La reunión trilateral Israel-EE. UU.-Rusia: motivos y ramificaciones

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Por Zvi Magen

La reunión de los asesores de seguridad nacional de los Estados Unidos, Rusia e Israel a fines de junio es un logro de la política de Israel, que navega entre los intereses de Moscú y Washington y es parte en el diálogo de las superpotencias sobre el futuro de Siria y La intervención iraní en ese país. Para los Estados Unidos y Rusia, este es otro paso en sus esfuerzos por crear vínculos más estrechos y centrar el diálogo entre ellos en asuntos de disputa. 

La elección de Israel como sede de la reunión fue para enfatizar su papel regional, y también es posible que tanto Washington como Moscú tengan interés en expresar su apoyo a Israel en el contexto de Siria y de Irán. Israel tiene interés en participar en conversaciones sobre temas regionales, pero al hacerlo, también podría estar invitando a una medida de riesgo.

Los asesores de seguridad nacional de los Estados Unidos, Rusia e Israel se reunirán en Israel a fines de junio. Esto marca un logro para la política de Israel, que ha logrado navegar entre los intereses de Moscú y Washington y ser parte en el diálogo de las superpotencias sobre el futuro de Siria y sobre la intervención iraní en ese país. Para Estados Unidos y Rusia, este es otro paso en sus esfuerzos por crear vínculos más estrechos y centrar el diálogo entre ellos en asuntos que están en disputa. Este artículo pretende despejar al menos algo de la niebla que nubla la reunión.

 

La agenda de esta reunión, cuyo formato es inusual, aún no se ha hecho público. Los informes de los medios internacionales sugieren que pretende ser una discusión sobre un acuerdo sobre Siria. Este marco implicaría la discusión de la continua intervención de Irán en ese país. Pero se puede suponer que, dado el discurso mejorado entre Rusia y los Estados Unidos, la reunión tendrá un valor diplomático inherente en sí misma, y ​​que también abordará los problemas globales en las respectivas agendas de los poderes.

 

La intención (por parte de los Estados Unidos e Israel, al menos) parece ser discutir el desarrollo de una política compartida sobre Siria e Irán. En cuanto a Siria específicamente, se puede suponer que tratarán de promover un acuerdo sobre la base de las conversaciones lideradas por la ONU en Ginebra, en contra de las conversaciones celebradas en Astana en las que Rusia, Irán y Turquía participaron. Aquí, el objetivo sería avanzar la reforma política en Siria. Rusia, por su parte, exigiría un acuerdo de Estados Unidos para el papel oficial del presidente Bashar al-Assad y para su candidatura en las próximas elecciones presidenciales en Siria. Dado el empeoramiento de la crisis entre Irán y los Estados Unidos en la región del Golfo, los Estados Unidos esperan que Rusia apoye su política sobre la cuestión iraní,

 

No debe descartarse que el pivote en la política de Oriente Medio de Rusia, expresado en su acercamiento y estrecha cooperación con Israel después de un período visiblemente frío, así como en la creciente tensión con Irán y el régimen de Assad, se deba principalmente a su apuesta por crecer más cerca de los Estados Unidos. La reunión programada para llevarse a cabo en Israel es aparentemente otra manifestación de esto.

 

El creciente acercamiento entre Washington y Moscú es evidente recientemente por los contactos regulares entre altos funcionarios de ambos lados. Una reunión entre el presidente Donald Trump y el presidente Vladimir Putin también está programada al margen de la cumbre del G20 en Tokio. Sin embargo, aún es demasiado pronto para evaluar el éxito de este proceso, entre otras cosas debido a la presión doméstica que se aplica a cada presidente para evitar gestos que podrían mejorar las relaciones.

 

El presidente Trump puede sentirse más libre, al menos después de la publicación del informe del Asesor Especial Mueller, al menos cuando se trata de mantener un diálogo con Rusia. También parece que la administración Trump está actualmente interesada en tratar de aprovechar la disposición de Rusia para discutir la remoción de las fuerzas iraníes de Siria, en cooperación con Israel, e incluso tomar medidas frente a Irán para mitigar las tensiones en el Golfo y Alentar a Irán a aceptar nuevas negociaciones sobre el acuerdo nuclear. Un factor que contribuye al interés de Rusia en mejorar los lazos con los Estados Unidos es su deseo de lograr un rápido final de la crisis siria mientras se cobran las fichas que obtuvo en el país, así como de mejorar las relaciones con Occidente, a saber, Europa. con respecto a la esfera postsoviética, con la esperanza de que se eliminen las sanciones,

 

Aún así, sigue sin estar claro si la esperanza estadounidense de redactar entendimientos con Rusia se cumplirá. Cabe recordar que Rusia e Irán son socios en la lucha de la guerra siria junto con el régimen de Assad, aunque, como ya se dijo, las brechas en sus posiciones sobre la configuración del futuro de Siria se han ido incrementando gradualmente. Las tensiones también han aumentado entre ellos recientemente, a la luz de la crisis entre Irán y los Estados Unidos.

 

La intención de Rusia de cambiar el patrón de su cooperación con Irán mientras se acerca a Occidente y a Israel parece haberse decidido ya hace un año. Por ejemplo, el ruso propuso a Estados Unidos e Israel tanto en la cumbre de Helsinki de julio de 2018 como en la conferencia de París que se celebrará más adelante en noviembre, que obligaría a Irán a abandonar Siria. Sin embargo, parece que la implementación del plan encontró resistencia entre los jugadores influyentes dentro de Rusia, quienes temían un acercamiento con los Estados Unidos y un abandono de Irán y, por lo tanto, preferían una confrontación continua entre las superpotencias, con Irán como un socio anti-occidental. No obstante, parece que el presidente Putin recientemente logró progresar con esto, a pesar del hecho de que las brasas de la recalcitación de la oposición todavía están ardiendo. Por lo tanto, es demasiado pronto para evaluar qué tan serio es el liderazgo ruso sobre el plan. Su implementación todavía está muy lejos debido a la oposición de Irán y el régimen sirio.

 

El liderazgo ruso también ha hecho esfuerzos para mejorar las relaciones con Israel. Este esfuerzo ha sido especialmente notable dada la oposición dentro de Rusia a cambiar su política en el Medio Oriente. La crisis entre los países tras el incidente en el que un avión de reconocimiento ruso fue derribado sobre Siria en septiembre de 2018 fue avalada por la oposición. Terminó a fines de febrero de 2019, cuando, durante una reunión entre el presidente Putin y el primer ministro Netanyahu, Rusia le ofreció a Israel un nuevo marco para cooperar en la creación de un acuerdo en Siria que implicaría la eliminación de las fuerzas extranjeras, principalmente Irán, del territorio del país. . Es posible que este movimiento esté destinado a ayudar a avanzar los entendimientos entre Moscú y Washington.

 

Parece que Rusia también intentará alentar la salida de las fuerzas estadounidenses de Siria, aunque también exigirá que coordinen su salida con Moscú para que pueda hacer arreglos para llenar el vacío que los estadounidenses dejarán en el área noreste del país . El control de Assad es buscado por el régimen de Assad; los iraníes, que quieren controlar la frontera entre Irak y Siria y los campos minerales en el este de Siria; Combatientes kurdos bajo las Fuerzas Democráticas de Siria (SDF); y Turquía, que hará cualquier cosa para impedir la autonomía kurda en el norte.

 

En resumen, parece que la reunión ruso-estadounidense-israelí programada constituirá otra etapa en la renovación del diálogo entre Estados Unidos y Rusia, cuyo propósito principal es abordar asuntos que son cruciales para ambas partes en las esferas internacionales. En el marco de la reunión, se planea una discusión para redactar una política común con respecto a la influencia iraní y siria en ella, la eliminación de fuerzas extranjeras del territorio del país, así como un intento de reunir la voluntad de una acción conjunta para resolver los desafíos de la región. . En cuanto a Siria específicamente, las conversaciones se centrarán en la estabilización y en un acuerdo político para el país, pero es dudoso que Estados Unidos esté dispuesto a cooperar con Rusia a cambio de reconocer el régimen de Assad o ayudar a financiar la reconstrucción de Siria. En cuanto a Irán,

 

La elección de Israel como sede de la reunión fue para enfatizar su papel regional, especialmente dado el hecho de que el acercamiento ruso-estadounidense aún no ha ganado un amplio apoyo en los Estados Unidos ni en Rusia, para el caso. Es posible que tanto Washington como Moscú tengan interés en expresar su apoyo a Israel en el contexto de Siria y de Irán. Israel, que tiene un papel en este diálogo, tiene interés en participar en conversaciones sobre asuntos regionales relacionados con Siria e Irán. Sin embargo, al hacerlo, Israel también podría estar invitando a una medida de riesgo, ya que las conversaciones podrían conducir a acuerdos que se relacionarán principalmente con un acuerdo político y el apuntalamiento de la estabilidad de Siria, sin abordar los intereses israelíes en ese contexto.

 

De cualquier manera, la reunión en Israel de los asesores de seguridad nacional representa un logro diplomático para Israel. Incluso si los participantes no llegan a acuerdos prácticos sobre el futuro de Siria y la remoción de las fuerzas iraníes del país, el hecho mismo del evento mejora el estado de Israel y la posibilidad de que pueda ejercer influencia sobre un futuro alojamiento en Siria . Rusia ya ha prometido limitar la actividad iraní y, en ocasiones, toma medidas importantes para demostrar que está cumpliendo su promesa, incluso redistribuyendo las fuerzas y representantes de Irán lejos de la frontera con Israel.

 

Durante la reunión, el asesor ruso intentará ganar legitimidad para el continuo gobierno de Assad en Siria y reconocer que ganó la guerra civil y que es insustituible, al menos en los próximos años. Por lo tanto, es recomendable que Israel exija, a cambio de un reconocimiento del gobierno de Assad, el establecimiento de un canal de enlace militar con el régimen sirio, a fin de coordinar las expectativas: para evitar malentendidos; asegurar que el régimen impida la acción de grupos terroristas y representantes iraníes en los Altos del Golán; y para evitar una escalada debido a que cualquiera de los dos lados lea erróneamente las intenciones y acciones del otro.

Fuente: The Institute for National Security Studies

Sharp power y la evolución del ejercicio del poder

Bryan Acuña, CCEIIMO

El geopolitólogo estadounidense, Joseph Nye, uno de los promotores de las teorías del poder (soft, hard y Smart) destaca en un artículo en Foreign Policy (FP) el pasado 24 de enero, que además de tener un dominio militar es importante tener el poderío desde el punto de vista cultural, muy asociado con su teoría del poder inteligente.

Pero también Nye incorpora el concepto de “Poder punzante” (Sharp power) que va dirigido como estrategia del poder duro, ya que conlleva la manipulación de ideas, el chantaje a través de la desinformación (Fake News), y no necesariamente información falsa sino el uso de los laboratorios de ideas (Think Tanks) para desde la academia respaldar lobbies políticos o ideas infundadas, lo que no quiere decir que todo lo que hagan desde un Think Tank sea falso, sino que deja claro que hay una línea de pensamiento que es la que tiene predominio por encima de otras, y además que se da el uso de la herramienta para intercalar elementos solapados de dominio ideológico, misma práctica que se le podría atribuir a la prensa que está manifiestamente al margen del gobierno.

En el mismo artículo de FP, el autor deja en claro que la razón por la que ciertos imperios persistieron a través del tiempo fue debido a una estrategia combinada, destacando el Imperio Romano y sus siglos de importancia militar y cultural; incluyendo la religión que sería de los últimos vestigios romanos que heredamos hasta hoy. Por supuesto que en ese contexto no se le podría denominar “Sharp power” por tratarse de un concepto moderno, pero como ejemplo se podría utilizar para ejemplificarlo de manera más “gráfica”.

El Sharp power podría considerarse una “mutación pasivo – agresiva” de lo que hasta hace algunos años considerábamos poder suave (softpower), y tiende a transformarse en una variable híbrida de poder duro (hardpower), muy lejos de la idea del poder inteligente que combina los dos, el caso del poder punzante comienza con una línea suave pero su objetivo es persuasorio agresivo.

El poder inteligente por su parte, es la aplicación combinada del poder blando y el duro en combinación, poniéndolo en un concepto de administración simplista se podría considerar como estrategia de la zanahoria y el garrote (superado en las nuevas doctrinas de manejo empresarial), donde a través de elementos que parecen “premios” o “beneficios” (softpower) se evitan los “castigos” (hardpower) que implicaría no hacer lo que el detentor del poder (en este caso) estaría ejecutando, esta ha sido la práctica de algunos países poderosos a lo largo de las últimas décadas, al estilo ruso por ejemplo que no tiene reparos en utilizar las estrategias de la diplomacia cuando lo amerita (y procura darle énfasis a este método), pero no duda tampoco en la disuasión militar; casos de Siria, Ucrania, Georgia, entre otros.

Por su parte, se puede asociar el Sharp power con una “rana de oro”, que para quienes no están familiarizados con este animal exótico de las regiones centroamericanas, es sumamente atractivo, pero el contacto con su piel, transmitirá una potente toxina que podría acabar con la vida de un ser humano. El poder punzante es así, se presenta como material informativo que llega a diversos públicos; consumidores de noticias, académicos, etc. pero cuando la información es consumida provoca un efecto destructivo desde el aspecto ideológico que puede llevar a una población a causar estragos ya sea a nivel interno como externo ya desde un punto de vista militar.

Ciertamente en la parte externa, el esquema de manipulación que posee el poder punzante también tiene como objetivo “asustar” a posibles detractores militares o competidores en regiones en específico, de ahí que se utilice en artículos sobre la temática el abordaje del poderío militar ruso que expone la cadena RT (Russia Today) o el Instituto Confucio (China) sobre los avances de la diplomacia china y sus logros económicos a nivel global.

Pero este aspecto se podría ampliar a otros medios de comunicación no solamente entre regímenes “no democráticos” sino en cualquier parte del mundo, incluyendo países occidentales, como Estados Unidos a través de cadenas al estilo de Fox News y la propia CNN como herramienta de distribución de material considerado Sharp power. El uso de las herramientas de algunos medios de comunicación afines al gobierno estadounidense funciona como esa herramienta disuasoria, o el uso por supuesto de fábricas de ideas (Think Tanks) para exaltar el poderío estadounidense o las desgracias de regímenes competidores.

Las fábricas de ideas, se convierten en una forma elegante de hacer lobby sobre un aspecto determinado, o en algunos casos para compartir información relevante que no se ve en medios de comunicación regulares, desde una perspectiva basada en una línea editorial; siempre por supuesto hay un peligro de sesgo que es evidente como en todas las áreas del pensamiento humano, y en muchos casos están creadas para destacar los aspectos que se busca resaltar de un elemento ideológico, por eso son por lo general especializadas en un área del pensamiento y dirigidas a un público debidamente establecido (nicho de mercado).

En una publicación de la página El Orden Mundial señala a los Estados Unidos como el principal creador de este tipo de centros de influencia académica con casi 2.000 según Global Go To Think Tank Index Report del 2017, seguido por China y el Reino Unido como los tres primeros países en utilizar esta estrategia, que desarrolla programas relacionados con defensa, economía, o temas específicos sobre regiones (Eurasia, Medio Oriente, América Latina, etc.). Cada elemento que se desarrolla desde el ámbito académico finalmente será la herramienta de justificación de alguna doctrina o pensamiento político actual.

Es impactante como terminando la segunda década del siglo XXI los cambios que se están dando en cuanto a ciertos paradigmas de las Relaciones Internacionales, están alcanzando ámbitos muy interesantes y una evolución particular. En este caso expuesto, las doctrinas relacionadas con el ejercicio del poder, parecía que iban a conservar la línea durante muchos años más sin una ruptura del concepto, sin embargo los propios autores de los principios iniciales se toman el atrevimiento positivo de ir un paso más allá y ajustarse a los cambios temporales para transformar los conceptos a la realidad moderna.

En una época donde los híbridos aún en el pensamiento social tienen preponderancia, no se puede mantener cual dogmatismo principios relacionados con elementos como la guerra, dejando en manifiesto que ya se habla de guerras híbridas superando el elemento de la guerra convencional o también etiquetar solo entre los conceptos de derecha e izquierda en un espectro político poco versátil y de forma sesgada cualquier pensamiento político para hacer un análisis simplista de los contextos modernos.

Finalmente, hoy se habla de los efectos del “poder punzante” en la era moderna, pero al galope que va la evolución de los conceptos, se tendrá que ir mencionando otros ámbitos donde los cambios y rupturas de paradigmas se van haciendo cada vez más dominantes, por lo que probablemente en próximas columnas deba obligatoriamente desarrollar las variaciones hacia otros principios que hasta ahora parecían no sufrir mayores modificaciones cuasi dogmáticas.

La guerra en Siria justificada con excusas

Por Bryan Acuña Obando, Centro Costarricense de Estudios Interdisciplinarios de Israel y Medio Oriente.

El conflicto en Siria cambia de dirección una y otra vez: lo que comenzó como una herencia de las denominadas Primaveras árabes, se transformó en un invierno islamista, y posteriormente tomó forma de división de facto de los territorios sirios hacia una realidad más de agrupaciones nacionales (chiitas, sunitas, kurdos, etc.), para finalmente convertirse en el campo de práctica militar entre las dos principales fuerzas hegemónicas; Rusia y Estados Unidos, con asistencia de sus aliados.

Sin duda, poco tiene que ver hoy la situación de Siria con la eufemística guerra contra el terrorismo, ni tampoco parece estar relacionada con el apoyo hacia grupos opositores al régimen de los Assad, sino que por el contrario, lo que se vive en la actualidad en este país asiático evidencia que se trata de una lucha por demostrar qué potencia tiene el «botón más grande» sin temor de utilizarlo de ser necesario.

Lo anterior explica como la operación realizada por el bloque occidental contra objetivos sirios el pasado 14 de abril en castigo por el uso de armamento químico contra población civil en la zona de Duma una semana antes se trataría de una demostración de «virilidad» por parte del Gobierno estadounidense contra Rusia e indirectamente contra el propio Gobierno en Siria y además contra el régimen de Irán que tiene presencia militar y paramilitar en la zona.

Con esto, el presidente Donald Trump estaría dando a entender que a diferencia de su antecesor, él sí actuaría por el prestigio de los Estados Unidos, algo que meses atrás no se consideraba, ya que los movimientos del presidente estadounidense parecían estar enfocados más en la región asiática cercana a China y no tanto en Medio Oriente, donde su presencia se concentraba en blindar países aliados, pareciendo que una presencia directa se extendiera en un país como Siria no estaría contemplado sino que por el contrario señalaría una eventual salida de militares estadounidenses y reubicación en otras regiones de contención.

Existía descuido e indiferencia en las políticas relacionadas con el Medio Oriente por parte del Gobierno de Washington, algo que, al parecer, dio un giro que podría estar relacionado con la contratación del nuevo consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, catalogado como un halcón político dispuesto a recomendar medidas poco convencionales como bombardear países que eventualmente se puedan transformar en un peligro para los intereses del gobierno estadounidense o realizar una propuesta de división entre las regiones sunitas de Irak y Siria, aprovechando la división de facto que ha vivido la zona por la guerra, para crear una especie de Sunistán que serviría como zona tapón para evitar la expansión del poder ruso – iraní. También habría propuesto una región kurda independiente, lo que podría explicar la posición beligerante turca contra esa población en los últimos meses.

Por otra parte, desde la visión siria, el argumento utilizado por el gobierno de Al Assad es el de estar luchando contra grupos terroristas asociados con el Estado Islámico o Al Qaeda, lo cual se pone en duda, ya que los primeros han perdido fuerza en el Levante, y se han alineado principalmente dentro de aldeas poco determinantes en Siria e Irak, pero principalmente se han movilizado hacia Libia aprovechando el vacío de poder para ganar reconocimiento político y reestructurar su proyecto. Mientras que el apoyo de Al Qaeda al movimiento Jabha Fateh Al Sham (anteriormente Frente Al Nusra), es casi simbólico y la fuerza que posee no da para generar mayor caos que alguna seguidilla de atentados, como ocurre en otros países, su concentración también se ha movilizado hacia África, donde estos grupos tienen apoyo, aprovechándose de los vacíos legales que dejan gobiernos corruptos de esa región, aunque también hay un importante grupo de Al Qaeda en el Yemen donde controlan la extracción y comercio en el mercado negro de petróleo yemenita aprovechando los enfrentamientos que hay entre los grupos hutíes apoyados por Irán y las fuerzas pro gubernamentales apoyados por importantes miembros de la Liga Árabe.

La lucha directa del régimen de Assad es contra los grupos opositores que se han concentrado en algunas ciudades contra las que se han dado la mayoría de los golpes militares, incluyendo Guta Oriental, donde además de grupos insurgentes, hay milicias islamistas anti gubernamentales, y fuerzas insurgentes que recibieron en algún momento apoyo militar y logístico por parte de Occidente. El Gobierno sirio los combate y sale fortalecido ante la indiferencia de la Comunidad Internacional que lleva varios años ignorando voluntariamente el sufrimiento que millones de personas están viviendo en el país, ante una de las mayores catástrofes de la historia ocurridas después de la II Guerra Mundial.

Es en el aspecto anterior Assad ha encontrado un cheque en blanco para hacer uso de armas químicas, como una forma de «limpiar» de manera generalizada focos de tensión y así no tener que gastar muchos recursos para lograr sus objetivos. Se ha dado cuenta que no recibirá nada más allá que una palmada en la espalda o un «castigo simbólico». Casi medio millón de muertos y millones de refugiados no se compensan con golpes en objetivos militares específicos, la comunidad internacional al mismo tiempo realiza este tipo de acciones como una forma de calmar las críticas ante su silencio criminal, mientras por el otro lado, el gobierno sirio recibe apoyo alcahueta a través de Rusia, quienes también ven en el tema un asunto de posicionamiento estratégico.

Luego del bombardeo contra objetivos sirios, queda la duda el nivel hasta el cual pueda escalar una tensión entre estadounidenses y rusos. El «polémico saludo» que se dieron la embajadora Nikki Haley de Estados Unidos con su par de Rusia, Vasily Nebenzia en Naciones Unidas el pasado 10 de abril, dejaba la duda si se trataba de un aspecto ya conversado previamente; lo que podríamos llamar un «compadre hablado», mientras otros señalan que este movimiento del presidente Trump tendría como finalidad desviar la atención de las crisis que a lo interno vive su gestión en el país, siendo el presidente que gobierna desde Twitter, lo que parece ayudarle con esta movida militar.

Rusia por su parte amenazó con una respuesta, la cual podría quedarse solo en el aspecto diplomático y hacer toda una gestión desde los principales foros internacionales, no hay intenciones de golpear militarmente ningún objetivo occidental directamente, porque no está preparado para una escalada mayor de forma convencional, sin embargo, podría sumarse a golpes fuertes contra zonas sirias donde aún sobreviven importantes bastiones opositores o a través del blindaje al gobierno de Bashar Al Assad, lo que sí parece claro es que en estos momentos ningún grupo hegemónico lanzará una guerra total por Siria, todos los movimientos son calculados y hasta avisados, los muertos los pone este devastado país, la lucha que se da evidentemente demuestra que no es por hacer valer los derechos humanos de nadie, y no queda claro cuál será el próximo cambio que sufra el conflicto para seguir justificando de forma miserable los miles de muertos que va cobrando la peor tragedia hasta este momento en pleno siglo XXI.

Fuente: WSIMAG

Una «reflexión» sobre lo ocurrido en Siria este fin de semana

Por: Bryan Acuña Obando (Analista Internacional) 
Fotografía agencia AFP sobre los ataques realizados contra Siria.
De comienzo hay que decir que se ha planteado la posibilidad de que este ataque se haya tratado de un «False Flag»; ataque de falsa bandera o mejor dicho un auto ataque, lo cual es complejo de descifrar como real que haya ocurrido así, a como tampoco es exacta la aseveración de que el régimen haya utilizado armamento químico contra la población civil (tampoco se puede negar con exactitud).
 
Un elemento sin duda que en este conflicto es difuso es el de la realidad, por lo que las medias verdades están a la orden del día, desde todos los frentes.
 
¿Qué cambia en Siria a partir de los bombardeos de la coalición de miembros de la OTAN (USA, Francia, Gran Bretaña) ayer? En el terreno casi nada, este ataque, más que un «castigo» contra el gobierno de Al Assad por el supuesto uso de armas químicas, pareciera una muestra de fuerza por parte de Occidente para el régimen y su aliado más importante, Rusia.
 
¿Qué reacción podría tener el gobierno de Moscú en los próximos días? Salvo las manifestaciones diplomáticas no se esperan represalias militares; de hecho se cataloga que esto sería una locura que llevaría el conflicto a otra categoría.
 
¿Qué reacción habría que esperar del régimen de Al Assad? Probablemente contabilizar los daños y ver cuánto les hace esto retroceder de sus operaciones en Guta, Duma y otros bastiones de grupos opositores.
 
¿Cuál será el movimiento de Irán ante estas acciones que habrían golpeado posiciones de su Guardia Revolucionaria ubicada en Siria? De seguro echen mano a su aliado en el Líbano (Hezbollah) para perpetrar actos que golpeen en algunos países occidentales (ver vídeo*) y desestabilizar desde allí a través del temor del terrorismo, porque directamente no son fuertes militarmente hablando para responder a ninguno de los miembros de la coalición que participaron de la operación.
Hay un par de actores adicionales que «sacan agua para sus molinos»; Israel y Turquía. Los primeros aprovechan la oportunidad para neutralizar cualquier crecimiento iraní que se pueda acercar a la frontera con la Meseta del Golán, por lo tanto, aprovecha los espacios «políticos» y los movimientos a lo interno de Siria que les parezcan una amenaza a través de una comunicación fluida que tienen con ambas potencias hegemónicas principales (Rusia y USA) realizan actividades militares «quirúrgicas» contra posiciones iraníes en suelo sirio.
 
Mientras tanto Turquía juega a la ruleta política, apostando al mismo tiempo al rojo y al negro, procurando perder lo menos posible, a diferencia de otras ocasiones históricas donde han tomado posición y han perdido todo, en esta parece que el juego les permite golpear a propios y extraños recibiendo solo advertencias sin mayor reparo. Y saben que eventualmente serían parcialmente castigados pero con capacidad de seguir adelante, la astucia de los movimientos de Erdogan son de un nivel de perversión y «efectividad» sorprendentes.
 
La pregunta básica ¿podría ocasionar esto una escalada mayor, tipo Guerra Mundial? Desde mi perspectiva, en este momento inmediato puede que no. Un conflicto con casi 500 mil víctimas en 7 años, no va a generar una respuesta «apocalíptica» en estos días por unos ataques puntuales sobre instalaciones militares, aunque por supuesto, esto será relativo a los niveles que alcancen los efectos posteriores y a que no haya un «mal día» de intercambio de posiciones.
 
Lo que sí hace esta situación, es poner en vilo al mundo, y evidentemente veremos insistentes manifestaciones en foros internacionales protestando por este tipo de acciones, y al mismo tiempo otros factores de propaganda para acusar a alguna de las partes de estar cometiendo crímenes que sirvan de «argumento» válido para azotarse fuertemente.
 
Hay una importante campaña actual para sacar del juego al presidente sirio de una vez por todas, por lo que seguirán buscando razones (o excusas) para golpearle eventualmente. Ojo que tampoco van a poder realizar acciones militares como la de ayer con tanta ligereza cada vez que se les ocurra, tampoco se puede jugar con la paciencia de otros grupos de poder ubicados en la zona.
 
Para los ciudadanos sirios no militares, esto seguirá siendo una pesadilla interminable, campo de pruebas de armamento pesado y los que pagarán el precio más alto en este conflicto.
 
En la región, sin duda esta será una de las principales piedras en la lápida de las divisiones de Oriente Medio heredados de los acuerdos del siglo pasado, y la nueva configuración será adaptada a los grupos poblacionales que sobrevivan a la tragedia. No debe olvidarse que además de esta terrible guerra, hay otros conflictos activos en la región que merecerán su propio espacio en el reacomodo social de esa zona: Irak, Yemen, Líbano, Israel – Palestina, Irán – Arabia Saudita, Turquía – Kurdistán, principalmente.
 
De esos conflictos citados al menos el palestino – israelí es muy mediático, por lo que es complejo que se le pierda pista y estudios por parte de analistas, algo que quizás por ejemplo, no ocurre con los otros enfrentamientos regionales, tal es el caso funesto del Yemen con miles de muertos y potenciales víctimas por inanición y epidemias.
 
Del mismo modo, no hay una manifestación directa e insistente sobre los riesgos de que escale el conflicto iraní – saudita, contemplando los grupos de influencia que ambos tienen. Mientras que en el caso de los turcos contra los kurdos, los primeros actúan con mucha impunidad y beneplácito de la comunidad internacional, además que juegan con alianzas estratégicas profundamente polémicas, a veces a favor de la coalición siria, rusa e iraní y en otras más cercanos a la OTAN. Personalmente considero que, en la Turquía de Erdogan no se puede confiar, ante tanto cambio de posiciones políticas.
*Vídeo corresponde a Muftí de Damasco en el año 2011.

La balanza de la justicia se inclina contra Assad

Por: Bryan Acuña Obando (Analista Internacional)

El martes 10 de abril, tanto el gobierno de los Estados Unidos como el de Rusia han tenido roces al vetarse mutuamente propuestas de resolución frente al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, con el cual pretendían proponer sus reglas para efectuar una investigación que aclarara la responsabilidad ante el supuesto ataque con armas químicas contra la ciudad siria de Duma que se cobró la vida de al menos 40 personas.

Lo anterior ha escalado el nivel de beligerancia que hay presente acerca de la región y las eventuales respuestas que se puedan estar dando en las próximas horas. De hecho, la movilización del portaviones Harry S. Truman hacia aguas del Mediterráneo,  pronostica que en pocas horas se pueda efectuar algún ataque “quirúrgico” contra posiciones del régimen de Bashar Al Assad, lo cual también debilitaría eventualmente posteriores respuestas contra la zona de Guta Oriental, último bastión de resistencia importante de los grupos anti Assad.

No está previsto; o al menos así lo ven algunos analistas, que esta escalada pueda golpear posiciones rusas, tampoco que pueda haber una respuesta más allá de la protesta diplomática (golpe con guante blanco) por parte del gobierno de Moscú contra las eventuales acciones del gobierno del presidente Trump. Por otro lado, tampoco se espera que la escalada golpee cerca de posiciones del ejército ruso, sino que sean dirigidos específicamente contra las fuerzas del régimen de Damasco.

Otro elemento que podría estar preocupando en estos momentos ante el aumento de tensiones en la región, es un eventual enfrentamiento entre el ejército de Israel y el de la República Islámica de Irán, en las últimas semanas los intercambios verbales se han hecho más fuertes, en especial luego que Teherán acusara a Jerusalem de haber perpetrado un ataque con misiles contra el aeropuerto de Taifur y una base que se estaría construyendo por parte de la Guardia Revolucionaria Islámica (iraní) el pasado 8 de abril, la cual según fuentes estaría destinada a seguir abasteciendo al grupo Hezbolá en el Líbano, además de fortalecer la posición iraní en la zona.

Mientras tanto el gobierno hebreo no descarta ni confirma el ataque, ante el cual el gobierno ruso hizo su correspondiente queja, pero de nuevo ha primado una manifestación poco efusiva por parte de Moscú, lo que haría sospechar una vez más que se ha tratado de un ataque coordinado o al menos avisado al gobierno de Putin, como en otras ocasiones ha ocurrido y ante lo cual los rusos optan por volver a ver hacia otra parte.

Las próximas horas serán determinantes para lo que pueda ocurrir, la OTAN como organización multinacional, señala que no buscan elevar las confrontaciones contra Rusia, pero a pesar de eso, en el caso directo de Siria, no descartan una respuesta militar como forma de “azotar” al gobierno de Al Assad, por sus crímenes contra las poblaciones civiles. Este último aspecto, no termina de convencer a diversos actores y analistas internacionales, por el contrario, ven en esta acción militar una forma de seguir buscando tirar abajo al gobierno, que es protegido por Rusia e Irán como un bastión importante de posicionamiento geopolítico en el Levante Mediterráneo.

La moderación del mensaje que se le quiera enviar al gobierno de Damasco, podría colocar sobre la báscula las posibilidades de una escalada mayor, hay analistas que consideran que lo ocurrido en esta región podría ser el detonante para la próxima guerra mundial, y lo único que se está necesitando es una excusa. Por lo que un paso en falso podría desencadenar una confrontación bélica de características apocalípticas que hace décadas el planeta no ha enfrentado, con el agravante que las armas de destrucción masiva hoy están a la orden del día, sin embargo sería mostrarse muy pesimista, ya que en un ataque controlado, la respuesta de los aliados de Al Assad será desde la vía diplomática y con paños tibios, pero un mal movimiento y los resultados serán nefastos.