¿Es Legal la Intervención Humanitaria Unilateral bajo el Derecho Internacional?

Por: Bernie Arauz

Publicado originalmente en el Observatorio de la Política Internacional.

Los criterios de legitimidad de un régimen en el sentido normativo provienen del sistema legal internacional. El argumento más importante es que los Estados aceptan cada vez más que sus gobiernos deben cumplir las expectativas jurídicas de la comunidad internacional si se quiere que sean aceptados como legítimos. La mayoría de estas expectativas jurídicas, como la protección de los derechos humanos, el Estado de derecho o gobernanza efectiva en la medida de lo posible, etc. se establecen en tratados internacionales de derechos humanos y en aquellos que establecen organizaciones regionales, como ECOWAS, la OEA, la ASEAN o el Consejo de Europa. En consecuencia, los Estados han reconocido que sus gobiernos no solo necesitan la legitimidad nacional, es decir, la aceptación del pueblo, sino que también la legitimidad internacional, en otras palabras, la aceptación de la comunidad internacional. Así, por ejemplo, El Reino Unido, Francia y Alemania afirmaron en agosto de 2011: “nuestros tres países creen que el presidente Assad, el cual recurre a la brutal fuerza militar contra su propio pueblo y es responsable de la situación, ha perdido toda legitimidad y puede ya no pretenden liderar el país”.

Trasfondo de problema

Siria reconoció públicamente que poseía armas químicas en julio de 2012, por ejemplo, el gas mostaza, los agentes de ampollas y los agentes nerviosos, como el sarín y el VX. Asimismo, las potencias occidentales han defendido que Siria tiene la capacidad de liberar a estos agentes usando bombas aéreas, misiles balísticos y cohetes de artillería. Existe evidencia documentada por el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), la ONU y la comunidad de inteligencia de las potencias occidentales de que en varias ocasiones el régimen del presidente sirio, Bashar al-Assad, ha usado estos agentes contra la población civil, relativamente a gran escala, en ocasiones múltiples.

El 14 de septiembre de 2013 Estados Unidos y Rusia acordaron plan detallado para la contabilidad, inspección, control y eliminación de las armas químicas de Siria. El plan requiere que Siria presente una declaración completa de su arsenal químico y proporcione acceso a inspectores de la OPAQ y la ONU a todos los sitios de armas químicas. Según el plan una vez concluidas las inspecciones, la reserva de armas y agentes químicos debería ser destruida a mediados de 2014. (1)

La OPAQ y posteriormente la Resolución 2118 del Consejo de Seguridad de la ONU del 27 de Setiembre de 2013 endorsaron el plan alcanzado entre los Estados Unidos y Rusia. La Resolución 2018 determina que el uso de armas químicas en cualquier lugar constituye una amenaza a la paz y la seguridad internacionales. También recuerda que Siria se adhirió el 22 de noviembre de 1968 al Protocolo Relativo a la Prohibición del Empleo en la Guerra de Gases Asfixiantes, Gases Tóxicos o Similares y de Medios Bacteriológicos, firmado en Ginebra el 17 de junio de 1925. Asimismo, se observa que el 14 de septiembre de 2013 Siria depositó ante el Secretario General su instrumento de adhesión a la Convención sobre la Prohibición del Desarrollo, la Producción, el Almacenamiento y el Empleo de Armas Químicas y sobre su Destrucción y declaró que cumpliría sus disposiciones y las observaría fiel y sinceramente, aplicando la Convención provisionalmente a la espera de su entrada en vigor para la República Árabe Siria. (2) De igual manera, el Consejo de Seguridad decide que, en caso de incumplimiento de esta resolución, incluida la transferencia no autorizada de armas químicas, o cualquier uso de ellas por cualquier persona en la República Árabe Siria, conllevará a la imposición de medidas en virtud del Capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas (3).

En contraste, a pesar de que la OPAQ haya declarado en 2014 de que Siria destruyó el 92 por ciento del arsenal químico, y que para enero de 2016 la destrucción completa del arsenal haya sido declarada, ataques químicos ha ocurrido con frecuencia. Human Rights Watch ha documentado 85 ataques con sustancias químicas 2013, muchos de ellos comisionados por los actores no estatales. La más reciente alegación de estos ataques químicos que contenían cloro ocurrió el 7 de abril de 2018 en Douma.

A raíz del ataque químico del 7 de abril en Siria, Estados Unidos, el Reino Unido y Francia llevaron a cabo ataques aéreos con misiles el 13 de abril de 2018. El fin de los ataques fue destruir o degradar el arsenal químico, enviar el mensaje de que no se tolerará futuros usos, y aminorar el sufrimiento humano. La pregunta de trascendencia es cuestionar si los ataques de estas tres potencias son legales bajo el derecho internacional. La respuesta no es taxativa y clara a como comuchos defienden. Para responder a la pregunta necesitamos comprender primero que sucede en el Consejo de Seguridad previo a la intervención de los tres poderes mundiales en Siria.

El Veto Ruso y la Legitimidad del Régimen Sirio

El 10 de abril, Rusia bloqueó una resolución para identificar quién era responsable del ataque ejecutado con armas químicas en Douma. Rusia ha usado su veto en 12 ocasiones con respecto a Siria y desde que comenzó el conflicto en 2011. Todos los bloqueos han sido hechos con relación a la aprobación de investigaciones sobre el uso de armas químicas o cuestiones como la condena buscada del bombardeo de Aleppo y el cese del fuego en setiembre de 2016. En abril de 2017, Rusia vetó una resolución de la ONU propuesta por Estados Unidos, el Reino Unido y Francia que buscaba imponer sanciones a Siria, después de un ataque con armas químicas reportado contra la ciudad de Khan Shaykhun, controlada por los rebeldes. Además, un año después, previo al 7 de abril de 2018, hubo nueve rondas de conversaciones de paz, mediadas por la ONU, para encontrar una solución política al conflicto (4). ¿Qué implican estas cifras?

Rusia ha estado escudando diplomáticamente a Damasco, mientras refuerza el régimen de Assad con suministros de armas. También, Rusia ha asegurado que cualquier resolución que pueda dañar la soberanía clásica del régimen sirio sería bloqueada mediante el uso del veto en del Consejo de Seguridad de la ONU. (5) El uso del veto ruso y la consecuente parálisis del Consejo de Seguridad para actuar, le permite a Rusia fortalecer al régimen sirio mientras lo mantiene como su bastión geopolítico en el Medio Oriente.

¿Cuáles son las consecuencias de la parálisis del Consejo de Seguridad?

Considerando los intereses rusos en Siria, así como el cuestionamiento serio de la legitimidad del régimen sirio por parte de la comunidad internacional, debido a los ataques químicos ejecutados contra la población civil, una solución política o diplomática al conflicto es difícil de verse, de momento, en el horizonte. Tal solución demanda la aquiescencia de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad.

¿En dónde se encuentran las fuentes normativas de la legitimidad?

Los criterios de legitimidad de un régimen en el sentido normativo provienen del sistema legal internacional. El argumento más importante es que los Estados aceptan cada vez más que sus gobiernos deben cumplir las expectativas jurídicas de la comunidad internacional si se quiere que sean aceptados como legítimos.  La mayoría de estas expectativas jurídicas, como la protección de los derechos humanos, el Estado de derecho o gobernanza efectiva en la medida de lo posible, etc.  se establecen en tratados internacionales de derechos humanos y en aquellos que establecen organizaciones regionales, como ECOWAS, la OEA, la ASEAN o el Consejo de Europa. En consecuencia, los Estados han reconocido que sus gobiernos no solo necesitan la legitimidad nacional, es decir, la aceptación del pueblo, sino que también la legitimidad internacional, en otras palabras, la aceptación de la comunidad internacional. (6) Así, por ejemplo, El Reino Unido, Francia y Alemania afirmaron en agosto de 2011: “nuestros tres países creen que el presidente Assad, el cual recurre a la brutal fuerza militar contra su propio pueblo y es responsable de la situación, ha perdido toda legitimidad y puede ya no pretenden liderar el país” (7).

¿Cuáles son estas normas que conllevan a la pérdida de la legitimidad? Hasta ahora, la práctica de los Estados es escasa, aunque clara. No hay casos, fuera del derecho convencional, en los que los Estados hayan invocado el derecho internacional para negar la legitimidad de un nuevo gobierno. No obstante, sí se considera que las violaciones graves a las normas perentorias y erga omnes del derecho internacional socaban la legitimidad. En otras palabras, infracciones a aquellas disposiciones que no permiten derogación (a menos que sea por una norma similar o de igual rango), y que son claramente aceptadas reconocidas por la comunidad internacional, las cuales incluyen las prohibiciones de la agresión, el genocidio, los crímenes de lesa humanidad y la tortura y la tortura entre otros. En consecuencia, las infracciones del derecho internacional humanitario y el derecho internacional de los derechos humanos cumplen el criterio que conduce a la pérdida de legitimidad.  El empleo de la violencia indiscriminada por parte del régimen sirio contra la población civil encaja dentro de esta posición.  En teoría, otras violaciones de las normas esenciales del derecho internacional, como la prohibición del uso de la fuerza o la violación de la integridad territorial de los Estados, no conducen a la pérdida de la legitimidad internacional. (8)

Segundo, la pérdida de legitimidad no es una jurídicamente válida si un Estado interviene con el fin de derribar al gobierno de otro Estado. No existe ninguna norma de derecho internacional que apoye la intervención humanitaria con el fin de restaurar la legitimidad de un gobierno. No obstante, infracciones graves de normas perentorias y erga omnes son de tal naturaleza que se imponen por encima del consentimiento de los Estados y suponen un límite al régimen de la soberanía clásica del Estado. Las normas fundamentales de protección a los derechos humanos entran en esta categoría. En consecuencia, una violación de estas normas por un Estado es un hecho internacionalmente ilícito y constituye una injuria contra todos los demás Estados. Tampoco existe circunstancia alguna que excluya la ilicitud del hecho con relación a la infracción grave de estas normas. ¿Cuáles son las implicaciones de infracciones graves a las normas?

Hay dos implicaciones. Primero, y en referencia al caso de Siria, que la violencia indiscriminada del régimen sirio es una violación contra las normas perentorias y erga omnes del sistema legal internacional, en consecuencia, de incumbencia para toda la comunidad internacional en su conjunto. Segundo, no se puede emplear como escudo de protección la soberanía clásica del Estado cuando violaciones graves y sistemáticas contra normas perentorias y erga omnes que buscan la protección de los individuos han sido comisionadas.  La soberanía no es absoluta y su función no es la protección debida contra aquellos cometen crímenes universales. Considerando que la intervención humanitaria depende de la existencia de las obligaciones erga omnes, es decir, de las obligaciones de un estado hacia la comunidad internacional en su conjunto y que, además la Corte Internacional de Justicia (ICJ) sostuvo que tales obligaciones derivan de la ilegalidad de los actos de agresión y de genocidio, como también de los principios y normas relativas a los derechos básicos de la persona humana; asimismo considerando que la CIJ ha defendido que en el caso de incumplimientos materiales de tales obligaciones, cualquier otro Estado puede considerarse legalmente lesionado y, por lo tanto, tiene derecho a recurrir a contramedidas contra el perpetrador (aunque deban cumplir con la Carta) (9) la cuestión legal de relevancia que se presenta es la siguiente: ¿Es compatible la intervención humanitaria unilateral  con la Carta de la ONU? Específicamente, ¿es la intervención de Estados Unidos, Francia y el Reino Unido legal en virtud del derecho internacional?

Lo cierto es que la respuesta a esta pregunta no es clara a como muchos han afirmado. Existen dos escuelas de pensamiento diametralmente opuestas que tratan de aclarar la cuestión. Todo depende de la posición legal que se tome con relación al derecho internacional contenido en la Carta de San Francisco. El punto de partida para responder a la pregunta es observar el contenido sustantivo de las disposiciones de la Carta de la ONU.

La Carta de la ONU y el Uso de la Fuerza

Las disposiciones de transcendencia concernientes a la intervención humanitaria unilateral, para el caso que nos interesa, son el artículo 2(4) y 2(7) del Capítulo VII.  El artículo 2(4) estipula el principio de la no intervención; específicamente codifica que “los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas.” El artículo 2(7) complementa la estipulación anterior y reafirma la soberanía del Estado: “ninguna disposición de [la] Carta…autorizará a la ONU a intervenir en los asuntos que son esencialmente de la jurisdicción interna de los Estados…pero este principio no se opone a la aplicación de las medidas coercitivas prescritas en el Capítulo VII.” El objetivo básico de estos principios es proporcionar algunos de los derechos más básicos y establecer responsabilidades fundamentales parta los Estados.

Bajo los artículos 39 y 42, de conjunto, el Consejo de Seguridad determinará las situaciones que constituyen una amenaza para la paz y seguridad internacionales y, a la luz de la decisión tomada podría justificar el uso de la fuerza.

El artículo 51 de la Carta codifica la legítima defensa, individual o colectiva, en caso de ataque armado contra un Miembro de las Naciones Unidas

El Argumento Restriccionista: La Intervención Humanitaria Unilateral es Ilegal

Los que se alinean con esta escuela de pensamiento no encuentran ningún motivo persuasivo para defender la existencia de un derecho legal y limitado de intervención humanitaria unilateral. Las disposiciones 2(4) y 2(7) proporcionan una clara base textual para que los restriccionistas concluyan que la Carta prohíbe el uso de fuerza para fines humanitarios. Así, solo existen dos únicas excepciones explícitas a la prohibición general del uso de la fuerza: una excepción permite el uso de la fuerza como un mecanismo de autodefensa en respuesta a un ataque armado y, la segunda permite el uso de la fuerza con autorización del Consejo de Seguridad. La intervención humanitaria como una tercera excepción a la prohibición del uso de la fuerza está ausente en el texto de la Carta, defienden.

La posición de Nicolas Boeglin, por ejemplo, es restrictiva al referirse a las operaciones militares realizadas por Estados Unidos, Francia y Reino Unido en Siria el 13 de abril del 2018. Según Boeglin, los bombardeos de las tres potencias contra el presunto arsenal químico sirio “fueron realizadas sin autorización previa del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas…y… constituyen una clara y abierta violación a lo dispuesto en la misma Carta de Naciones Unidas sobre la prohibición del uso de la fuerza.” (10) Boeglin afirma que “ninguna norma internacional permite recurrir al uso unilateral de la fuerza en represalia a actos cometidos en el territorio de otro Estado contra su población, o en respuesta a sospechas de tenencia y de uso de armas de destrucción masiva por parte de un Estado inmerso en un conflicto interno (como el que vive Siria desde varios años).” (11) Boeglin continúa defendiendo que “las únicas excepciones a la prohibición del uso de la fuerza militar por parte de uno o varios Estados contra otro Estado” son aquellas codificadas en el artículo 51 de la Carta de la ONU. En consecuencia, “el argumento…de una operación basada en consideraciones “humanitarias“, según externado por la siempre original diplomacia del Reino Unido, constituye una nueva evidencia de la ausencia de argumentos válidos y creíbles desde el punto de visto jurídico.” (12)

Pues bien, dejemos a un lado el argumento de que si el conflicto en Siria es un conflicto interno. Este es un asunto de debate diferente que debe de someterse a juicio en virtud de las categorías binarias consagradas en la maquinaria legal del derecho internacional humanitario, y según el contexto de las nuevas perturbaciones sistémicas del nuevo ambiente estratégico. Asimismo, aislemos el asunto de una investigación en situ que permita identificar los responsables de los ataques químicos. Con prueba o sin prueba la problemática de la intervención humanitaria unilateral continúa siendo la misma. De hecho, con pruebas existentes, y sin acción alguna del Consejo de Seguridad, aún hay más razón para intervenir.

El 21 de octubre de 2016, el Mecanismo Conjunto de Investigación OPAQ-ONU emitió un informe que constata que el régimen sirio fue responsable de un tercer ataque con gas de cloro ejecutado en la provincia de Idlib el 16 de marzo de 2015. (13) Siria es un Estado Parte de la Convención sobre Armas Químicas. También es miembro del Protocolo de Ginebra de 1925 establecido contra el uso de armas químicas en conflictos. Todos los países que son parte en estos tratados, incluidos Rusia y China, tienen la obligación de hacer cumplir sus disposiciones y actuar en caso de incumplimiento. Las preguntas de relevancia son cómo establecer la defensa del derecho internacional en un ambiente fluido, donde el delincuente es un Estado miembro de los mismos tratados a los que debe respetar. ¿Cómo resolver la tensión entre las principales coordenadas de la lógica westfaliana de la soberanía, establecida desde hace 370 años, y la fuerza normativa de los derechos humanos que impone límites al poder del Estado?  ¿Se superpone la lógica westfaliana de la soberanía, consagrada en la Carta de San Francisco, a la defensa de las normas perentorias y erga omnes concernientes a los derechos humanos?

Si un Estado o grupo de Estados permite que un segundo Estado viole sistemáticamente los derechos humanos de sus ciudadanos, el primer Estado o grupo de Estados colude con las violaciones del artículo 55 de la Carta al no promover los derechos humanos. Si intervienen por razones humanitarias, derecho inexistente según la perspectiva restriccionista, han violado el artículo 2 (4) debido al uso unilateral de la fuerza. También infraccionarían el artículo 2 (7) al interferir en los asuntos internos de otra nación. La perspectiva restriccionista no explica cómo resolver estas tensiones. Y, sin embargo, de manera simplista se argumenta que las operaciones de los poderes interventores en Siria el 13 de abril de 2018, específicamente la justificación dada por el Reino Unido, basada en consideraciones “humanitarias… constituye una nueva evidencia de la ausencia de argumentos válidos y creíbles desde el punto de visto jurídico.” (14)

La crítica se hace basada en el uso textual de la Carta, mientras que se desechan los argumentos legales presentados por el Reino Unido. Por supuesto se han dado casos de intervenciones que deben de rechazarse.  Además, si bien es cierto que la práctica estatal es escasa debido a que la intervención humanitaria solo se ejecuta en circunstancias excepcionales, si demuestra que hay casos de intervención que demuestran el estado embrionario sino institucionalizado de la misma (no tenemos tiempo para analizarlas en este ensayo).  Los ataques de los poderes interventores en Siria del 7 de abril de 2018 fueron apoyados por Alemania, España, Australia, Arabia Saudita, la OTAN, la Unión Europea y Canadá. Muchos no comentaron al respecto. China, Irán, y Bolivia votaron en contra; era de esperarse. El Secretario General de la ONU, Antonio Guterrez, afirmó que “cualquier uso de armas químicas es aborrecible. El sufrimiento que causa es horrendo [e instó a] actuar de acuerdo con la carta de la ONU y el derecho internacional.” (15)

Paralelamente, tras los ataques aéreos destinados a obstaculizar la capacidad de Siria para usar armas químicas, el Consejo de Seguridad rechazó el 14 de abril de 2018 una propuesta rusa para condenar tal ‘agresión’ de los Estados Unidos y sus aliados por el uso de armas químicas en ese Estado. (16) Si existe ausencia flagrante de argumentos válidos y creíbles desde el punto de visto jurídico ¿por qué el Consejo de Seguridad rechazó una supuesta agresión contra la soberanía siria y los principios fundacionales del derecho internacional consagrados en la Carta? ¿Implica el rechazo a la propuesta rusa del 14 de abril de 2018 aquiescencia de la doctrina de la intervención humanitaria defendida por el Reino Unido y las justificaciones por Estados Unidos y Francia?

Es instructivo el caso de ataques unilaterales por sorpresa ejecutados por Estados Unidos con misiles Tomahawk una base aérea localizada en Khan Sheikhoun, en el noroeste de Siria. Los ataques fueron ejecutados en represalia por el alegado bombardeo sirio con armas químicas el 7 de abril de 2017. Rusia e Irán se pronunciaron en contra, pero la mayor parte de la comunidad internacional se pronunció a favor de los actos. Así, el acto ha sentado el precedente que supone el nacimiento y la construcción de una nueva norma de derecho internacional que aprueba el uso unilateral de la fuerza con carácter punitivo contra actores que utilizan armas químicas, especialmente en contra civiles. Este acto ha sido confirmado por los poderes interventores en Siria el 13 de abril de 2018; también por el asentimiento de las declaraciones hechas por los Estados que aprobaron las acciones.  Con tal aprobación general se ha construido una nueva plataforma para el uso de la fuerza por razones humanitarias. (17)

Es cierto que opino juris es difícil de probarse. No obstante, es erróneo concluir que las disposiciones de la Carta sobre los derechos humanos son una mera declaración de principios carentes de cualquier elemento de obligación legal. La Carta de la ONU no debe ser utilizada como un escudo para la protección de gobiernos represivos que usan a la población civil como centro de gravedad en el tablero geopolítico de un conflicto, violando con ello los pilares normativos que sostienen el edificio jurídico del derecho internacional de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario. (18) En consecuencia, la posición restricionista no es sacrosanta.

El Argumento Expansivo: La Intervención Humanitaria es Legal

Brevemente, de acuerdo con esta posición la intervención humanitaria unilateral no solo es legítima pero también legal. La legalidad de la figura también se infiere a partir de las disposiciones mencionadas con antelación.  Específicamente las palabras claves consagradas en el Artículo 2(4) de la Carta son de relevancia: la integridad territorial e independencia política. Ahora bien, el punto de partido para obtener el significado simple y ordinario de estos términos debe hacerse en conformidad al Artículo 31(1) de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados.

Para seguir el argumento textual, de acuerdo al Diccionario electrónico de la Real Academia Española (RAE), integridad se refiere a algo “que no carece de ninguna de sus partes.” El Diccionario Cambridge define integridad como “el estado de ser completo e indivisible.” Es decir, nada ha sido tomado de la totalidad de las partes de un todo o que haya sido dividido. Atendiendo a estas definiciones, podemos equiparar integridad con inviolabilidad. A la sazón, la pérdida, control o división forzada de territorio en un Estado por otro escapan o contravienen el principio de integridad territorial.

Según la RAE la palabra independencia se refiere a la “libertad, especialmente la de un Estado que no es tributario ni depende de otro.” El vocablo “depende” significa “estar subordinado a una autoridad o jurisdicción.” El Diccionario Cambridge define independencia como “libertad de ser gobernado por otro país.” Infiriendo, la palabra independencia puede ser entendida como como preservación de la soberanía. En contraste subyugación política, o cambio de régimen en un Estado se oponen a la noción de independencia. (19)

Entonces, considerando las definiciones y la justificación dada por los poderes interventores el 13 de abril de 2018 en Siria, especialmente la justificación legal sostenida por el Reino Unido sobre la doctrina de la intervención humanitaria, ¿podemos decisivamente defender que la intervención fue ilegal y sin argumentos válidos y creíbles? Es difícil de aceptar una respuesta positiva a esta pregunta.

En efecto, considerando que el uso sistemático del veto ruso ha paralizado al Consejo de Seguridad y no se ha encontrado una solución alternativa práctica y viable para detener las atrocidades y el uso de armas químicas contra la población civil, el uso de la fuerza por razones humanitarias es la alternativa viable. Las consecuencias de no actuar serían permitir que quien haya cometido el ataque quede impune. También la falta de actuación enviaría la señal de que los partidarios de la prohibición internacional de las armas químicas no se preocupan por la ley y su significado para el orden mundial.

Aún más, es difícil de aceptar que después de una operación militar transfronteriza, rápida y precisa, que respete los principios de proporcionalidad y distinción, estrictamente limitada en tiempo y por el alcance del objetivo de aliviar del sufrimiento humanitario contravenga los principios de integridad territorial e independencia política de un Estado estipulados en la Carta de la ONU. La intervención humanitaria no tiene por fin violar la integridad territorial e independencia política de un Estado, en consecuencia, es legal y consistente con los principios de la Carta. Tampoco es justificada sobre el derecho a la legítima autodefensa.  Así, la visión expansiva de la intervención humanitaria unilateral se aproxima mejor al significado ordinario de los vocablos contenidos en el Artículo 2(4), y al nuevo ambiente de seguridad, que la posición restriccionista.

Plausiblemente el Artículo 2(4) solo se limita a codificar la prohibición del uso de la fuerza cuando referida a la integridad territorial, independencia política o en otra manera inconsistente con la Carta de la ONU. En otras palabras, deben de existir otros usos legales de la fuerza; específicamente aquellos que no contravengan los casos cualificados por el Artículo 2(4). Después de todo el Artículo 2(4)  no afirma que “los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza” sino específicamente regula que  “los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas.”

Finalmente, no existe nada en la Carta que explícitamente sancione la intervención humanitaria per se. La prohibición contenida en el Artículo 2(4) reiteradamente no es absoluta sino general que pretende prevenir el uso ilegal de la fuerza bajo las condiciones específicas determinadas en esa normativa, por lo tanto, la intervención humanitaria unilateral escapa a esas restricciones.

Notas

  1. Arms Control Association, ‘Timeline of Syrian Chemical Weapons Activity, 2012-201,’ https://www.armscontrol.org/factsheets/Timeline-of-Syrian-Chemical-Weapons-Activity.
  2. Resolución 2118 (27/09/2013), La situación en el Oriente Medio (Siria) – S/RES/2118, http://www.dipublico.org/13971/resolucion-2118-27092013-en-espanol-la-situacion-en-el-oriente-medio-siria-sres2118/.
  3. Supra nota 2.
  4. BBC News, Syria: Does Russia always use a veto at the UN Security Council?, 16 April 2018, http://www.bbc.co.uk/news/world-43781954
  5. Allison, R. (2013). Russia and Syria: Explaining alignment with a regime in crisis. International Affairs, 89(4), 795-823.
  6. Odendahl, Kerstin, ‘ESIL Reflection: National and International Legitimacy of Government’, Vol 4, Issue 5, http://www.esil-sedi.eu/node/983.
  7. Odendahl, Kerstin, supra nota 6; The Guardian, ‘Syria: Assad must resign, says Obama’, 19 Aug 2011, https://www.theguardian.com/world/2011/aug/18/syria-assad-must-resign-obama; The Wall Street Journal,  ‘World Leaders Urge Assad to Resign’, https://www.wsj.com/articles/SB10001424053111903639404576516144145940136; ‘Joint UK, French and German Statement on Syria’, 18 August 2011, https://www.gov.uk/government/news/joint-uk-french-and-german-statement-on-syria
  8. Véase Responsabilidad del Estado por Hechos Internacionalmente Ilícitos (AG/56/83). https://www.dipublico.org/4076/responsabilidad-del-estado-por-hechos-internacionalmente-ilicitos-ag5683/.
  9. Barcelona Traction, Light and Power Co., (Belg. v. Spain), 1970 I.C.J. 33, 1 33-34 (Feb. 5); Sima, Bruno, Nato, the UN and the Use of Force: Legal Aspects, 10 European. Journal of International Law, Vol. 1, No. 2 (1999).
  10. Boeglin, Nicolas, ‘Bombardeos de EEUU, Francia y Reino Unido en Siria y Derecho Internacional: un breve análisis’, El Mundo, 15 abril 2018, https://www.elmundo.cr/bombardeos-de-eeuu-francia-y-reino-unido-en-siria-y-derecho-internacional-un-breve-analisis/.
  11. Boeglin, supra nota 9.
  12. Boeglin, supra nota 9.
  13. Arms Control Association, supra nota 1.
  14. Boeglin, supra nota 9; Policy paper: Syria Action – UK government legal position, https://www.gov.uk/government/publications/syria-action-uk-government-legal-position/syria-action-uk-government-legal-position.
  15. The Telegraph, ‘’An Unequivocal Message’: How the World Reacted to the Syrian Airstrikes’, 15 April 2018, https://www.telegraph.co.uk/news/2018/04/14/unequivocal-message-world-reacted-syrian-airstrikes/.
  16. UN News and Media, ‘Following Air Strikes against Suspected Chemical Weapons Sites in Syria, Security Council Rejects Proposal to Condemn Aggression’  , 14 April 2018 https://www.un.org/press/en/2018/sc13296.doc.htm.
  17. Arauz Cantón, B., “La Legalidad de los Ataques Militares Estadounidense contra Bases Aéreas Sirias bajo el Derecho Internacional’, OPI, 8 de mayo de 2017, http://opi.ucr.ac.cr/node/910
  18. Kirkpatrick Jeane J. & Gerson, Allan, The Reagan Doctrine, Human Rights, and International Law, in Right v. Might, at 25-26. (citando a H. Lauterpacht, International Law and Human Rights, 145-146 (1968 ed.).
  19. Real Academia Española, http://dle.rae.es/?id=DgIqVCc; Cambridge Dictionary, https://dictionary.cambridge.org/.

Una «reflexión» sobre lo ocurrido en Siria este fin de semana

Por: Bryan Acuña Obando (Analista Internacional) 
Fotografía agencia AFP sobre los ataques realizados contra Siria.
De comienzo hay que decir que se ha planteado la posibilidad de que este ataque se haya tratado de un «False Flag»; ataque de falsa bandera o mejor dicho un auto ataque, lo cual es complejo de descifrar como real que haya ocurrido así, a como tampoco es exacta la aseveración de que el régimen haya utilizado armamento químico contra la población civil (tampoco se puede negar con exactitud).
 
Un elemento sin duda que en este conflicto es difuso es el de la realidad, por lo que las medias verdades están a la orden del día, desde todos los frentes.
 
¿Qué cambia en Siria a partir de los bombardeos de la coalición de miembros de la OTAN (USA, Francia, Gran Bretaña) ayer? En el terreno casi nada, este ataque, más que un «castigo» contra el gobierno de Al Assad por el supuesto uso de armas químicas, pareciera una muestra de fuerza por parte de Occidente para el régimen y su aliado más importante, Rusia.
 
¿Qué reacción podría tener el gobierno de Moscú en los próximos días? Salvo las manifestaciones diplomáticas no se esperan represalias militares; de hecho se cataloga que esto sería una locura que llevaría el conflicto a otra categoría.
 
¿Qué reacción habría que esperar del régimen de Al Assad? Probablemente contabilizar los daños y ver cuánto les hace esto retroceder de sus operaciones en Guta, Duma y otros bastiones de grupos opositores.
 
¿Cuál será el movimiento de Irán ante estas acciones que habrían golpeado posiciones de su Guardia Revolucionaria ubicada en Siria? De seguro echen mano a su aliado en el Líbano (Hezbollah) para perpetrar actos que golpeen en algunos países occidentales (ver vídeo*) y desestabilizar desde allí a través del temor del terrorismo, porque directamente no son fuertes militarmente hablando para responder a ninguno de los miembros de la coalición que participaron de la operación.
Hay un par de actores adicionales que «sacan agua para sus molinos»; Israel y Turquía. Los primeros aprovechan la oportunidad para neutralizar cualquier crecimiento iraní que se pueda acercar a la frontera con la Meseta del Golán, por lo tanto, aprovecha los espacios «políticos» y los movimientos a lo interno de Siria que les parezcan una amenaza a través de una comunicación fluida que tienen con ambas potencias hegemónicas principales (Rusia y USA) realizan actividades militares «quirúrgicas» contra posiciones iraníes en suelo sirio.
 
Mientras tanto Turquía juega a la ruleta política, apostando al mismo tiempo al rojo y al negro, procurando perder lo menos posible, a diferencia de otras ocasiones históricas donde han tomado posición y han perdido todo, en esta parece que el juego les permite golpear a propios y extraños recibiendo solo advertencias sin mayor reparo. Y saben que eventualmente serían parcialmente castigados pero con capacidad de seguir adelante, la astucia de los movimientos de Erdogan son de un nivel de perversión y «efectividad» sorprendentes.
 
La pregunta básica ¿podría ocasionar esto una escalada mayor, tipo Guerra Mundial? Desde mi perspectiva, en este momento inmediato puede que no. Un conflicto con casi 500 mil víctimas en 7 años, no va a generar una respuesta «apocalíptica» en estos días por unos ataques puntuales sobre instalaciones militares, aunque por supuesto, esto será relativo a los niveles que alcancen los efectos posteriores y a que no haya un «mal día» de intercambio de posiciones.
 
Lo que sí hace esta situación, es poner en vilo al mundo, y evidentemente veremos insistentes manifestaciones en foros internacionales protestando por este tipo de acciones, y al mismo tiempo otros factores de propaganda para acusar a alguna de las partes de estar cometiendo crímenes que sirvan de «argumento» válido para azotarse fuertemente.
 
Hay una importante campaña actual para sacar del juego al presidente sirio de una vez por todas, por lo que seguirán buscando razones (o excusas) para golpearle eventualmente. Ojo que tampoco van a poder realizar acciones militares como la de ayer con tanta ligereza cada vez que se les ocurra, tampoco se puede jugar con la paciencia de otros grupos de poder ubicados en la zona.
 
Para los ciudadanos sirios no militares, esto seguirá siendo una pesadilla interminable, campo de pruebas de armamento pesado y los que pagarán el precio más alto en este conflicto.
 
En la región, sin duda esta será una de las principales piedras en la lápida de las divisiones de Oriente Medio heredados de los acuerdos del siglo pasado, y la nueva configuración será adaptada a los grupos poblacionales que sobrevivan a la tragedia. No debe olvidarse que además de esta terrible guerra, hay otros conflictos activos en la región que merecerán su propio espacio en el reacomodo social de esa zona: Irak, Yemen, Líbano, Israel – Palestina, Irán – Arabia Saudita, Turquía – Kurdistán, principalmente.
 
De esos conflictos citados al menos el palestino – israelí es muy mediático, por lo que es complejo que se le pierda pista y estudios por parte de analistas, algo que quizás por ejemplo, no ocurre con los otros enfrentamientos regionales, tal es el caso funesto del Yemen con miles de muertos y potenciales víctimas por inanición y epidemias.
 
Del mismo modo, no hay una manifestación directa e insistente sobre los riesgos de que escale el conflicto iraní – saudita, contemplando los grupos de influencia que ambos tienen. Mientras que en el caso de los turcos contra los kurdos, los primeros actúan con mucha impunidad y beneplácito de la comunidad internacional, además que juegan con alianzas estratégicas profundamente polémicas, a veces a favor de la coalición siria, rusa e iraní y en otras más cercanos a la OTAN. Personalmente considero que, en la Turquía de Erdogan no se puede confiar, ante tanto cambio de posiciones políticas.
*Vídeo corresponde a Muftí de Damasco en el año 2011.

La balanza de la justicia se inclina contra Assad

Por: Bryan Acuña Obando (Analista Internacional)

El martes 10 de abril, tanto el gobierno de los Estados Unidos como el de Rusia han tenido roces al vetarse mutuamente propuestas de resolución frente al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, con el cual pretendían proponer sus reglas para efectuar una investigación que aclarara la responsabilidad ante el supuesto ataque con armas químicas contra la ciudad siria de Duma que se cobró la vida de al menos 40 personas.

Lo anterior ha escalado el nivel de beligerancia que hay presente acerca de la región y las eventuales respuestas que se puedan estar dando en las próximas horas. De hecho, la movilización del portaviones Harry S. Truman hacia aguas del Mediterráneo,  pronostica que en pocas horas se pueda efectuar algún ataque “quirúrgico” contra posiciones del régimen de Bashar Al Assad, lo cual también debilitaría eventualmente posteriores respuestas contra la zona de Guta Oriental, último bastión de resistencia importante de los grupos anti Assad.

No está previsto; o al menos así lo ven algunos analistas, que esta escalada pueda golpear posiciones rusas, tampoco que pueda haber una respuesta más allá de la protesta diplomática (golpe con guante blanco) por parte del gobierno de Moscú contra las eventuales acciones del gobierno del presidente Trump. Por otro lado, tampoco se espera que la escalada golpee cerca de posiciones del ejército ruso, sino que sean dirigidos específicamente contra las fuerzas del régimen de Damasco.

Otro elemento que podría estar preocupando en estos momentos ante el aumento de tensiones en la región, es un eventual enfrentamiento entre el ejército de Israel y el de la República Islámica de Irán, en las últimas semanas los intercambios verbales se han hecho más fuertes, en especial luego que Teherán acusara a Jerusalem de haber perpetrado un ataque con misiles contra el aeropuerto de Taifur y una base que se estaría construyendo por parte de la Guardia Revolucionaria Islámica (iraní) el pasado 8 de abril, la cual según fuentes estaría destinada a seguir abasteciendo al grupo Hezbolá en el Líbano, además de fortalecer la posición iraní en la zona.

Mientras tanto el gobierno hebreo no descarta ni confirma el ataque, ante el cual el gobierno ruso hizo su correspondiente queja, pero de nuevo ha primado una manifestación poco efusiva por parte de Moscú, lo que haría sospechar una vez más que se ha tratado de un ataque coordinado o al menos avisado al gobierno de Putin, como en otras ocasiones ha ocurrido y ante lo cual los rusos optan por volver a ver hacia otra parte.

Las próximas horas serán determinantes para lo que pueda ocurrir, la OTAN como organización multinacional, señala que no buscan elevar las confrontaciones contra Rusia, pero a pesar de eso, en el caso directo de Siria, no descartan una respuesta militar como forma de “azotar” al gobierno de Al Assad, por sus crímenes contra las poblaciones civiles. Este último aspecto, no termina de convencer a diversos actores y analistas internacionales, por el contrario, ven en esta acción militar una forma de seguir buscando tirar abajo al gobierno, que es protegido por Rusia e Irán como un bastión importante de posicionamiento geopolítico en el Levante Mediterráneo.

La moderación del mensaje que se le quiera enviar al gobierno de Damasco, podría colocar sobre la báscula las posibilidades de una escalada mayor, hay analistas que consideran que lo ocurrido en esta región podría ser el detonante para la próxima guerra mundial, y lo único que se está necesitando es una excusa. Por lo que un paso en falso podría desencadenar una confrontación bélica de características apocalípticas que hace décadas el planeta no ha enfrentado, con el agravante que las armas de destrucción masiva hoy están a la orden del día, sin embargo sería mostrarse muy pesimista, ya que en un ataque controlado, la respuesta de los aliados de Al Assad será desde la vía diplomática y con paños tibios, pero un mal movimiento y los resultados serán nefastos.

El laberinto existencial de la UNRWA

Publicado originalmente en WSIMAG

Autor Bryan Acuña O. (Analista Internacional)

Aparte de los problemas que les significa a los palestinos estar en algunas de sus regiones bajo la administración de Israel o los controles militares y políticos de zonas que eventualmente deberían ser parte de su Estado, hay una serie de factores que complican la vida del pueblo palestino no necesariamente en la Franja de Gaza y el territorio histórico de Judea y Samaria (Cisjordania) incluyendo el Jerusalén Este, primordialmente desde el marco de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), en especial por la naturaleza de su existencia. Al tener características muy sui generis con respecto a su homóloga de ACNUR, genera una serie de factores que complican la vida de los catalogados como refugiados palestinos.

Según UNRWA, son refugiados palestinos aquellas personas cuya residencia habitual era Palestina entre el 1 de junio de 1946 y el 15 de mayo de 1948 (territorio de Mandato Británico en este momento), que perdieron sus hogares y medios de vida a consecuencia del conflicto de 1948, que se refugiaron en alguno de los países o regiones donde opera la UNRWA y los descendientes de las personas que cumplen los anteriores requisitos.

Primero que nada, esa circunstancia hereditaria del carácter de refugiado palestino, que pasó de tener una cifra de 711.000 refugiados según la United Nations Conciliation Commission for Palestine (1950) a un número de 5,3 millones de personas a comienzos del 2018, con el crecimiento demográfico del 25% que ha experimentado dicha población en los últimos 10 años, de mantener ese ritmo dentro de poco tiempo podrían llegar a la cifra de los 6 millones de personas consideradas refugiadas.

En el panorama más optimista, de que se resuelva el conflicto con los israelíes, creando las condiciones para un Estado palestino y permitiéndose a estos refugiados migrar hacia el nuevo país, ¿qué capacidad realmente pueden tener de absorber cerca de 2,7 millones de personas (más de 2,3 millones de los considerados como refugiados viven en los territorios de Cisjordania y Gaza)?

Otro factor de este desgaste tiene que ver con la cantidad de recursos que consume el caso de los refugiados palestinos en las instituciones globales, a través de fondos de ayuda humanitaria, y de los cuales la corrupción mancha la gestión de los recursos destinados para mejorar la calidad de vida de esta población, ya que en grandes porcentajes, hay dinero que termina en manos de líderes corruptos palestinos o de Gobiernos donde se asientan, y también ocurre que son destinados a otras actividades; principalmente beligerantes, que acarrea profundos problemas para la labor humanitaria para lo cual fue creada, y por esa beligerancia, en la actualidad Estados Unidos amenazó con realizar un recorte de los aportes que brinda a la oficina de la ONU para los refugiados palestinos de una porción nada despreciable que podría alcanzar hasta la tercera parte del presupuesto de dicha institución.

La legitimidad de las labores de UNRWA también ha sido puesta en duda. Por ejemplo, mientras se calcula que cerca de medio millón de refugiados palestinos viven en Líbano, la Dirección Central Libanesa de Estadísticas, bajo la supervisión de Marel Tuturian, calculó en 174.422 a los refugiados palestinos, una tercera parte de lo contemplado por la máxima entidad, además se destacó que en algunas ciudades al sur del Líbano (donde mayormente se asientan los refugiados palestinos) estos se han transformado en minorías, superados en ocasiones por una enorme masa de refugiados sirios que habitan en estos territorios.

Este mismo factor asociado con los refugiados palestinos, además de mantener una institución, que ya muestra inoperancia. La categoría de refugiado es un castigo para los propios palestinos, desde el frente de la Liga Árabe se prohibió en algún momento que los palestinos pudieran obtener una nacionalidad árabe distinta porque podrían perder su «derecho a retorno». De esta manera, hay países que les garantizan ciertos derechos, mientras que en otros casos les aplican alguna especie de «discriminación» por no ser ciudadanos, por lo que en ocasiones es más fácil que un palestino consiga una ciudadanía en un país occidental; Chile, Canadá, Alemania, EEUU, etc. antes que ser libanés, iraquí, sirio, etc.

Por ejemplo, en el Líbano no les permiten la naturalización, tienen limitaciones en derechos sociales y civiles, además deben acceder a servicios otorgados por UNRWA ya que el Estado les limita los servicios que reciben.

En Siria por su parte, el gobierno de los Assad les permiten tener derechos y privilegios de los ciudadanos, excepto otorgarles ciudadanía. En este país a enero de 2018 se había dado el deceso de poco más de 3.600 palestinos en la guerra civil que encaran desde el 2011, revelado de este modo por la ONG árabe, Middle East Monitor.

Los palestinos que viven en Jordania disfrutan de condiciones similares a los ciudadanos plenos, exceptuando aquellos que provienen de la Franja de Gaza; y quienes están confinados en su mayoría en un campo de refugiados al estilo favela llamado Jerash o conocido también como «Campo de Gaza» lo que se puede explicar con la ocupación jordana y posterior anexión de los territorios de Judea y Samaria (incluyendo la parte oriental de Jerusalén), en su momento los jordanos les habían otorgado ciudadanía a los habitantes de estas regiones. Mientras tanto en Gaza tuvieron una ocupación y administración egipcia, no les otorgaron ciudadanía, sino que entraron bajo un régimen especial.

En el marco de la guerra de 1967, ambas zonas fueron conquistadas y quedaron bajo administración israelí, y quienes encontraron refugio en Jordania entraron en este impasse de no obtener garantías individuales como sus coterráneos asentados en la Margen Occidental y Jerusalén Este. A esto se debe sumar que desde 1988 los jordanos renunciaron a cualquier reclamo sobre los territorios conquistados por Israel, toda la discusión de la zona entra en el marco del conflicto palestino – israelí, pero los refugiados siguen obteniendo garantías similares a su época como ciudadanos con pasaporte jordano, excepto los ya mencionados de Jerash.

Los propios refugiados palestinos bajo la administración de la Autoridad Nacional Palestina, sufren discriminación al no poder participar en procesos electorales internos en los territorios palestinos, de esta manera se garantizan que no renuncien a su derecho de retorno hacia territorio administrado actualmente por Israel que es donde eventualmente ellos aspiran regresar.

Finalmente, para no hacer extensiva la cantidad de ejemplos, en Irak, durante el Gobierno de Sadam Hussein, los palestinos gozaron de muchos privilegios; dejando por fuera de nuevo el tema de la ciudadanía, pero tenían garantizadas muchas facilidades. Esto cambió radicalmente con la caída del régimen de Hussein y desde el 2003 la población palestina pasó de ser 40.000 hasta aproximadamente 7.000 en la actualidad, en un caso que se podría considerar de limpieza étnica, y que, por otro lado, en diciembre de 2017 se aprobó una ley que podría generar más discriminaciones contra esta minoría, en una especie de esquema de segregación contra la población palestina.

Todo lo anterior en grave perjuicio contra este grupo de refugiados que se ven seriamente castigados y poco beneficiados por los privilegios que les concede la UNRWA, que como ya fue mencionado, terminan en manos principalmente de líderes corruptos, en actividades ajenas muchas veces a lo que por naturaleza debería de hacer.

Lo mejor que podría pasarle a los refugiados palestinos es que su causa sea absorbida por la ACNUR y que la UNRWA desaparezca. Que todas las funciones que hacía la oficina especializada sean tomadas por la primera y se pueda canalizar y supervisar adecuadamente los recursos y las condiciones en las cuales se desarrollan las poblaciones palestinas en las zonas externas a los territorios de Judea, Samaria y Gaza.

Al igual que otros casos de refugiados, debe existir un límite de tiempo para que estas poblaciones dejen su situación y retornen si las condiciones lo permiten o, por el contrario, que sean nacionalizados por los países que les han dado acogida, obteniendo además este país una indemnización por cada ciudadano que opte convertirlo en suyo. El confinamiento de los campos de refugiados no son tampoco los adecuados, considerando que en estos se desarrollan también poblaciones sensibles (adultos mayores, niños, personas con alguna discapacidad o enfermedad), por lo que al garantizarles mejoras en su calidad de vida, fuera de los campos de refugiados como ciudadanos de pleno derecho en los diferentes países, cambiaría radicalmente el panorama y expectativa que estas personas necesitan.

Finalmente, en pro de garantizar una solución a este tema esencial en el conflicto entre israelíes y palestinos, es que la necesidad de desaparecer la UNRWA se hace imperativo, contemplando que la naturaleza para la cual fue creada, en vez de solucionar este elemento vital, lo ha profundizado y endurecido con el paso de los años.