Terrorismo con bandera verde

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Eduardo Kohn

“Destrozaremos a nuestros enemigos. Así lo hemos decidido. Tenemos un plan muy claro para hacerlo. Estamos organizados, motivados, tenemos fe, tenemos el martirologio, tenemos la Jihad, porque la espada de nuestra nación está fuera de su funda pronta para atacar”.

Así ha hablado el nuevo jefe de la Guardia Revolucionaria de Irán, Hossein Salami, designado por el Ayatollah Ali Khamenei hace pocos días. Guardia Revolucionaria que ha sido declarada como lo que es por Estados Unidos: una organización terrorista. Guardia Revolucionaria que la tenemos bien cerca en Venezuela apoyando el régimen de Nicolás Maduro.

Hace menos de dos meses, Salami dijo: “estamos todos sosteniendo el estandarte. Hemos hecho un juramento. Esto es lo que somos. No fuimos creados para este mundo. Fuimos elegidos para librar la Jihad. Vamos a luchar contra ellos a nivel global, no sólo en un lugar. Nuestra guerra no es una guerra local. Tenemos planes para derrotar a las potencias mundiales. Estamos planeando quebrar a Estados Unidos, Israel y sus socios y aliados. Nuestras fuerzas terrestres deben limpiar el planeta de la suciedad de su existencia”.

Sería muy pueril tomar las declaraciones de Salami como una bravuconada o algo similar. El terrorismo de Hamas, Hizbollah, apoyados, financiados, entrenados por Irán muestran la realidad de las barbaries terroristas en Medio Oriente desde hace mucho tiempo. La injerencia de Irán en la guerra en Siria y las bestiales matanzas que han cometido no desmienten sino que afirman el discurso de odio de Salami.

Cuando este movimiento de jefes de la Guardia Revolucionaria iraní levantaba alertas en Medio Oriente, Estados Unidos, América Latina, cuando los observadores repasaban la trayectoria del cuerpo de élite iraní en la guerra en Siria defendiendo a Assad, o sea, asesinando civiles sirios a diestra y siniestra, otro terrorismo, pero terrorismo al fin, generó hace 5 días una de las peores masacres de los últimos tiempos en Sri Lanka.

Enseguida, casi hasta simultáneamente, todo el liderazgo mundial de todos los continentes condenó enérgicamente el asesinato de cristianos en pleno domingo de Pascuas: 350 muertos y 650 heridos que suman con los días más fallecidos y daños irreparables.

Esta masacre lleva el nombre de ISIS o Estado Islámico. Otra forma de terrorismo que no difiere de los demás ni en el odio, ni en los objetivos: hay que matar a todos porque todos son el diferente, todos son infieles.

La prestigiosa periodista Ana Beris ha sido muy gráfica con la descripción de la capacidad actual de ISIS cuando señala que ISIS perdió la base territorial que tenía, y que no contar con esa base, le dificulta las cosas desde un punto de vista operativo y económico. Pero el arma central de ISIS es el envenenamiento de las mentes, la radicalización de creyentes a los que convierte en fanáticos dispuestos a morir y matar por Alá. Y eso se desarrolla por las oscuras vías de la web y las redes, aunque no tenga base territorial.

Y aunque Irak y Siria ya no son la base segura del ISIS, en la práctica están presentes físicamente en otros lados: Filipinas, Libia, en diferentes partes de Asia y África. Y Sri Lanka. Con distribución mundial de la foto de los siete asesinos que devastaron centenares de familias en Sri Lanka, en nombre de de ese odio que expanden en nombre de un dios y sin diferenciarse de otros terrorismos que también invocan la muerte como algo santo.

Cabe preguntarse ahora por qué tanta impunidad. Veamos.

Después de la condena generalizada del domingo pasado, los mismos que hacen declaraciones de solidaridad deben saber que el juego retórico y la inacción dentro de las posibilidades que tienen en organismos ejecutivos de la comunidad internacional, ya cansa y no convence a nadie.

Todos, no importa donde vivamos, somos víctimas de los extremistas, los radicales y el terrorismo.

Y vamos a seguir doblados de dolor ante tragedias como la de Sri Lanka si las condenas vocingleras de los fuertes valen tanto como la impotencia que tenemos los que andamos de a pie, para defendernos.

¿Qué ha sucedido en el marco del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas cuando un estado miembro de la Organización declara que tienen la guerra santa para “limpiar el planeta de la suciedad” de otros dos Estados miembros?

¿En qué marco jurídico de Naciones Unidas está establecido que amenazar la existencia de un Estado miembro merece el silencio que a la larga da legitimidad a la amenaza aunque sea una brutalidad?

Sin embargo, Naciones Unidas hace memorándums de entendimiento con el Estado que amenaza con exterminios y guerras. Ese es el rol que juega el máximo organismo de la comunidad internacional. Un rol que lo distingue por lo nefasto y que lo acerca a la malhadada Sociedad de Naciones de la década del 30 que también supo escuchar a Hitler en silencio.

¿Y dónde está el Consejo de Derechos Humanos ante la barbarie de Sri Lanka?¿Dónde está la reunión de emergencia para apoyar al gobierno de Sri Lanka contra la agresión terrorista?¿Dónde están las comisiones investigadoras que tanto le gusta formar al Consejo de DDHH para atacar el foco central del movimiento del terrorismo paseando por países que son miembros de Naciones Unidas?

La declaraciones vacías y la amoralidad de los que sí deben actuar son los mejores socios de todo el movimiento terrorista, venga desde un Estado, o llegue desde una organización que encuentra sede en varios Estados.

Por eso estamos todos en peligro diario y permanente. Por el silencio. Por la complicidad. Por la indiferencia. Porque ISIS declaró que mató a los Cruzados en Sri Lanka, y la reacción, más allá de palabras, es inmisericorde. Pero no nos equivoquemos. Los que deben hacer y callan, también son víctimas potenciales. La complicidad no protege a nadie.

 

Fuente: Radio Jai.

Estados Unidos ofrece 10 millones de dólares a quien aporte información que interrumpa finanzas de Hezbollah

La administración Trump ofrece recompensas de hasta 10 millones de dólares por información que ayude a interrumpir las finanzas de la organización chií Hezbollah del Líbano.

Los departamentos de Estado y del Tesoro señalaron que el dinero puede ser proporcionado a aquellos que expongan “una fuente de ingresos para Hezbollah o sus mecanismos clave de facilitación financiera, o bieb sus principales donantes o facilitadores financieros de Hezbollah”.

“Instituciones financieras o casas de cambio que facilitan las transacciones de Hezbollah, negocios o inversiones de propiedad o controlada por Hezbollah o sus financista, empresas de primera línea dedicadas a la adquisición internacional de tecnología de doble uso en nombre de Hezbollah y esquemas delictivos que involucran a los miembros y simpatizantes de Hezbollah que benefician financieramente a la organización”, indicaron.

El sitio Web de Rewards for Justice indica que “Hezbollah recibe una cantidad importante de armas, entrenamiento y financiamiento de Irán, el cual ha sido clasificado por la Secretaria de Estado como un país promotor del terrorismo”. El Departamento de Estado designó al Hezbollah como Organización terrorista extranjera (FTO, por sus siglas en inglés) en octubre de 1997 y como Terrorista mundial especialmente designado (SDGT, por sus siglas en inglés) en octubre de 2001 bajo el Decreto Ejecutivo 13224.

Según detalló Israel Hayom, los pagos se realizarán mediante el programa “Recompensas por la justicia” del Departamento de Estado, que generalmente ofrece efectivo por información que conduzca al paradero de terroristas buscados. Esta es la primera vez que el programa se utiliza para apuntar a una red financiera.

Desde su inicio en 1984, este programa del Departamento de Estado pagó más de 150 millones de dólares a más de cien personas que dieron información sobre terroristas o previnieron ataques terroristas.

Una bomba política en diciembre de 2017 expuso la red de lavado de dinero y otros delitos perpetrados por Hezbollah, que la administración de Obama dejó pasar para finalizar el acuerdo nuclear de 2015 con Irán.

Desde el sitio Web norteamericano se señala que “en busca de esta interrupción, la oferta de recompensa resalta a los siguientes tres individuos como ejemplos de financieros y facilitadores clave del Hezbollah, acerca de los cuales se busca información y los cuales han sido clasificados por el Departamento de Hacienda de los Estados Unidos como terroristas globales especialmente designados”.

Adham Husayn Tabaja

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Adham Tabaja es un miembro del Hezbollah que mantiene lazos directos con elementos organizativos superiores del Hezbollah, incluyendo el componente operativo del grupo terrorista, la Yihad Islámica. Tabaja también tiene propiedades en el Líbano en nombre del grupo. Es propietario mayoritario de la empresa de desarrollo de bienes raíces y construcción Al-Inmaa Group for Tourism Works ubicada en el Líbano. En junio de 2015, Tabaja, Al-Inmaa Group for Tourism Works y sus sucursales recibieron la clasificación de terroristas globales especialmente designados. El Reino de Arabia Saudita también ha clasificado a Tabaja y sus empresas como entidades terroristas de acuerdo a su Ley sobre crímenes y financiamiento terroristas y decreto real A/44. Todos sus activos en Arabia Saudita están congelados y las transferencias por medio del sector financiero del reino, así como cualquier licencia comercial asociada con ellas, están prohibidas.

Mohammad Ibrahim Bazzi

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Mohammad Ibrahim Bazzi es un financiero clave del Hezbollah que ha proporcionado millones de dólares al Hezbollah generados gracias a sus actividades comerciales. Controla y es propietario de Global Trading Group NV, Euro African Group LTD, Africa Middle East Investment Holding SAL, Premier Investment Group SAL Offshore, y Car Escort Services S.A.L. Off Shore. En mayo de 2018, Bazzi y sus empresas afiliadas recibieron la clasificación de terroristas globales especialmente designados.

Ali Youssef Charara

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Ali Youssef Charara es un financiero clave del Hezbollah, así como presidente y gerente general de la empresa de telecomunicaciones Spectrum Investment Group Holding SAL con sede en el Líbano. Charara ha recibido millones de dólares del Hezbollah para invertir en proyectos comerciales que respaldan financieramente al grupo terrorista. En enero de 2016, Charara y Spectrum Investment Group recibieron la clasificación de terroristas globales especialmente designados.

Fuente: Agencia AJN

Irán ha gastado cientos de miles de dólares para prevenir el avance diplomático con Israel

Una célula terrorista en África central que fue contactada por Irán como un intento de importar ideología anti-occidental y llevar a cabo ataques fue descubierta y desmantelada, según un informe exclusivo revelado por la cadena de televisión i24NEWS.

La división al-Quds de Irán, conocida como Unidad Especial para Operaciones Externas o Unidad 400, estuvo detrás del reclutamiento y entrenamiento de hombres entre las edades de 25 a 35 años, varios de los cuales ya pertenecen a un grupo terrorista designado que opera en la región conocida como Seleka. – Para cometer ataques terroristas contra occidentales residentes en el continente.

“Queremos crear un ejército para luchar contra los occidentales en África”, dijo Ismael Djida, el jefe de la célula de África central, a i24NEWS.

Ali Pahoon fue nombrado como el oficial de las fuerzas iraníes que se especializa en dirigir células terroristas con base en África.

Aparentemente, Irán se ha dirigido a países específicamente comprometidos en conversaciones diplomáticas con Israel, como Sudán, Sudán del Sur, Eritrea, Chad, Níger, Gambia y la República Centroafricana.

Cientos de miles de dólares han sido donados por la República Islámica para prevenir el avance diplomático con Israel.

Irán le pagó al líder de la milicia Seneka, Michel Djotodia, $ 150,000 por reclutamiento de terroristas con el objetivo de desestabilizar a cualquier país que mantenga relaciones diplomáticas con el estado judío.

En los últimos años, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se embarcó en una campaña activa para construir o renovar los lazos con los países africanos que se han negado a reconocer a Israel o se han distanciado del conflicto con los palestinos.

La red fue detenida en Chad, un país que había sido visitado por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a principios de este año.

Chad es uno de los varios estados africanos que participan en operaciones respaldadas por Occidente contra Boko Haram y los jihadistas del Estado Islámico, pero también ha sido criticado por grupos internacionales de derechos humanos por varias violaciones, incluidos asesinatos arbitrarios cometidos por fuerzas de seguridad, leyes vigentes que criminalizan la homosexualidad, como así como la discriminación por razón de género y la violencia.

El viaje de Netanyahu se anunció mientras el presidente de Chad, Idriss Déby, visitó Israel en noviembre, lo que marca la primera visita de un líder de la nación de mayoría musulmana de África occidental desde el establecimiento del Estado judío en 1948.

Israel y Chad no han tenido relaciones formales desde la década de 1970, cuando el conflicto árabe-israelí abrió una brecha entre Israel y los países africanos, muchos de los cuales se vieron envueltos en sus propias luchas de liberación.

 Israel ha ofrecido la posibilidad de cooperación en campos que van desde la seguridad a la tecnología y la agricultura, para mejorar los lazos en el continente.

Netanyahu ha viajado tres veces a África en los últimos dos años, visitando Kenia, Ruanda, Etiopía, Uganda y Liberia.

Fuente: i24News.

 

 

 

Los crímenes de Occidente contra las minorías perseguidas en Oriente Medio

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Judith Bergman

Texto Original: The West’s Crimes against Persecuted Minorities in the Middle East

El debate en Europa Occidental sobre los derechos de los terroristas del Estado Islámico (ISIS) que regresan a sus países de origen da cuenta de un sentimiento inquietante: al parecer, hay una tremenda preocupación por el bienestar de personas que decidieron dejar sus países natales o adoptivos para jurar lealtad al ISIS, cuyos seguidores han perpetrado algunos de los crímenes más atroces cometidos en este siglo o en cualquier otro.

Ahora que las fuerzas respaldadas por Estados Unidos han tomado el último bastión del ISIS en Siria, Baguz, y que el ISIS ha sido derrotado en Irak y en Siria, parece que los terroristas y sus novias anhelan otra vez Occidente.

Pocas personas parecen preocupadas por que el motivo de este anhelo pueda no ser sólo la comodidad de Occidente, sino un mandato del ISIS. Hace poco, un portavoz del ISIS, Abu al Hasán al Muhayer, “emitió un llamamiento para que todos los operativos de la organización en todas las provincias del ISIS siguieran la senda de la yihad y ampliaran sus actividades contra los ‘países infieles’, en particular los Estados Unidos”.

Las autoridades suecas han expresado su preocupación por los miembros del ISIS que vuelven con unas curiosas declaraciones. Las de, por ejemplo, Klas Friberg, jefe del Servicio de Seguridad sueco (Säpo), que en enero describió a esos combatientes del ISIS como “personas destrozadas que se han traumatizado por sus experiencias”, y que afirmó que la sociedad sueca tenía que “desempeñar un gran papel en su reintegración”. (La integración de los antiguos combatientes del ISIS en Suecia no está yendo muy bien. En un reciente estudio sobre 29 varones retornados, 13 eran sospechosos o han sido condenados por cometer delitos tras su vuelta. Delitos que implicaban maltratos físicos graves, blanqueo de dinero, tráfico de mercancías robadas, extorsión, robo y tráfico de drogas).

También hubo declaraciones cuestionables sobre una novia del ISIS, Shamima Begum, que intentó volver a Gran Bretaña. En una reciente entrevista desde Siria, Begum admitió enseguida que no tenía problemas con las decapitaciones y demás atrocidades perpetradas por el ISIS, porque, “desde el punto de vista islámico, todo eso está permitido”. Pues bien, Richard Barret, exdirector de antiterrorista global en los servicios de inteligencia británicos (MI6), dijo que “había que dar una oportunidad” a Begum y permitirle volver a casa, a pesar de su falta de arrepentimiento. Después lamentó que el Gobierno británico, por iniciativa del secretario de Interior, Sayid Yavid, al despojar a Begum de su ciudadanía y no le permitiera regresar, se “desentendiera completamente de su sufrimiento”. La diputada británica Diane Abbott afirmó que convertir a Begum en “apátrida” era cruel e inhumano.

El problema es que estos mismos representantes de la casta política no han mostrado una preocupación ni remotamente similar –si es que han mostrado alguna– por las verdaderas víctimas de los terroristas del ISIS, que parecen completamente olvidadas.

Las verdaderas víctimas fueron las numerosas personas a las que los terroristas del ISIS violaron, torturaron, decapitaron, quemaron vivas, crucificaron y fusilar por diversión de manera completamente voluntaria. Pero el horror de estas víctimas –yazidíes, cristianos, drusos y musulmanes de tipo incorrecto– apenas se menciona en los debates públicos sobre la vuelta de los combatientes del ISIS. Es como si nunca hubiesen existido. Sólo se insiste en el derecho de los verdugos a retornar porque resulta que tienen la ciudadanía occidental. Una se pregunta si esa compasión también se habría extendido a, por ejemplo, unos nazis que hubiesen marchado al extranjero para asesinar y, tras ser derrotados, hubiesen pedido volver.

Con esta desconsideración hacia las víctimas del ISIS, Occidente viene cometiendo un doble crimen contra ellas: por no alzar la voz por ellas y rescatarlas cuando estaban siendo martirizadas y por su preocupación sentimental por estos terroristas después de su derrota, que tanto ha costado conseguir.

Hace poco se supo que cincuenta mujeres yazidíes habían sido decapitadas en la ciudad de Baguz. Pero tal descubrimiento no parece haber movido a los líderes occidentales a ayudar a encontrar a los miles de yazidíes que siguen desaparecidos, muchos de ellos niños. Según un informe, el ISIS aún mantiene cautivas a 3.000 mujeres, y es probable que su destino sea la esclavitud sexual por el resto de sus días, salvo que alguien las rescate. Nadia Murad, activista por los derechos humanos y Premio Nobel de la Paz, una de las miles de yazidíes tomadas como prisioneras por el ISIS –y esclavizada hasta que logró escapar–, escribió hace poco:

Mi mayor temor es que el mundo siga sin actuar, y que mi comunidad, la comunidad yazidí, deje de existir.

Por desgracia, el mundo se ha mostrado demasiado pasivo durante casi cinco años, desde agosto de 2014, cuando el genocidio yazidí estaba en su apogeo. Algunos de esos terroristas ya están de vuelta en Occidente, o están de camino. Una adolescente yazidí que había sido vendida como esclava por el ISIS logró escapar a Alemania, donde se horrorizó al descubrir que su antiguo captor, que le había dado palizas y la había violado, también estaba viviendo allí:

“Yo te conozco, dijo. Y sé dónde vives y con quién”. Lo sabía todo sobre mi vida en Alemania… Lo último que esperaba era encontrarme con mi captor del ISIS y que supiera todo sobre mí.

Parece que algunos de los grandes medios, al menos en el Reino Unido, se están percatando de que la inacción a la hora de proteger a las minorías perseguidas en Oriente Medio hace quedar terriblemente mal a su Gobierno. El Sunday Timesescribió hace poco:

El Departamento de Interior no ha ofrecido refugio a una digna proporción de cristianos, yazidíes y drusos, según las cifras obtenidas al amparo de la ley sobre la libertad de información por Barnabas Fund, organización que ayuda a los cristianos perseguidos en el extranjero.

La revelación de que al parecer se discrimina a favor de los musulmanes pone en riesgo de bochorno al Gobierno, que ha iniciado una revisión, ordenada por el secretario de Exteriores, Jeremy Hunt, sobre la persecución mundial de los cristianos.

Cuando anunció la revisión, el Boxing Day [26 de diciembre], Hunt dio una cifra estimada de 215 millones de cristianos que sufren persecución en todo el mundo, y dijo que Gran Bretaña no había sido suficientemente generosa.

Eso es decirlo suavemente. Según el Sunday Times, de los 4.850 sirios aceptados por el Departamento de Interior en 2017, 4.572 eran musulmanes suníes; sólo 11 eran cristianos. Según las cifras del segundo trimestre de 2018, de los 1.197 sirios aceptados, 1.047 eran suníes y 10 eran cristianos. No hay mención alguna a los yazidíes, a pesar del genocidio cometido contra ellos en 2014, cuando el ISIS irrumpió en la ciudad iraquí de Sinyar, de mayoría yazidí, y procedió a destruir sus santuarios y a asesinar, secuestrar y violar a los miembros de esa comunidad. Doscientas mil personas huyeron de la ciudad y unas 50.000 se refugiaron en el Monte Sinyar. Hasta la fecha, los refugiados yazidíes siguen viviendo allí, en tiendas de campaña, en una pobreza inimaginable, esperando la ayuda de un mundo que se ha olvidado completamente de ellos.

Por desgracia, la podredumbre es tan profunda en el Departamento de Interior que es dudoso que algo pueda abochornarlo y hacer que actúe. Según The Timesnegó hace poco el asilo a un iraní que se convirtió del islam al cristianismo alegando que el cristianismo no es una religión pacífica:

Los funcionarios de Inmigración escribieron al hombre citándole pasajes violentos de la Biblia para demostrar su argumento. Dijeron que el Libro de las Revelaciones estaba “plagado de imágenes de venganza, destrucción, muerte y violencia”. La Iglesia de Inglaterra condenó la “falta de cultura religiosa” que demuestran los funcionarios de Inmigración, después de que el hombre alertara de que se enfrentaba a la persecución en Irán a causa de su fe.

En todo el mundo occidental, las clases políticas y mediáticas ofrecen un espectáculo diario sobre cómo se preocupan por los derechos humanos, mientras dejan en la estacada a las minorías perseguidas, y a numerosas mujeres musulmanas. Como escribió Asra Nomani:

Uno de nuestros grandes desafíos aquí en Estados Unidos es que los progresistas no siempre se ponen del lado de los musulmanes progresistas, porque, en nombre de la libertad religiosa, las libertades civiles y la corrección política, no quieren ofender las decisiones culturales de los musulmanes. Conozco a gente que ha ido a esas sesiones ecuménicas en diferentes mezquitas y ven que las mujeres acaban en el sótano, pero no quieren cuestionar nada porque piensan: “Ah, bueno, así es como lo hacéis”.

Hace ya mucho que todos deberían haber denunciado ese postureo como lo que es, mero narcisismo moral, y exigido a los políticos y los medios de referencia, que al parecer nunca se cansan de proclamar su compromiso con los derechos humanos, que empiecen a hacer algo por las incontables víctimas reales que están esperando a que las ayuden.

Fuente: Gatestone Institute.

Judith Bergman es escritora y analista política. Es licenciada en Relaciones Internacionales (The London School of Economics and Political Science) y derecho. 

¿Pakistán tiene una narrativa contra el terrorismo?

Por Imam Tawhidi

Pakistán es el hogar de impresionantes montañas, valles y glaciares. Los fabulosos patrones culturales en tales regiones allanan el camino para una experiencia inolvidable para quienes la visitan.

Lamentablemente, esto no es lo primero que viene a la mente cuando se menciona a Pakistán. Los territorios estratégicos de Pakistán han sido etiquetados por el Secretario de Defensa de los Estados Unidos como “refugios para terroristas”.

Aunque Pakistán niega que sea un “refugio seguro para los terroristas”, sus credenciales democráticas han sido sospechosas desde el principio, simplemente debido al hecho de que el estado pakistaní carece de una visión estratégica y una política para enfrentar el problema actual del terrorismo. Durante décadas, el gobierno no ha investigado ni enjuiciado a los terroristas de manera adecuada.

El enfoque de Pakistán hacia el terrorismo no solo es vacilante, sino que también es selectivo. Muchos dentro de la comunidad diplomática esperaban un cambio bajo Imran Khan, pero las muy pocas instituciones antiterroristas dentro del país siguen siendo débiles y disfuncionales. La razón de esto es bastante obvia, ya que tiene todo que ver con la falta de consenso entre los líderes político-militares del país.

Entre las principales agencias de inteligencia global, Pakistán es conocido por su constante apoyo a los talibanes en Afganistán, así como a los grupos terroristas en Jammu y Cachemira. Estas organizaciones terroristas, así como otras como Al-Qaeda, consideran al gobierno de Pakistán un activo perfecto debido a que el gobierno confía en una representación particular del Islam para justificar su existencia.

Además, no es ningún secreto que Pakistán creó y continúa apoyando a muchos de estos grupos terroristas para lograr sus intereses geoestratégicos dentro del subcontinente. Un ejemplo vivo sería el fracaso total de Pakistán para lanzar operaciones genuinas contra el terrorismo contra los talibanes de Punjabi o las fuentes de financiación de cualquier grupo terrorista islamista.

Uno puede preguntarse por qué este es el caso? La respuesta es simple: el gobierno pakistaní define el terrorismo de manera diferente. No todas las formas de terrorismo son malas para los militares, especialmente si desestabiliza las regiones administradas por la India.

El asunto no termina aquí, las autoridades paquistaníes en realidad se esfuerzan por silenciar a los críticos del terrorismo islámico. Plantan el miedo en los corazones de los intelectuales por intimidación, arrestos y vergüenza pública. En 2018, los diplomáticos pakistaníes en Canadá han amenazado abiertamente a los críticos Tarek Fatah y Tahir Gora en territorio canadiense, mientras que el ex embajador Husain Haqqani continúa recibiendo amenazas en las redes sociales.

El ejército de Pakistán hará la guerra a todos los críticos para sumar puntos en la carrera para lograr la igualdad con la India. El gobierno tiene sus ojos en los desarrollos diplomáticos de la India mientras ignora los problemas clave en el país; como la pobreza, el analfabetismo, la falta de justicia y, por supuesto, las células en crecimiento de los terroristas islámicos.

Por otro lado, Pakistán afirma que desde 2001 ha gastado $ 80 mil millones en la Guerra contra el Terror. El Fondo de Apoyo a la Coalición continúa reembolsando a Pakistán por sus llamadas operaciones antiterroristas. Aunque la realidad es que el gobierno pakistaní es más parte del problema que la solución.

Fuente: OpIndia