Lecciones de la fallida “Iniciativa de Gaza” de 1949

Col (Res.) Dr. Raphael G. Bouchnik-Chen
Dr. Raphael G. Bouchnik-Chen

Documento de Perspectivas del Centro BESA No. 1.134, 7 de abril de 2019

RESUMEN EJECUTIVO: Hace setenta años, mientras las conversaciones de paz entre árabes e israelíes en Lausana estaban estancadas, se transmitió una iniciativa diplomática pionera y creativa para enfrentar el destino de Gaza y sus refugiados árabes palestinos. Esta iniciativa de los Estados Unidos fue un esfuerzo serio para lograr un acuerdo entre Egipto e Israel al tiempo que contribuía a una solución al problema de los refugiados palestinos. Aunque terminó en fracaso, proporcionó valiosas lecciones.

En general, se espera que uno de los principales problemas que se abordarán en el inminente “Trato del siglo” de Donald Trump sea la división entre la Autoridad Palestina en Cisjordania y Hamas en la Franja de Gaza. También durante la elaboración de los Acuerdos de Oslo, se intentó encontrar una manera de implementar el posible estado palestino con un enlace físico terrestre que permitiera el paso de Gaza a Cisjordania. El FM israelí Shimon Peres fue el principal contribuyente a esos esfuerzos.

Sin embargo, esta idea no está respaldada por Hamas, que se ha fijado en mucho más. Los violentos y provocadores disturbios semanales a lo largo de la frontera israelí con la Franja, organizados por Hamas, se están llevando a cabo bajo el lema “Marcha de retorno”, el eufemismo palestino estándar para la subversión demográfica de Israel. Aunque categorizado como una organización terrorista, el grupo está ganando esta campaña de relaciones públicas contra Israel. La simpatía internacional por Hamas está creciendo en correspondencia con el aumento en el número de víctimas en la frontera.

Hamas recientemente intensificó su beligerancia contra Israel a través de ofensivas terroristas sistemáticas y bien planificadas utilizando decenas de globos incendiarios, lo que aumenta el riesgo de otra ronda de hostilidades. Egipto está actuando como un mediador indirecto entre Israel y Hamas para evitar otro descenso al conflicto en toda regla.

En vista de estas circunstancias, es útil considerar una iniciativa diplomática pionera sobre el destino de Gaza y sus refugiados que se transmitió hace 70 años, durante las conversaciones de paz patrocinadas por la ONU árabe-israelí en Lausana. La iniciativa proporcionó lecciones que son relevantes hoy.

La idea fundamental fue una propuesta para incorporar la Franja de Gaza y su población árabe en Israel. Esta fue la visión de David Ben-Gurion, quien vio a Gaza como un estado autónomo como Luxemburgo.

La lógica detrás de esta iniciativa se basó en dos factores: 1) Egipto no quería anexar Gaza, que había ocupado durante la guerra de 1948, ya que no tenía ningún deseo de absorber a sus refugiados árabes palestinos como ciudadanos egipcios de pleno derecho; y 2) a Israel le preocupaba una posible amenaza militar derivada de la continua ocupación de la Franja por parte de Egipto, cerca de las zonas pobladas por Israel.

En su libro Unprotected Palestinians in Egypt desde 1948 (2009), la Dra. Oroub el-Abed destaca la visión dual de los palestinos en Egipto:

A partir de la firma del acuerdo de armisticio en febrero de 1949, Egipto tenía dos poblaciones palestinas “distintas” bajo su control: la pequeña población que había logrado permanecer en Egipto propiamente dicha, y la población de la Franja de Gaza administrada por Egipto, se expandió masivamente una afluencia de más de 200,000 refugiados de otras partes de Palestina. La premisa de la separación era tener una influencia considerable en la política egipcia hacia ambas comunidades.

Aludiendo a la renuencia de Egipto a abrazar a los refugiados en la Franja de Gaza, El-Abed señala:

No se había tratado de conceder la ciudadanía egipcia a los palestinos, por lo que nunca se cuestionó que Egipto se anexara la Franja de Gaza, como había hecho Jordania con Cisjordania.

La Iniciativa de Gaza fue discutida en un artículo académico por Jacob Tovy (2003) y luego por Shlomo Nakdimon en Haaretz (julio de 2014), pero el tema nunca ha llamado la atención en Israel, en el mundo árabe o entre los palestinos.

La encuesta más completa de la iniciativa fue realizada por Neil Caplan en su serie de libros, Diplomacia Futile (1997). Caplan consideró el plan desde las perspectivas estadounidense, israelí y egipcia. Tuvo acceso a numerosos protocolos oficiales y cables diplomáticos, y su enfoque fue objetivo y equilibrado.

El jugador clave detrás de la Iniciativa de Gaza fue Mark Erthridge, el representante de Estados Unidos en el PCC (la Comisión de Conciliación de Palestina), quien proporcionó el paraguas internacional en las conversaciones de Lausana. La posición oficial israelí fue que “si se propusiera la anexión al estado de la Franja de Gaza con todos sus habitantes, nuestra respuesta será positiva”. Israel hizo una propuesta concreta al PCC el 20 de mayo de 1949 que se centró en asumir el control Franja de Gaza, haciendo así una “contribución notable a [una] solución [del] problema de los refugiados”.

El 4 de junio, el Departamento de Estado informó a la delegación de los EE. UU. En Lausana que el gobierno estadounidense aprobaría la incorporación de Gaza a Israel como parte de un acuerdo territorial final con Egipto, siempre que esto pudiera lograrse mediante la negociación y el pleno consentimiento de los egipcios. El gobierno proporcionó una compensación territorial a Egipto de acuerdo con la fórmula del Presidente (el “principio Jessup”) si Egipto lo deseaba.

La idea clave de los Estados Unidos fue vincular las negociaciones sobre el destino de los refugiados con cuestiones territoriales. Mientras que los israelíes pusieron énfasis en los temas territoriales, la delegación árabe en Lausana dio prioridad al problema de los refugiados. La Iniciativa de Gaza fue un intento concreto de encontrar una solución combinada.

El encargado de negocios estadounidense en El Cairo, Jefferson Patterson, pensó que “Egipto podría estar dispuesto a ceder Gaza”, junto con su “carga de refugiados”, en el curso de futuras negociaciones. La pregunta abierta fue el parámetro de compensación, es decir, el quid pro quo. Aunque el entendimiento israelí y estadounidense era una fórmula de intercambio, la Franja para alguna parte del Néguev, quedó claro que los egipcios se oponían enérgicamente al plan.

Un intento de Estados Unidos de unir fuerzas con Gran Bretaña para presionar a Egipto fracasó. El Cairo insistió en recibir como compensación una gran cantidad de territorio, estableciendo una línea desde Gaza a través de Beersheba hasta el Mar Muerto. Esto habría implicado que Israel cediera todo el Néguev, es decir, más de la mitad de su territorio, incluida la ciudad de Eilat.

A pesar de este conflicto, el Secretario de Estado de Estados Unidos, Dean Acheson, continuó suscribiendo la opinión de que la propuesta de Gaza era una “base para la discusión entre Egipto e Israel” que “probablemente allanaría el camino para un acuerdo final entre Israel y Egipto y, por lo tanto, constituiría una decisión decisiva”. paso hacia un acuerdo global con Palestina “. Un diplomático de los Estados Unidos utilizó términos más severos y afirmó que” la propuesta de la Franja de Gaza tal vez fue la clave que desbloquearía todo el problema “.

Los estadounidenses creían que el rechazo firme de Egipto a la propuesta de Gaza, tal como lo expresó FM Ahmed Muhammad Khashaba, era de hecho una táctica de negociación. Esto se debió a que Khashaba declaró que Egipto “no se negaría a considerar seriamente ningún plan diseñado como [una] medida humanitaria y susceptible de aportar estabilidad a un área o situación”. Egipto, que temía que los refugiados de Gaza fueran rechazados por Israel en el desierto de Negev, expresó preocupación por su seguridad y bienestar.

Con el fin de persuadir a los egipcios para que cooperen, Acheson señaló el futuro incierto de la financiación de ayuda a los refugiados, la mayoría de los cuales provenía de organizaciones de caridad de los Estados Unidos. La idea era insinuar que la carga económica de manejar el bienestar de los refugiados en la Franja de Gaza sería un problema totalmente de Egipto, a pesar de su propia superpoblación y pobreza.

Una vez que los estadounidenses asumieron el papel de mediador y se entusiasmaron con la Iniciativa de Gaza, los israelíes se volvieron más cautelosos y vacilantes como táctica diplomática. Abba Eban, el embajador israelí en la ONU, subrayó la necesidad de evitar mostrar “cualquier señal de entusiasmo por Gaza”. Consideró que Israel debería aceptar considerar el “ajuste territorial” en la frontera Sinaí-Israel, siempre que no incluyera Eilat, que no debía ser entregado bajo ninguna circunstancia.

El delegado israelí de alto rango en Lausana, Walter Eytan, no se hizo ilusiones sobre el precio que se le iba a pagar a Israel. Describió el dilema que Israel enfrentó de esta manera: “Si Israel rechaza los buenos oficios de los Estados Unidos, somos nosotros los que no queremos la paz. Si decimos que sí, perdemos a Eilat “.

La profunda diferencia de opinión israelí-estadounidense sobre la necesidad de una compensación territorial para Egipto, con un énfasis en el área de Aqaba, a fin de crear un puente de tierra entre Egipto y Jordania, señaló la desaparición de la Iniciativa de Gaza. El Departamento de Estado había declarado claramente desde el principio que se requeriría una compensación territorial para Egipto, y quizás también para Jordania. Israel dio a conocer su oposición absoluta a cualquier compensación territorial.

Moshe Sharett, el FM israelí, criticó indirectamente el entusiasmo de Washington por la Iniciativa de Gaza. En un discurso ante la Knesset (15 de junio de 1949), preguntó: “¿Por qué los Estados árabes deberían ser considerados con derecho a una compensación territorial?” Haciendo alusión al papel estadounidense (y británico) en la promoción del plan de Gaza, declaró que ” Quienquiera, consciente o inconscientemente, alienta a los Estados árabes a creer que pueden tener éxito en exprimir las concesiones territoriales de Israel y obtener por medio de la presión política lo que no lograron con una guerra de agresión, no servirán a la causa de la paz en el Medio. Este ”. Sharett agregó que“ se debe dirigir una palabra de advertencia especial contra cualquier intento renovado de robar al Estado de Israel la parte sur del Negev ”.

Paralelamente, un alto diplomático egipcio criticó enérgicamente el deseo israelí de tomar posesión de un territorio adicional y expresó su sorpresa de que el gobierno de los Estados Unidos pudiera considerar tal medida como una propuesta constructiva. Para El Cairo, la Iniciativa de Gaza no era más que un complot israelí para permitir un “trueque de territorio directo contra los refugiados”.

A fines de 1949, la Iniciativa de Gaza fue esencialmente abandonada por los Estados Unidos y los actores regionales. Sigue siendo, sin embargo, el primer y único intento de abordar seriamente el problema de los refugiados árabes palestinos. La disposición israelí de “reasentar” a más de 100,000 refugiados como parte de un acuerdo bilateral con Egipto nunca se repitió. El punto de vista oficial israelí sobre el problema de los refugiados sigue siendo firme: a los refugiados se les debe negar el derecho de regresar al territorio soberano de Israel.

Sin embargo, la Iniciativa de Gaza, pero solo un breve e improductivo episodio en la historia de la relación israelí-egipcia, aún puede informar provechosamente los esfuerzos diplomáticos estadounidenses para encontrar una solución al problema de los refugiados palestinos. Entre otros aspectos, cabe destacar estos elementos:

  • El uso selectivo de la ayuda financiera a los palestinos como palanca para lograr objetivos diplomáticos. Las decisiones del presidente Trump de recortar la ayuda de EE. UU. A la Autoridad Palestina y reducir sustancialmente la contribución anual de EE. UU. A la UNRWA son medios para presionar a los palestinos con respecto al emergente “Trato del siglo”.
  • El supuesto de que Israel no dirá “no” a una iniciativa diplomática estadounidense. Esta postura fue bien descrita por Walter Eytan en relación con la propuesta de Gaza. Como él dijo, “no creo que los estadounidenses hubieran propuesto una mediación, ni podrían hacer que los egipcios lo aceptaran, si no estuviéramos claros desde el principio que deberíamos estar obligados a hacer esta concesión territorial”.
  • Los estadounidenses estimaron que las negociaciones bilaterales, más allá del marco de la Liga Árabe como un colectivo, eran factibles. Es por eso que Washington estaba totalmente comprometido en promover la Iniciativa de Gaza. Predijo que la propuesta se convertiría en una “base para la discusión entre Egipto e Israel”, lo que, según creía, “allanaría el camino para un acuerdo final entre israelíes y egipcios”.

Uno se pregunta cuál sería la ecuación demográfica en Israel si el estado hubiera absorbido a más de 150,000 árabes palestinos en su pequeño territorio soberano en 1949. Por otro lado, si la Iniciativa de Gaza hubiera tenido éxito, se podrían haber evitado las siguientes rondas de guerra israelí-egipcia .

Fuente: The Begin Sadat Center for Strategic Studies

El Dr. Raphael G. Bouchnik-Chen es un coronel retirado que se desempeñó como analista principal en Inteligencia Militar de las FDI.

Israel al banquillo inquisidor

Bryan Acuña, CCEIIMO

El denominado “Informe de la comisión internacional de investigación independiente sobre las protestas en el territorio palestino ocupado” revelado a comienzos del mes de marzo y que se trata de un documento con 22 páginas elaborado sobre las respuestas israelíes a los movimientos de la denominada “Marcha del retorno” organizado por el grupo integrista Hamas, ha estado nuevamente sujeto a un elemento de crítica por parte de algunos actores del sistema internacional.

Ha sido casi nulo el nivel de responsabilidad que se le otorga en este caso al Hamas, quienes han destinado millones de dólares no solo a realizar las protestas semanales cerca de la frontera entre Gaza e Israel, sino promoviendo los enfrentamientos de palestinos contra el ejército, así como el envío de objetos incendiarios para causar incendios en Israel, intentos de romper la valla de separación y daños al ambiente con la quema de torres de neumáticos.

En el capítulo XIII del informe, inciso 11 se indica que:

Tanto Israel como el Estado de Palestina son parte en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, otros tratados internacionales fundamentales de derechos humanos y los Convenios de Ginebra de 1949, y están sujetos al derecho internacional consuetudinario. Dentro de Gaza, las autoridades de facto lideradas por Hamas tienen obligaciones con los derechos humanos debido a su ejercicio de funciones similares a las del gobierno.

Sin embargo a lo anterior, en el caso del grupo Hamas que ha transformado la “Marcha del retorno” en una plataforma política para perpetuar su necropoder, han mezclado entre la población civil que protestaba de un modo “regular”, a elementos paramilitares de las Brigadas Izz al-Din al-Qassam como lo manifestó Salah Bardawil del grupo Hamas en mayo de 2018, quien además agregó que la mayoría de los muertos eran parte de su organización.

El mismo capítulo del informe pero en el inciso 12 deja en manifiesto que dicho brazo armado está obligado por el derecho internacional humanitario a proteger a los civiles, por lo tanto el mezclarse con estos y provocar disturbios que lleven a una agresión que ponga en peligro principalmente poblaciones sensibles es un delito a nivel internacional. Pero nuevamente el sesgo interpretativo de la norma (lawfare) se encarga de colocar el peso de la responsabilidad solamente sobre una de las partes, en este caso Israel, lo cual se sostiene con una mayoría de países que se van por el facilismo interpretativo de la norma y buscan golpear con el peso de la ley al Estado de Israel.

El  IV. Convenio de Ginebra relativo a la protección debida a las personas civiles en tiempo de guerra, 1949 en su artículo 15 manifiesta lo siguiente:

Toda Parte en conflicto podrá, sea directamente sea por mediación de un Estado neutral o de un organismo humanitario, proponer a la Parte adversaria la designación, en las regiones donde tengan lugar combates, de zonas neutralizadas para proteger contra los peligros de los combates, sin distinción alguna, a las personas siguientes:

  1. Los heridos y enfermos, combatientes o no combatientes;
  2. Las personas civiles que no participen en las hostilidades y que no realicen trabajo alguno de índole militar durante su estancia en esas zonas.

Es obligación de los grupos armados no poner en riesgo a población civil, así como también hay una prohibición explícita de hacerse pasar por civil siendo combatiente y a los civiles que por alguna razón se unen a la beligerancia se les deja de tratar como civiles. Hamas debió desde un punto de vista legal evitar la violencia, ya que pese a lo que el informe expresa, hay pruebas del uso de las marchas para promover enfrentamientos contra el ejército israelí, y eso es parte del desequilibrio del informe. El grupo integrista gobernante de Gaza puso en peligro población civil al convertir el movimiento popular de personas los viernes en un acto de promoción del caos y lo que es más grave, llevó población sensible a las zonas de confrontación, incluyendo personas discapacitadas y niños pequeños, para usarlos como material de propaganda.

El informe de la comisión sufre de problemas de fondo, entre estos que alguna de la información no fue recopilada en el terreno, sino basado en supuestos por datos otorgados por fuentes oficiales del Hamas y allegados. Pese a esto se prepara una segunda parte que es acusar de crímenes de lesa humanidad a oficiales israelíes, lo cual se transformará sin duda en otro teatro político, donde importará más la propaganda que la realidad y donde se dejará de lado violaciones a los DDHH en otros países donde las muertes son cosa de todos los días y donde este tipo de comisiones vuelven a ver para otro lado de forma irresponsable.

El fracaso del nacionalismo palestino

Por Dr. Alex Joffe

Documento de perspectivas del Centro BESA No. 1,107, 10 de marzo de 2019

RESUMEN EJECUTIVO:  La Cumbre de Varsovia demostró que la popularidad de la causa palestina continúa disminuyendo, lo que sugiere que el nacionalismo palestino ha fracasado. Históricamente, los elementos positivos del nacionalismo palestino han sido compensados ​​por sus características negativas, incluida la confianza en el antisemitismo y la negación del “Otro”. Las presiones desde arriba, en forma de identidades árabes e islámicas, y las presiones tribales y de clanes desde abajo han impedido El desarrollo de una identidad nacional estable. Al mismo tiempo, las instituciones de seguridad estatal fuertes protegen a las élites mientras que las instituciones de bienestar social débiles crean dependencia, principalmente de la ayuda extranjera. Si bien el desarrollo continuo de la economía palestina es alentador, las contradicciones del nacionalismo palestino no se resuelven fácilmente.

La Cumbre de Varsovia de febrero de 2019, en la que el primer ministro israelí se sentó junto a los líderes árabes, fue un punto de inflexión que marcó el debilitamiento de la fortuna de la causa palestina. La continua incapacidad de la Autoridad Palestina (AP) para construir un estado funcional ha generado frustración entre los partidarios que alguna vez fueron confiables, al igual que la crisis de sucesión presidencial en ciernes. El corte continuo de la ayuda estadounidense, incluso para UNRWA, no ha provocado un replanteamiento fundamental de los objetivos, métodos o premisas palestinas, sino más bien una reducción.

¿Por qué ha fallado el nacionalismo palestino? Responder a esta pregunta requiere un examen de los problemas fundamentales. ¿Son los palestinos un “pueblo” con un sentido de cultura unificado? Sí, lo son, aunque de cosecha reciente. ¿Son una “nación”, un pueblo territorializado con un sentido de arraigo? Aquí, también, la respuesta es sí. Entonces, ¿por qué no han podido construir un estado-nación?

Parte de la respuesta es la lógica interna contradictoria del nacionalismo palestino, que se basa tanto en principios positivos como negativos. Por un lado, se basa en visiones románticas de un pasado imaginario, el mito de los antepasados ​​que se sientan debajo de sus limoneros. Estas y otras esencias supuestamente eternas están en desacuerdo con la dura realidad de la Palestina premoderna, que estaba controlada por el Imperio Otomano, dominada por sus principales familias y acosada por la pobreza y la enfermedad endémicas. Como en todas las visiones nacionales, estos recuerdos infelices se eliminan principalmente.

Por otra parte, el nacionalismo palestino es resueltamente negativo, ya que se basa en los males existenciales del sionismo “colonizador-colonialista” y de los judíos siempre pérfidos. Considere los símbolos esenciales de Palestina: un luchador que sostiene un rifle y un mapa que borra a Israel por completo. Es un nacionalismo, y por lo tanto una identidad, basada en gran parte en la negación del Otro, preferiblemente a través de la violencia. También implica que la identidad palestina existe solo a través de la lucha, una especie de dialéctica etno-religiosa.

Esa negatividad apunta a las limitaciones clave del nacionalismo palestino: su retraso como reacción al sionismo y su fracaso histórico para frustrar ese mal supuestamente existencial. Al estallar la Primera Guerra Mundial, las lealtades inmediatas de la población del país eran parroquiales: clan, tribu, aldea, pueblo o secta religiosa. Hasta junio de 1918, menos de tres meses antes del final de las hostilidades en el Medio Oriente, el oficial político de las fuerzas británicas que expulsó a los otomanos del Levante notó la ausencia de “patriotismo real entre la población de Palestina”. La identidad palestina separada comenzó a evolucionar después de esa guerra en respuesta a la rápida expansión del hogar nacional judío, y podría decirse que las masas no fueron nacionalizadas completamente hasta después de 1948.

La reacción exagerada histérica de los líderes palestinos que datan la ascendencia de su pueblo al Paleolítico Superior sugiere una profunda inseguridad en este tema. La centralidad de la resistencia y la constancia, el mal del enemigo sionista, la negación de la identidad nacional judía y las conexiones con la tierra, y la necesidad de que los palestinos permanezcan refugiados hasta un mágico regreso al mundo antebellum mítico suspenda el nacionalismo palestino en un estado liminal De ser, a la vez reaccionaria y revolucionaria.

A estas contradicciones deben agregarse nuevas tensiones inevitables, que se sienten en todo el mundo árabe y musulmán, entre el nacionalismo y las identidades más grandes (a saber, el arabismo y el islam) y las identidades menores (tribus y clanes).

Tales tensiones se manifiestan en el conflicto Hamas-Fatah. Hamas desafía al movimiento Fatah, la Autoridad Palestina y la OLP con una narrativa semi-universalizada de “nacionalistas religiosos”. Como resultado, desde los días de Yasser Arafat, la narrativa palestina dominante se ha visto obligada a islamizarse a sí misma para competir con Hamas. La adopción de la causa palestina por los islamistas de todo el mundo también empuja la identidad palestina hacia un conflicto continuo.

Desde abajo, episodios como las batallas con armas de fuego entre Hamas y el clan Dughmush, que se hicieron pasar por el Jaysh al-Islam (el Ejército del Islam), o la reciente expulsión del clan Abu Malash de Yatta en el sur de Cisjordania después de los enfrentamientos tribales, señalar la influencia desestabilizadora de los componentes más pequeños de la sociedad. Las lealtades locales, no las nacionales, son primarias.

El estudio de caso por excelencia de este patrón en las sociedades tradicionales es la deconstrucción casi completa de la sociedad iraquí en tribus y clanes después de 2003. Volver a juntar a Irak ha resultado extremadamente difícil. Ese país sigue dividido en al menos tres líneas fundamentales: sunitas, chiítas y kurdas.

La identidad y la sociedad palestinas, y por lo tanto el nacionalismo, están mal equipados para establecer una narrativa unificada y con visión de futuro para guiar la construcción de un estado-nación moderno.

En términos de crear un estado real, el problema palestino es también endémico de los estados árabes e islámicos. Debido a que el estado es fundamentalmente una extensión o herramienta de la tribu, secta o ideología gobernante, las instituciones de seguridad del estado son excepcionalmente fuertes, pero sus instituciones sociales son débiles, tanto por defecto como por diseño. En la sociedad palestina, la proliferación de organizaciones de seguridad se mapea en grupos tribales y de clanes. Pero, como en muchos estados árabes e islámicos, los servicios de salud, educación y bienestar son descuidados o (con la frecuencia) financiados por fuentes externas.

Para los egipcios, frente a la negligencia económica y social del gobierno, la financiación clave para las instituciones nacionales provino de Arabia Saudita y los Estados del Golfo o del competidor directo del gobierno, la Hermandad Musulmana. Para los palestinos, es ayuda externa, el sector de ONG y UNRWA. Nominalmente una organización internacional, UNRWA es simplemente una institución internacional que ha sido capturada por palestinos, simultáneamente en liga y en competencia con la Autoridad Palestina.

Este patrón tiene el efecto de aumentar la dependencia palestina, tanto directa como cognitivamente; debilitamiento de las instituciones estatales; Y prolongando el ciclo de extracción. En términos prácticos, el nacionalismo palestino y la construcción del Estado-nación están necesariamente enfocados en el liderazgo, donde se intercambia la lealtad por una medida de servicios y protección. Las élites que buscan rentas y sus clientes se sienten cómodos mientras circula el dinero y la población tolera la situación siempre que se satisfagan las necesidades básicas. Incluso los estados petroleros como Arabia Saudita están ahora bajo estrés ya que los subsidios se reducen con la caída de los ingresos. Las sociedades económicamente subdesarrolladas, como los palestinos, son aún más vulnerables.

Sin embargo, un aspecto positivo de la experiencia nacional palestina que merece un estudio adicional es el crecimiento del espíritu empresarial fuera del alcance de las elites tradicionales que buscan rentas. El crecimiento del sector de alta tecnología es alentador, especialmente el papel prominente de las mujeres, y sugiere un vector tanto para el desarrollo económico como para el surgimiento de un nuevo nacionalismo templado que es parcialmente estimulado por la economía y la sociedad israelí.

Desafortunadamente, el pronóstico general para un nacionalismo palestino exitoso no es bueno. Las elites están atrincheradas con armas y seguidores, y hay pocas posibilidades de que esto cambie. Además, al tratar de fortalecer los sectores que podrían desafiar las tradiciones retrógradas, el apoyo occidental e incluso árabe podría ser contraproducente. Sé testigo de la reacción violenta de los palestinos contra la “normalización” que siguió a la Cumbre de Varsovia, donde los líderes árabes declararon francamente que Irán era un problema mucho más importante e incluso se sentó con el temido Netanyahu.

Si bien esos líderes se cubrieron con el reconocimiento total de Israel, innumerables problemas han reducido su vulnerabilidad a tales presiones externas. También parece que sus ciudadanos se han fatigado tanto con la propia cuestión palestina como con su uso instrumental como distracción. Sin embargo, el enfoque palestino de amenazas, vergüenza y chantaje permanece sin cambios.

Dejar a los palestinos solos para desarrollar su propia sociedad es imposible, ya que sus élites políticas siguen atrapadas en un psicodrama de victimismo, resistencia y dependencia que sostiene su propio poder. La ineludible proximidad de Israel a los territorios palestinos también hace que el desarrollo autónomo de cualquier tipo sea totalmente imaginario.

Hasta que los parámetros del nacionalismo palestino puedan ser modificados para aceptar al Otro, los israelíes y occidentales, junto con los propios palestinos, se ven atrapados en los cuernos de dilemas que no son fáciles de resolver.

Fuente: Begin Sadat Center for Strategic Studies

Ver documento en PDF

Alex Joffe es un arqueólogo e historiador. Es miembro senior no residente del Centro BESA y miembro de Shillman-Ingerman en el Foro de Medio Oriente.

La ilusión de separación espacial israelí-palestina

Por: Maj. Gen. (res.) Gershon Hacohen a través de BESA / Traducción Dori Lustron.

La situación en la Franja de Gaza desde la desconexión de 2005 desacredita tres supuestos fundamentales que se han vuelto axiomáticos en el discurso de seguridad israelí:

1-Que la separación total entre israelíes y palestinos inevitablemente mejorará la seguridad y la estabilidad.

2-Que las IDF ganarán cómodamente cualquier enfrentamiento futuro en los territorios evacuados.

3-Que la actividad militar israelí en los territorios anteriormente ocupados gozará de una legitimidad y apoyo internacional masivos.

Desde la retirada apresurada de Israel del Líbano en mayo de 2000, ha sido axiomático entre los responsables de la toma de decisiones israelíes que la separación espacial entre israelíes y palestinos es un interés israelí vital, incluso si no va acompañado de un acuerdo de paz. En línea con este pensamiento, a los israelíes se les prometió reiteradamente que la implementación de la separación espacial, incluida la eliminación de judíos de estos territorios y la construcción de una valla de seguridad, reduciría la fricción diaria y crearía una situación de seguridad más estable y segura.

Trece años después de la desconexión unilateral de la Franja de Gaza, existe evidencia empírica para identificar el lugar donde se desarrolló una situación de seguridad más viable. ¿Está en el territorio donde se ha efectuado la separación completa, o en Cisjordania, donde prevalece la visión de separación parcial del Primer Ministro Yitzhak Rabin?

Desde la Operación Escudo Defensivo en 2002, las fuerzas de seguridad israelíes han llevado a cabo actividades regulares de contraterrorismo en toda Cisjordania como una cuestión de rutina. Generalmente autorizada por el Comando Central y el Shin Bet sin la necesidad de la aprobación de los niveles políticos, esta actividad rutinaria le ha dado a las fuerzas de seguridad libertad de acción y flexibilidad operativa que, junto con otros factores, ha asegurado la relativa calma y estabilidad en la Margen Occidental.

Imagine, por ejemplo, el lanzamiento de bombas incendiarias de cometa / globo desde el suburbio Tzur Baher de Jerusalén a los barrios judíos de la ciudad. La IDF o la Policía de Israel enviarían un par de Jeeps al vecindario y neutralizarían el incidente. En marcado contraste, la separación espacial total entre Gaza e Israel a partir de la desconexión del verano de 2005 ha negado la libertad de acción de las FDI más allá de la cerca fronteriza. No es que las capacidades generales de las FDI se hayan reducido, pero al transformar la Franja en una entidad terrorista indestructible que puede exigir un alto precio a las fuerzas invasoras israelíes, Hamas ha logrado colocar una “etiqueta de precio” estratégica en una amplia gama de actividades, salvo confrontación general.

Por ejemplo, a pesar de la eficacia del sistema israelí de Iron Dome, el arsenal de cohetes / misiles de Hamas limita la rutina operativa diaria de Israel, ya que los comandantes de las FDI deben considerar su posible empleo en diversos escenarios de confrontación. No es un secreto que el equilibrio de costos, riesgos y oportunidades que acompaña a la decisión de actuar en Gaza se ha vuelto infinitamente más complejo desde la retirada.

Tampoco debe olvidarse que una cerca fronteriza también puede beneficiar a Hamas. La valla ayuda a Israel en su esfuerzo por evitar la infiltración hostil en su territorio; pero también permite a Hamas fortalecerse y organizarse de forma segura bajo su ala protectora. De hecho, bajo los auspicios de la separación espacial, Hamas ha logrado construir una fuerza militar regular compuesta por batallones y brigadas, armada con un gran arsenal de cohetes / misiles subterráneos y respaldada por un sistema efectivo de comando y control. Nada de esto sería posible sin la plena realización del concepto izquierdista israelí de “ellos están allí y nosotros estamos aquí”. Esta es la fuente de la evidente diferencia entre la formidable posición militar de Hamas en Gaza y sus dificultades para desarrollar su fuerza en la Margen Occidental.

La situación que se ha desarrollado en la Franja de Gaza desde la desconexión de 2005 desmiente tres supuestos fundamentales que se han convertido en axiomáticos en el discurso de seguridad israelí en las últimas dos décadas: que la separación total entre israelíes y palestinos inevitablemente mejorará la seguridad y la estabilidad; que las IDF ganarán cómodamente cualquier enfrentamiento futuro en los territorios evacuados; y que la actividad militar israelí en los territorios anteriormente ocupados gozará de una legitimidad y apoyo internacional masivos.

Estas son solo algunas de las principales consideraciones que deberían ser sopesadas seriamente por los políticos israelíes antes de comprometerse con “separaciones espaciales” aún más desastrosas en Cisjordania y Jerusalén.

Una versión diferente de este artículo fue publicada en Israel Hayom el 7 de julio.

***Maj. Gen. (res.) Gershon Hacohen es investigador sénior en el Centro Begin-Sadat de Estudios Estratégicos. Sirvió en el ejército israelí durante cuarenta y dos años. Él ordenó tropas en batallas con Egipto y Siria. Anteriormente fue comandante de cuerpo y comandante de las Fuerzas Armadas de las FDI

 

Las Resoluciones de la ONU y Derecho Internacional: Implicaciones para el Conflicto Israelí-Palestino

Publicado originalmente en Observatorio de la Política Internacional

Por: Dr. Bernie Arauz

El conflicto israelí-palestino ha sido uno de los más controvertidos en sistema internacional actual. Diariamente, es objeto de observaciones de organizaciones gubernamentales y no gubernamentales (ONG), activistas y académicas, tal vez más que otro conflicto. Cualquier incidente inmediatamente es interconectado con el tablero geopolítico del conflicto y su correspondiente aparato normativo. Así, la instalación de detectores de metal en el Monte del Templo en julio de 2017 por parte de Israel no es una excepción; se dice que generó las protestas de palestinos árabes y, de nuevo, puso bajo atención específica a Israel. A la luz de los acontecimientos hay dos cuestiones interrelacionadas que deben resaltarse. Primero ¿por qué es Israel el foco de atención desproporcionada del conflicto?; segundo, ¿cuál es fue la causa inmediata de la crisis de julio de 2017?

Con relación a la primera interpelación, el problema comienza en la ONU. Con la captura israelí de Judea y Samaria (término neolatino Cisjordania) en 1967, y la consecuente aprobación de la Resolución 242 del Consejo de Seguridad (CS) del 22 de noviembre de 1967, la corriente principal del discurso público se ha generado básicamente en una sola dirección centrada específica y desproporcionadamente en el Estado de Israel. En efecto, desde su construcción en 2006 hasta el año 2016 el Consejo de Derechos Humanos de la ONU (CDDH) adoptó 135 resoluciones que criticaban a países; 68 de las 135 resoluciones (más del 50%) fueron contra Israel. Específicamente hasta el año 2015 había solo 8 resoluciones aprobadas contra Corea del Norte, 16 contra Siria, 5 contra Irán y ninguna contra Venezuela o Cuba, entre otros. El número de resoluciones aumentó para marzo del año 2017. El 5 de marzo de 2017 el CDDH aprobó 5 resoluciones (50%) en las que condena a Israel como el peor violador de los derechos humanos; en contraste, una relacionada con Birmania, una Irán, una Corea del Norte, una Siria y una para Sudán del Sur (505). En su historia, el Consejo ha condenado a Israel con más frecuencia que cualquier otro de los 192 Estados de la ONU. Los totales comparados desde la construcción de CDDH muestran una historia de discriminación deliberada contra el Estado judío hasta marzo de 2017: Israel con 78 resoluciones, Siria 29, Corea del Norte 9 e Irán 6. En cuanto a Arabia Saudita, Rusia y China, no hay nada en absoluto. (1)

En contraste y de manera sorprendente, Venezuela, Arabia Saudita, Cuba, China, Iraq, Ruanda, entre otros, son miembros actuales del CDDH, a pesar del endémico índice negativo de derechos humanos existente en esos Estados. (2) En diciembre de 2013 la ONU confirmó que el régimen de Bashar al-Assad empleaba armas químicas contra soldados y civiles en Siria. Hasta mediados del año 2017 había más de 500.000 muertos en Siria. Arabia Saudita ratificó la Convención Internacional sobre la Tortura en 1997 y, sin embargo, los detenidos, incluidos niños, suelen ser objeto de violaciones sistemáticas de derechos procesales y de un juicio justo, incluidas detenciones arbitrarias, tortura y los malos tratos durante las detenciones. Los jueces sauditas rutinariamente condenan a los acusados a flagelaciones de cientos de latigazos. (3) Existe hambre forzada y tortura grave en Corea del Norte, opresión sistemática y letal en Irán, discriminación de género en Arabia Saudita y una falta elemental de libertades básicas que afectan a más de mil millones en Rusia y China. Existen denuncias persistentes de tortura y malos tratos durante detenciones contra estudiantes afiliados a Hamás por parte de los servicios de seguridad de la Autoridad Palestina de Cisjordania. Las autoridades palestinas en Cisjordania y Gaza están deteniendo, abusando y acusando criminalmente a periodistas y activistas que expresan críticas pacíficas a las autoridades. También de grupos terroristas palestinos que han cometido graves violaciones, incluyendo disparos de morteros y cohetes a zonas pobladas de Israel, y disparos innecesarios desde dentro o cerca de civiles en Gaza, poniéndolos en peligro. (4)

Similarmente la Asamblea General de la ONU (AG) adoptó entre 2012 y 2015 un total de 97 resoluciones criticando a países; 83 de esas 97 fueron hechas contra Israel (86%). Sin embargo, ninguna resolución fue aprobada hasta el periodo de sesiones 69 de la AG contra los peores perpetradores de los derechos humanos como Zimbabue, Yemen, Sudán, etc. Específicamente en 2016, 20 de las 26 resoluciones condenatorias de AG (77%) se dirigían exclusivamente a Israel. Había 3 criticando a Siria, una a Irán, Corea del Norte y Crimea respectivamente. (5)

Estas estadísticas demuestran selectividad endémica y sobre politización en la ONU. Las resoluciones excesivamente con frecuencia critican a Israel por su “ocupación de la tierra palestina y su opresión hacia los palestinos;” no de igual manera la ocupación turca de Chipre, China en el Tíbet o India en Cachemira u otras existentes en el sistema internacional. Sobre la base de las resoluciones del CDDH, del CS y de la AG, la ONU ha sido manifiestamente más crítica de las políticas y prácticas del Estado judío que de las acciones palestinas o el mundo árabe en general. (6) Según el antiguo Secretario General de la ONU, Banki Moon, décadas de maniobras políticas han creado un número desproporcionado de resoluciones, informes y comités contra Israel, mientras, israelíes son asesinados en apuñalamientos, tiroteos, estrellamiento deliberado de automóviles llevados a cabo por palestinos contra israelíes, y otras infracciones sistemáticas y graves contra los derechos humanos son cometidas en otros Estados. El informe del Cuarteto del año 2016 es concurrente: hubo 250 atentados terroristas, lo que provocó la muerte de, al menos, 30 israelíes. Los renovados esfuerzos de Hamas para reconstruir sus túneles, el continuo flagelo de la incitación antisemita y la glorificación del terrorismo son graves y de gran preocupación. También el trato de terroristas como mártires es un obstáculo para alcanzar una paz cercana. (7) El consecuente resultado de esta parcialización y número desproporcionado de resoluciones es la inhabilidad de la ONU para cumplir eficazmente con su papel de mantenimiento de la paz y seguridad. (8) Hasta ahora la organización ha sido inefectiva en implementar una solución justa y aceptable por ambas partes.

Las mismas críticas han sido hechas por diferentes organizaciones entre ellas, Human Rights Watch, The Economist, Freedom House. (9) Algunos Estados se han sumado al eco de las críticas. El Reino Unido advirtió al Consejo de Derechos Humanos el 17 de marzo de 2017, debido a su parcialización y foco de atención desproporcionado contra Israel. Gran Bretaña afirmó en un comunicado que si la situación no cambia, en el futuro adoptará una política de votación contra todas las resoluciones concernientes a la conducta del Estado de Israel en los territorios ocupados sirios y palestinos. Comparando la cuestión con Siria, el Reino Unido aclaró que el régimen sirio ataca y asesina diariamente a su gente y, sin embargo, no es Siria el tema permanente en la agenda del Consejo; es Israel. (10) Tampoco es la incitación, violencia y terrorismo que Israel debe afrentar regularmente el foco de atención del CDDH; (11) sino las demoliciones ilegales, los asentamientos, las desposesiones, etc. Israel es el único Estado en el controvertido punto 7 de la agenda del CDDH que aborda las violaciones de derechos humanos en Israel; no los peores violadores de los derechos humanos como Arabia Saudita, Corea del Norte, Somalia, Sudán, entre otros, según el Universal Human Rights Index o Freedom House. (12) Las cuestiones son presentadas antagónicamente en ‘blanco y negro,’ aun cuando el espectro de realidad es mucho más complejo y ambas partes tienen las mismas obligaciones bajo el derecho internacional. ¿Cuáles son las consecuencias de la persistente parcialidad y el volumen desproporcionado de resoluciones contra Israel?

Existen al menos tres consecuencias negativas. En primer lugar, el CDDH socava su credibilidad en su función de adjudicar los derechos humanos objetivamente mientras debilita la implementación del imperio de la ley o de los principios normativos del sistema internacional. Mientras el CDDH actúe como un órgano político y mantenga un patrón inaceptable de parcialidad y apruebe un volumen desproporcionado de resoluciones contra el Estado judío, ese órgano desacredita su autoridad. También endurece las posiciones de israelíes y palestinos, en consecuencia, dificultando el logro de una solución negociada del conflicto por los territorios disputados.

Segundo, observando históricamente la estructura y composición del CDDH, vale cuestionarse lo siguiente: ¿cuál es el peso jurídico real de una resolución aprobada por un órgano altamente politizado? En el mundo de la política internacional y diplomática las resoluciones tienen peso para los Estados que las apoyan, pero de valor jurídico cuestionable. Con frecuencia, la mayoría de los regímenes autoritarios o dictatoriales, carentes de socialización en el sistema internacional, afirman respetar los acuerdos internacionales mientras que pérfidamente expresan apoyo a las normas de elecciones competitivas y de derechos humanos. En otras palabras, incumplen con valores democráticos y abogan por la superioridad de lo que equivale a una regla unipartidista y, sin embargo, en la práctica tratan de prescindir de los principios diplomáticos fundamentales y disposiciones del derecho internacional. Estos problemas plantean serias dudas sobre la existencia o cumplimiento con las normas de los derechos humanos en la mayoría de los Estados que apoyan esas resoluciones o, incluso, cualquier forma seria de autodeterminación a través de la participación política ejercida directamente por el pueblo. (13)

La AG es un órgano sobre politizado en el que todos los Estados tienen el mismo derecho de voto e igualdad formal de derechos y, cuando se trata del conflicto israelí-palestino, la agenda del bloque árabe en apoyo a Palestina, los regímenes dictatoriales y los Estados del Tercer Mundo han adjudicado con antelación el contenido de una resolución que refleja sus posiciones políticas. De acuerdo con Freedom House la mayoría de los países miembros de la AG no son libres y democráticos. Estos Estados tienen objetivos políticos comunes que para lograr, o promover, se apoyan mutuamente. Cuando grupos o bloques se alían para formar una mayoría dentro de la organización son capaces de dominar los procedimientos y sobre politizar abiertamente al cuerpo, votando en masa por resoluciones políticas a menudo ajenas o que exceden del mandato del cuerpo. (14) En otras palabras, la AG puede ser una plataforma de distracción, donde los abusadores desvían la atención de otros abusadores, protegiéndose a sí mismos contra el escrutinio de sus mismas transgresiones al derecho internacional, o de objetivos altamente politizados, mientras que apuntan contra un Estado específico con resoluciones de valor legal dudoso y parcializadas. Efectivamente, las resoluciones aprobadas por la AG han sido mucho más explícitas en su condena de Israel. No obstante, la violencia perpetrada contra civiles israelíes, incluido el uso de terroristas suicidas, se menciona sólo pocas veces y en términos vagos. La violencia contra los civiles palestinos, por otra parte, se describe mucho más explícitamente. Las ‘fuerzas de ocupación israelíes’ son condenadas por la ‘quebradura de huesos’ de los palestinos, el uso de gases lacrimógenos desmedidos, destrucción de las escuelas de niñas y el disparo hacia hospitales en los que se dice que un número específico de mujeres están dando a luz. El inventario es innumerable y llena los titules principales de los medios de comunicación, formando una opinión pública igualmente parcializada. En contexto, la AG, por ejemplo, aprobó 20 resoluciones contra Israel y 3 contra el resto del mundo durante el período 2014-2015 (sesión 69), mientras abusos graves y sistemáticos ocurrieron en países como China, Zimbabue, Yemen, Corea del Norte, (15) o Estados patrocinadores de terrorismo e infractores de los derechos humanos que toman asiento en el CDDH, como Arabia Saudita o Catar, por ejemplo.

Tercero, la aceptación general de las resoluciones de la AG ha llegado a constituir un sofisma ‘legal’ que ‘confiere’ legitimidad a la conducta de los Estados, ONG y activistas que buscan un supuesto cumplimiento del derecho internacional. En consecuencia, no solo está vicisitud ha contorsionado la realidad en gran medida sino que ha concebido un discurso público unidireccional y generado un acervo lexicológico pleno de peroraciones que tiende a exacerbar la percepción del conflicto en el sistema internacional y, al igual que el CDDH, tiene el efecto negativo de desacelerar el conflicto israelí-palestino porque endurece la posición de ambas partes. Del mismo modo, se tiende legitimar a una parte y a deslegitimar injustamente a la otra, éste último el supuesto constante infractor del derecho internacional. Así, Israel es un Estada apartheid, asentado en tierra robada de los palestinos, que debe ser boicoteado. Las peroraciones son de carácter diádico y antagónicas: persecutores vs perseguidos, profanación de lugares sagrados vs seguridad, ocupantes vs ocupados, violadores del derecho internacional vs los que ‘muestran una postural moral suprema’ que demanda cumplimento con ese sistema normativo. Desviarse del ‘paradigma’ de la narrativa vigente, validado por resoluciones dudosas que carecen de fuerza normativa vinculante, o de los valores establecidos por ‘consenso general’ es, inclusive, un anatema contra el sistema legal internacional. Sin embargo, un análisis objetivo, en la medida de lo posible, requiere contrastar juicios de valor con la evidencia fáctica. Dentro de este contexto debemos de comprender la instalación de detectores de metales el 16 de julio de 2017 que, de acuerdo con muchos, tal acción no está relacionada con seguridad sino con la ocupación ‘ilegal.’

¿Cuál fue la causa inmediata de la crisis? ¿La instalación de detectores de metal o, alternativamente, la introducción de armas de contrabando en la Mezquita de Al-Aqsa? ¿Decidió repentinamente Israel instalar los detectores de metal en el Monte del Templo (conocido en el islam como Haram al-Sharif), el lugar más sagrado para el judaísmo y tercero en el islam, después de 50 años de haber capturado los territorios disputados, con el conocimiento de que causaría tensiones con los palestinos y en el mundo islámico? Aislemos la valoración de la confiabilidad de la inteligencia al respecto. Este es un asunto diferente que potencialmente afecta a todos los Estados. Respondiendo a la pregunta, un cronograma breve de los hechos es vital para el análisis fáctico de la crisis. Primero, para citar dos fuentes serias; de acuerdo con el Royal Institute of International Affairs de Londres, la introducción de los detectores de metal el 16 de julio de 2017 fue el resultado de compra de armas letales, introducidas como contrabando en la Mezquita de Al-Aqsa por militantes palestinos el 14 de julio. Las armas fueron utilizadas, por tres militantes palestinos, para disparar a dos policías israelíes drusos localizados en la Puerta de los Leones de la Ciudad Santa de Jerusalén. El Centro de Estudios Estratégicos Begin-Sadat concurre: terroristas palestinos contrabandearon ametralladoras en el Monte del Templo y atacaron a la policía que vigilaba sus puertas, matando a dos oficiales israelíes. Los terroristas atacaron desde el Monte del Templo y luego huyeron al santuario de la Mezquita. (16) Utilizando el lugar sagrado como escudo, los terroristas se engancharon en un tiroteo abierto con las fuerzas de seguridad israelíes. En respuesta a los actos, Israel cerró temporalmente la entrada a Mezquita para introducir los detectores de metal con el fin de prevenir subsecuentes ataques. ¿Fue razonable la instalación de los detectores, tomando en cuenta el escenario asimétrico de la violencia y fluidez de uno de los actores? Los palestinos acusaron a Israel de infringir el estatus quo en el Monte del Templo mediante la instalación de detectores de metal después de los ataques terroristas. Con claridad, la instalación de los detectores y la consecuente crisis fueron el resultado directo de los ataques llevados a cabo por los militantes palestinos contra las fuerzas de seguridad israelíes. La relación causa-efecto no puede ser más clara.

Segundo, los líderes palestinos en conjunción con El Wakf de Jerusalén, o fideicomiso islámico, tomaron la decisión de no entrar en el Monte del Templo a menos que los detectores de metal fueran removidos. Éstos instaron a los fieles musulmanes a permanecer lejos del Monte del Templo y rezar en las calles y plazas públicas en protesta contra los detectores. El argumento de la Autoridad Palestina fue que pasar por los detectores era humillante para los fieles. Este argumento de la ideología de la humillación parece ser excepcional para el caso de los palestinos. En efecto, el gobierno de Arabia Saudita anunció en el año 2011, y sin oposición alguna o protestas, la instalación de detectores de explosivos y de metal en la mezquita sagrada de la ciudad de la Meca. Se calcula que hay más de 5,000 cámaras instaladas en la mezquita y que, además, 100,000 oficiales de seguridad vigilan el Hajj anual. Sin embargo, nadie ha sido prevenido de rezar en el lugar santo, alegado castigo colectivo o humillación contra los peregrinos. Tampoco ningún político o clérigo del mundo árabe llamó a un Día de Rabia o anunció que los detectores de metales son religiosamente inaceptables porque cualquiera que pase a través de ellos tendría sus oraciones anuladas en el cielo. El grupo terrorista palestino, Hamas, socio de Fatah en el gobierno de la Autoridad Palestina, pidió que los israelíes fueran asesinados debido al insulto que Israel había dado a los musulmanes instalando los detectores. (17)

¿Cuál es la explicación dada por Arabia Saudita por haber introducido estas medidas de seguridad? Este Estado, al igual que Israel, ha enfrentado amenazas letales de terrorismo en años recientes, muchos reclamados por el Estado Islámico. El 24 de junio de 2017 una bomba suicida humana se detonó cerca de la Gran Mezquita de La Meca, mientras la policía interrumpía un plan para atacar el lugar más sagrado del Islam, justo cuando el mes de ayuno del Ramadán terminaba. La mayoría de los ataques han sido dirigidos a la minoría chiita y a las fuerzas de seguridad. En julio de 2016, cuatro agentes de seguridad murieron en un ataque suicida cerca de la Mezquita del Profeta en Medina. (18) Tomando en cuenta este sórdido panorama, el Rey Salman de Arabia Saudita no expresó reservación alguna con relación a los detectores de metales israelíes. Al contrario, afirmó que los detectores de metal no son un problema en los lugares santos sino una rutina necesaria debido a la amenaza del terror. (19)

De la misma forma el 26 de junio de 2015 una bomba suicida humana se detonó en una mezquita en Kuwait matando a 27 personas. Dubái y otros Estados del Golfo Pérsico han endurecido medidas de seguridad e introducido detectores de metal como medidas cautelares en la entrada de mezquitas desde 2015. (20) Estos Estados no han enfrentado un día de rabia. Tampoco los detectores o nuevas medidas de seguridad han prevenido a los fieles musulmanes de rezar en las mezquitas. No obstante, la narrativa general es que se deben entender los actos de terrorismo y de criminalidad atroz llevada a cabo por terroristas palestinos y boicoteos como actos de resistencia contra la ocupación establecida axiomáticamente como ‘ilegal.’ En contraste, ningún líder ha convocado a actos de resistencia o un día de rabia contra el terrorismo palestino, atrocidades que por sí mismos profanan los lugares santos, posiblemente reforzados por la naturaleza de las resoluciones aprobadas por el CDDH o la AG.

Este argumento nos lleva al estatus de Judea y Samaria: territorios ocupados vs territorios disputados ¿Es ilegal la ocupación bajo el derecho internacional? Este instrumento ha sido objeto de análisis una ponencia anterior del Observatorio de la Política Internacional, (21) por tanto, solo haremos unas observaciones breves. La legalidad de la ‘ocupación’ es un tema objeto de debate. La noción de ‘territorios palestinos ocupados’ ha sido originada con la Resolución 242. El instrumento original, deliberado y aprobado en la lengua inglesa, no constituye una decisión que impone obligaciones legales sino una serie de recomendaciones (obsérvese el vocablo ‘should’) tomadas por el CS bajo el Capítulo VI de la Carta de la ONU. La resolución es rica en expresiones como “expresando, asistiendo, afirma, pide;” pero carece de las máximas normativamente vinculantes características del Capítulo VII, por ejemplo, “decide, demanda, reclama,” etc. Por consiguiente, no cae dentro del perímetro de implementación y significado del Artículo 25 de la Carta. El instrumento no es formalmente determinativo con relación a la existencia de una amenaza contra la paz, quebrantamiento de la paz o acto de agresión, de ahí que carezca de condena alguna contra el Estado de Israel.

¿Por qué se carece de tal determinación formal? La respuesta es directa. Israel no contraviene ninguna obligación legal basada en el Capítulo VII o decisión determinativa alguna tomada por el CS, debido a que la ocupación de los territorios disputados fue el resultado de un acto legítimo y legal de autodefensa, en acuerdo al Artículo 51, y en respuesta a la agresión de los Estados árabes. Así que, no puede categóricamente afirmarse que la ocupación es ilegal como resultado de un legal del uso de la fuerza. Además, las cláusulas territoriales de la resolución no decretan fronteras territoriales, endorsan las líneas de demarcación del armisticio 1949, fecha específica e inmediatez del retiro de las Fuerzas de Defensa Israelíes, cantidad de territorio que debe desocuparse y de dónde (obsérvese la omisión del artículo definido ‘the’ (los) en el texto original. Tampoco especifica que civiles asentados en los territorios disputados deban ser retirados. Un crimen universal sustentado sobre la base de la resolución es difícil de ser sostenido. De la igual manera, la Resolución 2334 del 23 de diciembre de 2016, aprobada bajo el Capítulo VI, agrega nada nuevo: no define las acciones de Israel como un crimen universal grave o crimen de guerra. Cuando leída sus cláusulas en su conjunto, el instrumento podría ser interpretado como un intento por rescatar el debilitado paradigma de los Dos Estados como resolución del conflicto, amenazado por la supuesta ilegalidad de los asentamientos.

Además, la Resolución 242 hace mención alguna a derechos jurisdiccionales palestinos sobre los territorios capturados en 1967; infiriendo, los palestinos son tratados como refugiados y no como una nación sin Estado. Tampoco la cláusula de la inadmisibilidad de adquisición de territorio por medio de la guerra implica que Israel contraviene el derecho internacional. Esta cláusula es de carácter preambular y de naturaleza declaratoria y, al igual que el aparato operativo de la resolución, carece de efectos legales. El preámbulo no controla el cuerpo operativo de la resolución. Claro que la cláusula reitera una prohibición general de derecho internacional pero no se pronuncia en contra u ofrece comentario o veredicto específico alguno en contra de la ocupación militar y bajo las circunstancias de 1976. ¿Por qué? El derecho internacional prohíbe la adquisición de territorio por medio del uso ilegal de la fuerza, pero no en el caso de la legítima defensa. En consecuencia, no se puede concluir que el CS consideró como ilegal la presencia de Israel en los territorios capturados. El objetivo de las cláusulas territoriales es establecer un derecho de vivir con seguridad y en paz dentro de fronteras mutuamente reconocidas entre las partes, alcanzado a través de futuras negociaciones, de acuerdo con los términos de la resolución. La falta de una cláusula de inmediatez es el mecanismo jurídico garante que permite a Israel su presencia en los territorios disputados hasta que no se alcance un acuerdo negociado.

Indubitablemente el Artículo 1 la Declaración sobre los Principios de Derecho Internacional Referentes a las Relaciones de Amistad y a la Cooperación entre los Estados (1970) regula que “el territorio de un Estado no será objeto de adquisición por otro Estado derivada de la amenaza o el uso de la fuerza. No se reconocerá como legal ninguna adquisición territorial derivada de la amenaza o el uso de la fuerza.” Asimismo, en su opinión consultativa sobre las Consecuencias Jurídicas de la Construcción de un Muro en el Territorio Palestino Ocupado, la CIJ, en su breve e imprecise análisis, enfatizó el principio de la inadmisibilidad de adquisición de territorio por medio de la guerra. También afirmó que todos los territorios, incluyendo Jerusalén del Este permanecen ocupados y que Israel continúa teniendo el estatus de potencia ocupante. A prima face los argumentos parecen axiomáticos. No obstante, las conclusiones de la CIJ son débiles por varios motivos. De manera inferencial, la CIJ usó la Línea Verde de 1949 como frontera territorial permanente, con el fin de distinguir la legalidad o ilegalidad de las acciones de Israel; aun cuando de iure la línea fue establecida solo como línea de demarcación, y sin que las partes puedan usarlas como fronteras permanentes con el fin de reclamar reivindicaciones territoriales.

Tampoco la CIJ analizó la ocupación ilegal y anexo jordano de Judea y Samaria previo a 1967, acción que, bajo el principio de derecho internacional ex iniuria non oritur ius, prohibió a Jordania no adquirir ningún título legal sobre los territorios ocupados. Sin embargo y de manera controvertida, los reclamos y anexo jordanos de Judea y Samaria fueron suficiente base para establecer el requisito de la precondición consagrada en la Cuarta Convención de Ginebra: Israel obtuvo los territorios de una de altas partes contratantes, aun cuando esa parte haya contravenido el sistema legal internacional. En todo caso, ¿a quién debió o debería regresarle Israel parte de los territorios capturados? ¿Al agresor como recompensa por su agresión el cual, reiteradamente, no poseía título de territorio en 1967 sobre Judea y Samaria? ¿O al Estado inexistente de Palestina en la misma fecha? Un vacío de soberanía del Estado fue dejado por Jordania y llenado por Israel en 1967, permitiéndole al Estado Judío ventaja relativamente superior y legítima de derechos soberanos sobre los territorios disputados, incluyendo a Jerusalén del Este. Más recientemente ¿al presunto Estado palestino que no reúne los ingredientes de estadidad de acuerdo con la Convención de Montevideo sobre Derechos y Deberes de los Estados de 1933?

La CIJ no aclaró quien es el soberano de los territorios disputados; solo los cualificó como ocupados. Esta premisa coincide con el hecho de que Judea y Samaria nunca han sido parte de, han pertenecido, o han sido capturados de una entidad soberana palestina, formalmente existente y dotada de personalidad jurídica plena en el derecho internacional. Tampoco existe tratado alguno, acuerdo, resolución o cualquier otro documento internacional que haya conferido los territorios disputados a los palestinos. La expresión “territorio palestino ocupado” no es más que un término político de uso común y frecuente utilizado en resoluciones políticas carentes de fuerza vinculante, tomadas bajo el Capítulo VI de la Carta de la ONU (Resolución 242 y 2334, por ejemplo), principalmente por la AG, que no representan más que el punto de vista político de la mayoría de los Estados que votaron a favor de tales resoluciones. (22)

Esencialmente el asunto es una cuestión de disputa sobre la soberanía de los territorios, no impedida por ninguna resolución aprobada por la ONU. Al contrario, el principio de la uti possidetis juris, como norma consuetudinaria, fortalece las reclamaciones israelíes y que la CIJ no aclaró del todo. Así, parece que la doctrina de la uti possidetis juris impone el reconocimiento de las fronteras de Israel como coincidentes con las fronteras del Mandato de Palestina a partir de 1948. Por tanto, la independencia de Israel en 1948 cae directamente dentro de los límites de las circunstancias que desencadenan la regla de la uti possidetis juris. La implementación de la regla dicta que las fronteras de Israel corresponden a las del Mandato de Palestina que lo precedió, salvo que Israel y su vecino pertinente acuerden lo contrario. Dada la ubicación de las fronteras del Mandato de Palestina, aplicar la doctrina de uti possidetis juris a Israel significaría que Israel tiene soberanía territorial sobre todas las áreas disputadas de Jerusalén, así como de Judea y Samaria, excepto en la medida en que Israel haya voluntariamente cedido soberanía desde su independencia. Los tratados de paz entre Israel y Egipto parecen reforzar esta tesis. Esta conclusión asimismo se opone a la posición ampliamente defendida de que el derecho internacional confiere a Israel poca o ninguna reivindicación soberana de estas áreas. (23) Mientras tanto, el debate continúa. Futuras negociaciones deben de fundarse objetivamente y en buena fe sobre el derecho internacional. No obstante, el modelo de integridad moral internacional que debe de reflejarse en la implementación de las normas debe, con razón, empezar por la ONU. Mientras tanto debemos esperar, ojalá que no por mucho tiempo.

Notas

  1. UN Watch, ‘The UN and Israel: Key Statistics from UN Watch,’ https://www.unwatch.org/un-israel-key-statistics/UN Watch, UN Proportionalityhttps://www.unwatch.org/un-israel-key-statistics/c; Human Rights Council, ‘34th session of the Human Rights Council,’ 27 February to 24 March 2017,  http://www.ohchr.org/EN/HRBodies/HRC/RegularSessions/Session34/Pages/ResDecStat.aspx
  2. Human Rights Watch, ‘World Report 2017,’ https://www.hrw.org/world-report/2017; Universal Human Rights Index,  http://uhri.ohchr.org/en; Freedom House, ‘Freedom in the World 2017,’ https://freedomhouse.org/report/freedom-world/freedom-world-2017?gclid=EAIaIQobChMIk5aCx5Tq1QIVrbztCh1Osg5_EAAYASAAEgL_fvD_BwE
  3. Human Rights Watch, supra nota 2
  4. Human Rights Watch, ‘Palestine: Crackdown on Journalists, Activists: Chilling Effect on Free Expression,’ https://www.hrw.org/news/2016/08/29/palestine-crackdown-journalists-activists
  5. Human Rights Watch, supra nota 1
  6. United Nations Association of the United Kingdom,  ‘Comparison of United Nations Member States’ Language in Relation to Israel and Palestine as Evidence by Resolutions in the UN Security Council and UN General Assembly,’ 2004, https://web.archive.org/web/20061012143118/http:/www.unwatch.org/atf/cf/%7b6DEB65DA-BE5B-4CAE-8056-8BF0BEDF4D17%7d/una-uk_report.pdf
  7.  ‘After UNHRC adopts 5 anti-Israel resolutions, UK vows to oppose all future such moves’, The Times of Israel, March 24, 2017, http://www.timesofisrael.com/uk-blasts-unhrc-after-it-adopts-5-anti-israel-resolutions/
  8. Bulman, May, ‘Ban Ki-moon says UN has ‘disproportionate’ focus on Israel,’ Independent, 17 December 2016, http://www.independent.co.uk/news/world/middle-east/ban-ki-moon-united-nations-disproportionate-israel-focus-resolutions-palestinians-human-rights-danny-a7481961.html
  9.  ‘Bad Counsel: The UN Adrift on Human Rights,’ http://www.economist.com/node/8966293; Freedom House, ‘The UN Human Rights Council Report Card: 2007–2009 September 10, 2009,’ https://web.archive.org/web/20100612201933/http://www.freedomhouse.org/uploads/special_report/84.pdf; Human Rights Watch, ‘The UN Human Rights Council Testimony Delivered to the US Senate Foreign Relations Committee,’ 26 July, 2007 , http://pantheon.hrw.org/legacy/english/docs/2007/07/26/usint16521.htm, supra nota United Kingdom Government,  UK Mission to the UN Geneva, ‘Human Rights Council 34: UK Explanation of Voting on the resolution regarding Israel and the Occupied Palestinian Territories,’ 24 March 2017, https://www.gov.uk/government/news/human-rights-council-34-uk-explanation-of-voting-on-the-resolution-regarding-israel-and-the-occupied-palestinian-territories
  10. UK Mission to the UN Geneva, supra nota 9
  11. Ibidem.
  12. Universal Human Rights Index, supra nota 2; Freedom House, supra nota 2
  13. See Puddington, Arch, ‘Discarding Democracy: A Return to the Iron Fist,’ Freedom House,’ “Freedom in the World 2015,” Freedom House, https://freedomhouse.org/report/freedom-world-2015/discarding-democracy-return-iron-fist;  Freeman, Rosa, “The United Nations Human Rights Council: More of the Same?.” Wisconsin International Law Journal, Vol. 31, No. 2, 12 December 2013, pp. 208- 251, at p. 215
  14. Freeman, Rosa, supra nota 13
  15. UN Watch, ‘2014-2015 UNGA Session: 20 Resolutions against Israel, 3 on Rest of the World,’ http://blog.unwatch.org/index.php/2015/01/22/2014-at-the-un-20-resolutions-against-israel-3-on-rest-of-the-world/
  16. Mekelberg, Yossi, ‘Unrest in Jerusalem Encapsulates the Ills of Israel and Palestine,’ Royal Institute for International Affairs, 26 July 2017, https://www.chathamhouse.org/expert/comment/unrest-jerusalem-encapsulates-ills-israel-and-palestine; David Weindberg‘What Status Quo on the Temple Mount?,’ BESA Center Perspectives, Paper No. 540, 5 July 2017, https://besacenter.org/perspectives-papers/temple-mount-status-quo/
  17. Butt, Riazat, ‘ Explosives Detectors to be Installed at the Gates of Mecca’s Holly Mosque,’  Islam Ru/The Guardian, 15 Aug 2011, http://islam.ru/en/content/news/explosives-detectors-be-installed-gates-meccas-holy-mosquehttps://www.theguardian.com/world/2011/aug/15/explosives-detectors-mecca-holy-mosque;  Charlton, Corey, ‘Inside Mecca’s Matrix: 5,000 CCTV Cameras Watch over one of the World’s BiggestCcrowds as 100,000 SecurityOofficers Prepare for the Influx of three Million Pilgrims Expected at the Hajj, The Mail Online,’ 2015, http://www.dailymail.co.uk/news/article-3242095/Hi-tech-hajj-Officers-monitor-live-feed-screens-monitoring-one-world-s-biggest-crowds-100-000-security-men-gear-Mecca-arrival-3million-pilgrims.html; ‘Hamas calls for more Violence after Temple Mount Attack”, Ynet, July 15, 2017, http://www.ynetnews.com/articles/0,7340,L-4989473,00.html; ‘Mufti: Allah Won’t Accept Prayers Through a Zionist Metal Detector,’ Jewish Press, 18 July 2017,  http://www.israelnationalnews.com/Blogs/Message.aspx/10122; “Palestinian Authority Says Aim of Temple Mount Metal Detectors Is to ‘Humiliate Worshipers,’ The Algemeiner, 18 July 2017, https://www.algemeiner.com/2017/07/18/palestinian-authority-says-aim-of-temple-mount-metal-detectors-is-to-humiliate-worshipers/
  18.  ‘Saudis ‘foil suicide attack’ on Mecca’s Grand Mosque,’ BBC News, 23 June 2017, http://www.bbc.co.uk/news/world-middle-east-40390010
  19. Julian, Hana Levi, ‘King of Saudi Arabia Personally Intervenes in Temple Mount Crisis, Says Metal Detectors Routine in Holy Places”, Jewish Press, 18 July 2017, http://www.jewishpress.com/news/us-news/king-of-saudi-arabia-personally-intervenes-in-temple-mount-crisis-says-metal-detectors-routine-at-holy-places/2017/07/18/, also in the  Arabic-language Elaph, http://elaph.com/Web/News/2017/7/1158321.html
  20. Aboudi, Sami and Almadani, Taghreed, ‘Gulf States Tighten Security for Frightened Shi’ites after Mosque Blasts,’ 2 July 2015, Reutershttp://www.reuters.com/article/us-gulf-security-idUSKCN0PC1OZ20150702
  21. Arauz Cantón, Bernie, ‘Análisis semanal 140: La Visita del Presidente Donald Trump al Muro Occidental en Jerusalén y Resolución 242: Observaciones Breves,’ Observatorio de la Política Internacional, 12 de junio de 2017,’ http://opi.ucr.ac.cr/node/927
  22. Baker, Allan, ‘International Humanitarian Law, ICRC and Israel’s Status in the Territories,’ (Winter 2012). International Review of the Red Cross, Volume 94, Number 888, Winter 2012, https://www.icrc.org/eng/assets/files/review/2013/irrc-888-baker.pdf
  23. Bell, Abraham and Kontorovich, Eugene, ‘Palestine, Uti Possidetis Juris and the Borders of Israel,’ Arizona Law Review, Vol. 58, pages 633-692, March 8, 2016; Northwestern Public Law Research Paper No. 16-04; San Diego Legal Studies Paper, No. 16-214, https://ssrn.com/abstract=2745094