Sharp power y la evolución del ejercicio del poder

Bryan Acuña, CCEIIMO

El geopolitólogo estadounidense, Joseph Nye, uno de los promotores de las teorías del poder (soft, hard y Smart) destaca en un artículo en Foreign Policy (FP) el pasado 24 de enero, que además de tener un dominio militar es importante tener el poderío desde el punto de vista cultural, muy asociado con su teoría del poder inteligente.

Pero también Nye incorpora el concepto de “Poder punzante” (Sharp power) que va dirigido como estrategia del poder duro, ya que conlleva la manipulación de ideas, el chantaje a través de la desinformación (Fake News), y no necesariamente información falsa sino el uso de los laboratorios de ideas (Think Tanks) para desde la academia respaldar lobbies políticos o ideas infundadas, lo que no quiere decir que todo lo que hagan desde un Think Tank sea falso, sino que deja claro que hay una línea de pensamiento que es la que tiene predominio por encima de otras, y además que se da el uso de la herramienta para intercalar elementos solapados de dominio ideológico, misma práctica que se le podría atribuir a la prensa que está manifiestamente al margen del gobierno.

En el mismo artículo de FP, el autor deja en claro que la razón por la que ciertos imperios persistieron a través del tiempo fue debido a una estrategia combinada, destacando el Imperio Romano y sus siglos de importancia militar y cultural; incluyendo la religión que sería de los últimos vestigios romanos que heredamos hasta hoy. Por supuesto que en ese contexto no se le podría denominar “Sharp power” por tratarse de un concepto moderno, pero como ejemplo se podría utilizar para ejemplificarlo de manera más “gráfica”.

El Sharp power podría considerarse una “mutación pasivo – agresiva” de lo que hasta hace algunos años considerábamos poder suave (softpower), y tiende a transformarse en una variable híbrida de poder duro (hardpower), muy lejos de la idea del poder inteligente que combina los dos, el caso del poder punzante comienza con una línea suave pero su objetivo es persuasorio agresivo.

El poder inteligente por su parte, es la aplicación combinada del poder blando y el duro en combinación, poniéndolo en un concepto de administración simplista se podría considerar como estrategia de la zanahoria y el garrote (superado en las nuevas doctrinas de manejo empresarial), donde a través de elementos que parecen “premios” o “beneficios” (softpower) se evitan los “castigos” (hardpower) que implicaría no hacer lo que el detentor del poder (en este caso) estaría ejecutando, esta ha sido la práctica de algunos países poderosos a lo largo de las últimas décadas, al estilo ruso por ejemplo que no tiene reparos en utilizar las estrategias de la diplomacia cuando lo amerita (y procura darle énfasis a este método), pero no duda tampoco en la disuasión militar; casos de Siria, Ucrania, Georgia, entre otros.

Por su parte, se puede asociar el Sharp power con una “rana de oro”, que para quienes no están familiarizados con este animal exótico de las regiones centroamericanas, es sumamente atractivo, pero el contacto con su piel, transmitirá una potente toxina que podría acabar con la vida de un ser humano. El poder punzante es así, se presenta como material informativo que llega a diversos públicos; consumidores de noticias, académicos, etc. pero cuando la información es consumida provoca un efecto destructivo desde el aspecto ideológico que puede llevar a una población a causar estragos ya sea a nivel interno como externo ya desde un punto de vista militar.

Ciertamente en la parte externa, el esquema de manipulación que posee el poder punzante también tiene como objetivo “asustar” a posibles detractores militares o competidores en regiones en específico, de ahí que se utilice en artículos sobre la temática el abordaje del poderío militar ruso que expone la cadena RT (Russia Today) o el Instituto Confucio (China) sobre los avances de la diplomacia china y sus logros económicos a nivel global.

Pero este aspecto se podría ampliar a otros medios de comunicación no solamente entre regímenes “no democráticos” sino en cualquier parte del mundo, incluyendo países occidentales, como Estados Unidos a través de cadenas al estilo de Fox News y la propia CNN como herramienta de distribución de material considerado Sharp power. El uso de las herramientas de algunos medios de comunicación afines al gobierno estadounidense funciona como esa herramienta disuasoria, o el uso por supuesto de fábricas de ideas (Think Tanks) para exaltar el poderío estadounidense o las desgracias de regímenes competidores.

Las fábricas de ideas, se convierten en una forma elegante de hacer lobby sobre un aspecto determinado, o en algunos casos para compartir información relevante que no se ve en medios de comunicación regulares, desde una perspectiva basada en una línea editorial; siempre por supuesto hay un peligro de sesgo que es evidente como en todas las áreas del pensamiento humano, y en muchos casos están creadas para destacar los aspectos que se busca resaltar de un elemento ideológico, por eso son por lo general especializadas en un área del pensamiento y dirigidas a un público debidamente establecido (nicho de mercado).

En una publicación de la página El Orden Mundial señala a los Estados Unidos como el principal creador de este tipo de centros de influencia académica con casi 2.000 según Global Go To Think Tank Index Report del 2017, seguido por China y el Reino Unido como los tres primeros países en utilizar esta estrategia, que desarrolla programas relacionados con defensa, economía, o temas específicos sobre regiones (Eurasia, Medio Oriente, América Latina, etc.). Cada elemento que se desarrolla desde el ámbito académico finalmente será la herramienta de justificación de alguna doctrina o pensamiento político actual.

Es impactante como terminando la segunda década del siglo XXI los cambios que se están dando en cuanto a ciertos paradigmas de las Relaciones Internacionales, están alcanzando ámbitos muy interesantes y una evolución particular. En este caso expuesto, las doctrinas relacionadas con el ejercicio del poder, parecía que iban a conservar la línea durante muchos años más sin una ruptura del concepto, sin embargo los propios autores de los principios iniciales se toman el atrevimiento positivo de ir un paso más allá y ajustarse a los cambios temporales para transformar los conceptos a la realidad moderna.

En una época donde los híbridos aún en el pensamiento social tienen preponderancia, no se puede mantener cual dogmatismo principios relacionados con elementos como la guerra, dejando en manifiesto que ya se habla de guerras híbridas superando el elemento de la guerra convencional o también etiquetar solo entre los conceptos de derecha e izquierda en un espectro político poco versátil y de forma sesgada cualquier pensamiento político para hacer un análisis simplista de los contextos modernos.

Finalmente, hoy se habla de los efectos del “poder punzante” en la era moderna, pero al galope que va la evolución de los conceptos, se tendrá que ir mencionando otros ámbitos donde los cambios y rupturas de paradigmas se van haciendo cada vez más dominantes, por lo que probablemente en próximas columnas deba obligatoriamente desarrollar las variaciones hacia otros principios que hasta ahora parecían no sufrir mayores modificaciones cuasi dogmáticas.

La guerra en Siria justificada con excusas

Por Bryan Acuña Obando, Centro Costarricense de Estudios Interdisciplinarios de Israel y Medio Oriente.

El conflicto en Siria cambia de dirección una y otra vez: lo que comenzó como una herencia de las denominadas Primaveras árabes, se transformó en un invierno islamista, y posteriormente tomó forma de división de facto de los territorios sirios hacia una realidad más de agrupaciones nacionales (chiitas, sunitas, kurdos, etc.), para finalmente convertirse en el campo de práctica militar entre las dos principales fuerzas hegemónicas; Rusia y Estados Unidos, con asistencia de sus aliados.

Sin duda, poco tiene que ver hoy la situación de Siria con la eufemística guerra contra el terrorismo, ni tampoco parece estar relacionada con el apoyo hacia grupos opositores al régimen de los Assad, sino que por el contrario, lo que se vive en la actualidad en este país asiático evidencia que se trata de una lucha por demostrar qué potencia tiene el «botón más grande» sin temor de utilizarlo de ser necesario.

Lo anterior explica como la operación realizada por el bloque occidental contra objetivos sirios el pasado 14 de abril en castigo por el uso de armamento químico contra población civil en la zona de Duma una semana antes se trataría de una demostración de «virilidad» por parte del Gobierno estadounidense contra Rusia e indirectamente contra el propio Gobierno en Siria y además contra el régimen de Irán que tiene presencia militar y paramilitar en la zona.

Con esto, el presidente Donald Trump estaría dando a entender que a diferencia de su antecesor, él sí actuaría por el prestigio de los Estados Unidos, algo que meses atrás no se consideraba, ya que los movimientos del presidente estadounidense parecían estar enfocados más en la región asiática cercana a China y no tanto en Medio Oriente, donde su presencia se concentraba en blindar países aliados, pareciendo que una presencia directa se extendiera en un país como Siria no estaría contemplado sino que por el contrario señalaría una eventual salida de militares estadounidenses y reubicación en otras regiones de contención.

Existía descuido e indiferencia en las políticas relacionadas con el Medio Oriente por parte del Gobierno de Washington, algo que, al parecer, dio un giro que podría estar relacionado con la contratación del nuevo consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, catalogado como un halcón político dispuesto a recomendar medidas poco convencionales como bombardear países que eventualmente se puedan transformar en un peligro para los intereses del gobierno estadounidense o realizar una propuesta de división entre las regiones sunitas de Irak y Siria, aprovechando la división de facto que ha vivido la zona por la guerra, para crear una especie de Sunistán que serviría como zona tapón para evitar la expansión del poder ruso – iraní. También habría propuesto una región kurda independiente, lo que podría explicar la posición beligerante turca contra esa población en los últimos meses.

Por otra parte, desde la visión siria, el argumento utilizado por el gobierno de Al Assad es el de estar luchando contra grupos terroristas asociados con el Estado Islámico o Al Qaeda, lo cual se pone en duda, ya que los primeros han perdido fuerza en el Levante, y se han alineado principalmente dentro de aldeas poco determinantes en Siria e Irak, pero principalmente se han movilizado hacia Libia aprovechando el vacío de poder para ganar reconocimiento político y reestructurar su proyecto. Mientras que el apoyo de Al Qaeda al movimiento Jabha Fateh Al Sham (anteriormente Frente Al Nusra), es casi simbólico y la fuerza que posee no da para generar mayor caos que alguna seguidilla de atentados, como ocurre en otros países, su concentración también se ha movilizado hacia África, donde estos grupos tienen apoyo, aprovechándose de los vacíos legales que dejan gobiernos corruptos de esa región, aunque también hay un importante grupo de Al Qaeda en el Yemen donde controlan la extracción y comercio en el mercado negro de petróleo yemenita aprovechando los enfrentamientos que hay entre los grupos hutíes apoyados por Irán y las fuerzas pro gubernamentales apoyados por importantes miembros de la Liga Árabe.

La lucha directa del régimen de Assad es contra los grupos opositores que se han concentrado en algunas ciudades contra las que se han dado la mayoría de los golpes militares, incluyendo Guta Oriental, donde además de grupos insurgentes, hay milicias islamistas anti gubernamentales, y fuerzas insurgentes que recibieron en algún momento apoyo militar y logístico por parte de Occidente. El Gobierno sirio los combate y sale fortalecido ante la indiferencia de la Comunidad Internacional que lleva varios años ignorando voluntariamente el sufrimiento que millones de personas están viviendo en el país, ante una de las mayores catástrofes de la historia ocurridas después de la II Guerra Mundial.

Es en el aspecto anterior Assad ha encontrado un cheque en blanco para hacer uso de armas químicas, como una forma de «limpiar» de manera generalizada focos de tensión y así no tener que gastar muchos recursos para lograr sus objetivos. Se ha dado cuenta que no recibirá nada más allá que una palmada en la espalda o un «castigo simbólico». Casi medio millón de muertos y millones de refugiados no se compensan con golpes en objetivos militares específicos, la comunidad internacional al mismo tiempo realiza este tipo de acciones como una forma de calmar las críticas ante su silencio criminal, mientras por el otro lado, el gobierno sirio recibe apoyo alcahueta a través de Rusia, quienes también ven en el tema un asunto de posicionamiento estratégico.

Luego del bombardeo contra objetivos sirios, queda la duda el nivel hasta el cual pueda escalar una tensión entre estadounidenses y rusos. El «polémico saludo» que se dieron la embajadora Nikki Haley de Estados Unidos con su par de Rusia, Vasily Nebenzia en Naciones Unidas el pasado 10 de abril, dejaba la duda si se trataba de un aspecto ya conversado previamente; lo que podríamos llamar un «compadre hablado», mientras otros señalan que este movimiento del presidente Trump tendría como finalidad desviar la atención de las crisis que a lo interno vive su gestión en el país, siendo el presidente que gobierna desde Twitter, lo que parece ayudarle con esta movida militar.

Rusia por su parte amenazó con una respuesta, la cual podría quedarse solo en el aspecto diplomático y hacer toda una gestión desde los principales foros internacionales, no hay intenciones de golpear militarmente ningún objetivo occidental directamente, porque no está preparado para una escalada mayor de forma convencional, sin embargo, podría sumarse a golpes fuertes contra zonas sirias donde aún sobreviven importantes bastiones opositores o a través del blindaje al gobierno de Bashar Al Assad, lo que sí parece claro es que en estos momentos ningún grupo hegemónico lanzará una guerra total por Siria, todos los movimientos son calculados y hasta avisados, los muertos los pone este devastado país, la lucha que se da evidentemente demuestra que no es por hacer valer los derechos humanos de nadie, y no queda claro cuál será el próximo cambio que sufra el conflicto para seguir justificando de forma miserable los miles de muertos que va cobrando la peor tragedia hasta este momento en pleno siglo XXI.

Fuente: WSIMAG