La guerra en Siria justificada con excusas

Por Bryan Acuña Obando, Centro Costarricense de Estudios Interdisciplinarios de Israel y Medio Oriente.

El conflicto en Siria cambia de dirección una y otra vez: lo que comenzó como una herencia de las denominadas Primaveras árabes, se transformó en un invierno islamista, y posteriormente tomó forma de división de facto de los territorios sirios hacia una realidad más de agrupaciones nacionales (chiitas, sunitas, kurdos, etc.), para finalmente convertirse en el campo de práctica militar entre las dos principales fuerzas hegemónicas; Rusia y Estados Unidos, con asistencia de sus aliados.

Sin duda, poco tiene que ver hoy la situación de Siria con la eufemística guerra contra el terrorismo, ni tampoco parece estar relacionada con el apoyo hacia grupos opositores al régimen de los Assad, sino que por el contrario, lo que se vive en la actualidad en este país asiático evidencia que se trata de una lucha por demostrar qué potencia tiene el «botón más grande» sin temor de utilizarlo de ser necesario.

Lo anterior explica como la operación realizada por el bloque occidental contra objetivos sirios el pasado 14 de abril en castigo por el uso de armamento químico contra población civil en la zona de Duma una semana antes se trataría de una demostración de «virilidad» por parte del Gobierno estadounidense contra Rusia e indirectamente contra el propio Gobierno en Siria y además contra el régimen de Irán que tiene presencia militar y paramilitar en la zona.

Con esto, el presidente Donald Trump estaría dando a entender que a diferencia de su antecesor, él sí actuaría por el prestigio de los Estados Unidos, algo que meses atrás no se consideraba, ya que los movimientos del presidente estadounidense parecían estar enfocados más en la región asiática cercana a China y no tanto en Medio Oriente, donde su presencia se concentraba en blindar países aliados, pareciendo que una presencia directa se extendiera en un país como Siria no estaría contemplado sino que por el contrario señalaría una eventual salida de militares estadounidenses y reubicación en otras regiones de contención.

Existía descuido e indiferencia en las políticas relacionadas con el Medio Oriente por parte del Gobierno de Washington, algo que, al parecer, dio un giro que podría estar relacionado con la contratación del nuevo consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, catalogado como un halcón político dispuesto a recomendar medidas poco convencionales como bombardear países que eventualmente se puedan transformar en un peligro para los intereses del gobierno estadounidense o realizar una propuesta de división entre las regiones sunitas de Irak y Siria, aprovechando la división de facto que ha vivido la zona por la guerra, para crear una especie de Sunistán que serviría como zona tapón para evitar la expansión del poder ruso – iraní. También habría propuesto una región kurda independiente, lo que podría explicar la posición beligerante turca contra esa población en los últimos meses.

Por otra parte, desde la visión siria, el argumento utilizado por el gobierno de Al Assad es el de estar luchando contra grupos terroristas asociados con el Estado Islámico o Al Qaeda, lo cual se pone en duda, ya que los primeros han perdido fuerza en el Levante, y se han alineado principalmente dentro de aldeas poco determinantes en Siria e Irak, pero principalmente se han movilizado hacia Libia aprovechando el vacío de poder para ganar reconocimiento político y reestructurar su proyecto. Mientras que el apoyo de Al Qaeda al movimiento Jabha Fateh Al Sham (anteriormente Frente Al Nusra), es casi simbólico y la fuerza que posee no da para generar mayor caos que alguna seguidilla de atentados, como ocurre en otros países, su concentración también se ha movilizado hacia África, donde estos grupos tienen apoyo, aprovechándose de los vacíos legales que dejan gobiernos corruptos de esa región, aunque también hay un importante grupo de Al Qaeda en el Yemen donde controlan la extracción y comercio en el mercado negro de petróleo yemenita aprovechando los enfrentamientos que hay entre los grupos hutíes apoyados por Irán y las fuerzas pro gubernamentales apoyados por importantes miembros de la Liga Árabe.

La lucha directa del régimen de Assad es contra los grupos opositores que se han concentrado en algunas ciudades contra las que se han dado la mayoría de los golpes militares, incluyendo Guta Oriental, donde además de grupos insurgentes, hay milicias islamistas anti gubernamentales, y fuerzas insurgentes que recibieron en algún momento apoyo militar y logístico por parte de Occidente. El Gobierno sirio los combate y sale fortalecido ante la indiferencia de la Comunidad Internacional que lleva varios años ignorando voluntariamente el sufrimiento que millones de personas están viviendo en el país, ante una de las mayores catástrofes de la historia ocurridas después de la II Guerra Mundial.

Es en el aspecto anterior Assad ha encontrado un cheque en blanco para hacer uso de armas químicas, como una forma de «limpiar» de manera generalizada focos de tensión y así no tener que gastar muchos recursos para lograr sus objetivos. Se ha dado cuenta que no recibirá nada más allá que una palmada en la espalda o un «castigo simbólico». Casi medio millón de muertos y millones de refugiados no se compensan con golpes en objetivos militares específicos, la comunidad internacional al mismo tiempo realiza este tipo de acciones como una forma de calmar las críticas ante su silencio criminal, mientras por el otro lado, el gobierno sirio recibe apoyo alcahueta a través de Rusia, quienes también ven en el tema un asunto de posicionamiento estratégico.

Luego del bombardeo contra objetivos sirios, queda la duda el nivel hasta el cual pueda escalar una tensión entre estadounidenses y rusos. El «polémico saludo» que se dieron la embajadora Nikki Haley de Estados Unidos con su par de Rusia, Vasily Nebenzia en Naciones Unidas el pasado 10 de abril, dejaba la duda si se trataba de un aspecto ya conversado previamente; lo que podríamos llamar un «compadre hablado», mientras otros señalan que este movimiento del presidente Trump tendría como finalidad desviar la atención de las crisis que a lo interno vive su gestión en el país, siendo el presidente que gobierna desde Twitter, lo que parece ayudarle con esta movida militar.

Rusia por su parte amenazó con una respuesta, la cual podría quedarse solo en el aspecto diplomático y hacer toda una gestión desde los principales foros internacionales, no hay intenciones de golpear militarmente ningún objetivo occidental directamente, porque no está preparado para una escalada mayor de forma convencional, sin embargo, podría sumarse a golpes fuertes contra zonas sirias donde aún sobreviven importantes bastiones opositores o a través del blindaje al gobierno de Bashar Al Assad, lo que sí parece claro es que en estos momentos ningún grupo hegemónico lanzará una guerra total por Siria, todos los movimientos son calculados y hasta avisados, los muertos los pone este devastado país, la lucha que se da evidentemente demuestra que no es por hacer valer los derechos humanos de nadie, y no queda claro cuál será el próximo cambio que sufra el conflicto para seguir justificando de forma miserable los miles de muertos que va cobrando la peor tragedia hasta este momento en pleno siglo XXI.

Fuente: WSIMAG

Una «reflexión» sobre lo ocurrido en Siria este fin de semana

Por: Bryan Acuña Obando (Analista Internacional) 
Fotografía agencia AFP sobre los ataques realizados contra Siria.
De comienzo hay que decir que se ha planteado la posibilidad de que este ataque se haya tratado de un «False Flag»; ataque de falsa bandera o mejor dicho un auto ataque, lo cual es complejo de descifrar como real que haya ocurrido así, a como tampoco es exacta la aseveración de que el régimen haya utilizado armamento químico contra la población civil (tampoco se puede negar con exactitud).
 
Un elemento sin duda que en este conflicto es difuso es el de la realidad, por lo que las medias verdades están a la orden del día, desde todos los frentes.
 
¿Qué cambia en Siria a partir de los bombardeos de la coalición de miembros de la OTAN (USA, Francia, Gran Bretaña) ayer? En el terreno casi nada, este ataque, más que un «castigo» contra el gobierno de Al Assad por el supuesto uso de armas químicas, pareciera una muestra de fuerza por parte de Occidente para el régimen y su aliado más importante, Rusia.
 
¿Qué reacción podría tener el gobierno de Moscú en los próximos días? Salvo las manifestaciones diplomáticas no se esperan represalias militares; de hecho se cataloga que esto sería una locura que llevaría el conflicto a otra categoría.
 
¿Qué reacción habría que esperar del régimen de Al Assad? Probablemente contabilizar los daños y ver cuánto les hace esto retroceder de sus operaciones en Guta, Duma y otros bastiones de grupos opositores.
 
¿Cuál será el movimiento de Irán ante estas acciones que habrían golpeado posiciones de su Guardia Revolucionaria ubicada en Siria? De seguro echen mano a su aliado en el Líbano (Hezbollah) para perpetrar actos que golpeen en algunos países occidentales (ver vídeo*) y desestabilizar desde allí a través del temor del terrorismo, porque directamente no son fuertes militarmente hablando para responder a ninguno de los miembros de la coalición que participaron de la operación.
Hay un par de actores adicionales que «sacan agua para sus molinos»; Israel y Turquía. Los primeros aprovechan la oportunidad para neutralizar cualquier crecimiento iraní que se pueda acercar a la frontera con la Meseta del Golán, por lo tanto, aprovecha los espacios «políticos» y los movimientos a lo interno de Siria que les parezcan una amenaza a través de una comunicación fluida que tienen con ambas potencias hegemónicas principales (Rusia y USA) realizan actividades militares «quirúrgicas» contra posiciones iraníes en suelo sirio.
 
Mientras tanto Turquía juega a la ruleta política, apostando al mismo tiempo al rojo y al negro, procurando perder lo menos posible, a diferencia de otras ocasiones históricas donde han tomado posición y han perdido todo, en esta parece que el juego les permite golpear a propios y extraños recibiendo solo advertencias sin mayor reparo. Y saben que eventualmente serían parcialmente castigados pero con capacidad de seguir adelante, la astucia de los movimientos de Erdogan son de un nivel de perversión y «efectividad» sorprendentes.
 
La pregunta básica ¿podría ocasionar esto una escalada mayor, tipo Guerra Mundial? Desde mi perspectiva, en este momento inmediato puede que no. Un conflicto con casi 500 mil víctimas en 7 años, no va a generar una respuesta «apocalíptica» en estos días por unos ataques puntuales sobre instalaciones militares, aunque por supuesto, esto será relativo a los niveles que alcancen los efectos posteriores y a que no haya un «mal día» de intercambio de posiciones.
 
Lo que sí hace esta situación, es poner en vilo al mundo, y evidentemente veremos insistentes manifestaciones en foros internacionales protestando por este tipo de acciones, y al mismo tiempo otros factores de propaganda para acusar a alguna de las partes de estar cometiendo crímenes que sirvan de «argumento» válido para azotarse fuertemente.
 
Hay una importante campaña actual para sacar del juego al presidente sirio de una vez por todas, por lo que seguirán buscando razones (o excusas) para golpearle eventualmente. Ojo que tampoco van a poder realizar acciones militares como la de ayer con tanta ligereza cada vez que se les ocurra, tampoco se puede jugar con la paciencia de otros grupos de poder ubicados en la zona.
 
Para los ciudadanos sirios no militares, esto seguirá siendo una pesadilla interminable, campo de pruebas de armamento pesado y los que pagarán el precio más alto en este conflicto.
 
En la región, sin duda esta será una de las principales piedras en la lápida de las divisiones de Oriente Medio heredados de los acuerdos del siglo pasado, y la nueva configuración será adaptada a los grupos poblacionales que sobrevivan a la tragedia. No debe olvidarse que además de esta terrible guerra, hay otros conflictos activos en la región que merecerán su propio espacio en el reacomodo social de esa zona: Irak, Yemen, Líbano, Israel – Palestina, Irán – Arabia Saudita, Turquía – Kurdistán, principalmente.
 
De esos conflictos citados al menos el palestino – israelí es muy mediático, por lo que es complejo que se le pierda pista y estudios por parte de analistas, algo que quizás por ejemplo, no ocurre con los otros enfrentamientos regionales, tal es el caso funesto del Yemen con miles de muertos y potenciales víctimas por inanición y epidemias.
 
Del mismo modo, no hay una manifestación directa e insistente sobre los riesgos de que escale el conflicto iraní – saudita, contemplando los grupos de influencia que ambos tienen. Mientras que en el caso de los turcos contra los kurdos, los primeros actúan con mucha impunidad y beneplácito de la comunidad internacional, además que juegan con alianzas estratégicas profundamente polémicas, a veces a favor de la coalición siria, rusa e iraní y en otras más cercanos a la OTAN. Personalmente considero que, en la Turquía de Erdogan no se puede confiar, ante tanto cambio de posiciones políticas.
*Vídeo corresponde a Muftí de Damasco en el año 2011.

La balanza de la justicia se inclina contra Assad

Por: Bryan Acuña Obando (Analista Internacional)

El martes 10 de abril, tanto el gobierno de los Estados Unidos como el de Rusia han tenido roces al vetarse mutuamente propuestas de resolución frente al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, con el cual pretendían proponer sus reglas para efectuar una investigación que aclarara la responsabilidad ante el supuesto ataque con armas químicas contra la ciudad siria de Duma que se cobró la vida de al menos 40 personas.

Lo anterior ha escalado el nivel de beligerancia que hay presente acerca de la región y las eventuales respuestas que se puedan estar dando en las próximas horas. De hecho, la movilización del portaviones Harry S. Truman hacia aguas del Mediterráneo,  pronostica que en pocas horas se pueda efectuar algún ataque “quirúrgico” contra posiciones del régimen de Bashar Al Assad, lo cual también debilitaría eventualmente posteriores respuestas contra la zona de Guta Oriental, último bastión de resistencia importante de los grupos anti Assad.

No está previsto; o al menos así lo ven algunos analistas, que esta escalada pueda golpear posiciones rusas, tampoco que pueda haber una respuesta más allá de la protesta diplomática (golpe con guante blanco) por parte del gobierno de Moscú contra las eventuales acciones del gobierno del presidente Trump. Por otro lado, tampoco se espera que la escalada golpee cerca de posiciones del ejército ruso, sino que sean dirigidos específicamente contra las fuerzas del régimen de Damasco.

Otro elemento que podría estar preocupando en estos momentos ante el aumento de tensiones en la región, es un eventual enfrentamiento entre el ejército de Israel y el de la República Islámica de Irán, en las últimas semanas los intercambios verbales se han hecho más fuertes, en especial luego que Teherán acusara a Jerusalem de haber perpetrado un ataque con misiles contra el aeropuerto de Taifur y una base que se estaría construyendo por parte de la Guardia Revolucionaria Islámica (iraní) el pasado 8 de abril, la cual según fuentes estaría destinada a seguir abasteciendo al grupo Hezbolá en el Líbano, además de fortalecer la posición iraní en la zona.

Mientras tanto el gobierno hebreo no descarta ni confirma el ataque, ante el cual el gobierno ruso hizo su correspondiente queja, pero de nuevo ha primado una manifestación poco efusiva por parte de Moscú, lo que haría sospechar una vez más que se ha tratado de un ataque coordinado o al menos avisado al gobierno de Putin, como en otras ocasiones ha ocurrido y ante lo cual los rusos optan por volver a ver hacia otra parte.

Las próximas horas serán determinantes para lo que pueda ocurrir, la OTAN como organización multinacional, señala que no buscan elevar las confrontaciones contra Rusia, pero a pesar de eso, en el caso directo de Siria, no descartan una respuesta militar como forma de “azotar” al gobierno de Al Assad, por sus crímenes contra las poblaciones civiles. Este último aspecto, no termina de convencer a diversos actores y analistas internacionales, por el contrario, ven en esta acción militar una forma de seguir buscando tirar abajo al gobierno, que es protegido por Rusia e Irán como un bastión importante de posicionamiento geopolítico en el Levante Mediterráneo.

La moderación del mensaje que se le quiera enviar al gobierno de Damasco, podría colocar sobre la báscula las posibilidades de una escalada mayor, hay analistas que consideran que lo ocurrido en esta región podría ser el detonante para la próxima guerra mundial, y lo único que se está necesitando es una excusa. Por lo que un paso en falso podría desencadenar una confrontación bélica de características apocalípticas que hace décadas el planeta no ha enfrentado, con el agravante que las armas de destrucción masiva hoy están a la orden del día, sin embargo sería mostrarse muy pesimista, ya que en un ataque controlado, la respuesta de los aliados de Al Assad será desde la vía diplomática y con paños tibios, pero un mal movimiento y los resultados serán nefastos.