Terrorismo con bandera verde

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Eduardo Kohn

“Destrozaremos a nuestros enemigos. Así lo hemos decidido. Tenemos un plan muy claro para hacerlo. Estamos organizados, motivados, tenemos fe, tenemos el martirologio, tenemos la Jihad, porque la espada de nuestra nación está fuera de su funda pronta para atacar”.

Así ha hablado el nuevo jefe de la Guardia Revolucionaria de Irán, Hossein Salami, designado por el Ayatollah Ali Khamenei hace pocos días. Guardia Revolucionaria que ha sido declarada como lo que es por Estados Unidos: una organización terrorista. Guardia Revolucionaria que la tenemos bien cerca en Venezuela apoyando el régimen de Nicolás Maduro.

Hace menos de dos meses, Salami dijo: “estamos todos sosteniendo el estandarte. Hemos hecho un juramento. Esto es lo que somos. No fuimos creados para este mundo. Fuimos elegidos para librar la Jihad. Vamos a luchar contra ellos a nivel global, no sólo en un lugar. Nuestra guerra no es una guerra local. Tenemos planes para derrotar a las potencias mundiales. Estamos planeando quebrar a Estados Unidos, Israel y sus socios y aliados. Nuestras fuerzas terrestres deben limpiar el planeta de la suciedad de su existencia”.

Sería muy pueril tomar las declaraciones de Salami como una bravuconada o algo similar. El terrorismo de Hamas, Hizbollah, apoyados, financiados, entrenados por Irán muestran la realidad de las barbaries terroristas en Medio Oriente desde hace mucho tiempo. La injerencia de Irán en la guerra en Siria y las bestiales matanzas que han cometido no desmienten sino que afirman el discurso de odio de Salami.

Cuando este movimiento de jefes de la Guardia Revolucionaria iraní levantaba alertas en Medio Oriente, Estados Unidos, América Latina, cuando los observadores repasaban la trayectoria del cuerpo de élite iraní en la guerra en Siria defendiendo a Assad, o sea, asesinando civiles sirios a diestra y siniestra, otro terrorismo, pero terrorismo al fin, generó hace 5 días una de las peores masacres de los últimos tiempos en Sri Lanka.

Enseguida, casi hasta simultáneamente, todo el liderazgo mundial de todos los continentes condenó enérgicamente el asesinato de cristianos en pleno domingo de Pascuas: 350 muertos y 650 heridos que suman con los días más fallecidos y daños irreparables.

Esta masacre lleva el nombre de ISIS o Estado Islámico. Otra forma de terrorismo que no difiere de los demás ni en el odio, ni en los objetivos: hay que matar a todos porque todos son el diferente, todos son infieles.

La prestigiosa periodista Ana Beris ha sido muy gráfica con la descripción de la capacidad actual de ISIS cuando señala que ISIS perdió la base territorial que tenía, y que no contar con esa base, le dificulta las cosas desde un punto de vista operativo y económico. Pero el arma central de ISIS es el envenenamiento de las mentes, la radicalización de creyentes a los que convierte en fanáticos dispuestos a morir y matar por Alá. Y eso se desarrolla por las oscuras vías de la web y las redes, aunque no tenga base territorial.

Y aunque Irak y Siria ya no son la base segura del ISIS, en la práctica están presentes físicamente en otros lados: Filipinas, Libia, en diferentes partes de Asia y África. Y Sri Lanka. Con distribución mundial de la foto de los siete asesinos que devastaron centenares de familias en Sri Lanka, en nombre de de ese odio que expanden en nombre de un dios y sin diferenciarse de otros terrorismos que también invocan la muerte como algo santo.

Cabe preguntarse ahora por qué tanta impunidad. Veamos.

Después de la condena generalizada del domingo pasado, los mismos que hacen declaraciones de solidaridad deben saber que el juego retórico y la inacción dentro de las posibilidades que tienen en organismos ejecutivos de la comunidad internacional, ya cansa y no convence a nadie.

Todos, no importa donde vivamos, somos víctimas de los extremistas, los radicales y el terrorismo.

Y vamos a seguir doblados de dolor ante tragedias como la de Sri Lanka si las condenas vocingleras de los fuertes valen tanto como la impotencia que tenemos los que andamos de a pie, para defendernos.

¿Qué ha sucedido en el marco del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas cuando un estado miembro de la Organización declara que tienen la guerra santa para “limpiar el planeta de la suciedad” de otros dos Estados miembros?

¿En qué marco jurídico de Naciones Unidas está establecido que amenazar la existencia de un Estado miembro merece el silencio que a la larga da legitimidad a la amenaza aunque sea una brutalidad?

Sin embargo, Naciones Unidas hace memorándums de entendimiento con el Estado que amenaza con exterminios y guerras. Ese es el rol que juega el máximo organismo de la comunidad internacional. Un rol que lo distingue por lo nefasto y que lo acerca a la malhadada Sociedad de Naciones de la década del 30 que también supo escuchar a Hitler en silencio.

¿Y dónde está el Consejo de Derechos Humanos ante la barbarie de Sri Lanka?¿Dónde está la reunión de emergencia para apoyar al gobierno de Sri Lanka contra la agresión terrorista?¿Dónde están las comisiones investigadoras que tanto le gusta formar al Consejo de DDHH para atacar el foco central del movimiento del terrorismo paseando por países que son miembros de Naciones Unidas?

La declaraciones vacías y la amoralidad de los que sí deben actuar son los mejores socios de todo el movimiento terrorista, venga desde un Estado, o llegue desde una organización que encuentra sede en varios Estados.

Por eso estamos todos en peligro diario y permanente. Por el silencio. Por la complicidad. Por la indiferencia. Porque ISIS declaró que mató a los Cruzados en Sri Lanka, y la reacción, más allá de palabras, es inmisericorde. Pero no nos equivoquemos. Los que deben hacer y callan, también son víctimas potenciales. La complicidad no protege a nadie.

 

Fuente: Radio Jai.

No hay menciones a la persecución de palestinos en el mundo árabe

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Por Khaled Abu Toameh
  • En el Líbano, los palestinos han estado enfrentando durante mucho tiempo leyes “discriminatorias y de apartheid” que les niegan los derechos básicos, incluido el acceso a docenas de profesiones especializadas, servicios de salud y educación. Según algunos informes, miles de palestinos han estado huyendo del Líbano en los últimos años como resultado de las difíciles condiciones económicas y las regulaciones gubernamentales que les niegan los derechos básicos.
  • En 2015, un tribunal saudí condenó a muerte al artista y poeta palestino Ashraf Fayadh por decapitación por “apostasía”. Más tarde, sin embargo, el tribunal anuló la sentencia de muerte y la reemplazó con una pena de ocho años de prisión y 800 latigazos. La “evidencia” en contra de Fayadh se basó en los poemas incluidos en su libro Instructions Within , así como en publicaciones y conversaciones en las redes sociales que tuvo en una cafetería en Arabia Saudita.
  • Los líderes palestinos no parecen preocuparse por el sufrimiento de su pueblo a manos de los árabes. Sin embargo, estos mismos líderes son rápidos para condenar a Israel en casi todas las ocasiones y plataformas disponibles. Los líderes palestinos en Cisjordania y la Franja de Gaza están tan ocupados luchando entre sí (e Israel) que parecen haberse olvidado de los palestinos en los países árabes, que son asesinados, heridos y arrestados todos los días.

Arabia Saudita parece haberse unido a la lista de países árabes que maltratan a los palestinos.

En Siria, miles de palestinos han sido heridos, asesinados y arrestados desde el comienzo de la guerra civil en 2011. Las últimas estadísticas muestran que casi 4,000 palestinos, 3,920 para ser exactos, han sido asesinados en Siria en los últimos nueve años. mientras que otros 1.750 están detenidos en varias prisiones del gobierno sirio. Otros 323 palestinos han desaparecido durante el mismo período.

En el Líbano, los palestinos han estado enfrentando durante mucho tiempo leyes “discriminatorias y de apartheid” que les niegan los derechos básicos, incluido el acceso a docenas de profesiones especializadas, servicios de salud y educación. Según algunos informes , miles de palestinos han estado huyendo del Líbano en los últimos años como resultado de las difíciles condiciones económicas y las regulaciones gubernamentales que les niegan los derechos básicos.

Ahora parece que es el turno de Arabia Saudita de hostigar e intimidar a los palestinos.

Un informe en el sitio de noticias en línea Al-Khaleej con sede en el Golfo reveló que las autoridades sauditas han arrestado y aterrorizado a los palestinos que viven en el reino en las últimas semanas, mientras que la embajada palestina en Riyadh optó por no intervenir.

El informe señala que más de 30 palestinos, incluidos estudiantes, académicos y empresarios, han sido detenidos en secreto por las fuerzas de seguridad saudíes. Los saudíes, agregó el informe, también han amenazado con prohibir que docenas de palestinos abandonen el reino, mientras que muchos otros han sido despedidos de sus puestos de trabajo y se enfrentan a la deportación.

Fuentes palestinas dijeron que la represión contra los palestinos en Arabia Saudita comenzó hace nueve meses, pero se ha intensificado en las últimas semanas.

Saeed bin Nasser al-Ghamdi, una figura académica y de oposición saudí, revelóque las autoridades saudíes también han congelado las cuentas bancarias y confiscado propiedades pertenecientes a los palestinos en el reino. Él afirma que los palestinos fueron acusados de “simpatizar con la resistencia palestina, apoyar a Hamas y mostrar interés en Jerusalén y la Franja de Gaza.”

A principios de marzo, las autoridades saudíes anunciaron , sin proporcionar más detalles, que habían arrestado a seis palestinos en relación con delitos relacionados con la seguridad. Los palestinos se encontraban entre los 50 sospechosos con ocho nacionalidades diferentes arrestadas por los saudíes. Además de Arabia Saudita, los sospechosos restantes son de Egipto, Afganistán, Siria, Jordania, Yemen y Filipinas.

En esta etapa, no está claro si la represión de seguridad contra los palestinos en Arabia Saudita está relacionada con el arresto de los 50 sospechosos. Los palestinos insisten en que la represión comenzó mucho antes de los arrestos.

Las familias palestinas dijeron que sus hijos que residen en Arabia Saudita han sido sometidos a “interrogatorios humillantes” por parte de agentes de seguridad saudíes. “Los palestinos fueron amenazados y se les prohibió abandonar el reino”, dijeron las familias citadas .

Como parte de la represión sin precedentes, las fuerzas de seguridad sauditas allanaron algunos hogares palestinos y realizaron “registros violentos” antes de detener a sus ocupantes. Los detenidos palestinos están recluidos en lugares no revelados, dijeron sus familias .

Nidal Hamideh, un palestino que vive fuera de Arabia Saudita, dijo que el 5 de abril, uno de sus familiares, Abu Fadi, fue arrestado después de ser convocado para ser interrogado. “Abu Fadi ha estado trabajando como empleado para una compañía saudí durante tres años”, dijo Hamideh.

“Él y sus familiares son residentes legales de Arabia Saudita y nunca estuvo involucrado en ninguna actividad ilegal. Últimamente, Abu Fadi fue hostigado varias veces por las fuerzas de seguridad sauditas, que lo interrogaron sobre su residencia, trabajo e incluso afiliación política”.

Hamideh dijo que los intentos de su familia de averiguar dónde estaba retenido Abu Fadi hasta ahora no han tenido éxito.

El Instituto Francófono de Libertades de París condenó las medidas “arbitrarias” de Arabia Saudita contra los palestinos en el reino como una “flagrante violación de las convenciones internacionales de derechos humanos”. El instituto dijo que ha recibido testimonios y declaraciones que indican que en Arabia Saudita, en los últimos meses, decenas de palestinos han sido arrestados. Los saudíes, agregó, también han confiscado propiedades pertenecientes a los palestinos.

Uno de los palestinos a los que apuntaban los saudíes dijo al Instituto de París que se estaba interrogando a los palestinos sobre su apoyo a los grupos palestinos en la Franja de Gaza y por criticar las políticas del gobierno árabe hacia el problema palestino. “Las detenciones prolongadas sin cargos, juicio o comparecencia ante un juez son medidas arbitrarias que violan el derecho saudí y las normas internacionales de derechos humanos”, el instituto dijo .

“La ofensiva contra la libertad de opinión y expresión viola las convenciones y leyes de derechos humanos y refleja la tiranía del régimen en Arabia Saudita, que niega las libertades públicas a sus ciudadanos y aquellos que vienen al reino”.

El instituto de París expresó su profunda preocupación de que los detenidos palestinos estaban siendo sometidos a abusos generalizados, incluidos períodos prolongados de encarcelamiento sin cargos, juicio o asistencia legal, e instó a las autoridades sauditas a que pusieran en libertad de inmediato a todos los palestinos, pusieran fin a su prohibición de viajar y confiscaran sus propiedades, y para compensarlos por daños físicos y psicológicos.

En noviembre de 2015, un tribunal saudí condenó a muerte al artista y poeta palestino Ashraf Fayadh por decapitación por “apostasía”. Más tarde, sin embargo, el tribunal anuló la sentencia de muerte y la reemplazó con una pena de ocho años de prisión y 800 latigazos. La “evidencia” en contra de Fayadh se basó en los poemas incluidos en su libro Instructions Within , así como en publicaciones y conversaciones en las redes sociales que tuvo en una cafetería en Arabia Saudita.

En los últimos años, las relaciones entre los palestinos y Arabia Saudita han sido extremadamente tensas, en particular después de los informes sobre un acercamiento entre los saudíes e Israel. Varios palestinos han recurrido a las redes sociales para hablar con los líderes sauditas de Badmouth y los han denunciado como corruptos, con retraso mental y traidores.

Por ahora, los funcionarios palestinos se niegan a comentar sobre informes sobre la represión contra los palestinos en Arabia Saudita. Los dignatarios palestinos son extremadamente cuidadosos cuando se trata de criticar a los jefes de estado árabes o las políticas de los gobiernos árabes. Parecen temer que cualquier crítica a los líderes y gobiernos árabes empeorará las condiciones de los palestinos en el mundo árabe. También parecen temer perder el respaldo político árabe para el liderazgo palestino, especialmente cuando la administración estadounidense se prepara para anunciar su tan esperado plan para la paz en el Medio Oriente, también conocido como el “acuerdo del siglo”.

Los líderes palestinos no parecen preocuparse por el sufrimiento de su pueblo a manos de los árabes. Sin embargo, estos mismos líderes son rápidos para condenar a Israel en casi todas las ocasiones y plataformas disponibles. Los líderes palestinos en Cisjordania y la Franja de Gaza están tan ocupados luchando entre sí (e Israel) que parecen haberse olvidado de los palestinos en los países árabes, que son asesinados, heridos y arrestados todos los días.

Fuente: Gatestone Institute

Khaled Abu Toameh, un periodista premiado residente en Jerusalén, es un becario de periodismo Shillman en el Instituto Gatestone.

¿Una nueva era en las relaciones entre el Estado de Israel y el Golfo?

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Edy Cohen

RESUMEN EJECUTIVO: Muchos en el Golfo están comenzando a comprender que su apoyo a los palestinos es perjudicial para sus propios intereses. Además de las consideraciones prácticas, el hecho de que los palestinos se hayan acercado más a Irán ha provocado ira en muchos estados del Golfo, que ven al régimen islamista como un enemigo y los vínculos cada vez más estrechos de los palestinos con Teherán como una traición.

Emiratos Árabes Unidos, FM Anwar Gargash fue citado recientemente por el periódico en idioma inglés de Abu Dhabi,  The National  , diciendo: “Hace muchos, muchos años, cuando hubo una decisión árabe de no tener contacto con Israel, fue una decisión muy, muy equivocada. , mirando hacia atrás ”. Predijo que aumentarán los contactos entre Israel y los estados árabes y pidió un“ cambio estratégico ”en las relaciones entre árabes e israelíes que permitiría el“ progreso en el frente de paz ”entre Israel y los palestinos.

No hay duda de que los comentarios de Gargash se hicieron con el aliento y la guía del príncipe heredero de Abu Dhabi, Muhammad bin Zayed bin Sultan al-Nahyan. En los estados árabes, no es habitual hacer declaraciones en apoyo de Israel sin el conocimiento y la aprobación de los que están al mando.

Esta no es la primera vez que altos funcionarios del estado del Golfo Árabe expresan su apoyo a Israel. Se sabe que la FM de Bahrein lleva a Twitter para emitir declaraciones a favor de Israel y contra Irán.

El otoño pasado, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, recibió el tratamiento real cuando visitó Omán junto con el jefe del Mossad, Yossi Cohen. En los últimos meses, docenas de atletas israelíes han competido en eventos deportivos en Qatar y Abu Dhabi, y el himno nacional de Israel se ha jugado varias veces en Doha, la capital de Qatar. Los miembros del Partido Likud y los ministros del gobierno, Yisrael Katz, Ayoub Kara y Miri Regev también han visitado el Golfo.

¿Qué ha cambiado en el golfo? ¿Cómo ha sido reemplazado el apoyo a los palestinos por el apoyo a Israel?

Parece que la gente del Golfo está adoptando una nueva postura cuando comienzan a comprender que su apoyo a los palestinos es perjudicial para sus propios intereses. Además de las consideraciones prácticas, el hecho de que los palestinos se hayan acercado más a Irán ha provocado ira en muchos estados del Golfo, que ven al régimen de los ayatolás como un enemigo y los vínculos cada vez más estrechos de los palestinos con Teherán como una traición.

Cualesquiera sean las razones, los vínculos de calentamiento de Israel con el Golfo son un logro importante que se puede atribuir a PM Netanyahu. Los estados del Golfo Árabe están interesados ​​en ser parte del mundo occidental y se acercan a Israel en consecuencia, no por amor a Sión, sino porque entienden que el camino hacia los lazos más cálidos con Occidente y Estados Unidos atraviesa Israel. Recuerdan cómo Estados Unidos liberó a Kuwait de la ocupación iraquí a principios de la década de 1990 y está interesado en mantener esos vínculos. No es en vano que haya más de 10 bases militares estadounidenses y británicas operando en seis Estados del Golfo: Kuwait, Qatar, Omán, Arabia Saudita, Bahrein y los Emiratos Árabes Unidos.

La mayoría de los líderes del Golfo han decidido alinearse con la política de Donald Trump sobre Irán, así como con su postura sobre el tema palestino, aunque no públicamente. Los lazos con Israel tienen como objetivo disuadir a los iraníes y proporcionar un medio de entrada a los Estados Unidos. Como sucede con otros estados árabes, la paz genuina no es el objeto de las aspiraciones de los estados del Golfo, sino el resultado de los intereses, así como la necesidad de mantener la seguridad, la estabilidad y la ayuda de los Estados Unidos.

La calle árabe no está interesada en nada más allá de un “acuerdo” y ciertamente no aboga por relaciones cálidas. Solo aquellos que no estén familiarizados con la mentalidad de la región deberían sorprenderse cuando un parlamentario jordano se pronuncia contra Israel o cuando Egipto vota contra Israel en la ONU.

Los comentarios pro-israelíes de Gargash, entonces, constituyen un desafío para la diplomacia israelí. ¿Es este un cambio para mejor? ¿Flotará la relación libremente a la superficie? Uno espera que este sea el comienzo de una nueva era en las relaciones con los estados del Golfo, una de las relaciones abiertas y abiertas.

Fuente: The Begin Sadat Center for Strategic Studies.

*El Dr. Edy Cohen es investigador en el Centro BESA y autor del libro El Holocausto en los ojos de Mahmoud Abbas (hebreo).

Lecciones de la fallida “Iniciativa de Gaza” de 1949

Col (Res.) Dr. Raphael G. Bouchnik-Chen
Dr. Raphael G. Bouchnik-Chen

Documento de Perspectivas del Centro BESA No. 1.134, 7 de abril de 2019

RESUMEN EJECUTIVO: Hace setenta años, mientras las conversaciones de paz entre árabes e israelíes en Lausana estaban estancadas, se transmitió una iniciativa diplomática pionera y creativa para enfrentar el destino de Gaza y sus refugiados árabes palestinos. Esta iniciativa de los Estados Unidos fue un esfuerzo serio para lograr un acuerdo entre Egipto e Israel al tiempo que contribuía a una solución al problema de los refugiados palestinos. Aunque terminó en fracaso, proporcionó valiosas lecciones.

En general, se espera que uno de los principales problemas que se abordarán en el inminente “Trato del siglo” de Donald Trump sea la división entre la Autoridad Palestina en Cisjordania y Hamas en la Franja de Gaza. También durante la elaboración de los Acuerdos de Oslo, se intentó encontrar una manera de implementar el posible estado palestino con un enlace físico terrestre que permitiera el paso de Gaza a Cisjordania. El FM israelí Shimon Peres fue el principal contribuyente a esos esfuerzos.

Sin embargo, esta idea no está respaldada por Hamas, que se ha fijado en mucho más. Los violentos y provocadores disturbios semanales a lo largo de la frontera israelí con la Franja, organizados por Hamas, se están llevando a cabo bajo el lema “Marcha de retorno”, el eufemismo palestino estándar para la subversión demográfica de Israel. Aunque categorizado como una organización terrorista, el grupo está ganando esta campaña de relaciones públicas contra Israel. La simpatía internacional por Hamas está creciendo en correspondencia con el aumento en el número de víctimas en la frontera.

Hamas recientemente intensificó su beligerancia contra Israel a través de ofensivas terroristas sistemáticas y bien planificadas utilizando decenas de globos incendiarios, lo que aumenta el riesgo de otra ronda de hostilidades. Egipto está actuando como un mediador indirecto entre Israel y Hamas para evitar otro descenso al conflicto en toda regla.

En vista de estas circunstancias, es útil considerar una iniciativa diplomática pionera sobre el destino de Gaza y sus refugiados que se transmitió hace 70 años, durante las conversaciones de paz patrocinadas por la ONU árabe-israelí en Lausana. La iniciativa proporcionó lecciones que son relevantes hoy.

La idea fundamental fue una propuesta para incorporar la Franja de Gaza y su población árabe en Israel. Esta fue la visión de David Ben-Gurion, quien vio a Gaza como un estado autónomo como Luxemburgo.

La lógica detrás de esta iniciativa se basó en dos factores: 1) Egipto no quería anexar Gaza, que había ocupado durante la guerra de 1948, ya que no tenía ningún deseo de absorber a sus refugiados árabes palestinos como ciudadanos egipcios de pleno derecho; y 2) a Israel le preocupaba una posible amenaza militar derivada de la continua ocupación de la Franja por parte de Egipto, cerca de las zonas pobladas por Israel.

En su libro Unprotected Palestinians in Egypt desde 1948 (2009), la Dra. Oroub el-Abed destaca la visión dual de los palestinos en Egipto:

A partir de la firma del acuerdo de armisticio en febrero de 1949, Egipto tenía dos poblaciones palestinas “distintas” bajo su control: la pequeña población que había logrado permanecer en Egipto propiamente dicha, y la población de la Franja de Gaza administrada por Egipto, se expandió masivamente una afluencia de más de 200,000 refugiados de otras partes de Palestina. La premisa de la separación era tener una influencia considerable en la política egipcia hacia ambas comunidades.

Aludiendo a la renuencia de Egipto a abrazar a los refugiados en la Franja de Gaza, El-Abed señala:

No se había tratado de conceder la ciudadanía egipcia a los palestinos, por lo que nunca se cuestionó que Egipto se anexara la Franja de Gaza, como había hecho Jordania con Cisjordania.

La Iniciativa de Gaza fue discutida en un artículo académico por Jacob Tovy (2003) y luego por Shlomo Nakdimon en Haaretz (julio de 2014), pero el tema nunca ha llamado la atención en Israel, en el mundo árabe o entre los palestinos.

La encuesta más completa de la iniciativa fue realizada por Neil Caplan en su serie de libros, Diplomacia Futile (1997). Caplan consideró el plan desde las perspectivas estadounidense, israelí y egipcia. Tuvo acceso a numerosos protocolos oficiales y cables diplomáticos, y su enfoque fue objetivo y equilibrado.

El jugador clave detrás de la Iniciativa de Gaza fue Mark Erthridge, el representante de Estados Unidos en el PCC (la Comisión de Conciliación de Palestina), quien proporcionó el paraguas internacional en las conversaciones de Lausana. La posición oficial israelí fue que “si se propusiera la anexión al estado de la Franja de Gaza con todos sus habitantes, nuestra respuesta será positiva”. Israel hizo una propuesta concreta al PCC el 20 de mayo de 1949 que se centró en asumir el control Franja de Gaza, haciendo así una “contribución notable a [una] solución [del] problema de los refugiados”.

El 4 de junio, el Departamento de Estado informó a la delegación de los EE. UU. En Lausana que el gobierno estadounidense aprobaría la incorporación de Gaza a Israel como parte de un acuerdo territorial final con Egipto, siempre que esto pudiera lograrse mediante la negociación y el pleno consentimiento de los egipcios. El gobierno proporcionó una compensación territorial a Egipto de acuerdo con la fórmula del Presidente (el “principio Jessup”) si Egipto lo deseaba.

La idea clave de los Estados Unidos fue vincular las negociaciones sobre el destino de los refugiados con cuestiones territoriales. Mientras que los israelíes pusieron énfasis en los temas territoriales, la delegación árabe en Lausana dio prioridad al problema de los refugiados. La Iniciativa de Gaza fue un intento concreto de encontrar una solución combinada.

El encargado de negocios estadounidense en El Cairo, Jefferson Patterson, pensó que “Egipto podría estar dispuesto a ceder Gaza”, junto con su “carga de refugiados”, en el curso de futuras negociaciones. La pregunta abierta fue el parámetro de compensación, es decir, el quid pro quo. Aunque el entendimiento israelí y estadounidense era una fórmula de intercambio, la Franja para alguna parte del Néguev, quedó claro que los egipcios se oponían enérgicamente al plan.

Un intento de Estados Unidos de unir fuerzas con Gran Bretaña para presionar a Egipto fracasó. El Cairo insistió en recibir como compensación una gran cantidad de territorio, estableciendo una línea desde Gaza a través de Beersheba hasta el Mar Muerto. Esto habría implicado que Israel cediera todo el Néguev, es decir, más de la mitad de su territorio, incluida la ciudad de Eilat.

A pesar de este conflicto, el Secretario de Estado de Estados Unidos, Dean Acheson, continuó suscribiendo la opinión de que la propuesta de Gaza era una “base para la discusión entre Egipto e Israel” que “probablemente allanaría el camino para un acuerdo final entre Israel y Egipto y, por lo tanto, constituiría una decisión decisiva”. paso hacia un acuerdo global con Palestina “. Un diplomático de los Estados Unidos utilizó términos más severos y afirmó que” la propuesta de la Franja de Gaza tal vez fue la clave que desbloquearía todo el problema “.

Los estadounidenses creían que el rechazo firme de Egipto a la propuesta de Gaza, tal como lo expresó FM Ahmed Muhammad Khashaba, era de hecho una táctica de negociación. Esto se debió a que Khashaba declaró que Egipto “no se negaría a considerar seriamente ningún plan diseñado como [una] medida humanitaria y susceptible de aportar estabilidad a un área o situación”. Egipto, que temía que los refugiados de Gaza fueran rechazados por Israel en el desierto de Negev, expresó preocupación por su seguridad y bienestar.

Con el fin de persuadir a los egipcios para que cooperen, Acheson señaló el futuro incierto de la financiación de ayuda a los refugiados, la mayoría de los cuales provenía de organizaciones de caridad de los Estados Unidos. La idea era insinuar que la carga económica de manejar el bienestar de los refugiados en la Franja de Gaza sería un problema totalmente de Egipto, a pesar de su propia superpoblación y pobreza.

Una vez que los estadounidenses asumieron el papel de mediador y se entusiasmaron con la Iniciativa de Gaza, los israelíes se volvieron más cautelosos y vacilantes como táctica diplomática. Abba Eban, el embajador israelí en la ONU, subrayó la necesidad de evitar mostrar “cualquier señal de entusiasmo por Gaza”. Consideró que Israel debería aceptar considerar el “ajuste territorial” en la frontera Sinaí-Israel, siempre que no incluyera Eilat, que no debía ser entregado bajo ninguna circunstancia.

El delegado israelí de alto rango en Lausana, Walter Eytan, no se hizo ilusiones sobre el precio que se le iba a pagar a Israel. Describió el dilema que Israel enfrentó de esta manera: “Si Israel rechaza los buenos oficios de los Estados Unidos, somos nosotros los que no queremos la paz. Si decimos que sí, perdemos a Eilat “.

La profunda diferencia de opinión israelí-estadounidense sobre la necesidad de una compensación territorial para Egipto, con un énfasis en el área de Aqaba, a fin de crear un puente de tierra entre Egipto y Jordania, señaló la desaparición de la Iniciativa de Gaza. El Departamento de Estado había declarado claramente desde el principio que se requeriría una compensación territorial para Egipto, y quizás también para Jordania. Israel dio a conocer su oposición absoluta a cualquier compensación territorial.

Moshe Sharett, el FM israelí, criticó indirectamente el entusiasmo de Washington por la Iniciativa de Gaza. En un discurso ante la Knesset (15 de junio de 1949), preguntó: “¿Por qué los Estados árabes deberían ser considerados con derecho a una compensación territorial?” Haciendo alusión al papel estadounidense (y británico) en la promoción del plan de Gaza, declaró que ” Quienquiera, consciente o inconscientemente, alienta a los Estados árabes a creer que pueden tener éxito en exprimir las concesiones territoriales de Israel y obtener por medio de la presión política lo que no lograron con una guerra de agresión, no servirán a la causa de la paz en el Medio. Este ”. Sharett agregó que“ se debe dirigir una palabra de advertencia especial contra cualquier intento renovado de robar al Estado de Israel la parte sur del Negev ”.

Paralelamente, un alto diplomático egipcio criticó enérgicamente el deseo israelí de tomar posesión de un territorio adicional y expresó su sorpresa de que el gobierno de los Estados Unidos pudiera considerar tal medida como una propuesta constructiva. Para El Cairo, la Iniciativa de Gaza no era más que un complot israelí para permitir un “trueque de territorio directo contra los refugiados”.

A fines de 1949, la Iniciativa de Gaza fue esencialmente abandonada por los Estados Unidos y los actores regionales. Sigue siendo, sin embargo, el primer y único intento de abordar seriamente el problema de los refugiados árabes palestinos. La disposición israelí de “reasentar” a más de 100,000 refugiados como parte de un acuerdo bilateral con Egipto nunca se repitió. El punto de vista oficial israelí sobre el problema de los refugiados sigue siendo firme: a los refugiados se les debe negar el derecho de regresar al territorio soberano de Israel.

Sin embargo, la Iniciativa de Gaza, pero solo un breve e improductivo episodio en la historia de la relación israelí-egipcia, aún puede informar provechosamente los esfuerzos diplomáticos estadounidenses para encontrar una solución al problema de los refugiados palestinos. Entre otros aspectos, cabe destacar estos elementos:

  • El uso selectivo de la ayuda financiera a los palestinos como palanca para lograr objetivos diplomáticos. Las decisiones del presidente Trump de recortar la ayuda de EE. UU. A la Autoridad Palestina y reducir sustancialmente la contribución anual de EE. UU. A la UNRWA son medios para presionar a los palestinos con respecto al emergente “Trato del siglo”.
  • El supuesto de que Israel no dirá “no” a una iniciativa diplomática estadounidense. Esta postura fue bien descrita por Walter Eytan en relación con la propuesta de Gaza. Como él dijo, “no creo que los estadounidenses hubieran propuesto una mediación, ni podrían hacer que los egipcios lo aceptaran, si no estuviéramos claros desde el principio que deberíamos estar obligados a hacer esta concesión territorial”.
  • Los estadounidenses estimaron que las negociaciones bilaterales, más allá del marco de la Liga Árabe como un colectivo, eran factibles. Es por eso que Washington estaba totalmente comprometido en promover la Iniciativa de Gaza. Predijo que la propuesta se convertiría en una “base para la discusión entre Egipto e Israel”, lo que, según creía, “allanaría el camino para un acuerdo final entre israelíes y egipcios”.

Uno se pregunta cuál sería la ecuación demográfica en Israel si el estado hubiera absorbido a más de 150,000 árabes palestinos en su pequeño territorio soberano en 1949. Por otro lado, si la Iniciativa de Gaza hubiera tenido éxito, se podrían haber evitado las siguientes rondas de guerra israelí-egipcia .

Fuente: The Begin Sadat Center for Strategic Studies

El Dr. Raphael G. Bouchnik-Chen es un coronel retirado que se desempeñó como analista principal en Inteligencia Militar de las FDI.

Los crímenes de Occidente contra las minorías perseguidas en Oriente Medio

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Judith Bergman

Texto Original: The West’s Crimes against Persecuted Minorities in the Middle East

El debate en Europa Occidental sobre los derechos de los terroristas del Estado Islámico (ISIS) que regresan a sus países de origen da cuenta de un sentimiento inquietante: al parecer, hay una tremenda preocupación por el bienestar de personas que decidieron dejar sus países natales o adoptivos para jurar lealtad al ISIS, cuyos seguidores han perpetrado algunos de los crímenes más atroces cometidos en este siglo o en cualquier otro.

Ahora que las fuerzas respaldadas por Estados Unidos han tomado el último bastión del ISIS en Siria, Baguz, y que el ISIS ha sido derrotado en Irak y en Siria, parece que los terroristas y sus novias anhelan otra vez Occidente.

Pocas personas parecen preocupadas por que el motivo de este anhelo pueda no ser sólo la comodidad de Occidente, sino un mandato del ISIS. Hace poco, un portavoz del ISIS, Abu al Hasán al Muhayer, “emitió un llamamiento para que todos los operativos de la organización en todas las provincias del ISIS siguieran la senda de la yihad y ampliaran sus actividades contra los ‘países infieles’, en particular los Estados Unidos”.

Las autoridades suecas han expresado su preocupación por los miembros del ISIS que vuelven con unas curiosas declaraciones. Las de, por ejemplo, Klas Friberg, jefe del Servicio de Seguridad sueco (Säpo), que en enero describió a esos combatientes del ISIS como “personas destrozadas que se han traumatizado por sus experiencias”, y que afirmó que la sociedad sueca tenía que “desempeñar un gran papel en su reintegración”. (La integración de los antiguos combatientes del ISIS en Suecia no está yendo muy bien. En un reciente estudio sobre 29 varones retornados, 13 eran sospechosos o han sido condenados por cometer delitos tras su vuelta. Delitos que implicaban maltratos físicos graves, blanqueo de dinero, tráfico de mercancías robadas, extorsión, robo y tráfico de drogas).

También hubo declaraciones cuestionables sobre una novia del ISIS, Shamima Begum, que intentó volver a Gran Bretaña. En una reciente entrevista desde Siria, Begum admitió enseguida que no tenía problemas con las decapitaciones y demás atrocidades perpetradas por el ISIS, porque, “desde el punto de vista islámico, todo eso está permitido”. Pues bien, Richard Barret, exdirector de antiterrorista global en los servicios de inteligencia británicos (MI6), dijo que “había que dar una oportunidad” a Begum y permitirle volver a casa, a pesar de su falta de arrepentimiento. Después lamentó que el Gobierno británico, por iniciativa del secretario de Interior, Sayid Yavid, al despojar a Begum de su ciudadanía y no le permitiera regresar, se “desentendiera completamente de su sufrimiento”. La diputada británica Diane Abbott afirmó que convertir a Begum en “apátrida” era cruel e inhumano.

El problema es que estos mismos representantes de la casta política no han mostrado una preocupación ni remotamente similar –si es que han mostrado alguna– por las verdaderas víctimas de los terroristas del ISIS, que parecen completamente olvidadas.

Las verdaderas víctimas fueron las numerosas personas a las que los terroristas del ISIS violaron, torturaron, decapitaron, quemaron vivas, crucificaron y fusilar por diversión de manera completamente voluntaria. Pero el horror de estas víctimas –yazidíes, cristianos, drusos y musulmanes de tipo incorrecto– apenas se menciona en los debates públicos sobre la vuelta de los combatientes del ISIS. Es como si nunca hubiesen existido. Sólo se insiste en el derecho de los verdugos a retornar porque resulta que tienen la ciudadanía occidental. Una se pregunta si esa compasión también se habría extendido a, por ejemplo, unos nazis que hubiesen marchado al extranjero para asesinar y, tras ser derrotados, hubiesen pedido volver.

Con esta desconsideración hacia las víctimas del ISIS, Occidente viene cometiendo un doble crimen contra ellas: por no alzar la voz por ellas y rescatarlas cuando estaban siendo martirizadas y por su preocupación sentimental por estos terroristas después de su derrota, que tanto ha costado conseguir.

Hace poco se supo que cincuenta mujeres yazidíes habían sido decapitadas en la ciudad de Baguz. Pero tal descubrimiento no parece haber movido a los líderes occidentales a ayudar a encontrar a los miles de yazidíes que siguen desaparecidos, muchos de ellos niños. Según un informe, el ISIS aún mantiene cautivas a 3.000 mujeres, y es probable que su destino sea la esclavitud sexual por el resto de sus días, salvo que alguien las rescate. Nadia Murad, activista por los derechos humanos y Premio Nobel de la Paz, una de las miles de yazidíes tomadas como prisioneras por el ISIS –y esclavizada hasta que logró escapar–, escribió hace poco:

Mi mayor temor es que el mundo siga sin actuar, y que mi comunidad, la comunidad yazidí, deje de existir.

Por desgracia, el mundo se ha mostrado demasiado pasivo durante casi cinco años, desde agosto de 2014, cuando el genocidio yazidí estaba en su apogeo. Algunos de esos terroristas ya están de vuelta en Occidente, o están de camino. Una adolescente yazidí que había sido vendida como esclava por el ISIS logró escapar a Alemania, donde se horrorizó al descubrir que su antiguo captor, que le había dado palizas y la había violado, también estaba viviendo allí:

“Yo te conozco, dijo. Y sé dónde vives y con quién”. Lo sabía todo sobre mi vida en Alemania… Lo último que esperaba era encontrarme con mi captor del ISIS y que supiera todo sobre mí.

Parece que algunos de los grandes medios, al menos en el Reino Unido, se están percatando de que la inacción a la hora de proteger a las minorías perseguidas en Oriente Medio hace quedar terriblemente mal a su Gobierno. El Sunday Timesescribió hace poco:

El Departamento de Interior no ha ofrecido refugio a una digna proporción de cristianos, yazidíes y drusos, según las cifras obtenidas al amparo de la ley sobre la libertad de información por Barnabas Fund, organización que ayuda a los cristianos perseguidos en el extranjero.

La revelación de que al parecer se discrimina a favor de los musulmanes pone en riesgo de bochorno al Gobierno, que ha iniciado una revisión, ordenada por el secretario de Exteriores, Jeremy Hunt, sobre la persecución mundial de los cristianos.

Cuando anunció la revisión, el Boxing Day [26 de diciembre], Hunt dio una cifra estimada de 215 millones de cristianos que sufren persecución en todo el mundo, y dijo que Gran Bretaña no había sido suficientemente generosa.

Eso es decirlo suavemente. Según el Sunday Times, de los 4.850 sirios aceptados por el Departamento de Interior en 2017, 4.572 eran musulmanes suníes; sólo 11 eran cristianos. Según las cifras del segundo trimestre de 2018, de los 1.197 sirios aceptados, 1.047 eran suníes y 10 eran cristianos. No hay mención alguna a los yazidíes, a pesar del genocidio cometido contra ellos en 2014, cuando el ISIS irrumpió en la ciudad iraquí de Sinyar, de mayoría yazidí, y procedió a destruir sus santuarios y a asesinar, secuestrar y violar a los miembros de esa comunidad. Doscientas mil personas huyeron de la ciudad y unas 50.000 se refugiaron en el Monte Sinyar. Hasta la fecha, los refugiados yazidíes siguen viviendo allí, en tiendas de campaña, en una pobreza inimaginable, esperando la ayuda de un mundo que se ha olvidado completamente de ellos.

Por desgracia, la podredumbre es tan profunda en el Departamento de Interior que es dudoso que algo pueda abochornarlo y hacer que actúe. Según The Timesnegó hace poco el asilo a un iraní que se convirtió del islam al cristianismo alegando que el cristianismo no es una religión pacífica:

Los funcionarios de Inmigración escribieron al hombre citándole pasajes violentos de la Biblia para demostrar su argumento. Dijeron que el Libro de las Revelaciones estaba “plagado de imágenes de venganza, destrucción, muerte y violencia”. La Iglesia de Inglaterra condenó la “falta de cultura religiosa” que demuestran los funcionarios de Inmigración, después de que el hombre alertara de que se enfrentaba a la persecución en Irán a causa de su fe.

En todo el mundo occidental, las clases políticas y mediáticas ofrecen un espectáculo diario sobre cómo se preocupan por los derechos humanos, mientras dejan en la estacada a las minorías perseguidas, y a numerosas mujeres musulmanas. Como escribió Asra Nomani:

Uno de nuestros grandes desafíos aquí en Estados Unidos es que los progresistas no siempre se ponen del lado de los musulmanes progresistas, porque, en nombre de la libertad religiosa, las libertades civiles y la corrección política, no quieren ofender las decisiones culturales de los musulmanes. Conozco a gente que ha ido a esas sesiones ecuménicas en diferentes mezquitas y ven que las mujeres acaban en el sótano, pero no quieren cuestionar nada porque piensan: “Ah, bueno, así es como lo hacéis”.

Hace ya mucho que todos deberían haber denunciado ese postureo como lo que es, mero narcisismo moral, y exigido a los políticos y los medios de referencia, que al parecer nunca se cansan de proclamar su compromiso con los derechos humanos, que empiecen a hacer algo por las incontables víctimas reales que están esperando a que las ayuden.

Fuente: Gatestone Institute.

Judith Bergman es escritora y analista política. Es licenciada en Relaciones Internacionales (The London School of Economics and Political Science) y derecho.