“Qué es el hombre” (Sal 8): Dignidad Humana & Enseñanza Cristiana Social como base para la Democracia Cristiana

Después de años de crecimiento económico y bienestar, cambios revolucionarios en los medios de comunicación, somos confrontados con la crisis global financiera. Al tiempo que los gobiernos y la Unión Europea están haciendo su mejor esfuerzo para salvar las economías al transferir grandes sumas de dinero para fondos de emergencia, la producción decrece, el desempleo aumenta, los salarios y subsidios gubernamentales decrecen y la pobreza en Europa se incrementa significativamente. En este artículo, el autor analiza si la dignidad humana como base para las enseñanzas Social Cristiana y Social Democrática puede dar una respuesta a los desafíos de hoy en día y como los valores básicos de la dignidad humana pueden ser reintroducidos como una respuesta a los desafíos del presente.

Por Leo van Doesburg (Representante Regional de Europa Oriental y encargado de Redes & Relaciones del Movimiento Político Cristiano Europeo)
Editado por Auke Minnema
Traducido y adaptado por Mario Phillips

Introducción

Inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (ECSC en Inglés) fue establecida. Después de periodos de guerra y conflicto, una nueva era debía comenzar. Un tiempo de paz y estabilidad en el que se debería crear una nueva comunidad económica, “las bases para una amplia y más profunda comunidad entre las gentes, por tanto tiempo divididas por conflictos sangrientos, y poner los fundamentos para las instituciones que darán dirección a un destino compartido de aquí en adelante”.

Para alcanzar esta meta, Francia, Alemania, Italia, Benelux (Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo) firmaron el tratado que estableció la ECSC y una “Alta autoridad” con el fin de crear y salvaguardar un nuevo mercado común para el Carbón y el Acero. Esto no fue visto únicamente como el fundamento para la Unión Europea (hoy en día), sino también como la base para una nueva era enfocada en establecer una comunidad económica “para preservar y fortalecer la paz y la libertad, y llamar a otras gentes en Europa quienes comparten ese ideal, a unirse en sus esfuerzos. En Europa Occidental había paz y estabilidad por más de medio siglo y los límites (incluso límites físicos) fueron quitados. Después de la caída del comunismo también muchos países de Europa Oriental se integraron a la Unión esperando tener la misma estabilidad, crecimiento en la economía y bienestar y ser parte de esta “comunidad económica”.

Crítica del mercado libre y capitalismo

Por otro lado hay también críticas al enfoque en el crecimiento económico, mercado libre y capitalismo. Algunas personas (principalmente de parte de la derecha del espectro político) dicen que las fuerzas del mercado desestabilizan la sociedad, socavan las tradiciones y pueden corromper la cultura. Otras personas (principalmente de la izquierda) creen que las fuerzas del mercado oprimen y alienan al hombre, convirtiéndolo en nada más que en un producto que se compra y se vende en el mercado.

Sin embargo hay un punto en el que la derecha y la izquierda coinciden en sus críticas. “Las preocupaciones de ambos lados del espectro se pueden reducir a una mucho más simple: El temor a que las fuerzas del mercado lleguen a tratar a la gente como objetos, no como personas”.

Un componente central de la doctrina Cristiana Democrática es, sin embargo, “evadir la objetivación del hombre de la mejor manera para mantener un orden social que retiene tanto la dignidad como la libertad de cada individuo, de manera que pueda tener oportunidad de desarrollarse a sí mismos siguiendo los pasos de Cristo”. Si usted considera esto entonces es bueno mirar cuidadosamente estos problemas. Para encontrar las respuestas a los retos de estos tiempos miraremos primero la pregunta acerca de si hay alguna relación entre los valores cristianos y el desarrollo del mercado libre y el capitalismo.

El legado Cristiano es la base del éxito en Occidente

El sociólogo en economía más famoso que investigó la relación entre “convicciones religiosas” y “sistemas económicos” fue Max Weber. Él examinó la interrelación de la relación y la economía en muchos libros en la historia de varias culturas. Weber sugiere que las expectativas del Judeo-Cristianismo (en una de sus formas) son favorables al desarrollo económico.

Aunque estas conclusiones han sido debatidas por largo tiempo, parece ser que recientemente los sectores intelectuales de China llegaron a la misma conclusión: que el legado Cristiano ha hecho a Occidente (económicamente) exitoso. El ex editor del Sunday Telegraph, Dominic Lawson cita a un miembro de la Academia de Ciencias Sociales de China.

Él comenta: “Nos damos cuenta que el corazón de su cultura es su religión: el Cristianismo. Esa es la razón de que Occidente sea tan poderoso. El fundamento de la moral Cristiana en la vida social y cultural fue lo que hizo posible el surgimiento del capitalismo y eventualmente la transición exitosa a políticas democráticas. No tenemos duda acerca de esto”.

Es interesante resaltar que esta cita es de un representante de la Academia de Ciencias Sociales de China la cual es una organización atea y de hecho ha sido, muchas veces, es el medio utilizado por el gobierno comunista Chino para perseguir a los Cristianos. Lawson menciona también en su revisión a la ciudad de Wenzhou la cual está catalogada como la más emprendedora en todo el país y cuenta con 1.400 iglesias. La primera conclusión cuidadosa es que puede haber una conexión con un fundamento moral del Cristianismo que hizo posible el surgimiento del capitalismo. Pero, ¿cuál es este fundamento moral Cristiano? ¿Lo encontraremos en la antigua descripción Cristiana de la dignidad humana?

¿La Dignidad Humana como base para el capitalismo?

En efecto, la investigación de Weber sugiere un importante ángulo de visión para abordar el tema de la dignidad humana. Su hipótesis dice que la religión Judeo-Cristiana moldeó las expectativas humanas en maneras favorables al desarrollo económico. El profesor Randall Collins (Sociólogo, Universidad de Pennsylvania) ya había señalado como entre 1100 a 1350 A.D. el sistema internacional de monasterios Católicos inició varias características importantes de la economía capitalista. Es interesante notar como los monasterios y diaconados también contribuyeron grandemente en el desarrollo y distribución de los cuidados de salud. Tomaron en serio el cuidado de la dignidad de los pobres, los enfermos, los huérfanos y las viudas y ofrecieron esa ayuda y asistencia. También fundaron hospitales y lugares de atención médica.

La era de la Reforma trajo a conciencia la responsabilidad personal y la relación individual con Dios, basándose en Su Gracia al aplicar los principios de las Sagradas Escrituras en la vida diaria del creyente. Martín Lutero enseñó que el trabajo, incluyendo trabajo manual era un llamamiento noble y que la persona debería asumir ese llamamiento con una actitud de adoración a Dios. Por lo tanto, “el trabajo” es visto como un “llamado” o “vocación”. El trabajo, entonces, no era visto como algo inferior, de la manera en que lo creían los antiguos filósofos, sino más bien: un llamado de Dios a utilizar nuestros talentos, ser creativos y tener inventiva. El trabajo es usar ciencia con el fin de investigar la creación de Dios en honor a Dios y en esta forma edificar el reino de Dios.

Por otro lado, el amor al dinero es visto como codicia y como substituto de Dios. Incluso se le conoce popularmente como “Mamón” (las riquezas). En su famoso Sermón del Monte, Jesús le dice a la gente que le escucha, que “no se hagan tesoros en la tierra, donde el herrumbre y la polilla destruye y donde ladrones minan y hurtan, sino hagan tesoros en los cielos”.

El llamado a la creatividad y al ingenio da testimonio del dinamismo de las civilizaciones judía y cristiana, incluyendo dinamismo en lo económico. Esto está basado en el hecho de que somos hechos a imagen de Dios, nuestro creador. “Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase… Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre.”

En los Países Bajos, por ejemplo, el crecimiento del emprendurismo, el ahorro del dinero y no su despilfarro aún es visto por muchos como un rasgo de carácter “Calvinista”. El renombrado teólogo Cristiano John Stott define el trabajo como “el gasto de energía en el servicio a otros (mental o manual, o ambos) el cual trae realización al trabajador, beneficio a la comunidad y la gloria de Dios”. El hecho de ser hechos a imagen de nuestro Creador y que por lo tanto el trabajo sea una “vocación” o “llamamiento” abre la oportunidad para la creatividad, innovación y emprendimiento pero también en el aspecto negativo es visto como “codicia” y “acumular tesoros en la tierra”.

La Dignidad Humana en la era de la Ilustración

Durante el tiempo de la Ilustración se abogó por la razón como fuente primaria para la legitimidad y la autoridad, también llamada “la Era de la Razón”.  La Ilustración fue básicamente una crítica de las instituciones tradicionales, costumbres, moral, y una fuerte creencia en la racionalidad y la ciencia.

Los partidarios intelectuales de la Ilustración fueron exitosos en hacer a un lado a la gente religiosa al cambiar las reglas hacia “La Religión dentro de los límites de la razón únicamente”. Entre las figuras clave de la Ilustración, Emanuel Kant (1724-1804) fue el que probablemente habló más claramente acerca del concepto de la Dignidad Humana. Él formuló la Dignidad Humana de la siguiente manera: “Actúa de tal manera que trates a la humanidad, ya sea en tu propia persona o en otro, siempre como un fin y nunca como un medio solamente”.

En la formulación de Kant, esto es un deber, un bien que debe ser buscado. Esto contrasta con la enseñanza Judeo-Cristiana de “amarás a tu prójimo como a ti mismo” y “este mandamiento recibimos de Él, el que ame a Dios, ame también a su prójimo”. Sin embargo millones de personas en Europa murieron violentamente al ver a otros como medios para un fin. Durante ese siglo, las palabras de la Dignidad Humana frecuentemente resultaron vacías.

El término “Dignidad Humana”

La palabra dignidad tiene su raíz en el término Latino “Dignus”, “merecedor de estima y honor, debido a cierto respeto de gran importancia”. Tanto Aristóteles como Platón dijeron que la mayoría de los seres humanos son, por naturaleza, serviles y aptos solamente para ser esclavos. La mayoría de ellos no tiene una naturaleza digna de libertad ni apropiada para hombres libres. Por lo tanto el término dignidad no era usado para todos los seres humanos sino sólo para unos pocos.

En la Edad Media la dignidad estaba entretejida en la posición social de la persona. Su dignidad estaba directamente en línea con su relación con otros en la totalidad de roles predefinidos. El honor y dignidad de un Caballero, por ejemplo, estaba relacionado con su lealtad a su señor y a sus familiares; él moriría por ellos. Así, no había lugar para una auto-interpretación de su dignidad como ser humano (y la pregunta sería si acaso la gente lo entendió así en esos tiempos) De cualquier forma, es claro que la “modernización” de la dignidad ha sido un proceso doloroso que ha sido caracterizado por confrontaciones geográficas, políticas, sociales y religiosas.

En los Países Bajos, por ejemplo, la República de las Siete Provincias Unidas abogan por la tolerancia y la libertad. La gente en Europa han redescubierto el hecho de que el Evangelio llama a un compromiso voluntario y no a una piedad forzada y esclavizada y la Ilustración vio que la realización de la dignidad humana no depende de circunstancias accidentales, sino de una mentalidad razonable que coincide con la moralidad. El “descubrimiento” de otras gentes finalmente resaltó el hecho de que todo hombre, sin importar color de piel o cultura, tiene dignidad inherente.

La generalización de la dignidad resultó particularmente en un llamado a la igualdad de derechos (“¡nuestro derecho perfecto!”), la individualización especialmente en el ideal -de/o destino- de auto-desarrollo. Sin embargo la cuestión es hasta qué punto este énfasis en igualdad formal lleva a una sociedad más humana. Ahora somos responsables de cada uno, pero ya no hacia cada uno. Las necesidades se convirtieron en derechos. Aunque, por supuesto, no queremos regresar a tener una sociedad de hospicios, aún existe la pregunta de si no necesitamos a un ser humano más dignificado y una sociedad humanizada más que simplemente igualdad de derechos.

La libertad debe ser defendida, tanto como libertad individual. Pero, ¿Cuáles son los límites de las “libertades individuales”? ¿La libertad de escoger? Estamos restringidos en nuestro auto-desarrollo en muchas maneras, no solo por limitaciones físicas, sino también por el hecho de como apelan los individuos, comunidades y la sociedad a nosotros.

El Pensamiento Social Católico y la Dignidad Humana

Los cambios políticos y la industrialización durante los siglos 18 y 19 trajeron muchos cambios. Hubo un rápido crecimiento urbano, desempleo y la destrucción de las organizaciones tradicionales de obreros (como las corporaciones) a nombre de la competencia. Esto produjo cierta semblanza de continuidad y un sentido de seguridad en lo económico, pero al mismo tiempo colapso familiar, pobreza y otros problemas sociales. Había que encontrar nuevas soluciones que aseguraran la dignidad del hombre que para entonces se iba convirtiendo más y más en un término vacío.

El Papa León XIII abordó las grandes cuestiones sociales con una carta para todo el mundo en 1891: “La Rerum Novarum”, la visión Católica de “la reconstrucción del orden social”. Esto se llegó a conocer como el “Camino Medio”. Esto fluye del hecho de que “el hombre es hecho en la imagen de su Creador”, que los individuos deberían tener un deber positivo en cambiar las instituciones, etc. en un esfuerzo por defender la dignidad del hombre y de que una ética teológica, adecuada a “las cosas nuevas” de la política moderna y la vida económica, deberían desarrollarse.

El papa León XIII tomó el camino intermedio entre el socialismo y el liberalismo. Criticó a los socialistas al decir que el hombre por naturaleza tiene el derecho a poseer propiedades, a la libertad de tener incremento y a ahorrar dinero para mejores condiciones de vida. Contra los liberales defendió la dignidad y los derechos de cada persona, las obligaciones en concernientes a su vida, los roles en la sociedad, y que los trabajadores no debían ser vistos como “capital”.

Los Protestantes y el Problema Social y la Religión Cristiana

Abraham Kuyper, un teólogo y político Holandés vio los desafíos de la revolución industrial a finales de los años 1880. Él organizó el primer Congreso Social Cristiano en Holanda, en el que promulgó un memorable discurso llamado “El Problema Social y la Religión Cristiana”, solo unos meses después de que León XIII hubiera promulgado su Rerum Novarum. Kuyper argumentaba que “la religión no es una cosa entre muchas, que personas autónomas escogen hacer, sino que más bien es la dirección que la vida humana toma cuando la gente se entrega al poder envolvente del Dios verdadero”. Los Cristianos no deben retraerse sino vivir en integridad y avanzar en hacer contribuciones específicas a la cultura, la economía, la vida política, la educación, la ciencia y el arte de su presente. Todo debe ser hecho al servicio de Dios.

Finalmente él llegó al punto central en el corazón del problema social, la Religión Cristiana busca la dignidad personal humana en las relaciones sociales de una sociedad integrada orgánicamente. La Revolución Francesa trastornó el tejido orgánico, quebrantó los lazos sociales y no dejó nada más que a un individuo monótono y egocéntrico afirmando su propia auto-suficiencia.  La Democracia Cristiana escogió el camino intermedio entre un absolutismo (socialista) del estado en el cual la vida social es autoritativamente regulada, y el individualismo liberal en el que el curso de la sociedad es dejado en manos del ciudadano individual.

Epílogo

Hemos visto que la base del pensamiento Social-Cristiano y Cristiano Demócrata se halla en el concepto de la dignidad humana que aparece primeramente en Génesis 1:26-30, donde leemos que Dios, nuestro Creador hizo al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza, poniéndolo aparte del resto de la creación.

Vimos también la influencia de la Ilustración que puso al hombre como un individuo libre y quiso erradicar la religión fuera de la atmósfera pública. Basado en la libertad individual, el hombre puede decidir lo que es mejor para él y estar en acuerdo con ello con otros seres humanos libres, autónomos y razonables, con los cuales concuerda en un “contrato social” ficticio.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos menciona la dignidad inherente, y por tanto “los derechos equitativos e inalienables de todos los miembros de la familia humana”. La pregunta es ¿qué tan lejos van estas libertades?: ¿libertad de expresión? ¿libertad religiosa? ¿Y qué significa exactamente igualdad? ¿Es la igualdad el punto de partida o también la meta? ¿Es por educación? ¿Por nivelar el capital?

Por lo tanto es bueno reintroducir el concepto básico de Dignidad Humana. El recientemente establecido Instituto de la Dignidad Humana introdujo la Declaración de Dignidad Humana. Esta declaración reconoce la importancia del rol de la Fe Cristiana como base para la “Imago Dei”. Se enfoca en el hecho de que la verdadera naturaleza del Hombre es que “éste no es un animal sino un ser humano hecho a la imagen y semejanza de Dios, su Creador”.

Esto llama a cada uno (políticos, representantes de instituciones religiosas, y otros) a reconocer la fuente: que somos hechos a imagen de Dios, nuestro Creador. Esto no es únicamente la base del pensamiento Cristiano Demócrata, sino la base para la Civilización Occidental, “una colección histórica de países con fuertes identidades formadas e influenciadas por la Fe Cristiana.

3 Comments

  1. Nunca debimos ir tras el imperio romano. Desaparecíamos o estaríamos acostumbrados a la dignidad. Hoy cuesta aceptar la vida dura, No queremos luchar. Queremos que Dios o el Emperador solucionen todo

  2. Jesús, Dios hombre servidor, humilde, sencillez en todo; pero corrimos detrás el imperio romano. Dios no es solo religión; también vida de lucha por justicia, mas que solidaridad.

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