Los crímenes de Occidente contra las minorías perseguidas en Oriente Medio

Resultado de imagen para Judith Bergman
Judith Bergman

Texto Original: The West’s Crimes against Persecuted Minorities in the Middle East

El debate en Europa Occidental sobre los derechos de los terroristas del Estado Islámico (ISIS) que regresan a sus países de origen da cuenta de un sentimiento inquietante: al parecer, hay una tremenda preocupación por el bienestar de personas que decidieron dejar sus países natales o adoptivos para jurar lealtad al ISIS, cuyos seguidores han perpetrado algunos de los crímenes más atroces cometidos en este siglo o en cualquier otro.

Ahora que las fuerzas respaldadas por Estados Unidos han tomado el último bastión del ISIS en Siria, Baguz, y que el ISIS ha sido derrotado en Irak y en Siria, parece que los terroristas y sus novias anhelan otra vez Occidente.

Pocas personas parecen preocupadas por que el motivo de este anhelo pueda no ser sólo la comodidad de Occidente, sino un mandato del ISIS. Hace poco, un portavoz del ISIS, Abu al Hasán al Muhayer, «emitió un llamamiento para que todos los operativos de la organización en todas las provincias del ISIS siguieran la senda de la yihad y ampliaran sus actividades contra los ‘países infieles’, en particular los Estados Unidos».

Las autoridades suecas han expresado su preocupación por los miembros del ISIS que vuelven con unas curiosas declaraciones. Las de, por ejemplo, Klas Friberg, jefe del Servicio de Seguridad sueco (Säpo), que en enero describió a esos combatientes del ISIS como «personas destrozadas que se han traumatizado por sus experiencias», y que afirmó que la sociedad sueca tenía que «desempeñar un gran papel en su reintegración». (La integración de los antiguos combatientes del ISIS en Suecia no está yendo muy bien. En un reciente estudio sobre 29 varones retornados, 13 eran sospechosos o han sido condenados por cometer delitos tras su vuelta. Delitos que implicaban maltratos físicos graves, blanqueo de dinero, tráfico de mercancías robadas, extorsión, robo y tráfico de drogas).

También hubo declaraciones cuestionables sobre una novia del ISIS, Shamima Begum, que intentó volver a Gran Bretaña. En una reciente entrevista desde Siria, Begum admitió enseguida que no tenía problemas con las decapitaciones y demás atrocidades perpetradas por el ISIS, porque, «desde el punto de vista islámico, todo eso está permitido». Pues bien, Richard Barret, exdirector de antiterrorista global en los servicios de inteligencia británicos (MI6), dijo que «había que dar una oportunidad» a Begum y permitirle volver a casa, a pesar de su falta de arrepentimiento. Después lamentó que el Gobierno británico, por iniciativa del secretario de Interior, Sayid Yavid, al despojar a Begum de su ciudadanía y no le permitiera regresar, se «desentendiera completamente de su sufrimiento». La diputada británica Diane Abbott afirmó que convertir a Begum en «apátrida» era cruel e inhumano.

El problema es que estos mismos representantes de la casta política no han mostrado una preocupación ni remotamente similar –si es que han mostrado alguna– por las verdaderas víctimas de los terroristas del ISIS, que parecen completamente olvidadas.

Las verdaderas víctimas fueron las numerosas personas a las que los terroristas del ISIS violaron, torturaron, decapitaron, quemaron vivas, crucificaron y fusilar por diversión de manera completamente voluntaria. Pero el horror de estas víctimas –yazidíes, cristianos, drusos y musulmanes de tipo incorrecto– apenas se menciona en los debates públicos sobre la vuelta de los combatientes del ISIS. Es como si nunca hubiesen existido. Sólo se insiste en el derecho de los verdugos a retornar porque resulta que tienen la ciudadanía occidental. Una se pregunta si esa compasión también se habría extendido a, por ejemplo, unos nazis que hubiesen marchado al extranjero para asesinar y, tras ser derrotados, hubiesen pedido volver.

Con esta desconsideración hacia las víctimas del ISIS, Occidente viene cometiendo un doble crimen contra ellas: por no alzar la voz por ellas y rescatarlas cuando estaban siendo martirizadas y por su preocupación sentimental por estos terroristas después de su derrota, que tanto ha costado conseguir.

Hace poco se supo que cincuenta mujeres yazidíes habían sido decapitadas en la ciudad de Baguz. Pero tal descubrimiento no parece haber movido a los líderes occidentales a ayudar a encontrar a los miles de yazidíes que siguen desaparecidos, muchos de ellos niños. Según un informe, el ISIS aún mantiene cautivas a 3.000 mujeres, y es probable que su destino sea la esclavitud sexual por el resto de sus días, salvo que alguien las rescate. Nadia Murad, activista por los derechos humanos y Premio Nobel de la Paz, una de las miles de yazidíes tomadas como prisioneras por el ISIS –y esclavizada hasta que logró escapar–, escribió hace poco:

Mi mayor temor es que el mundo siga sin actuar, y que mi comunidad, la comunidad yazidí, deje de existir.

Por desgracia, el mundo se ha mostrado demasiado pasivo durante casi cinco años, desde agosto de 2014, cuando el genocidio yazidí estaba en su apogeo. Algunos de esos terroristas ya están de vuelta en Occidente, o están de camino. Una adolescente yazidí que había sido vendida como esclava por el ISIS logró escapar a Alemania, donde se horrorizó al descubrir que su antiguo captor, que le había dado palizas y la había violado, también estaba viviendo allí:

«Yo te conozco, dijo. Y sé dónde vives y con quién». Lo sabía todo sobre mi vida en Alemania… Lo último que esperaba era encontrarme con mi captor del ISIS y que supiera todo sobre mí.

Parece que algunos de los grandes medios, al menos en el Reino Unido, se están percatando de que la inacción a la hora de proteger a las minorías perseguidas en Oriente Medio hace quedar terriblemente mal a su Gobierno. El Sunday Timesescribió hace poco:

El Departamento de Interior no ha ofrecido refugio a una digna proporción de cristianos, yazidíes y drusos, según las cifras obtenidas al amparo de la ley sobre la libertad de información por Barnabas Fund, organización que ayuda a los cristianos perseguidos en el extranjero.

La revelación de que al parecer se discrimina a favor de los musulmanes pone en riesgo de bochorno al Gobierno, que ha iniciado una revisión, ordenada por el secretario de Exteriores, Jeremy Hunt, sobre la persecución mundial de los cristianos.

Cuando anunció la revisión, el Boxing Day [26 de diciembre], Hunt dio una cifra estimada de 215 millones de cristianos que sufren persecución en todo el mundo, y dijo que Gran Bretaña no había sido suficientemente generosa.

Eso es decirlo suavemente. Según el Sunday Times, de los 4.850 sirios aceptados por el Departamento de Interior en 2017, 4.572 eran musulmanes suníes; sólo 11 eran cristianos. Según las cifras del segundo trimestre de 2018, de los 1.197 sirios aceptados, 1.047 eran suníes y 10 eran cristianos. No hay mención alguna a los yazidíes, a pesar del genocidio cometido contra ellos en 2014, cuando el ISIS irrumpió en la ciudad iraquí de Sinyar, de mayoría yazidí, y procedió a destruir sus santuarios y a asesinar, secuestrar y violar a los miembros de esa comunidad. Doscientas mil personas huyeron de la ciudad y unas 50.000 se refugiaron en el Monte Sinyar. Hasta la fecha, los refugiados yazidíes siguen viviendo allí, en tiendas de campaña, en una pobreza inimaginable, esperando la ayuda de un mundo que se ha olvidado completamente de ellos.

Por desgracia, la podredumbre es tan profunda en el Departamento de Interior que es dudoso que algo pueda abochornarlo y hacer que actúe. Según The Timesnegó hace poco el asilo a un iraní que se convirtió del islam al cristianismo alegando que el cristianismo no es una religión pacífica:

Los funcionarios de Inmigración escribieron al hombre citándole pasajes violentos de la Biblia para demostrar su argumento. Dijeron que el Libro de las Revelaciones estaba «plagado de imágenes de venganza, destrucción, muerte y violencia». La Iglesia de Inglaterra condenó la «falta de cultura religiosa» que demuestran los funcionarios de Inmigración, después de que el hombre alertara de que se enfrentaba a la persecución en Irán a causa de su fe.

En todo el mundo occidental, las clases políticas y mediáticas ofrecen un espectáculo diario sobre cómo se preocupan por los derechos humanos, mientras dejan en la estacada a las minorías perseguidas, y a numerosas mujeres musulmanas. Como escribió Asra Nomani:

Uno de nuestros grandes desafíos aquí en Estados Unidos es que los progresistas no siempre se ponen del lado de los musulmanes progresistas, porque, en nombre de la libertad religiosa, las libertades civiles y la corrección política, no quieren ofender las decisiones culturales de los musulmanes. Conozco a gente que ha ido a esas sesiones ecuménicas en diferentes mezquitas y ven que las mujeres acaban en el sótano, pero no quieren cuestionar nada porque piensan: «Ah, bueno, así es como lo hacéis».

Hace ya mucho que todos deberían haber denunciado ese postureo como lo que es, mero narcisismo moral, y exigido a los políticos y los medios de referencia, que al parecer nunca se cansan de proclamar su compromiso con los derechos humanos, que empiecen a hacer algo por las incontables víctimas reales que están esperando a que las ayuden.

Fuente: Gatestone Institute.

Judith Bergman es escritora y analista política. Es licenciada en Relaciones Internacionales (The London School of Economics and Political Science) y derecho. 

Escombros, refugiados y la periferia de Siria

Jon B. Alterman

Es difícil decir cómo se ve la «victoria» en Siria, pero parece que durante algún tiempo Bashar al-Assad ganó una. Él controla todos los principales centros de población del país, sus adversarios sirios están en desorden y sus antagonistas regionales e internacionales ya no están disputando su gobierno. Hace ocho años, parecía poco probable que la audaz apuesta de Assad a la represión para derrotar a una oposición de base amplia funcionara. Incluso hace cuatro años, antes del compromiso militar de Rusia, su posición parecía tenue. Mientras que aún se avecina una batalla para asegurar el noroeste del país, la verdadera pregunta pendiente es en qué términos sus adversarios depositarán sus armas.

Aunque Assad está ganando el control, su país está en ruinas. Las ciudades y la infraestructura han sido destruidas, y la mitad de todos los sirios han sido expulsados ​​de sus hogares (aproximadamente uno de cada cinco forzados fuera del país). Los gobiernos occidentales están apostando a que la necesidad de Assad de reconstruir el país les dará un impulso para configurar el tipo de paz que emerge. Su confianza está fuera de lugar. En su lugar, deberían preocuparse por apuntalar a los aliados que limitan con Siria. En un juego de pollo sobre el futuro del Levante, Assad parece dispuesto a esperar a que salgan todos, y los millones de refugiados de Siria son parte de su plan.

No es así como se suponía que terminaría la guerra civil siria. Cuando los manifestantes pacíficos tomaron las calles de Siria, muchos pensaron que los días de Assad estaban contados. Assad hábilmente volvió sangrienta su batalla, tomando un manto secular contra los yihadistas en guerra y obligando a los sirios a elegir entre los dos lados. Los intentos de EE. UU. De debilitar a Assad y los jihadistas a la vez para crear un espacio para una gobernabilidad más democrática nunca tuvieron mucha tracción. La falta de voluntad para luchar en Siria y un claro mandato legal solo para combatir a Al Qaeda y sus diversas ramificaciones, tanto en forma como en la política estadounidense limitada.

El abrupto anuncio de los Estados Unidos en diciembre de que retiraría rápidamente las tropas de Siria oriental dado que el grupo del Estado Islámico había sido diezmado, selló el acuerdo. El futuro de Siria se decidiría en gran medida por los antagonistas que todavía están activos en el terreno: Siria, Irán, Rusia y Turquía.

Es importante destacar que ninguno de esos países tiene el estimado de $ 250 mil millones, o más, necesarios para reconstruir Siria. China podría decirse que tiene los medios, pero ha mostrado poco interés por un compromiso profundo en Siria. Los países europeos han tratado de poner a prueba la ayuda como palanca, ofreciendo la posibilidad de asistencia a cambio de una “gobernanza inclusiva”. Los Estados Unidos proporcionan alivio a las poblaciones vulnerables, pero recortaron la asistencia de estabilización en agosto de 2018 (y se proponen terminarla), dictaminando ayuda de reconstrucción mientras Assad esté en el poder.

Y sin embargo, los refugiados le dan a Assad influencia. Jordania alberga entre 600.000 y 1,3 millones de refugiados sirios, y el Líbano alberga a más de un millón. Ambos son países con vínculos íntimos con los gobiernos del oeste y del golfo. Otros tres millones de refugiados en Turquía y medio millón en Europa amplían aún más el círculo del dolor. Assad ha hecho difícil que muchos regresen.

Para Assad, el desplazamiento de los refugiados es un alivio. Él no necesita proporcionarles alimentos, servicios o trabajos, y su ausencia libera viviendas para los aliados que han perdido los suyos. La ausencia de los refugiados también ayuda a garantizar que los más propensos a ser hostiles con él se mantengan a distancia, ayudando a garantizar que las áreas actualmente en régimen pro régimen estén fuertemente a favor del régimen y permitiéndole enfocar la atención de seguridad en las fronteras que busca. reincorporar.

Quizás lo más importante es que el gobierno de Assad ha logrado sobrevivir en las condiciones actuales y puede seguir haciéndolo. La guerra contra los yihadistas reunió a la población detrás del gobierno, especialmente a las comunidades minoritarias que durante mucho tiempo se han sentido vulnerables en Siria. Recuerdos frescos de la ferocidad del gobierno silencian a cualquiera que busque culpar al régimen en lugar de a sus antagonistas por las terribles condiciones económicas.

Compare esta situación con un país como Jordania, cuya población (según algunas estimaciones) aumentó más del 50 por ciento en la última década. La guerra siria ha devastado el comercio jordano y los ingresos del gobierno se han desplomado. La demanda de agua, electricidad, educación y atención médica se ha disparado. El desempleo ha aumentado y las protestas se están expandiendo, entre otras cosas por parte de hombres jóvenes que buscan trabajo.

Si bien los sirios en el Líbano han servido durante mucho tiempo como trabajadores de bajos salarios, la ola actual de refugiados pone aún más presión sobre la economía libanesa que en Jordania. Con algo así como una de cada cuatro personas dentro de las fronteras de Líbano y un sirio desplazado, hacen que el ya frágil sistema libanés llegue a su punto de ruptura. La política volátil del Líbano está en llamas sobre Siria, especialmente a medida que los combates se extinguen. Incluso en ausencia de un acuerdo, muchos libaneses argumentan que el conflicto ha terminado y que es hora de que los sirios regresen a sus hogares, incluso cuando a menudo no hay un hogar al que regresar, ya pesar del hecho de que el gobierno sirio no lo hace. No quiero que muchos vuelvan. El derecho internacional humanitario prohíbe el regreso forzado de los refugiados, pero eso parece tener pocas consecuencias en un país que siente que los refugiados lo han expuesto a amenazas existenciales.

Turquía alberga a la mayoría de los refugiados sirios, pero con una población total muchas veces mayor que la de Líbano y Jordania, siguen siendo menos del cinco por ciento de la población. Mientras tanto, un número relativamente pequeño está en Europa, pero han arruinado la política europea desde el Atlántico hasta los Urales.

La semana pasada, un alto funcionario del Golfo me dijo que Assad podría ganar la guerra, pero que probablemente enfrentará problemas de legitimidad cuando no reconstruya el país en tiempos de paz. Ese puede ser el caso. Pero para los gobiernos occidentales, es probable que los desafíos más inmediatos y serios provengan de los entornos políticos más libres en Jordania y el Líbano, ya que los gobiernos están cada vez más desesperados por hacer más con menos. A medida que la guerra se desvanece, la asistencia occidental también se desvanecerá y, sin embargo, persistirán los grandes problemas de los refugiados. Assad puede obtener su ayuda todavía, no porque ningún gobierno quiera salvar a Assad. En lugar de eso, será persuadir a Assad para que retire a los ciudadanos de Siria para salvar a los vecinos de Siria.
(Este comentario apareció originalmente en la edición de marzo de  Middle East Notes and Comment , un boletín informativo del Programa CSIS Middle East).

Jon B. Alterman es vicepresidente senior, ocupa la Cátedra Zbigniew Brzezinski en Seguridad Global y Geoestrategia, y es director del Programa de Medio Oriente en CSIS.

Los comentarios  son producidos por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), una institución privada exenta de impuestos que se enfoca en temas de políticas públicas internacionales. Su investigación es no partidista y no propietaria. El CSIS no toma posiciones políticas específicas. En consecuencia, todas las opiniones, posiciones y conclusiones expresadas en esta publicación deben entenderse como exclusivas del autor (es).

© 2019 por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales. Todos los derechos reservados.

Traducción de CCEIIMO fuente original del artículo CSIS │Center for Strategic & International Studies

¿Qué queda de la ambiciosa visión de Al Qaeda para Siria?

Yoram Schweitzer
Yoram Schweitzer

La «Primavera árabe» encontró a al-Qaeda en su punto más bajo desde la fundación de la organización, resultado de la guerra mundial contra el terrorismo, que se centró principalmente en al-Qaeda. Sin embargo, las reverberaciones de los trastornos en el mundo árabe, que muchos pensaron que sonarían la sentencia de muerte de la organización, en realidad demostraron ser su salvavidas, porque llevaron a la desestabilización del régimen y al derrocamiento de los líderes nacionales que se encontraban entre los peores enemigos de al-Qaeda. 

En respuesta a la guerra civil en Siria, el líder de al-Qaeda, Ayman al-Zawahiri, identificó a Siria como el escenario principal de la próxima yihad mundial y estableció varios objetivos estratégicos ambiciosos. Pero sus planes de largo alcance fueron descarrilados por Abu Bakr al-Baghdadi, el jefe de la afiliada de al-Qaeda en Irak, quien desafió al liderazgo de al-Zawahiri y su hegemonía como el jihadista global más importante. 

Hoy, cuando uno examina los éxitos de al-Zawahiri y los compara con sus grandes ambiciones con respecto a Siria, uno concluye que la montaña era solo una colina, y que ninguno de sus planes para Siria se cumplieron. Aun así, no se puede descartar el riesgo futuro, ni se puede ignorar la posibilidad de que individuos y organizaciones intenten llevar a cabo actos terroristas a nivel internacional.  Teniendo en cuenta los llamamientos de los líderes yihadistas a los seguidores en Occidente para lanzar ataques terroristas, los inmigrantes de Oriente Medio, así como los ciudadanos occidentales que son veteranos del combate en Siria (e incluso algunos que no participaron en la lucha real), podrían Intenta cumplir con sus directivas.

En una declaración pública poco frecuente en la Conferencia de Seguridad de Munich de febrero de 2019, el Jefe del MI6, Alex Younger, advirtió sobre la reactivación de la amenaza de Al Qaeda en aquellas áreas de Siria que sufren un vacío de gobierno. Según Younger, los eventos en Idlib, dominados por satélites de Al Qaeda con muchos europeos cada vez más radicales, deberían preocupar enormemente a Occidente. Su declaración aborda un tema frecuente de los últimos años en los círculos de inteligencia y entre investigadores y analistas, a saber: ¿Al-Qaeda y sus afiliados en todo el mundo están ganando o perdiendo fuerza, especialmente desde el surgimiento del Estado Islámico? Una respuesta parcial se puede encontrar en la situación de la organización en Siria, dada, según el líder de al-Qaeda, Ayman al-Zawahiri, La importancia de Siria como la arena jihadista global central y las ambiciones declaradas de jihad global para hacer de Siria el eje clave en la reactivación del campamento, que alcanzó un nadir a principios de la década. En este contexto, las interrelaciones y la afinidad entre al-Qaeda y la organización yihadista salafista Hay’at Tahrir al-Sham son altamente significativas.

La eliminación de la gran mayoría de los bastiones del Estado Islámico en Siria y el debilitamiento de la mayoría de las organizaciones de oposición en el país dejaron a Hay’at Tahrir al-Sham, contando con varios miles de combatientes (las estimaciones varían de 20,000 a 30,000), como la fuerza militar dominante en La provincia de Idlib, donde se encuentra principalmente. Desde que inició sus operaciones en 2012 como extensión de al-Qaeda en Irak, donde se llamaba Jabhat al-Nusra, esta organización, que en el pasado fue identificada como el representante de al-Qaeda en Siria, sufrió una serie de transformaciones en términos de ideología y Alianzas políticas durante el curso de la guerra civil siria.

Los trastornos de la Primavera Árabe encontraron a al-Qaeda en su nadir desde la fundación de la organización, resultado de la guerra mundial contra el terrorismo, que se centró principalmente en al-Qaeda. Como resultado, la mayoría de sus comandantes, incluido el legendario líder Osama bin Laden, fueron arrestados o asesinados. Las reverberaciones de los trastornos en el mundo árabe, que muchos pensaron que sonarían la sentencia de muerte de la organización, en realidad demostraron ser su salvavidas, porque llevaron a la desestabilización del régimen y al derrocamiento de los líderes nacionales que se encontraban entre los peores enemigos de al-Qaeda. 

En respuesta a la guerra civil en Siria, al-Zawahiri identificó a Siria como el escenario principal de la próxima yihad global y estableció varios objetivos estratégicos ambiciosos: liberar a Siria de la herética Bashar Assad y convertir a la nación en un estado gobernado por la ley religiosa islámica; liberando a Jerusalén de la ocupación israelí; y capacitar a miles de combatientes yihadistas que se ofrecieron como voluntarios para luchar en Siria y convertirlos en un ejército islámico que continuaría librando una guerra de jihad global. Pero sus planes de largo alcance fueron descarrilados por Abu Bakr al-Baghdadi, el jefe de la afiliada de al-Qaeda en Irak, quien desafió al liderazgo de al-Zawahiri y su hegemonía como el jihadista global más importante. 

En 2013, al-Baghdadi se separó de al-Qaeda, fundó ISIS y declaró la fundación del Estado Islámico. quien desafió el liderazgo de al-Zawahiri y su hegemonía como el yihadista global más antiguo. En 2013, al-Baghdadi se separó de al-Qaeda, fundó ISIS y declaró la fundación del Estado Islámico. quien desafió el liderazgo de al-Zawahiri y su hegemonía como el yihadista global más antiguo. En 2013, al-Baghdadi se separó de al-Qaeda, fundó ISIS y declaró la fundación del Estado Islámico.

Cuando Abu Bakr al-Baghdadi anunció la fundación de ISIS, Abu Mohammad al-Julani, el líder de Jabhat al-Nusra, eligió jurar lealtad a al-Zawahiri e identificarse plenamente con al-Qaeda. Pero después de algunos años de lucha, las relaciones se enfriaron entre Jabhat al-Nusra, con su orientación local siria, y al-Qaeda. La distancia cada vez mayor entre las dos organizaciones se hizo evidente por el cambio de nombre del primero a Jabhat Fatah al-Sham (el Frente de la Victoria de la Gran Siria) y más tarde, en 2017, a su nombre actual: Hay’at Tahrir al-Sham ( La Autoridad para la Liberación de la Gran Siria). 

También se manifestó por desacuerdos públicos sobre la estrategia y los aliados potenciales. Si bien por primera vez pareció que la confusión de la conexión oficial entre las dos organizaciones fue una decisión que tomó Al-Julani con la bendición de Al-Zawahiri, Más tarde se supo que los dos, y sus partidarios y portavoces, incluidos los líderes religiosos influyentes, tenían diferencias de opinión esenciales. Por lo tanto, es dudoso que sea apropiado incluir a Hay’at Tahrir al-Sham entre el campamento mundial de al-Qaeda.

El quid de la división entre Hay’at Tahrir al-Sham y al-Qaeda fue el deseo de los líderes de Hay’at Tahrir al-Sham de conducir una política pragmática adecuada a las circunstancias dinámicas de la guerra civil siria. Al-Julani comenzó a desdibujar el vínculo de su organización con al-Qaeda mientras se relacionaba con grupos rebeldes de otras tendencias ideológicas e incluso con naciones activas en la arena, ante todo Turquía. 

Al-Zawahiri advirtió a los líderes de Hay’at Tahrir al-Sham contra estas relaciones, que consideraba una trampa de la miel: Turquía es un miembro de la OTAN con vínculos inextricables con Estados Unidos y Occidente que también colabora estrechamente con Rusia y China, y Es por tanto un enemigo jurado de los musulmanes. 

Pero Hay’at Tahrir al-Sham decidió no escuchar sus consejos y continuó trabajando con Turquía. aunque esto llevó a disputas dentro de la organización entre los leales a al-Julani y las incondicionales de al-Qaeda. Este último exigió mantener el juramento de lealtad a al-Zawahiri y permanecer sujeto a él y a su organización, mientras que evita las alianzas con locales y entidades externas que no forman parte de la mentalidad jihadista salafista. 

En contraste, los líderes de Hay’at Tahrir al-Sham optaron por llevar a cabo una política pragmática que les permitiría sobrevivir y promover su lucha principal, es decir, la guerra contra el régimen de Assad, mientras levantaban un puño pesado contra los rebeldes.

Estos desacuerdos llevaron a una división entre las filas de Hay’at Tahrir al-Sham. Los que se opusieron a la separación de al-Qaeda fundaron Ḥurrās ad-Dīn, identificados con la organización de al-Zawahiri. Las diferencias ideológicas entre las organizaciones se profundizaron y llevaron a choques violentos. 

Además de las relaciones con Turquía, la disputa se centró en el alcance de la autonomía de Ḥurrās ad-Dīn en Idlib, donde Hay’at Tahrir al-Sham tiene un control indiscutible y reprime violentamente a los disidentes, lo que reduce considerablemente el alcance de acción de Ḥurrās ad-Dīn. Ḥurrās ad-Dīn exigió las armas que los miembros de Hay’at Tahrir al-Sham habían confiscado durante la división. Los arrestos periódicos de los líderes de Durrās ad-Dīn han empeorado la tensión entre los lados.

La tensión entre Hay’at Tahrir al-Sham y la extensión siria restante identificada con al-Qaeda y los desacuerdos entre Hay’at Tahrir al-Sham y al-Zawahiri reflejan la tensión existente dentro de Hay’at Tahrir al-Sham en una Gama de temas. Por lo tanto, es claro que aunque la organización tiene claramente una orientación jihadista salafista, entre las organizaciones jihadistas globales que pertenecen a una red de afiliados de al-Qaeda no es, de hecho, no puede contabilizarse.

Cuando uno examina los éxitos de Ayman al-Zawahiri y los compara con su visión y vastas ambiciones con respecto a Siria, uno concluye que la montaña era solo un grano de arena. Nada de sus planes para Siria o Israel se cumplió. La única pregunta abierta es si, y en qué medida, puede persuadir a los combatientes del campo yihadista salafista en Siria, especialmente de Ḥurrās ad-Dīn y en particular a los extranjeros entre sus filas, a que se muden de Siria y operen en el extranjero para avanzar en la agenda mundial de la jihad.

Sin duda, después de los trastornos en el mundo árabe y detrás de la cortina de humo del Estado Islámico, el «campo» de al-Qaeda logró extenderse a nuevas regiones y aumentar su membresía. Sin embargo,

Con respecto a las advertencias hechas por el Jefe del MI6, Alex Younger, no se puede descartar el riesgo futuro que plantean las organizaciones y los individuos que se identifican como jihadistas salafistas, ya sea que estén afiliados a al-Qaeda o al Estado Islámico, ni se puede ignorar la posibilidad de que algunos pretendan Para llevar a cabo actos terroristas a nivel internacional. Dado el llamado de los líderes a sus seguidores en Occidente para hacer todo lo posible por dañar a los estados en los que viven, a los inmigrantes de Medio Oriente, así como a los ciudadanos occidentales que son veteranos del combate en Siria (e incluso algunos que lo hicieron). no participar en la lucha real) y se inspiran en los llamamientos de sus líderes, podrían tratar de cumplir con sus directivas.

Fuente: The Institute for National Security Studies (INSS)

*El autor es investigador principal, jefe del Programa sobre Terrorismo y Conflictos de Baja Intensidad.

Portales opositores sirios: Irán consolida su presencia al este de Siria y al oeste del Éufrates, para formar una línea continúa desde Irán a través de Irak y Siria, hasta el Mediterráneo

A lo largo de los 7 años de crisis en Siria, Irán ha aprovechado la inestabilidad en el país para consolidar su presencia en el lugar. A nivel militar, envió a las milicias chiitas a Siria[1] y estableció bases militares allí.[2] En otros niveles, colaboró con el régimen sirio para modificar el origen demográfico del país y convertir a su mayoría sunita en una mayoría chiita y actuó en obtener el apoyo de la población local a través de la prédica y dispensando ayuda material.

En los primeros años de la crisis, estos esfuerzos se concentraron en las áreas del centro y oeste de Siria.[3] Luego de derrotar a las fuerzas opositoras allí, el régimen y sus aliados se dirigieron hacia Siria oriental y a las regiones cercanas a la frontera iraquí y a finales del 2017 anunciaron que recuperaron los enclaves mayores del EIIS en esas regiones, las ciudades de Deir Al-Zor y Al-Bukamal. El este de Siria es de gran importancia estratégica para Irán, porque completa la continuidad territorial que se extiende desde Irán hasta el Mediterráneo. Además, las fuerzas estadounidenses que apoyan a las milicias kurdas se concentran en esa región, al este del Éufrates. La presencia de Irán allí amenaza a estas fuerzas y por ende, puede servir como una carta bajo la manga en las negociaciones que se suceden respecto a los Estados Unidos. Cabe señalar que en las últimas semanas, Siria e Irak han estado discutiendo la apertura del cruce de la frontera Al-Bukamal, que permitirá libre circulación de movimiento de las fuerzas iraníes en la zona.

Sin embargo, a Irán no le es suficiente con el paso libre a través de su frontera, sino que actúa tratando de consolidar su presencia en la zona este de Siria por los mismos medios que empleó en las partes central y occidental del país. Según los medios de comunicación opositores sirios y los diarios árabes que se oponen al régimen de Assad, desde finales del 2017, Irán ha estado reforzando sus milicias chiitas en la región (iraquí, la afgana y otras) y ha instalado en el lugar a milicianos y sus familias allí y también ha actuado sembrando a los chiitas entre los lugareños a través de la prédica y el proveer asistencia social, modificando de esta manera las condiciones demográficas de la región con el propósito de crear una mayoría chiita, en lugar de una sunita.

Este documento dará un repaso a los informes en los medios de comunicación de la oposición siria y los medios de comunicación árabes opuestos al régimen de Assad sobre los esfuerzos de Irán para consolidar su presencia al este de Siria.

Fuerzas del CGRI y milicias chiitas desplegadas hacia el oeste del Éufrates

El 13 de octubre, 2018 el centro de Investigación Nors, que se opone al régimen de Assad, publicó el mapa que se muestra a continuación, señalando el despliegue de las fuerzas en el área de Deir Al-Zor para ese momento. Según el mapa, “las milicias de Assad e Irán” controlan el área al oeste del Éufrates (marcado en color rojo), mientras que las milicias kurdas controlan el área al este del río (en color amarillo), y el EIIS controla un área entre las dos (denotado en color gris).[4]

Las fuerzas iraníes al este de Siria incluyen las fuerzas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) y las milicias chiitas leales a Irán, la principal de ellas Liwa Fatimiyyoun (una milicia de combatientes afganos) y Al-Nujaba y Abu Fadl Al-‘Abbas, siendo estas parte de las Unidades de Movilización Popular (UMP). Se dice que los combatientes de Hezbolá también se encuentran presentes allí. Según Ahmad Ramadan, director del canal de noticias anti-Assad Furat Post, las fuerzas iraníes y respaldadas por Irán se encuentran desplegadas en la orilla occidental del Éufrates, entre Deir Al-Zor y Al-Bukamal y también en la ciudad de Hatla en la orilla este del río, muy cercana a las fuerzas kurdas.[5] La sede del CGRI en la región está ubicada en Al-Bukamal y el comandante regional del CGRI es Hajj Suleiman.[6]

Para proteger a las fuerzas de ataques aéreos tales como el ataque ocurrido el 18 de junio, 2018 contra el cuartel general de las milicias al sur de Al-Bukamal, en el que murieron decenas de combatientes, muchas de las fuerzas están estacionadas en puestos temporales y en barrios residenciales en Al-Mayadin y Al-Bukamal.[7] Sin embargo, informes afirman que las milicias en ocasiones ondean sus banderas sobre sus posiciones,[8]presumiblemente para mostrar su presencia a la población local. Se dice que las fuerzas en Al-Mayadin están concentradas en una zona muy sellada, en la que solo pueden ingresar sus miembros y que se encuentra fuertemente protegida, incluso por drones.[9] Según un informe, la llamada a los rezos escuchada en esa área ahora es la versión chiita de ello.[10]

Las fuerzas del régimen sirio y las fuerzas iraníes compiten por el control del territorio

Aunque las fuerzas iraníes y las milicias respaldadas por Irán cooperan con las fuerzas del régimen sirio, según informes, también existen tensiones entre ellos y competencia por el control de las áreas al este de Siria, tal como sucedió anteriormente en otras partes del país.[11] En algunos casos, las tensiones han conducido incluso a intercambios de fuego y arrestos. Las fuerzas iraníes y respaldadas por Irán generalmente poseen ventaja, lo que sugiere que son ellos quienes tienen el control efectivo. En agosto, 2018 por ejemplo, varias milicias chiitas intercambiaron disparos con las Fuerzas de Defensa Nacional (FDN) del régimen como parte de las luchas por el control del territorio y donde murieron combatientes de ambos lados. Según un informe, el PMU iraquí incluso despachó una fuerza para capturar una posición de las FDN en la frontera entre Siria e Irak.[12] En octubre, 2018 se repitieron los enfrentamientos y las milicias respaldadas por Irán detuvieron a miembros de las FDN.[13] Algunos afirman que las milicias respaldadas por Irán castigan a las fuerzas del régimen que persiguen a los locales,[14] que pueden ser parte del esfuerzo realizado por estas milicias para obtener apoyo de los habitantes locales.

Las relaciones de las fuerzas iraníes con Rusia: Coordinación junto a las luchas de poder

Las milicias chiitas iraníes y las respaldadas por Irán también compiten con los rusos por el control del territorio, aunque ambas partes intentan evitar los enfrentamientos armados. Parece ser que en este caso es Rusia quien posee la ventaja y las milicias generalmente obedecen sus directivas. En octubre, los portales opositores sirios informaron que las milicias chiitas habían evacuado varias posiciones en Al-Mayadin y Al-Bukamal a favor de las fuerzas rusas y se retiraron a las áreas cercanas en Siria e Irak.[15] Varios días después, los comandantes del ejército ruso se reunieron con funcionarios del CGRI, incluyendo el comandante de la organización en la región Hajj Suleiman, en la sede del CGRI en Al-Bukamal para formular un “mecanismo de operación conjunto” para las fuerzas de la región.[16]

La reunión y eliminación de las milicias respaldadas por Irán podrían haber tenido la intención de evitar que estas milicias se enfrentaran directamente con las fuerzas kurdas en la región y con las fuerzas estadounidenses que las apoyan. Sin embargo, varios días después, a principios de noviembre, los portales de oposición sirios informaron que las milicias habían regresado al área de Al-Bukamal. Según informes, Irán envió considerables refuerzos a la región, incluyendo vehículos pesados, artillería y militantes que habían sido desplegados en las gobernaciones de Alepo y Hama.[17] No está claro si esta acción había sido coordinada con Rusia. La maniobra de reemplazar las fuerzas respaldadas por Irán con las rusas también se llevó a cabo en el área de Homs. Según los portales de oposición siria, en octubre Irán retiró fuerzas de la base T-4, luego que Rusia le pidiera que distanciara a sus milicias del sistema antiaéreo S-300 para no darle a Israel y a los Estados Unidos una excusa para bombardearlo.[18]

Indicaciones a las intenciones de los iraníes de mantener una presencia duradera en el este de Siria

Las medidas tomadas por Irán en el este de Siria, como en otras partes del país, indican que significa mantener su presencia allí durante un período de tiempo mucho más considerable, no solo hasta la derrota del EIIS y la oposición siria, que es el objetivo declarado de La presencia iraní en Siria.

Estableciendo familias chiitas en la región

Tal como se indicó anteriormente, una de las medidas tomadas por Irán para consolidar su presencia al este de Siria es el asentamiento de los milicianos chiitas y sus familias en la zona. Por ejemplo, según informes recientes, 50 familias de agentes del CGRI se mudaron a Al-Mayadin[19] y en noviembre decenas de familias de agentes del CGRI y milicianos chiitas afganos se establecieron en Deir Al-Zor y Al-Bukamal.[20] A fin de proveerles con viviendas y aparentemente también como inversión económica, Irán ha estado comprando bienes raíces en la región a través de la compañía Jihad Al-Binaa.[21] Los informes de mayo, 2018 indicaron que esta empresa había abierto una sucursal en Al-Bukamal[22] y estaba comprando bienes raíces con el conocimiento del régimen sirio y bajo la supervisión del gobernador del régimen en Deir Al-Zor.[23]

Para ver el despacho en su totalidad en inglés junto a las imágenes, copie por favor el siguiente enlace en su ordenador: https://www.memri.org/reports/syrian-opposition-websites-iran-consolidating-its-presence-eastern-syria-west-euphrates-form


[1] Véase la serie de MEMRI Investigación y Análisis No. 1157 – Irán aprieta su férreo control sobre Siria utilizando fuerzas sirias y extranjeras, 4 de mayo de 2015.

[2] Véase la serie de MEMRI Despacho Especial No. 7464 – Informes en los medios de comunicación árabes sobre bases iraníes en Siria, 10 de mayo, 2018.

[3] Véase la serie de MEMRI Despacho Especial No. 7770 – Portales anti-régimen sirio: El régimen le otorga ciudadanía a millones de iraníes, agentes de Hezbolá para cambiar la distribución demografía del país de una mayoría sunita a mayoría chiita y oculta presencia de combatientes en Siria, 21 de noviembre, 2018.

[4] Norsforstudies.org, 13 de octubre, 2018.

[5] Zamanalwasl.net, 16 de septiembre, 2018.

[6] Facebook.com/EuphratsPost, 23 de octubre, 2018.

[7] Al-Quds Al-Arabi (Londres), 8 de noviembre, 2018.

[8] Zamanalwasl.net, 16 de septiembre, 2018.

[9] Syriahr.com, 22 de octubre, 2018.

[10] Syriahr.com, 2 de diciembre, 2018.

[11] Véase la serie de MEMRI Despacho Especial No. 6482 – Tensión entre las fuerzas de Assad y Hezbolá desata intensas batallas entre estos en el área de Alepo, 16 de junio, 2016.

[12] Facebook.com/Badia24, 30 de agosto, 2018.

[13] Nedaa-sy.com, 14 de octubre, 2018; smartnews-agency.com, 16 de octubre, 2018.

[14] Orient-news.net, 13 de octubre, 2018.

[15] Smartnews-agency.com, 8 de octubre, 14, 2018.

[16] Facebook.com/EuphratsPost, 23 de octubre, 2018.

[17] Baladi-news.com, 3 de noviembre, 2018.

[18] Al-Jarida (Kuwait), 18 de octubre, 2018, Zamanalwasl.net, 20 de octubre, 2018.

[19] Facebook.com/EuphratsPost, 2 de noviembre, 2018.

[20] Syriahr.com, 7 de noviembre, 2018; facebook.com/EuphratsPost, 8 de noviembre, 2018.

[21] Esta es una empresa de construcción propiedad de Hezbolá que ha estado en la lista terrorista de Estados Unidos desde el año 2007. Según el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, esta empresa está financiada directamente por Irán y se encuentra subordinada al Consejo Shura de Hezbolá, encabezado por el secretario general de la organización Hassan Nasrallah. Treasury.gov, 20 de febrero, 2007.

[22] Orient-news.net, 16 de mayo, 2018.

[23] Smartnews-agency.com, 17 de mayo, 2018.

FUENTE: MEMRI

La guerra en Siria justificada con excusas

Por Bryan Acuña Obando, Centro Costarricense de Estudios Interdisciplinarios de Israel y Medio Oriente.

El conflicto en Siria cambia de dirección una y otra vez: lo que comenzó como una herencia de las denominadas Primaveras árabes, se transformó en un invierno islamista, y posteriormente tomó forma de división de facto de los territorios sirios hacia una realidad más de agrupaciones nacionales (chiitas, sunitas, kurdos, etc.), para finalmente convertirse en el campo de práctica militar entre las dos principales fuerzas hegemónicas; Rusia y Estados Unidos, con asistencia de sus aliados.

Sin duda, poco tiene que ver hoy la situación de Siria con la eufemística guerra contra el terrorismo, ni tampoco parece estar relacionada con el apoyo hacia grupos opositores al régimen de los Assad, sino que por el contrario, lo que se vive en la actualidad en este país asiático evidencia que se trata de una lucha por demostrar qué potencia tiene el «botón más grande» sin temor de utilizarlo de ser necesario.

Lo anterior explica como la operación realizada por el bloque occidental contra objetivos sirios el pasado 14 de abril en castigo por el uso de armamento químico contra población civil en la zona de Duma una semana antes se trataría de una demostración de «virilidad» por parte del Gobierno estadounidense contra Rusia e indirectamente contra el propio Gobierno en Siria y además contra el régimen de Irán que tiene presencia militar y paramilitar en la zona.

Con esto, el presidente Donald Trump estaría dando a entender que a diferencia de su antecesor, él sí actuaría por el prestigio de los Estados Unidos, algo que meses atrás no se consideraba, ya que los movimientos del presidente estadounidense parecían estar enfocados más en la región asiática cercana a China y no tanto en Medio Oriente, donde su presencia se concentraba en blindar países aliados, pareciendo que una presencia directa se extendiera en un país como Siria no estaría contemplado sino que por el contrario señalaría una eventual salida de militares estadounidenses y reubicación en otras regiones de contención.

Existía descuido e indiferencia en las políticas relacionadas con el Medio Oriente por parte del Gobierno de Washington, algo que, al parecer, dio un giro que podría estar relacionado con la contratación del nuevo consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, catalogado como un halcón político dispuesto a recomendar medidas poco convencionales como bombardear países que eventualmente se puedan transformar en un peligro para los intereses del gobierno estadounidense o realizar una propuesta de división entre las regiones sunitas de Irak y Siria, aprovechando la división de facto que ha vivido la zona por la guerra, para crear una especie de Sunistán que serviría como zona tapón para evitar la expansión del poder ruso – iraní. También habría propuesto una región kurda independiente, lo que podría explicar la posición beligerante turca contra esa población en los últimos meses.

Por otra parte, desde la visión siria, el argumento utilizado por el gobierno de Al Assad es el de estar luchando contra grupos terroristas asociados con el Estado Islámico o Al Qaeda, lo cual se pone en duda, ya que los primeros han perdido fuerza en el Levante, y se han alineado principalmente dentro de aldeas poco determinantes en Siria e Irak, pero principalmente se han movilizado hacia Libia aprovechando el vacío de poder para ganar reconocimiento político y reestructurar su proyecto. Mientras que el apoyo de Al Qaeda al movimiento Jabha Fateh Al Sham (anteriormente Frente Al Nusra), es casi simbólico y la fuerza que posee no da para generar mayor caos que alguna seguidilla de atentados, como ocurre en otros países, su concentración también se ha movilizado hacia África, donde estos grupos tienen apoyo, aprovechándose de los vacíos legales que dejan gobiernos corruptos de esa región, aunque también hay un importante grupo de Al Qaeda en el Yemen donde controlan la extracción y comercio en el mercado negro de petróleo yemenita aprovechando los enfrentamientos que hay entre los grupos hutíes apoyados por Irán y las fuerzas pro gubernamentales apoyados por importantes miembros de la Liga Árabe.

La lucha directa del régimen de Assad es contra los grupos opositores que se han concentrado en algunas ciudades contra las que se han dado la mayoría de los golpes militares, incluyendo Guta Oriental, donde además de grupos insurgentes, hay milicias islamistas anti gubernamentales, y fuerzas insurgentes que recibieron en algún momento apoyo militar y logístico por parte de Occidente. El Gobierno sirio los combate y sale fortalecido ante la indiferencia de la Comunidad Internacional que lleva varios años ignorando voluntariamente el sufrimiento que millones de personas están viviendo en el país, ante una de las mayores catástrofes de la historia ocurridas después de la II Guerra Mundial.

Es en el aspecto anterior Assad ha encontrado un cheque en blanco para hacer uso de armas químicas, como una forma de «limpiar» de manera generalizada focos de tensión y así no tener que gastar muchos recursos para lograr sus objetivos. Se ha dado cuenta que no recibirá nada más allá que una palmada en la espalda o un «castigo simbólico». Casi medio millón de muertos y millones de refugiados no se compensan con golpes en objetivos militares específicos, la comunidad internacional al mismo tiempo realiza este tipo de acciones como una forma de calmar las críticas ante su silencio criminal, mientras por el otro lado, el gobierno sirio recibe apoyo alcahueta a través de Rusia, quienes también ven en el tema un asunto de posicionamiento estratégico.

Luego del bombardeo contra objetivos sirios, queda la duda el nivel hasta el cual pueda escalar una tensión entre estadounidenses y rusos. El «polémico saludo» que se dieron la embajadora Nikki Haley de Estados Unidos con su par de Rusia, Vasily Nebenzia en Naciones Unidas el pasado 10 de abril, dejaba la duda si se trataba de un aspecto ya conversado previamente; lo que podríamos llamar un «compadre hablado», mientras otros señalan que este movimiento del presidente Trump tendría como finalidad desviar la atención de las crisis que a lo interno vive su gestión en el país, siendo el presidente que gobierna desde Twitter, lo que parece ayudarle con esta movida militar.

Rusia por su parte amenazó con una respuesta, la cual podría quedarse solo en el aspecto diplomático y hacer toda una gestión desde los principales foros internacionales, no hay intenciones de golpear militarmente ningún objetivo occidental directamente, porque no está preparado para una escalada mayor de forma convencional, sin embargo, podría sumarse a golpes fuertes contra zonas sirias donde aún sobreviven importantes bastiones opositores o a través del blindaje al gobierno de Bashar Al Assad, lo que sí parece claro es que en estos momentos ningún grupo hegemónico lanzará una guerra total por Siria, todos los movimientos son calculados y hasta avisados, los muertos los pone este devastado país, la lucha que se da evidentemente demuestra que no es por hacer valer los derechos humanos de nadie, y no queda claro cuál será el próximo cambio que sufra el conflicto para seguir justificando de forma miserable los miles de muertos que va cobrando la peor tragedia hasta este momento en pleno siglo XXI.

Fuente: WSIMAG