuencias para la seguridad y el gobierno. El tiempo ejerce un peso decisivo en este contexto. Cuanto más rápidamente se encuentra una solución, también lo es la probabilidad de que disminuya la escalada, y cuanto más se retrasa cualquier adaptación, más amenazadora es la amenaza de una confrontación incontrolada. en Cisjordania, esto implicaría un compromiso a cambio de garantizar la estabilidad estratégica y la prevención de una escalada que incluiría graves consecuencias para la seguridad y el gobierno. El tiempo ejerce un peso decisivo en este contexto. Cuanto más rápidamente se encuentra una solución, también lo es la probabilidad de que disminuya la escalada, y cuanto más se retrasa cualquier adaptación, más amenazadora es la amenaza de una confrontación incontrolada.

Durante más de una década, el enfoque israelí para preservar la estabilidad y la calma de la seguridad en Cisjordania se ha basado en un mejoramiento constante de la situación económica y la calidad de vida de los palestinos, junto con una estrecha cooperación de seguridad con la Autoridad Palestina (AP). Muchos en Israel han visto en este enfoque un medio para mantener la «paz económica», o en otras palabras, garantizar la estabilidad de la seguridad incluso en ausencia de negociaciones o acuerdos políticos.

 

Pero al mismo tiempo, durante aproximadamente la última década, varios funcionarios en Israel han advertido que se espera un cambio estratégico negativo en la arena palestina en general y en Cisjordania en particular. Esta advertencia se ha centrado en los escenarios de pesadilla de una tercera Intifada, olas de terrorismo y disolución de la Autoridad Palestina. El principal argumento es que el estancamiento político de larga data y la distancia cada vez mayor de los palestinos del objetivo de un Estado independiente pueden alentarlos a abandonar la empresa de autogobierno y, finalmente, volver al camino de la lucha violenta. De hecho, a pesar de una serie de desafíos y ondas de choque, este cambio estratégico no se ha materializado. Tanto el gobierno palestino como el público en Cisjordania han ejercido moderación y han retrocedido debido a la escalada, incluso después de coyunturas que podrían haber sido fácilmente catalizadores, principalmente: tres campañas militares intensivas entre Israel y Hamas en la Franja de Gaza; la crisis crónica en las relaciones con israel; el ataque letal en Duma contra una familia palestina (julio de 2015); la ola de terror comenzó en octubre de 2015 (la «Intifada del lobo solitario»); el traslado de la Embajada de los Estados Unidos a Jerusalén (mayo de 2018); Y muchas huelgas de prisioneros.

 

La tranquilidad relativa en Cisjordania no atestigua una disipación de la identidad nacional y las aspiraciones de los palestinos, sino que refleja un rediseño de los objetivos colectivos y su realineación con los cambios en la esfera geoestratégica, así como los cambios en la sociedad social palestina. perfil. La calma relativa proviene de cinco elementos de interfaz:

 

a. La memoria traumática colectiva entre la mayoría del público palestino de los años del conflicto con Israel (a partir de 2000) y el temor a cualquier posible retorno a este tipo de disturbios.

 

segundo. Conocimiento de las grandes dificultades que prevalecen en la mayor parte del mundo árabe (incluida la Franja de Gaza), que ha generado un entendimiento colectivo entre los palestinos en Cisjordania que, a pesar de las dificultades no insignificantes que enfrentan, principalmente debido al gobierno israelí, su situación. sigue siendo relativamente bueno.

 

do. Una calidad de vida relativamente estable, principalmente gracias a la política de Israel en la esfera civil, que eleva el costo inherente de cualquier recurso al conflicto.

 

re. El surgimiento de una generación más joven que otorga gran importancia a la autorrealización y el progreso profesional personal, y evidencia la alienación del liderazgo nacional y la fatiga con las consignas ideológicas que se unieron a la arena palestina en el pasado. Una manifestación de esta tendencia es la reducción a lo largo de los años en la escala de participación en eventos que conmemoran los días conmemorativos nacionales, en contraste con la amplia participación en protestas con un enfoque económico, por ejemplo, las manifestaciones masivas en contra de los actos sociales de la Autoridad Palestina. ley de seguridad.

 

mi. Los esfuerzos de las autoridades de la Autoridad Palestina de alto rango para evitar el deterioro en el terreno, impulsados ​​por el deseo de preservar su posición política y temen que el precedente de la toma de la Franja de Gaza por Hamas (2007) se repita en Cisjordania. En este contexto, es fundamental la insistencia de los palestinos en preservar la cooperación en materia de seguridad, que ambas partes consideran como una base fundamental de la estabilidad continua en la región.

 

Sin embargo, la fórmula para la estabilidad en Cisjordania ha enfrentado un gran desafío en los últimos meses en forma de un empeoramiento de la crisis económica. Su causa principal es la decisión de la Autoridad Palestina de dejar de aceptar el dinero de los impuestos que constituye la mitad de su presupuesto: NIS 9 mil millones de NIS 18 mil millones en 2018. Esto se hizo desafiando la decisión de Israel de deducir del dinero recaudado la cantidad que los palestinos Pagar a las familias de los presos palestinos que cometieron atentados terroristas. El drástico déficit presupuestario ha llevado a la Autoridad Palestina a anunciar una política de economía de crisis, que incluye un recorte salarial del 40-50 por ciento para unos 160.000 funcionarios públicos (incluidos 65.000 miembros de las fuerzas de seguridad). La Autoridad Palestina también ha presentado solicitudes de ayuda al mundo árabe, que ha prometido $ 100 millones anuales (hasta la fecha, sin entregar). Israel ha detenido la transferencia de fondos fiscales en varias ocasiones en el pasado, especialmente durante la segunda Intifada, una medida que tuvo un impacto dramático en la situación económica en los territorios. En otros casos, Israel reconsideró tales medidas después de comprender el potencial de deterioro de la situación, por ejemplo, a principios de 2015, después de que la Autoridad Palestina se convirtiera en miembro de varias organizaciones internacionales.

 

El informe más reciente del Banco Mundial sobre el estado económico-económico de la Autoridad Palestina antes de la conferencia de naciones donantes proporciona observaciones de gran alcance sobre la crisis económica. El informe encontró una disminución constante en el crecimiento en la AP en 2018, alcanzando un 0,9 por ciento en Cisjordania (un crecimiento negativo cuando se tiene en cuenta el crecimiento de la población del 3 por ciento). El informe también observó la reducción en curso de la ayuda occidental a los palestinos (presenciada en aproximadamente la última década), lo que contrasta con la expansión de la ayuda de los países árabes (que sin embargo es significativamente más baja que la ayuda occidental). Por lo tanto, la ayuda general a la AP que se ubicó en alrededor de NIS 4 mil millones en 2010 se redujo a unos NIS 2 mil millones en 2018. A esto se suma la reducción en el presupuesto del OOPS.

 

El desarrollo de la crisis económica exige una alerta mayor en cuanto a un posible cambio estratégico en el sistema palestino. La crisis, si se demuestra que es prolongada, y más aún si empeora, puede provocar varias amenazas con respecto a Israel: una expansión del círculo de palestinos involucrados en actos violentos, específicamente disturbios civiles y ataques terroristas, ante la creciente frustración y un cambio en las consideraciones actuales de costo-beneficio que prevalecen en el público palestino; las dificultades para que la Autoridad Palestina preste servicios en el ámbito civil, por ejemplo, en el área de las infraestructuras civiles (un escenario susceptible de profundizar la dependencia del público palestino en Israel y gradualmente hacer que el gobierno palestino sea irrelevante); y compromisos en la cooperación de seguridad, entre otras cosas, los miembros individuales de las fuerzas de seguridad, quienes se ven perjudicados por la crisis económica, extraen sus propias conclusiones de las amenazas de altos funcionarios de Fatah y de la Autoridad Palestina para que cesen los contactos con Israel (un desarrollo en esta dirección podría manifestarse en cooperación reducida con las fuerzas de seguridad israelíes, o incluso una nueva ola de terrorismo). Más allá de eso, la crisis en Cisjordania se traducirá en un retroceso más severo del apoyo económico de la Autoridad Palestina a la Franja de Gaza, lo que probablemente exacerbaría la (ya precaria) situación civil en Gaza y, eventualmente, socavaría la situación de seguridad regional.

 

La actual crisis económica está vinculada al «acuerdo del siglo», que se espera que se haga público en las próximas semanas, y esto podría ser una coincidencia volátil. A los ojos de los palestinos, tanto la presión económica como la iniciativa de Trump se derivan de una «conspiración israelí-estadounidense» coordinada cuyo objetivo final es imponer un acuerdo que sirva a los intereses de Israel y los Estados Unidos mientras no se reúna con los palestinos. Por el momento, el acercamiento de la mayoría del público palestino al «acuerdo del siglo» va desde la indiferencia a la hostilidad, y en cualquier caso, la agenda pública se centra en la situación económica y no política. Todavía, presentar el plan en un momento en que todo el sistema palestino está sumido en una crisis económica puede agravar las tensiones generales y unir al público y al liderazgo en contra de una amenaza común percibida. Incluso es posible que la Autoridad Palestina incite sentimientos públicos cuando se publica la propuesta, para enfrentar los desafíos internos que enfrenta.

 

El liderazgo palestino continúa, en principio, mostrando oposición a la violencia y la idea de desmantelar la Autoridad Palestina. Parece estar intentando manejar una crisis severa pero duradera, cuyo objetivo final es poner fin a las sanciones que Israel y los Estados Unidos han impuesto a los palestinos y, paralelamente, frustrar el «acuerdo del siglo». » Sin embargo, la dinámica emergente, centrada en el rencor público del que se puede esperar que se fortalezca a medida que persiste la crisis económica, puede superar la capacidad de planificación y control de la Autoridad Palestina y dirigir todo el sistema hacia una confrontación inmanejable. No hay una expresión significativa del rencor en la calle en este momento, y parece que el público palestino todavía está en shock o en un estado de desconcierto por la nueva realidad. Todavía, la frustración y la furia que se acumulan son susceptibles de estallar en señales de avance descaradas. Tal erupción podría encontrar expresión en una variedad de formas, ya sea simultáneamente o de manera escalonada: fricción de base amplia y popular contra Israel; En espiral el terror «espontáneo» u oficialmente organizado; y protestas públicas contra la Autoridad Palestina. La suposición común es que Cisjordania se diferencia de la Franja de Gaza: mientras que los habitantes de Gaza demuestran una capacidad continua para «dar los golpes» y superar una angustia existencial que se remonta a muchos años, una desaceleración en la Cisjordania de la clase que ahora está en marcha sería Intolerable y propenso a desatar una erupción generalizada y rápida. ya sea simultáneamente o de manera escalonada: una amplia base, fricción de base contra Israel; En espiral el terror «espontáneo» u oficialmente organizado; y protestas públicas contra la Autoridad Palestina. La suposición común es que Cisjordania se diferencia de la Franja de Gaza: mientras que los habitantes de Gaza demuestran una capacidad continua para «dar los golpes» y superar una angustia existencial que se remonta a muchos años, una desaceleración en la Cisjordania de la clase que ahora está en marcha sería Intolerable y propenso a desatar una erupción generalizada y rápida. ya sea simultáneamente o de manera escalonada: una amplia base, fricción de base contra Israel; En espiral el terror «espontáneo» u oficialmente organizado; y protestas públicas contra la Autoridad Palestina. La suposición común es que Cisjordania se diferencia de la Franja de Gaza: mientras que los habitantes de Gaza demuestran una capacidad continua para «dar los golpes» y superar una angustia existencial que se remonta a muchos años, una desaceleración en la Cisjordania de la clase que ahora está en marcha sería Intolerable y propenso a desatar una erupción generalizada y rápida.

 

Israel y la Autoridad Palestina aún no han llegado al punto de no retorno. El compromiso sobre el tema de los estipendios a las familias de los terroristas podría proporcionar una solución a la crisis actual de una manera que permitiría un flujo renovado de dinero de los impuestos a las arcas palestinas. El gobierno israelí haría bien en reconocer que enfrenta dos opciones, una mala y otra peor, y debería demostrar la misma flexibilidad y pragmatismo hacia la Autoridad Palestina que ahora muestra cuando se trata del alojamiento (aún frágil) en la Franja de Gaza. Al igual que con la Franja de Gaza, también en Cisjordania esto implicaría un compromiso a cambio de garantizar la estabilidad estratégica y la prevención de una escalada que generaría graves consecuencias para la seguridad y el gobierno. El tiempo ejerce un peso decisivo en este contexto. Cuanto más rápidamente se encuentra una solución,

Fuente: The Institute for National Security Studies (INSS)

*Columna. (ret.) Michael Milstein, ex asesor de asuntos palestinos del Coordinador de Actividades Gubernamentales en los Territorios y oficial superior de inteligencia de las FDI, es el jefe del Foro de Estudios Palestinos en el Centro Moshe Dayan para Estudios de Oriente Medio y África.

La ONU advierte que la Autoridad Palestina está al borde del colapso

Un documento presentado por la ONU revela la dificil situación que atraviesa la Autoridad Palestina (AP) y advierte sobre un posible colapso de esa organización y el ascenso de factores terroristas en su lugar.

El informe, que fue escrito por el Órgano Especial de la (UNSCO) para el proceso de paz en Medio Oriente fue presentado al Comité de Coordinación y Enlace de la organiziación en Bruselas.

Según informó Israel Hayom, se expresó preocupación por la situación de la Autoridad Palestina y los «desafíos económicos, políticos y de seguridad sin precedentes a los que la AP se enfrenta».

El documento sostiene que la AP sufrió un duro golpe económico por la decisión israelí de no transferir parte del dinero de los impuestos, por el apoyo financiero otorgado por Ramallah a terroristas y sus familiares.

El informe argumenta que debido a la negativa de enviar fondos fiscales recaudados por Israel y una reducción significativa por parte de los Estados Unidos, la Autoridad Palestina perdió el 65 por ciento de sus ingresos y ahora se ve obligada a reducir significativamente su actividad en el campo de la seguridad, lo que fortalece a los grupos extremistas y les otorga mayor libertad de acción, advierte el documento.

El documento también se refiere a la difícil situación humanitaria en la Franja de Gaza y sostiene que el envío de dinero qatarí no mejoró la economía en ese enclave costero.

Según lo redactado, el bloqueo israelí es el causante de la crisis en Gaza, pero a su vez, remarca de manera clara que acusa al Gobierno de Hamás de derrocar el estado de derecho en ese territorio palestino y del aumento de posibilidades de nuevos enfrentamientos con Israel.

Por último, el informe ofrece una serie de medidas para fortalecer a la Autoridad Palestina y mejorar la situación humanitaria en la Franja de Gaza.

A su vez aclara que, si las partes no toman las medidas necesarias para avanzar en el proceso de paz, la probabilidad de una nueva escalada, así como el aumento de las actividades terroristas en la región, aumentarán.

Fuente: Agencia Judía de Noticias.