Una «reflexión» sobre lo ocurrido en Siria este fin de semana

Por: Bryan Acuña Obando (Analista Internacional) 
Fotografía agencia AFP sobre los ataques realizados contra Siria.
De comienzo hay que decir que se ha planteado la posibilidad de que este ataque se haya tratado de un «False Flag»; ataque de falsa bandera o mejor dicho un auto ataque, lo cual es complejo de descifrar como real que haya ocurrido así, a como tampoco es exacta la aseveración de que el régimen haya utilizado armamento químico contra la población civil (tampoco se puede negar con exactitud).
 
Un elemento sin duda que en este conflicto es difuso es el de la realidad, por lo que las medias verdades están a la orden del día, desde todos los frentes.
 
¿Qué cambia en Siria a partir de los bombardeos de la coalición de miembros de la OTAN (USA, Francia, Gran Bretaña) ayer? En el terreno casi nada, este ataque, más que un «castigo» contra el gobierno de Al Assad por el supuesto uso de armas químicas, pareciera una muestra de fuerza por parte de Occidente para el régimen y su aliado más importante, Rusia.
 
¿Qué reacción podría tener el gobierno de Moscú en los próximos días? Salvo las manifestaciones diplomáticas no se esperan represalias militares; de hecho se cataloga que esto sería una locura que llevaría el conflicto a otra categoría.
 
¿Qué reacción habría que esperar del régimen de Al Assad? Probablemente contabilizar los daños y ver cuánto les hace esto retroceder de sus operaciones en Guta, Duma y otros bastiones de grupos opositores.
 
¿Cuál será el movimiento de Irán ante estas acciones que habrían golpeado posiciones de su Guardia Revolucionaria ubicada en Siria? De seguro echen mano a su aliado en el Líbano (Hezbollah) para perpetrar actos que golpeen en algunos países occidentales (ver vídeo*) y desestabilizar desde allí a través del temor del terrorismo, porque directamente no son fuertes militarmente hablando para responder a ninguno de los miembros de la coalición que participaron de la operación.
Hay un par de actores adicionales que «sacan agua para sus molinos»; Israel y Turquía. Los primeros aprovechan la oportunidad para neutralizar cualquier crecimiento iraní que se pueda acercar a la frontera con la Meseta del Golán, por lo tanto, aprovecha los espacios «políticos» y los movimientos a lo interno de Siria que les parezcan una amenaza a través de una comunicación fluida que tienen con ambas potencias hegemónicas principales (Rusia y USA) realizan actividades militares «quirúrgicas» contra posiciones iraníes en suelo sirio.
 
Mientras tanto Turquía juega a la ruleta política, apostando al mismo tiempo al rojo y al negro, procurando perder lo menos posible, a diferencia de otras ocasiones históricas donde han tomado posición y han perdido todo, en esta parece que el juego les permite golpear a propios y extraños recibiendo solo advertencias sin mayor reparo. Y saben que eventualmente serían parcialmente castigados pero con capacidad de seguir adelante, la astucia de los movimientos de Erdogan son de un nivel de perversión y «efectividad» sorprendentes.
 
La pregunta básica ¿podría ocasionar esto una escalada mayor, tipo Guerra Mundial? Desde mi perspectiva, en este momento inmediato puede que no. Un conflicto con casi 500 mil víctimas en 7 años, no va a generar una respuesta «apocalíptica» en estos días por unos ataques puntuales sobre instalaciones militares, aunque por supuesto, esto será relativo a los niveles que alcancen los efectos posteriores y a que no haya un «mal día» de intercambio de posiciones.
 
Lo que sí hace esta situación, es poner en vilo al mundo, y evidentemente veremos insistentes manifestaciones en foros internacionales protestando por este tipo de acciones, y al mismo tiempo otros factores de propaganda para acusar a alguna de las partes de estar cometiendo crímenes que sirvan de «argumento» válido para azotarse fuertemente.
 
Hay una importante campaña actual para sacar del juego al presidente sirio de una vez por todas, por lo que seguirán buscando razones (o excusas) para golpearle eventualmente. Ojo que tampoco van a poder realizar acciones militares como la de ayer con tanta ligereza cada vez que se les ocurra, tampoco se puede jugar con la paciencia de otros grupos de poder ubicados en la zona.
 
Para los ciudadanos sirios no militares, esto seguirá siendo una pesadilla interminable, campo de pruebas de armamento pesado y los que pagarán el precio más alto en este conflicto.
 
En la región, sin duda esta será una de las principales piedras en la lápida de las divisiones de Oriente Medio heredados de los acuerdos del siglo pasado, y la nueva configuración será adaptada a los grupos poblacionales que sobrevivan a la tragedia. No debe olvidarse que además de esta terrible guerra, hay otros conflictos activos en la región que merecerán su propio espacio en el reacomodo social de esa zona: Irak, Yemen, Líbano, Israel – Palestina, Irán – Arabia Saudita, Turquía – Kurdistán, principalmente.
 
De esos conflictos citados al menos el palestino – israelí es muy mediático, por lo que es complejo que se le pierda pista y estudios por parte de analistas, algo que quizás por ejemplo, no ocurre con los otros enfrentamientos regionales, tal es el caso funesto del Yemen con miles de muertos y potenciales víctimas por inanición y epidemias.
 
Del mismo modo, no hay una manifestación directa e insistente sobre los riesgos de que escale el conflicto iraní – saudita, contemplando los grupos de influencia que ambos tienen. Mientras que en el caso de los turcos contra los kurdos, los primeros actúan con mucha impunidad y beneplácito de la comunidad internacional, además que juegan con alianzas estratégicas profundamente polémicas, a veces a favor de la coalición siria, rusa e iraní y en otras más cercanos a la OTAN. Personalmente considero que, en la Turquía de Erdogan no se puede confiar, ante tanto cambio de posiciones políticas.
*Vídeo corresponde a Muftí de Damasco en el año 2011.

La balanza de la justicia se inclina contra Assad

Por: Bryan Acuña Obando (Analista Internacional)

El martes 10 de abril, tanto el gobierno de los Estados Unidos como el de Rusia han tenido roces al vetarse mutuamente propuestas de resolución frente al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, con el cual pretendían proponer sus reglas para efectuar una investigación que aclarara la responsabilidad ante el supuesto ataque con armas químicas contra la ciudad siria de Duma que se cobró la vida de al menos 40 personas.

Lo anterior ha escalado el nivel de beligerancia que hay presente acerca de la región y las eventuales respuestas que se puedan estar dando en las próximas horas. De hecho, la movilización del portaviones Harry S. Truman hacia aguas del Mediterráneo,  pronostica que en pocas horas se pueda efectuar algún ataque “quirúrgico” contra posiciones del régimen de Bashar Al Assad, lo cual también debilitaría eventualmente posteriores respuestas contra la zona de Guta Oriental, último bastión de resistencia importante de los grupos anti Assad.

No está previsto; o al menos así lo ven algunos analistas, que esta escalada pueda golpear posiciones rusas, tampoco que pueda haber una respuesta más allá de la protesta diplomática (golpe con guante blanco) por parte del gobierno de Moscú contra las eventuales acciones del gobierno del presidente Trump. Por otro lado, tampoco se espera que la escalada golpee cerca de posiciones del ejército ruso, sino que sean dirigidos específicamente contra las fuerzas del régimen de Damasco.

Otro elemento que podría estar preocupando en estos momentos ante el aumento de tensiones en la región, es un eventual enfrentamiento entre el ejército de Israel y el de la República Islámica de Irán, en las últimas semanas los intercambios verbales se han hecho más fuertes, en especial luego que Teherán acusara a Jerusalem de haber perpetrado un ataque con misiles contra el aeropuerto de Taifur y una base que se estaría construyendo por parte de la Guardia Revolucionaria Islámica (iraní) el pasado 8 de abril, la cual según fuentes estaría destinada a seguir abasteciendo al grupo Hezbolá en el Líbano, además de fortalecer la posición iraní en la zona.

Mientras tanto el gobierno hebreo no descarta ni confirma el ataque, ante el cual el gobierno ruso hizo su correspondiente queja, pero de nuevo ha primado una manifestación poco efusiva por parte de Moscú, lo que haría sospechar una vez más que se ha tratado de un ataque coordinado o al menos avisado al gobierno de Putin, como en otras ocasiones ha ocurrido y ante lo cual los rusos optan por volver a ver hacia otra parte.

Las próximas horas serán determinantes para lo que pueda ocurrir, la OTAN como organización multinacional, señala que no buscan elevar las confrontaciones contra Rusia, pero a pesar de eso, en el caso directo de Siria, no descartan una respuesta militar como forma de “azotar” al gobierno de Al Assad, por sus crímenes contra las poblaciones civiles. Este último aspecto, no termina de convencer a diversos actores y analistas internacionales, por el contrario, ven en esta acción militar una forma de seguir buscando tirar abajo al gobierno, que es protegido por Rusia e Irán como un bastión importante de posicionamiento geopolítico en el Levante Mediterráneo.

La moderación del mensaje que se le quiera enviar al gobierno de Damasco, podría colocar sobre la báscula las posibilidades de una escalada mayor, hay analistas que consideran que lo ocurrido en esta región podría ser el detonante para la próxima guerra mundial, y lo único que se está necesitando es una excusa. Por lo que un paso en falso podría desencadenar una confrontación bélica de características apocalípticas que hace décadas el planeta no ha enfrentado, con el agravante que las armas de destrucción masiva hoy están a la orden del día, sin embargo sería mostrarse muy pesimista, ya que en un ataque controlado, la respuesta de los aliados de Al Assad será desde la vía diplomática y con paños tibios, pero un mal movimiento y los resultados serán nefastos.

Las Resoluciones de la ONU y Derecho Internacional: Implicaciones para el Conflicto Israelí-Palestino

Publicado originalmente en Observatorio de la Política Internacional

Por: Dr. Bernie Arauz

El conflicto israelí-palestino ha sido uno de los más controvertidos en sistema internacional actual. Diariamente, es objeto de observaciones de organizaciones gubernamentales y no gubernamentales (ONG), activistas y académicas, tal vez más que otro conflicto. Cualquier incidente inmediatamente es interconectado con el tablero geopolítico del conflicto y su correspondiente aparato normativo. Así, la instalación de detectores de metal en el Monte del Templo en julio de 2017 por parte de Israel no es una excepción; se dice que generó las protestas de palestinos árabes y, de nuevo, puso bajo atención específica a Israel. A la luz de los acontecimientos hay dos cuestiones interrelacionadas que deben resaltarse. Primero ¿por qué es Israel el foco de atención desproporcionada del conflicto?; segundo, ¿cuál es fue la causa inmediata de la crisis de julio de 2017?

Con relación a la primera interpelación, el problema comienza en la ONU. Con la captura israelí de Judea y Samaria (término neolatino Cisjordania) en 1967, y la consecuente aprobación de la Resolución 242 del Consejo de Seguridad (CS) del 22 de noviembre de 1967, la corriente principal del discurso público se ha generado básicamente en una sola dirección centrada específica y desproporcionadamente en el Estado de Israel. En efecto, desde su construcción en 2006 hasta el año 2016 el Consejo de Derechos Humanos de la ONU (CDDH) adoptó 135 resoluciones que criticaban a países; 68 de las 135 resoluciones (más del 50%) fueron contra Israel. Específicamente hasta el año 2015 había solo 8 resoluciones aprobadas contra Corea del Norte, 16 contra Siria, 5 contra Irán y ninguna contra Venezuela o Cuba, entre otros. El número de resoluciones aumentó para marzo del año 2017. El 5 de marzo de 2017 el CDDH aprobó 5 resoluciones (50%) en las que condena a Israel como el peor violador de los derechos humanos; en contraste, una relacionada con Birmania, una Irán, una Corea del Norte, una Siria y una para Sudán del Sur (505). En su historia, el Consejo ha condenado a Israel con más frecuencia que cualquier otro de los 192 Estados de la ONU. Los totales comparados desde la construcción de CDDH muestran una historia de discriminación deliberada contra el Estado judío hasta marzo de 2017: Israel con 78 resoluciones, Siria 29, Corea del Norte 9 e Irán 6. En cuanto a Arabia Saudita, Rusia y China, no hay nada en absoluto. (1)

En contraste y de manera sorprendente, Venezuela, Arabia Saudita, Cuba, China, Iraq, Ruanda, entre otros, son miembros actuales del CDDH, a pesar del endémico índice negativo de derechos humanos existente en esos Estados. (2) En diciembre de 2013 la ONU confirmó que el régimen de Bashar al-Assad empleaba armas químicas contra soldados y civiles en Siria. Hasta mediados del año 2017 había más de 500.000 muertos en Siria. Arabia Saudita ratificó la Convención Internacional sobre la Tortura en 1997 y, sin embargo, los detenidos, incluidos niños, suelen ser objeto de violaciones sistemáticas de derechos procesales y de un juicio justo, incluidas detenciones arbitrarias, tortura y los malos tratos durante las detenciones. Los jueces sauditas rutinariamente condenan a los acusados a flagelaciones de cientos de latigazos. (3) Existe hambre forzada y tortura grave en Corea del Norte, opresión sistemática y letal en Irán, discriminación de género en Arabia Saudita y una falta elemental de libertades básicas que afectan a más de mil millones en Rusia y China. Existen denuncias persistentes de tortura y malos tratos durante detenciones contra estudiantes afiliados a Hamás por parte de los servicios de seguridad de la Autoridad Palestina de Cisjordania. Las autoridades palestinas en Cisjordania y Gaza están deteniendo, abusando y acusando criminalmente a periodistas y activistas que expresan críticas pacíficas a las autoridades. También de grupos terroristas palestinos que han cometido graves violaciones, incluyendo disparos de morteros y cohetes a zonas pobladas de Israel, y disparos innecesarios desde dentro o cerca de civiles en Gaza, poniéndolos en peligro. (4)

Similarmente la Asamblea General de la ONU (AG) adoptó entre 2012 y 2015 un total de 97 resoluciones criticando a países; 83 de esas 97 fueron hechas contra Israel (86%). Sin embargo, ninguna resolución fue aprobada hasta el periodo de sesiones 69 de la AG contra los peores perpetradores de los derechos humanos como Zimbabue, Yemen, Sudán, etc. Específicamente en 2016, 20 de las 26 resoluciones condenatorias de AG (77%) se dirigían exclusivamente a Israel. Había 3 criticando a Siria, una a Irán, Corea del Norte y Crimea respectivamente. (5)

Estas estadísticas demuestran selectividad endémica y sobre politización en la ONU. Las resoluciones excesivamente con frecuencia critican a Israel por su «ocupación de la tierra palestina y su opresión hacia los palestinos;» no de igual manera la ocupación turca de Chipre, China en el Tíbet o India en Cachemira u otras existentes en el sistema internacional. Sobre la base de las resoluciones del CDDH, del CS y de la AG, la ONU ha sido manifiestamente más crítica de las políticas y prácticas del Estado judío que de las acciones palestinas o el mundo árabe en general. (6) Según el antiguo Secretario General de la ONU, Banki Moon, décadas de maniobras políticas han creado un número desproporcionado de resoluciones, informes y comités contra Israel, mientras, israelíes son asesinados en apuñalamientos, tiroteos, estrellamiento deliberado de automóviles llevados a cabo por palestinos contra israelíes, y otras infracciones sistemáticas y graves contra los derechos humanos son cometidas en otros Estados. El informe del Cuarteto del año 2016 es concurrente: hubo 250 atentados terroristas, lo que provocó la muerte de, al menos, 30 israelíes. Los renovados esfuerzos de Hamas para reconstruir sus túneles, el continuo flagelo de la incitación antisemita y la glorificación del terrorismo son graves y de gran preocupación. También el trato de terroristas como mártires es un obstáculo para alcanzar una paz cercana. (7) El consecuente resultado de esta parcialización y número desproporcionado de resoluciones es la inhabilidad de la ONU para cumplir eficazmente con su papel de mantenimiento de la paz y seguridad. (8) Hasta ahora la organización ha sido inefectiva en implementar una solución justa y aceptable por ambas partes.

Las mismas críticas han sido hechas por diferentes organizaciones entre ellas, Human Rights Watch, The Economist, Freedom House. (9) Algunos Estados se han sumado al eco de las críticas. El Reino Unido advirtió al Consejo de Derechos Humanos el 17 de marzo de 2017, debido a su parcialización y foco de atención desproporcionado contra Israel. Gran Bretaña afirmó en un comunicado que si la situación no cambia, en el futuro adoptará una política de votación contra todas las resoluciones concernientes a la conducta del Estado de Israel en los territorios ocupados sirios y palestinos. Comparando la cuestión con Siria, el Reino Unido aclaró que el régimen sirio ataca y asesina diariamente a su gente y, sin embargo, no es Siria el tema permanente en la agenda del Consejo; es Israel. (10) Tampoco es la incitación, violencia y terrorismo que Israel debe afrentar regularmente el foco de atención del CDDH; (11) sino las demoliciones ilegales, los asentamientos, las desposesiones, etc. Israel es el único Estado en el controvertido punto 7 de la agenda del CDDH que aborda las violaciones de derechos humanos en Israel; no los peores violadores de los derechos humanos como Arabia Saudita, Corea del Norte, Somalia, Sudán, entre otros, según el Universal Human Rights Index o Freedom House. (12) Las cuestiones son presentadas antagónicamente en ‘blanco y negro,’ aun cuando el espectro de realidad es mucho más complejo y ambas partes tienen las mismas obligaciones bajo el derecho internacional. ¿Cuáles son las consecuencias de la persistente parcialidad y el volumen desproporcionado de resoluciones contra Israel?

Existen al menos tres consecuencias negativas. En primer lugar, el CDDH socava su credibilidad en su función de adjudicar los derechos humanos objetivamente mientras debilita la implementación del imperio de la ley o de los principios normativos del sistema internacional. Mientras el CDDH actúe como un órgano político y mantenga un patrón inaceptable de parcialidad y apruebe un volumen desproporcionado de resoluciones contra el Estado judío, ese órgano desacredita su autoridad. También endurece las posiciones de israelíes y palestinos, en consecuencia, dificultando el logro de una solución negociada del conflicto por los territorios disputados.

Segundo, observando históricamente la estructura y composición del CDDH, vale cuestionarse lo siguiente: ¿cuál es el peso jurídico real de una resolución aprobada por un órgano altamente politizado? En el mundo de la política internacional y diplomática las resoluciones tienen peso para los Estados que las apoyan, pero de valor jurídico cuestionable. Con frecuencia, la mayoría de los regímenes autoritarios o dictatoriales, carentes de socialización en el sistema internacional, afirman respetar los acuerdos internacionales mientras que pérfidamente expresan apoyo a las normas de elecciones competitivas y de derechos humanos. En otras palabras, incumplen con valores democráticos y abogan por la superioridad de lo que equivale a una regla unipartidista y, sin embargo, en la práctica tratan de prescindir de los principios diplomáticos fundamentales y disposiciones del derecho internacional. Estos problemas plantean serias dudas sobre la existencia o cumplimiento con las normas de los derechos humanos en la mayoría de los Estados que apoyan esas resoluciones o, incluso, cualquier forma seria de autodeterminación a través de la participación política ejercida directamente por el pueblo. (13)

La AG es un órgano sobre politizado en el que todos los Estados tienen el mismo derecho de voto e igualdad formal de derechos y, cuando se trata del conflicto israelí-palestino, la agenda del bloque árabe en apoyo a Palestina, los regímenes dictatoriales y los Estados del Tercer Mundo han adjudicado con antelación el contenido de una resolución que refleja sus posiciones políticas. De acuerdo con Freedom House la mayoría de los países miembros de la AG no son libres y democráticos. Estos Estados tienen objetivos políticos comunes que para lograr, o promover, se apoyan mutuamente. Cuando grupos o bloques se alían para formar una mayoría dentro de la organización son capaces de dominar los procedimientos y sobre politizar abiertamente al cuerpo, votando en masa por resoluciones políticas a menudo ajenas o que exceden del mandato del cuerpo. (14) En otras palabras, la AG puede ser una plataforma de distracción, donde los abusadores desvían la atención de otros abusadores, protegiéndose a sí mismos contra el escrutinio de sus mismas transgresiones al derecho internacional, o de objetivos altamente politizados, mientras que apuntan contra un Estado específico con resoluciones de valor legal dudoso y parcializadas. Efectivamente, las resoluciones aprobadas por la AG han sido mucho más explícitas en su condena de Israel. No obstante, la violencia perpetrada contra civiles israelíes, incluido el uso de terroristas suicidas, se menciona sólo pocas veces y en términos vagos. La violencia contra los civiles palestinos, por otra parte, se describe mucho más explícitamente. Las ‘fuerzas de ocupación israelíes’ son condenadas por la ‘quebradura de huesos’ de los palestinos, el uso de gases lacrimógenos desmedidos, destrucción de las escuelas de niñas y el disparo hacia hospitales en los que se dice que un número específico de mujeres están dando a luz. El inventario es innumerable y llena los titules principales de los medios de comunicación, formando una opinión pública igualmente parcializada. En contexto, la AG, por ejemplo, aprobó 20 resoluciones contra Israel y 3 contra el resto del mundo durante el período 2014-2015 (sesión 69), mientras abusos graves y sistemáticos ocurrieron en países como China, Zimbabue, Yemen, Corea del Norte, (15) o Estados patrocinadores de terrorismo e infractores de los derechos humanos que toman asiento en el CDDH, como Arabia Saudita o Catar, por ejemplo.

Tercero, la aceptación general de las resoluciones de la AG ha llegado a constituir un sofisma ‘legal’ que ‘confiere’ legitimidad a la conducta de los Estados, ONG y activistas que buscan un supuesto cumplimiento del derecho internacional. En consecuencia, no solo está vicisitud ha contorsionado la realidad en gran medida sino que ha concebido un discurso público unidireccional y generado un acervo lexicológico pleno de peroraciones que tiende a exacerbar la percepción del conflicto en el sistema internacional y, al igual que el CDDH, tiene el efecto negativo de desacelerar el conflicto israelí-palestino porque endurece la posición de ambas partes. Del mismo modo, se tiende legitimar a una parte y a deslegitimar injustamente a la otra, éste último el supuesto constante infractor del derecho internacional. Así, Israel es un Estada apartheid, asentado en tierra robada de los palestinos, que debe ser boicoteado. Las peroraciones son de carácter diádico y antagónicas: persecutores vs perseguidos, profanación de lugares sagrados vs seguridad, ocupantes vs ocupados, violadores del derecho internacional vs los que ‘muestran una postural moral suprema’ que demanda cumplimento con ese sistema normativo. Desviarse del ‘paradigma’ de la narrativa vigente, validado por resoluciones dudosas que carecen de fuerza normativa vinculante, o de los valores establecidos por ‘consenso general’ es, inclusive, un anatema contra el sistema legal internacional. Sin embargo, un análisis objetivo, en la medida de lo posible, requiere contrastar juicios de valor con la evidencia fáctica. Dentro de este contexto debemos de comprender la instalación de detectores de metales el 16 de julio de 2017 que, de acuerdo con muchos, tal acción no está relacionada con seguridad sino con la ocupación ‘ilegal.’

¿Cuál fue la causa inmediata de la crisis? ¿La instalación de detectores de metal o, alternativamente, la introducción de armas de contrabando en la Mezquita de Al-Aqsa? ¿Decidió repentinamente Israel instalar los detectores de metal en el Monte del Templo (conocido en el islam como Haram al-Sharif), el lugar más sagrado para el judaísmo y tercero en el islam, después de 50 años de haber capturado los territorios disputados, con el conocimiento de que causaría tensiones con los palestinos y en el mundo islámico? Aislemos la valoración de la confiabilidad de la inteligencia al respecto. Este es un asunto diferente que potencialmente afecta a todos los Estados. Respondiendo a la pregunta, un cronograma breve de los hechos es vital para el análisis fáctico de la crisis. Primero, para citar dos fuentes serias; de acuerdo con el Royal Institute of International Affairs de Londres, la introducción de los detectores de metal el 16 de julio de 2017 fue el resultado de compra de armas letales, introducidas como contrabando en la Mezquita de Al-Aqsa por militantes palestinos el 14 de julio. Las armas fueron utilizadas, por tres militantes palestinos, para disparar a dos policías israelíes drusos localizados en la Puerta de los Leones de la Ciudad Santa de Jerusalén. El Centro de Estudios Estratégicos Begin-Sadat concurre: terroristas palestinos contrabandearon ametralladoras en el Monte del Templo y atacaron a la policía que vigilaba sus puertas, matando a dos oficiales israelíes. Los terroristas atacaron desde el Monte del Templo y luego huyeron al santuario de la Mezquita. (16) Utilizando el lugar sagrado como escudo, los terroristas se engancharon en un tiroteo abierto con las fuerzas de seguridad israelíes. En respuesta a los actos, Israel cerró temporalmente la entrada a Mezquita para introducir los detectores de metal con el fin de prevenir subsecuentes ataques. ¿Fue razonable la instalación de los detectores, tomando en cuenta el escenario asimétrico de la violencia y fluidez de uno de los actores? Los palestinos acusaron a Israel de infringir el estatus quo en el Monte del Templo mediante la instalación de detectores de metal después de los ataques terroristas. Con claridad, la instalación de los detectores y la consecuente crisis fueron el resultado directo de los ataques llevados a cabo por los militantes palestinos contra las fuerzas de seguridad israelíes. La relación causa-efecto no puede ser más clara.

Segundo, los líderes palestinos en conjunción con El Wakf de Jerusalén, o fideicomiso islámico, tomaron la decisión de no entrar en el Monte del Templo a menos que los detectores de metal fueran removidos. Éstos instaron a los fieles musulmanes a permanecer lejos del Monte del Templo y rezar en las calles y plazas públicas en protesta contra los detectores. El argumento de la Autoridad Palestina fue que pasar por los detectores era humillante para los fieles. Este argumento de la ideología de la humillación parece ser excepcional para el caso de los palestinos. En efecto, el gobierno de Arabia Saudita anunció en el año 2011, y sin oposición alguna o protestas, la instalación de detectores de explosivos y de metal en la mezquita sagrada de la ciudad de la Meca. Se calcula que hay más de 5,000 cámaras instaladas en la mezquita y que, además, 100,000 oficiales de seguridad vigilan el Hajj anual. Sin embargo, nadie ha sido prevenido de rezar en el lugar santo, alegado castigo colectivo o humillación contra los peregrinos. Tampoco ningún político o clérigo del mundo árabe llamó a un Día de Rabia o anunció que los detectores de metales son religiosamente inaceptables porque cualquiera que pase a través de ellos tendría sus oraciones anuladas en el cielo. El grupo terrorista palestino, Hamas, socio de Fatah en el gobierno de la Autoridad Palestina, pidió que los israelíes fueran asesinados debido al insulto que Israel había dado a los musulmanes instalando los detectores. (17)

¿Cuál es la explicación dada por Arabia Saudita por haber introducido estas medidas de seguridad? Este Estado, al igual que Israel, ha enfrentado amenazas letales de terrorismo en años recientes, muchos reclamados por el Estado Islámico. El 24 de junio de 2017 una bomba suicida humana se detonó cerca de la Gran Mezquita de La Meca, mientras la policía interrumpía un plan para atacar el lugar más sagrado del Islam, justo cuando el mes de ayuno del Ramadán terminaba. La mayoría de los ataques han sido dirigidos a la minoría chiita y a las fuerzas de seguridad. En julio de 2016, cuatro agentes de seguridad murieron en un ataque suicida cerca de la Mezquita del Profeta en Medina. (18) Tomando en cuenta este sórdido panorama, el Rey Salman de Arabia Saudita no expresó reservación alguna con relación a los detectores de metales israelíes. Al contrario, afirmó que los detectores de metal no son un problema en los lugares santos sino una rutina necesaria debido a la amenaza del terror. (19)

De la misma forma el 26 de junio de 2015 una bomba suicida humana se detonó en una mezquita en Kuwait matando a 27 personas. Dubái y otros Estados del Golfo Pérsico han endurecido medidas de seguridad e introducido detectores de metal como medidas cautelares en la entrada de mezquitas desde 2015. (20) Estos Estados no han enfrentado un día de rabia. Tampoco los detectores o nuevas medidas de seguridad han prevenido a los fieles musulmanes de rezar en las mezquitas. No obstante, la narrativa general es que se deben entender los actos de terrorismo y de criminalidad atroz llevada a cabo por terroristas palestinos y boicoteos como actos de resistencia contra la ocupación establecida axiomáticamente como ‘ilegal.’ En contraste, ningún líder ha convocado a actos de resistencia o un día de rabia contra el terrorismo palestino, atrocidades que por sí mismos profanan los lugares santos, posiblemente reforzados por la naturaleza de las resoluciones aprobadas por el CDDH o la AG.

Este argumento nos lleva al estatus de Judea y Samaria: territorios ocupados vs territorios disputados ¿Es ilegal la ocupación bajo el derecho internacional? Este instrumento ha sido objeto de análisis una ponencia anterior del Observatorio de la Política Internacional, (21) por tanto, solo haremos unas observaciones breves. La legalidad de la ‘ocupación’ es un tema objeto de debate. La noción de ‘territorios palestinos ocupados’ ha sido originada con la Resolución 242. El instrumento original, deliberado y aprobado en la lengua inglesa, no constituye una decisión que impone obligaciones legales sino una serie de recomendaciones (obsérvese el vocablo ‘should’) tomadas por el CS bajo el Capítulo VI de la Carta de la ONU. La resolución es rica en expresiones como “expresando, asistiendo, afirma, pide;” pero carece de las máximas normativamente vinculantes características del Capítulo VII, por ejemplo, “decide, demanda, reclama,” etc. Por consiguiente, no cae dentro del perímetro de implementación y significado del Artículo 25 de la Carta. El instrumento no es formalmente determinativo con relación a la existencia de una amenaza contra la paz, quebrantamiento de la paz o acto de agresión, de ahí que carezca de condena alguna contra el Estado de Israel.

¿Por qué se carece de tal determinación formal? La respuesta es directa. Israel no contraviene ninguna obligación legal basada en el Capítulo VII o decisión determinativa alguna tomada por el CS, debido a que la ocupación de los territorios disputados fue el resultado de un acto legítimo y legal de autodefensa, en acuerdo al Artículo 51, y en respuesta a la agresión de los Estados árabes. Así que, no puede categóricamente afirmarse que la ocupación es ilegal como resultado de un legal del uso de la fuerza. Además, las cláusulas territoriales de la resolución no decretan fronteras territoriales, endorsan las líneas de demarcación del armisticio 1949, fecha específica e inmediatez del retiro de las Fuerzas de Defensa Israelíes, cantidad de territorio que debe desocuparse y de dónde (obsérvese la omisión del artículo definido ‘the’ (los) en el texto original. Tampoco especifica que civiles asentados en los territorios disputados deban ser retirados. Un crimen universal sustentado sobre la base de la resolución es difícil de ser sostenido. De la igual manera, la Resolución 2334 del 23 de diciembre de 2016, aprobada bajo el Capítulo VI, agrega nada nuevo: no define las acciones de Israel como un crimen universal grave o crimen de guerra. Cuando leída sus cláusulas en su conjunto, el instrumento podría ser interpretado como un intento por rescatar el debilitado paradigma de los Dos Estados como resolución del conflicto, amenazado por la supuesta ilegalidad de los asentamientos.

Además, la Resolución 242 hace mención alguna a derechos jurisdiccionales palestinos sobre los territorios capturados en 1967; infiriendo, los palestinos son tratados como refugiados y no como una nación sin Estado. Tampoco la cláusula de la inadmisibilidad de adquisición de territorio por medio de la guerra implica que Israel contraviene el derecho internacional. Esta cláusula es de carácter preambular y de naturaleza declaratoria y, al igual que el aparato operativo de la resolución, carece de efectos legales. El preámbulo no controla el cuerpo operativo de la resolución. Claro que la cláusula reitera una prohibición general de derecho internacional pero no se pronuncia en contra u ofrece comentario o veredicto específico alguno en contra de la ocupación militar y bajo las circunstancias de 1976. ¿Por qué? El derecho internacional prohíbe la adquisición de territorio por medio del uso ilegal de la fuerza, pero no en el caso de la legítima defensa. En consecuencia, no se puede concluir que el CS consideró como ilegal la presencia de Israel en los territorios capturados. El objetivo de las cláusulas territoriales es establecer un derecho de vivir con seguridad y en paz dentro de fronteras mutuamente reconocidas entre las partes, alcanzado a través de futuras negociaciones, de acuerdo con los términos de la resolución. La falta de una cláusula de inmediatez es el mecanismo jurídico garante que permite a Israel su presencia en los territorios disputados hasta que no se alcance un acuerdo negociado.

Indubitablemente el Artículo 1 la Declaración sobre los Principios de Derecho Internacional Referentes a las Relaciones de Amistad y a la Cooperación entre los Estados (1970) regula que “el territorio de un Estado no será objeto de adquisición por otro Estado derivada de la amenaza o el uso de la fuerza. No se reconocerá como legal ninguna adquisición territorial derivada de la amenaza o el uso de la fuerza.” Asimismo, en su opinión consultativa sobre las Consecuencias Jurídicas de la Construcción de un Muro en el Territorio Palestino Ocupado, la CIJ, en su breve e imprecise análisis, enfatizó el principio de la inadmisibilidad de adquisición de territorio por medio de la guerra. También afirmó que todos los territorios, incluyendo Jerusalén del Este permanecen ocupados y que Israel continúa teniendo el estatus de potencia ocupante. A prima face los argumentos parecen axiomáticos. No obstante, las conclusiones de la CIJ son débiles por varios motivos. De manera inferencial, la CIJ usó la Línea Verde de 1949 como frontera territorial permanente, con el fin de distinguir la legalidad o ilegalidad de las acciones de Israel; aun cuando de iure la línea fue establecida solo como línea de demarcación, y sin que las partes puedan usarlas como fronteras permanentes con el fin de reclamar reivindicaciones territoriales.

Tampoco la CIJ analizó la ocupación ilegal y anexo jordano de Judea y Samaria previo a 1967, acción que, bajo el principio de derecho internacional ex iniuria non oritur ius, prohibió a Jordania no adquirir ningún título legal sobre los territorios ocupados. Sin embargo y de manera controvertida, los reclamos y anexo jordanos de Judea y Samaria fueron suficiente base para establecer el requisito de la precondición consagrada en la Cuarta Convención de Ginebra: Israel obtuvo los territorios de una de altas partes contratantes, aun cuando esa parte haya contravenido el sistema legal internacional. En todo caso, ¿a quién debió o debería regresarle Israel parte de los territorios capturados? ¿Al agresor como recompensa por su agresión el cual, reiteradamente, no poseía título de territorio en 1967 sobre Judea y Samaria? ¿O al Estado inexistente de Palestina en la misma fecha? Un vacío de soberanía del Estado fue dejado por Jordania y llenado por Israel en 1967, permitiéndole al Estado Judío ventaja relativamente superior y legítima de derechos soberanos sobre los territorios disputados, incluyendo a Jerusalén del Este. Más recientemente ¿al presunto Estado palestino que no reúne los ingredientes de estadidad de acuerdo con la Convención de Montevideo sobre Derechos y Deberes de los Estados de 1933?

La CIJ no aclaró quien es el soberano de los territorios disputados; solo los cualificó como ocupados. Esta premisa coincide con el hecho de que Judea y Samaria nunca han sido parte de, han pertenecido, o han sido capturados de una entidad soberana palestina, formalmente existente y dotada de personalidad jurídica plena en el derecho internacional. Tampoco existe tratado alguno, acuerdo, resolución o cualquier otro documento internacional que haya conferido los territorios disputados a los palestinos. La expresión «territorio palestino ocupado» no es más que un término político de uso común y frecuente utilizado en resoluciones políticas carentes de fuerza vinculante, tomadas bajo el Capítulo VI de la Carta de la ONU (Resolución 242 y 2334, por ejemplo), principalmente por la AG, que no representan más que el punto de vista político de la mayoría de los Estados que votaron a favor de tales resoluciones. (22)

Esencialmente el asunto es una cuestión de disputa sobre la soberanía de los territorios, no impedida por ninguna resolución aprobada por la ONU. Al contrario, el principio de la uti possidetis juris, como norma consuetudinaria, fortalece las reclamaciones israelíes y que la CIJ no aclaró del todo. Así, parece que la doctrina de la uti possidetis juris impone el reconocimiento de las fronteras de Israel como coincidentes con las fronteras del Mandato de Palestina a partir de 1948. Por tanto, la independencia de Israel en 1948 cae directamente dentro de los límites de las circunstancias que desencadenan la regla de la uti possidetis juris. La implementación de la regla dicta que las fronteras de Israel corresponden a las del Mandato de Palestina que lo precedió, salvo que Israel y su vecino pertinente acuerden lo contrario. Dada la ubicación de las fronteras del Mandato de Palestina, aplicar la doctrina de uti possidetis juris a Israel significaría que Israel tiene soberanía territorial sobre todas las áreas disputadas de Jerusalén, así como de Judea y Samaria, excepto en la medida en que Israel haya voluntariamente cedido soberanía desde su independencia. Los tratados de paz entre Israel y Egipto parecen reforzar esta tesis. Esta conclusión asimismo se opone a la posición ampliamente defendida de que el derecho internacional confiere a Israel poca o ninguna reivindicación soberana de estas áreas. (23) Mientras tanto, el debate continúa. Futuras negociaciones deben de fundarse objetivamente y en buena fe sobre el derecho internacional. No obstante, el modelo de integridad moral internacional que debe de reflejarse en la implementación de las normas debe, con razón, empezar por la ONU. Mientras tanto debemos esperar, ojalá que no por mucho tiempo.

Notas

  1. UN Watch, ‘The UN and Israel: Key Statistics from UN Watch,’ https://www.unwatch.org/un-israel-key-statistics/UN Watch, UN Proportionalityhttps://www.unwatch.org/un-israel-key-statistics/c; Human Rights Council, ‘34th session of the Human Rights Council,’ 27 February to 24 March 2017,  http://www.ohchr.org/EN/HRBodies/HRC/RegularSessions/Session34/Pages/ResDecStat.aspx
  2. Human Rights Watch, ‘World Report 2017,’ https://www.hrw.org/world-report/2017; Universal Human Rights Index,  http://uhri.ohchr.org/en; Freedom House, ‘Freedom in the World 2017,’ https://freedomhouse.org/report/freedom-world/freedom-world-2017?gclid=EAIaIQobChMIk5aCx5Tq1QIVrbztCh1Osg5_EAAYASAAEgL_fvD_BwE
  3. Human Rights Watch, supra nota 2
  4. Human Rights Watch, ‘Palestine: Crackdown on Journalists, Activists: Chilling Effect on Free Expression,’ https://www.hrw.org/news/2016/08/29/palestine-crackdown-journalists-activists
  5. Human Rights Watch, supra nota 1
  6. United Nations Association of the United Kingdom,  ‘Comparison of United Nations Member States’ Language in Relation to Israel and Palestine as Evidence by Resolutions in the UN Security Council and UN General Assembly,’ 2004, https://web.archive.org/web/20061012143118/http:/www.unwatch.org/atf/cf/%7b6DEB65DA-BE5B-4CAE-8056-8BF0BEDF4D17%7d/una-uk_report.pdf
  7.  ‘After UNHRC adopts 5 anti-Israel resolutions, UK vows to oppose all future such moves’, The Times of Israel, March 24, 2017, http://www.timesofisrael.com/uk-blasts-unhrc-after-it-adopts-5-anti-israel-resolutions/
  8. Bulman, May, ‘Ban Ki-moon says UN has ‘disproportionate’ focus on Israel,’ Independent, 17 December 2016, http://www.independent.co.uk/news/world/middle-east/ban-ki-moon-united-nations-disproportionate-israel-focus-resolutions-palestinians-human-rights-danny-a7481961.html
  9.  ‘Bad Counsel: The UN Adrift on Human Rights,’ http://www.economist.com/node/8966293; Freedom House, ‘The UN Human Rights Council Report Card: 2007–2009 September 10, 2009,’ https://web.archive.org/web/20100612201933/http://www.freedomhouse.org/uploads/special_report/84.pdf; Human Rights Watch, ‘The UN Human Rights Council Testimony Delivered to the US Senate Foreign Relations Committee,’ 26 July, 2007 , http://pantheon.hrw.org/legacy/english/docs/2007/07/26/usint16521.htm, supra nota United Kingdom Government,  UK Mission to the UN Geneva, ‘Human Rights Council 34: UK Explanation of Voting on the resolution regarding Israel and the Occupied Palestinian Territories,’ 24 March 2017, https://www.gov.uk/government/news/human-rights-council-34-uk-explanation-of-voting-on-the-resolution-regarding-israel-and-the-occupied-palestinian-territories
  10. UK Mission to the UN Geneva, supra nota 9
  11. Ibidem.
  12. Universal Human Rights Index, supra nota 2; Freedom House, supra nota 2
  13. See Puddington, Arch, ‘Discarding Democracy: A Return to the Iron Fist,’ Freedom House,’ “Freedom in the World 2015,” Freedom House, https://freedomhouse.org/report/freedom-world-2015/discarding-democracy-return-iron-fist;  Freeman, Rosa, “The United Nations Human Rights Council: More of the Same?.” Wisconsin International Law Journal, Vol. 31, No. 2, 12 December 2013, pp. 208- 251, at p. 215
  14. Freeman, Rosa, supra nota 13
  15. UN Watch, ‘2014-2015 UNGA Session: 20 Resolutions against Israel, 3 on Rest of the World,’ http://blog.unwatch.org/index.php/2015/01/22/2014-at-the-un-20-resolutions-against-israel-3-on-rest-of-the-world/
  16. Mekelberg, Yossi, ‘Unrest in Jerusalem Encapsulates the Ills of Israel and Palestine,’ Royal Institute for International Affairs, 26 July 2017, https://www.chathamhouse.org/expert/comment/unrest-jerusalem-encapsulates-ills-israel-and-palestine; David Weindberg‘What Status Quo on the Temple Mount?,’ BESA Center Perspectives, Paper No. 540, 5 July 2017, https://besacenter.org/perspectives-papers/temple-mount-status-quo/
  17. Butt, Riazat, ‘ Explosives Detectors to be Installed at the Gates of Mecca’s Holly Mosque,’  Islam Ru/The Guardian, 15 Aug 2011, http://islam.ru/en/content/news/explosives-detectors-be-installed-gates-meccas-holy-mosquehttps://www.theguardian.com/world/2011/aug/15/explosives-detectors-mecca-holy-mosque;  Charlton, Corey, ‘Inside Mecca’s Matrix: 5,000 CCTV Cameras Watch over one of the World’s BiggestCcrowds as 100,000 SecurityOofficers Prepare for the Influx of three Million Pilgrims Expected at the Hajj, The Mail Online,’ 2015, http://www.dailymail.co.uk/news/article-3242095/Hi-tech-hajj-Officers-monitor-live-feed-screens-monitoring-one-world-s-biggest-crowds-100-000-security-men-gear-Mecca-arrival-3million-pilgrims.html; ‘Hamas calls for more Violence after Temple Mount Attack», Ynet, July 15, 2017, http://www.ynetnews.com/articles/0,7340,L-4989473,00.html; ‘Mufti: Allah Won’t Accept Prayers Through a Zionist Metal Detector,’ Jewish Press, 18 July 2017,  http://www.israelnationalnews.com/Blogs/Message.aspx/10122; “Palestinian Authority Says Aim of Temple Mount Metal Detectors Is to ‘Humiliate Worshipers,’ The Algemeiner, 18 July 2017, https://www.algemeiner.com/2017/07/18/palestinian-authority-says-aim-of-temple-mount-metal-detectors-is-to-humiliate-worshipers/
  18.  ‘Saudis ‘foil suicide attack’ on Mecca’s Grand Mosque,’ BBC News, 23 June 2017, http://www.bbc.co.uk/news/world-middle-east-40390010
  19. Julian, Hana Levi, ‘King of Saudi Arabia Personally Intervenes in Temple Mount Crisis, Says Metal Detectors Routine in Holy Places», Jewish Press, 18 July 2017, http://www.jewishpress.com/news/us-news/king-of-saudi-arabia-personally-intervenes-in-temple-mount-crisis-says-metal-detectors-routine-at-holy-places/2017/07/18/, also in the  Arabic-language Elaph, http://elaph.com/Web/News/2017/7/1158321.html
  20. Aboudi, Sami and Almadani, Taghreed, ‘Gulf States Tighten Security for Frightened Shi’ites after Mosque Blasts,’ 2 July 2015, Reutershttp://www.reuters.com/article/us-gulf-security-idUSKCN0PC1OZ20150702
  21. Arauz Cantón, Bernie, ‘Análisis semanal 140: La Visita del Presidente Donald Trump al Muro Occidental en Jerusalén y Resolución 242: Observaciones Breves,’ Observatorio de la Política Internacional, 12 de junio de 2017,’ http://opi.ucr.ac.cr/node/927
  22. Baker, Allan, ‘International Humanitarian Law, ICRC and Israel’s Status in the Territories,’ (Winter 2012). International Review of the Red Cross, Volume 94, Number 888, Winter 2012, https://www.icrc.org/eng/assets/files/review/2013/irrc-888-baker.pdf
  23. Bell, Abraham and Kontorovich, Eugene, ‘Palestine, Uti Possidetis Juris and the Borders of Israel,’ Arizona Law Review, Vol. 58, pages 633-692, March 8, 2016; Northwestern Public Law Research Paper No. 16-04; San Diego Legal Studies Paper, No. 16-214, https://ssrn.com/abstract=2745094

La legitimidad del reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel

Publicado originalmente en El Mundo CR

Por Dennis Petri (Politólogo)

El 6 de diciembre de 2017, en cumplimiento de una promesa electoral, el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tomó la decisión soberana de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel y de trasladar su embajada a esa ciudad. Esa decisión fue duramente criticada, culminando con la adopción de una “moción de censura” por la mayoría de los países en la Asamblea General de la ONU el 21 de diciembre de 2017.

Hay muchas cosas que se le podrían criticar a Trump, pero la decisión de reconocer a Jerusalén como capital de Israel no es una de ellas. Sin perjuicio de los muchos aspectos territoriales y jurídicos complejos que aún deben resolverse, Israel es un Estado soberano, reconocido por la ONU desde 1948. Como Estado soberano, tiene la potestad de elegir su capital, y lo lógico es que los países con los que tiene relaciones diplomáticas ubiquen su embajada en esta ciudad. En la actualidad, diplomáticos presentan sus credenciales en Jerusalén, Jefes de Estado realizan sus asuntos diplomáticos y políticos en Jerusalén, asiento del poder soberano del Estado, no en Tel Aviv. Por ejemplo, el presidente de Ucrania Petro Poroshenko y Angela Mekel, entre otros, se han dirigido al Knesset, el Parlamento Israelí. En términos prácticos, implícitamente esa realidad es reconocida por otros Estados.

La decisión de Trump meramente fue un reconocimiento de la realidad que Jerusalén es la sede del gobierno de Israel. Ni más, ni menos. Además, viene a cumplir, ciertamente muy tarde, una ley adoptada por el Congreso de los Estados Unidos de 1995, que comprometió a su gobierno a trasladar su embajada a Jerusalén.

Se ha alegado que la decisión de Trump era contraria al derecho internacional. Esa crítica carece de cualquier fundamento. Desafío que alguien me indique cual normativa del derecho internacional lo estipula, pues a mi entender el derecho internacional no prescribe en ningún lado que no se puede tener una embajada en Jerusalén.

Si bien la resolución 478 del Consejo de Seguridad de la ONU de 1980 hace un llamado (es una recomendación, no una directriz) para que los Estados miembros de las Naciones Unidas retiren sus representaciones diplomáticas de Jerusalén, se trata de una resolución adoptada bajo el capítulo VI de la Carta de las Naciones Unidas, lo cual significa que no es fuente de derecho internacional, sino una mera declaración política que no es vinculante. Además, los Estados Unidos se abstuvieron de votar la resolución 478; en consecuencia, el reconocimiento no infringe la resolución. Por otra parte, la mentada resolución 478 no prohíbe que Estados que reconozcan a Israel y lleven a cabo sus asuntos diplomáticos en Jerusalén.

Se ha dicho también que la decisión de Trump pondría en peligro el proceso de paz entre israelíes y palestinos. ¿Cuál proceso de paz?, me pregunto. No ha habido ningún proceso de paz desde el 2014, cuando la organización terrorista Hamas (que pregonaba hasta hace poco la destrucción del Estado de Israel) entró a la coalición de gobierno de la Autoridad Palestina. Por lo tanto, no hay ningún proceso de paz que pueda ponerse en peligro.

De lo que se tiene miedo, es que la decisión de Trump se convierta en un detonante de violencia por parte de militantes palestinos, pero ¿no es eso una muy mala razón? Sigue siendo imperativa la búsqueda de una resolución pacífica del conflicto palestino-israelí, pero si se tiene miedo de que alguna de las partes recurra a la violencia, no existe ninguna base para un diálogo que tenga alguna probabilidad de éxito.

Por último, se ha exagerado grandemente el alcance de la decisión de Trump. Aunque fue altamente simbólica, solamente decidió trasladar un edificio. El tener una embajada en Jerusalén no significa que no sea posible criticar al Estado de Israel ni tampoco implica que no se pueda tener una opinión sobre el estatus legal de la ciudad de Jerusalén y de otros territorios disputados. De hecho, el derecho soberano de reconocer a Jerusalén no cambia el estatus de los territorios disputados. El estatus final de los territorios disputados, lo que incluye fijar límites territoriales, debe ser alcanzado mutuamente entre las partes disputantes, de acuerdo a la resolución 242 del Consejo de Seguridad (1967) y los acuerdos de Oslo (1993).

Costa Rica sigue manteniendo una embajada en Managua, aun cuando el conflicto territorial sobre Isla Calero sigue sin resolución efectiva (desde el fallo de la Corte Internacional de Justicia en el 2015, no se ha visto mucho movimiento). Lo mismo aplica a Bolivia, que mantiene relaciones con Chile y una representación diplomática en Santiago, aunque sigue reclamando su acceso al mar.

Por todo lo anterior, no hay ninguna razón por la cual una nación soberana, como lo es Estados Unidos, no pueda tener su sede diplomática en Jerusalén.